Éste es uno de los libros que compré en la Feria del Libro de Madrid. Todo lo relacionado con Japón me enloquece y me relaja a la vez. Y cómo no comprar una recopilación de cuentos japoneses.
Momotaró o el hijo del melocotón trata de dos viejecitos que no tenían hijos. Él era leñador y ella iba a lavar al río cuando un día vio un bulto que sobresalía de las aguas. Lo cogió y era un melocotón gigante. Cuando llegó a casa dispuesta a partirlo en dos para su esposo y ella, del interior apareció un niño, que adoptaron y llamaron Momotaró ("momo" significa 'melocotón'). El chico creció aprendiendo las letras y a luchar y en cierto momento les dijo a sus padres adoptivos que quería ir a la Isla de los Ogros a luchar contra ellos para arrebatarles sus tesoros y entregárselos a sus padres. Por el camino se hizo amigo de un perro, un mono y un faisán, que le ayudaron a luchar contra los ogros. Volvió a casa cubierto de riquezas, les hizo felices a sus padres y él tuvo una vida feliz.
El gorrión con la lengua cortada nos cuenta que había dos vecinas muy viejas, una era muy mala y la otra, un alma bondadosa. La mujer buena tenía un gorrión al que adoraba. La otra sacó un día almidón que el pájaro se comió. La mujer cruel le cortó la lengua y el ave desapareció. Entonces, la mujer buena fue en busca con su marido, preguntando por el gorrión de la lengua cortada, hasta que encontraron su casa. Allí, la familia de gorriones fue muy buena anfitriona y, antes de marchar, les ofrecieron un regalo. Habían de escoger entre la caja más ligera y la más pesada. Como eran viejos y tenían por delante un largo camino, decidieron coger la caja más ligera. Cuando llegaron a casa, empezaron a sacar oro, joyas y sedas, y la caja parecía no tener fondo. La vecina mala, que les espiaba, les preguntó cómo habían conseguido ese tesoro y le dijeron dónde vivía la familia de gorriones. La mujer mala decidió ir a visitarlos y cuando le dijeron que escogiera una caja, la avara mujer cogió la más pesada pensando que tendría un tesoro mayor que el de sus vecinos. Cuando, tras mucho esfuerzo, llegó a casa y abrió la caja, de ella salieron multitud de diablos que la despellejaron en cuestión de segundos.
Árbol de kaki
La batalla entre monos y cangrejos es un cuento sobre un mono que engañó a un cangrejo. El mono se había encontrado una semilla de kaki y el cangrejo, una torta. Decidieron intercambiarse los productos. El cangrejo sembró la semilla y en poco tiempo creció un árbol que dio grandes frutos de kaki. Como no podía cogerlos, el cangrejo pidió ayuda al mono, que subió al árbol y empezó a comer los frutos más maduros, mientras tiraba los verdes al caparazón del cangrejo. Éste volvió a su cueva y pidió ayuda a sus hermanos cangrejos, que declararon la guerra a los monos. Con la ayuda de un mortero, un huevo y una avispa, invitaron a la cueva al rey de los monos, al que dieron muerte.
El viejecito que hacía florecer los árboles secos habla de un buen hombre que tenía un perro fiel. Un día excavó donde previamente antes había excavado el perro y encontró oro. El vecino, envidioso y sabedor de lo que había ocurrido, le pidió prestado el perro, pero éste no excavaba en ningún sitio. Enfadado por haber encontrado basura, el vecino envidioso mató al perro y lo enterró a pie de un árbol que creció rápidamente. Tanto creció que el buen viejecito lo cortó e hizo un mortero del que no dejaba de fluir grano. El vecino envidioso le pidió el mortero para majar el grano, pero con el mal hombre no funcionó, por lo que se dispuso a quemarlo. El buen hombre cogió unas pocas cenizas que esparció hacia los árboles secos que había alrededor, floreciendo éstos sin parar, por lo que fue recompensado por el Príncipe.
La montaña Kachi-Kachi habla de un tejón malvado que se comió la merienda de un matrimonio de ancianos. El hombre le cazó y lo llevó a su casa atado por las patas, pero la mujer le soltó. El tejón la mató e hizo una sopa con ella, cogiendo su propia apariencia para cuando viniera el marido que estaba cenando la sopa cuando el tejón le dijo quién era. El hombre, desconsolado, encontró a un conejo que le dijo que le ayudaría a vengarse del tejón por la muerte de su mujer.
El viejo y los demonios habla de un hombre que tenía en la mejilla derecha un bulto del tamaño de un melocotón. Un día fue al monte y allí se encontró con una tropa de demonios que apariencias extrañas que empezaron a bailar. Él no pudo contenerse y salió de su guarida para bailar. Les hizo tanta gracia que le pidieron que acudiera más noches allí, pero que tenía que dejarles una prenda. Ellos pensaron que su prenda más preciada era el bulto de la mejilla, por lo que se la quitaron. Cuando llegó a casa y le vio el vecino, que tenía un bulto en la mejilla izquierda, decidió ir a bailar para los demonios, pero a éstos no les gustó cómo bailaba el vecino, por lo que le devolvieron el bulto y el vecino regresó con un bulto en cada mejilla.
