Estar con el estrés del hospital me ha producido un cansancio extremo. Pero estar en Logroño siempre me recuerda a Chini: pasar por el instituto donde estudió, ver de refilón el bloque de pisos donde vivía de pequeño, o simplemente mirar el jardín y pensar en que nunca me he fijado quién lo mantiene. Sería mucha coincidencia. Pero ya da igual, porque él no está.
Ahora, cuando vuelvo a estar nuevamente en calma, pienso en lo injusto que es que partiera hacia las estrellas. Que quedan dos meses para su cumpleaños, pero él ya no cumplirá los 45…
No hay comentarios:
Publicar un comentario