Hace tiempo que leí la novela de Pierre Lemaitre Nos vemos allá arriba, así que cuando anoche vi que la ponían en la televisión no me lo pensé dos veces y la vi.
Es el año 1920 cuando Albert Maillard (Albert Dupontel) es detenido en Marruecos y le toman declaración por estafa. Así que cuenta que estaba en la batalla del Somme con Edouard Péricourt (Nahuel Pérez Biscayart), que siempre estaba dibujando, cuando el teniente Henri (Laurent Lafitte) mandó a dos hombres a espiar. Todos querían que acabara la Gran Guerra y el teniente había desobedecido órdenes, para entrar en una batalla absurda. Albert descubre que los dos zapadores han sido disparados por la espalda por el teniente, una bomba le entierra en un agujero junto a un caballo muerto y Edouard le salva. Pero otra bomba deja un boquete en la boca del Edouard. Albert cambia su cartilla por la de un muerto al que usurpan la identidad y se recluyen en un piso en París, donde Edouard comienza a diseñar las máscaras más extrafalarias, y adoptan a una niña huérfana. Así planean la estafa a gran escala para crear monumentos funerarios por los caídos en la guerra, y al primero que timan es al banquero Péricourt, que reconoce en el diseño la firma de su hijo.
Mientras Henri va metiendo los huesos de los caídos en la guerra sin orden ni concierto, se ha casado con la hija de Péricourt y no para de meterse en problemas. Pero el banquero quiere encontrar al que ha hecho los dibujos…
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