Ésta es la típica película que, si tengo que elegir, no la cojo. Pero sí entretiene si la ves en la televisión. Es una película familiar para ver una tarde de fin de semana, con final feliz y sin dramas.
Daphne (Amanda Bynes) es una adolescente que ha crecido en Estados Unidos con su madre, no conoce a su padre. Pero un buen día, su madre le confiesa que tiene un padre en Londres (Colin Firth) y que debe ir a conocerle. Cuando Daphne llega a casa de su padre se encuentra con que la familia de él es adinerada, vive en una gran mansión y su padre se afana por proyectar su carrera política. Para ello tiene alrededor a una prometida con una hija que le harán la vida imposible a Daphne.
En cierto momento, el padre tendrá que elegir entre el amor por la política y su amor por su hija.

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