Urásima, el pescadorcillo habla de un pescador que un día pescó una bella tortuga, pero la devolvió al mar. Entonces se le apareció la hija del Dios de los Mares, que al comprobar el buen corazón del pescador decidió llevarle al Palacio de los Dragones, donde contrajeron matrimonio. Pasaron tres años y el pescador echaba de menos a su familia, por lo que le dijo a su esposa que había de ir a visitarles. Ella accedió y le entregó una caja que dijo que no tenía que abrir por nada del mundo o no podría regresar junto a ella. El pescador accedió. Llegó a su casa, pero allí sólo había ruinas. Preguntó a un hombre sobre la familia de Urásima, que le dijo que habían muerto hace años. El pescador comprendió que los días en el Palacio de los Dragones pasaban más despacio. Quiso volver pero desconocía el camino de regreso, así que abrió la caja y ya jamás pudo regresar junto a su esposa. En ese momento, envejeció de repente y murió a la orilla del mar.
La venganza del raposillo trata de una familia de raposos que son los únicos habitantes de un bosque donde el resto de los animales han sido cazados por la mano del hombre. Como no se atreven a salir de su madriguera, el padre traza un plan: que él se haga el muerto mientras su mujer toma la apariencia de una humana para venderlo a los humanos, y luego lo harán al revés. La mujer así lo hace, pero cuando le toca a ella hacerse la raposa muerta y es vendida, el raposo le dice al comprador que se está haciendo la muerta, con lo que la golpea y la mata. La comida que compra la lleva al bosque y se la come él solo, mientras el raposillo pasa hambre en su madriguera. Comprendiendo lo que ha ocurrido, sale en su busca y le pide jugar a apariencias humanas, pero el raposillo se esconde y el padre se presenta ante una comitiva de soldados humanos, creyendo que uno de ellos es el raposillo. Acaban con él para regocijo del raposillo.
Su alteza saco de arroz nos cuenta la historia de un príncipe que iba a cruzar un puente que estaba ocupado por una sierpe gigantesca. En vez de huir, decidió pasar por encima de ella, que al instante se convirtió en un enanito, que le pidió ayuda para matar a su cruel enemigo, un ostentoso ciempiés. El enanito le llevó a su palacio hasta que empezaron a oír los ruidos del ciempiés, que parecía un terremoto. El príncipe sacó sus flechas e intentó matar al ciempiés, pero todas las flechas rebotaban. Entonces recordó que la saliva humana podría matarle y embadurnó de saliva la punta de la última flecha que le quedaba, que sí mató al ciempiés. El enanito le hizo muchos regalos, entre ellos un saco de arroz que, por más que cogiesen, nunca acababa, de ahí el nombre del protagonista de esta historia.
La araña duende habla de una mansión encantada donde habitan las arañas duende. Por las noches, estas arañas se hacen grandes hasta convertirse en monstruosas, y pueden contraer la apariencia humana para engañar a los hombres. En esta mansión encantada se decía que vivían estas arañas y que los hombres que habían ido nunca habían regresado. Un samurái fue una noche y consiguió pasar la noche negando que los seres que se le aparecían fueran arañas duende e hiriendo de gravedad a la araña duende que se encontraba en la mansión.
El libro es precioso. Está lleno de imágenes de los dos dibujantes japoneses que ilustran los cuentos de una manera excepcional, a todo color. Este libro llega a nuestras manos por una recopilación de un español que fue a Tokio a principios del siglo XX como profesor de español, en plena apertura cultural de la Era Meiji.
En cuanto a las historias, algunas son crueles, los protagonistas principales son ancianos desvalidos y animales (buenos y malos), y muchos de estos animales tienen la característica de que se pueden cambiar la apariencia a humanos.
Son historias cortas, donde predominan la envidia, la codicia y la venganza, pero los buenos siempre reciben un premio al final, mientras que los malos terminan mal, la mayor parte muriendo.
EL TRADUCTOR:
Traducidos por Gonzalo Jiménez de la Espada, profesor de español en Tokio entre 1907 y 1917, y publicados en Japón por Takeyiro Hasegawa en 1914, con hermosas ilustraciones de dos de los últimos maestros del uyiko-e, Kobayashi Eitaku y Suzuki Kason, los Cuentos del Japón Viejo nos llevan a un mundo mágico y eterno de samuráis, demonios y animales del bosque. Una joya rescatada del olvido, a todo color, para todos los públicos.
EL LIBRO:
Es una recopilación de diez cuentos cortos provenientes de la tradición oral japonesa. Se desconocen los autores.
Traductor: Gonzalo Jiménez de la Espada
Ilustradores: Kobayashi Eitaku y Suzuki Kason
Editor: Takejiro Hasegawa
Editorial: Langre (1ª reimpresión en España, 2013)
ISBN: 978-84-936465-6-1
Valoración: 10/10
RETOS:
- Desafíos de Lectura 2016: Un libro con zombies, vampiros o alguna criatura mágica; busca en la portada: un arma.
- Reto 100 libros.
/ooyashima/
ocho islas
antiguo nombre del archipiélago japonés


2 comentarios:
Hola, K.
Ya veo que tienen unos gustos literarios muy diversificados.
Me gustan las historias de Japón. Este libro es una verdadera joya literaria.
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