Los personajes de las novelas de Sara Mesa siempre son seres desarraigados, ya me fascinaron en la novela de Un amor, cuando la leí, allá por el mes de diciembre, y esta vez ha sido un descubrimiento. Lo que ocurre es que el lector espera algo que, por descarte, suele ser lo que pasaría, haciéndonos entender que en realidad la sociedad tiene una mente más corrupta, comparada con esa sencillez y esa inocencia de los personajes que nos encontramos en esta novela.
Casi es una estudiante que tiene casi catorce años. Ha dejado de ir al instituto por cobardía y se esconde en parques, hasta que al final ha encontrado un refugio escondido en un parque lejos de su casa, donde nadie pueda decirle nada a cualquier hora de un día cualquiera. Un día aparece un señor de 54 años y, aunque a ella al principio la desagrada su compañía, él comienza a hablarle de los pájaros, le enseña a distinguirlos por su trino, y le habla de Nina Simone. Él habla con dulzura de las cosas que le apasionan. Para la niña es el Viejo y no entiende por qué no trabaja, ya que no ha llegado aún a la edad de jubilación. Casi comienza a confiar en el Viejo y empieza a mostrar interés por los diferentes tipos de aves, por las cosas que le cuenta el Viejo. A veces él habla de sí mismo, muy poco, pero lo suficiente para que Casi comprenda que su padre era a la vez su abuelo, y ya desde entonces la gente pensaba que era algo retrasado, le habla de la clínica (un psiquiátrico) donde le ingresaron y donde tomó veneno para llamar la atención (no para suicidarse), y comprende que el Viejo no busca en ella nada sórdido, nada sexual, nada obsceno.
Pero sí lo piensan sus padres y sus profesores, cuando su ausencia les lleva a registrar su dormitorio y encontrar el diario donde ella cuenta sus encuentros con el Viejo, donde todos creen que Casi ha sido forzada por un viejo verde.
La novela transcurre en dos escenarios: el parque, cuando somos observadores de las conversaciones inocentes entre el Viejo y la niña, cuando sacan de nuestro interior las buenas cosas, cuando descubrimos que no hay nada malo en que dos personas así hablen, aunque sea en un refugio escondido de un parque. Pero para la sociedad algo así está mal visto. El segundo escenario es una cafetería, porque después de que todo pase, después de que él haya sido encarcelado y luego le dejen libre, cuando ya han pasado varios meses, se encuentran por la calle y entran en una cafetería, donde cuentan qué ha ocurrido todos estos meses. Ella sabe que todos le culpan al Viejo de algo sórdido, cuando ha sido por su diario por lo que han descubierto esos encuentros que no tienen nada de malos.
El título de la novela, Cara de pan, proviene porque en el instituto una compañera que pone motes a todos, la ha llamado "cara de pan", ya que Casi es algo gordita y su cara es redonda y mofletuda.
LA AUTORA:
Sara Mesa (Madrid, 1976) desde niña reside en Sevilla. En Anagrama ha publicado desde 2012 las novelas Un incendio invisible, Cuatro por cuatro (finalista del Premio Herralde de Novela), Cicatriz, Cara de pan, Un amor y La familia, el muy celebrado volumen de relatos Mala letra y el breve ensayo Silencio administrativo.
EL LIBRO:
Título original: Cara de pan
Autora: Sara Mesa
Editorial: Anagrama (3ª edición, en mayo de 2023)
Colección: Compactos nº 798
Número de páginas: 137
ISBN: 9788433961372
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto Genérico: Novelas familiares.
* Reto de lectura UNAV: Libros que huelan a primavera.
* Reto "Pecera 50": Un libro que en su título contenga una parte del cuerpo.
* Reto "Todos Locos": Libro con un niño protagonista.
* Reto Literario Artístico: Árboles o plantas.
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