Ayer tuve una cirugía dental de más de dos horas. No tengo dolor, apenas sangro, no me mareo, no tengo fiebre. Así que para mí es perfecto, aunque tenga la mandíbula inflamada y me cueste hablar. A las dos me desperté y me puse hielos, casi terminé el libro actual y a las cuatro me obligué a dormir de nuevo.
Me dice una compañera hoy que ella estaría quejándose todo el día. Y le he dicho que yo siempre veo el vaso medio lleno.

2 comentarios:
Ánimo.
Gracias, sólo tengo un poco hinchada la mandíbula, pero la mascarilla lo tapa todo.
Publicar un comentario