domingo, julio 01, 2018

Con los pies en tierra

Sin terminar de deshacer la maleta he empezado a pensar en el viaje. Que parece que me fui hace un mes. No recordaba un viaje tan movidito. Así que esta semana me toca poner una reclamación a Tap Portugal y cambiarme de compañía de teléfono. Menos mal que el resto del viaje ha compensado con creces todo lo demás. Vengo enamorada de Madeira. Aunque si volviera de visita es posible que buscara un vuelo directo -por si las moscas-.
Debe ser cosa del aeropuerto de Lisboa, porque cuando llegamos ayer no estaba puesto el vuelo a Madrid, en una ventanilla de información de Tap no había nadie, nos hicieron volver a pasar por el control de seguridad y menos mal que enviaron un sms con la puerta de embarque. Aun así el avión salió tarde, pero salió. Yo estaba como pez en el agua. No en vano pasé tantas horas el lunes en ese aeropuerto. Unas chicas me seguían y me decían si estaba segura de la puerta de embarque que a ellas no les había llegado nada. Y sí, todo estaba correcto, pero más del mismo desastre: mucha desinformación y búscate la vida.

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