Los fines de semana en Logroño son muy tranquilos, pero no por ello he dejado de pensar en Chini. Todos los días me acuerdo de él, a veces sigo negando que ya no está y siento que me estremezco y se me caen las lágrimas.
No soporto su ausencia. Me resulta insoportable. Pero cada día que pasa también siento que puedo pensar más tiempo en él hasta que afloran las lágrimas.
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