Amanece el sábado entre lilas y naranjas, y como me gustan tanto los amaneceres me he quedado observando… así hasta que haya clareado un poco más.
Cada amanecer me trae el recuerdo de Chini, porque es un nuevo amanecer que él ya no verá, un nuevo amanecer donde él ya no está.
Le llevo aquí cerca, en el corazón.

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