Hemos visto Las ocho montañas, una película que a veces se me ha hecho larga.
Pietro (Luca Marinelli) y Bruno (Alessandro Borghi) son dos amigos italianos que se conocen porque la familia de Pietro va a veranear a los Alpes, a un pequeño pueblo montañés donde Bruno vive ordeñando vacas con sus tíos.
Pietro es un niño urbanita que admira el dialecto y la manera de pensar de Bruno, hasta que se lo presenta a sus padres.
Su madre, que es profesora, enseña a Bruno a leer y a escribir, y deciden hablar con sus tíos porque ve en el joven un futuro prometedor y les propone llevarlo a Turín con ellos para que estudie.
Además, su padre adora el montañismo, y Bruno le sigue sin pestañear.
Pietro no entiende que sus padres admiren tanto a su amigo, aunque finalmente no lo llevan a Turín, porque Bruno se tiene que ir con su padre.
Pasan los años sin que Pietro regrese al pueblo alpino, y cada uno prosigue con su vida. Pero cuando el padre de Pietro fallece, le ha dejado en herencia una casa derruida junto a la montaña. La reconstrucción de la casa vuelve a unirles, mientras Pietro descubre que, mientras él no supo nada de su amigo, éste seguía en contacto con sus padres.
Pietro siempre regresa al pueblo donde Bruno decide ser montañés porque no quiere marcharse de la montaña, y se termina casando con Lara, una amiga de Pietro. Mientras Bruno vuelve a los pastos y forma una familia, Pietro visita varias veces el Himalaya.
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