"Soy un canalla y no me arrepiento de serlo.
He mentido, engañado y manipulado a mi antojo sin que me importaran las consecuencias.
He destruido sueños y reputaciones, he traicionado a los que me han sido leales, he provocado dolor a aquéllos que quisieron ayudarme.
He jugado con las esperanzas de quienes pensaron que podrían cambiar lo que soy.
Sé lo que hice y siempre supe lo que debí hacer.
Ésta es la historia de un canalla. La mía".
Éste no el el típico libro al que nos tiene acostumbrados Julia Navarro. Había ya leído reseñas antes de comenzarlo a leer porque ciertamente sabía que la novela se salía de las líneas históricas que siembran los libros de la autora. Lo cogí con pinzas, porque no sabía qué podía depararme.
Y, al terminar el libro, me encuentro con que no tengo muy claro si me ha gustado o no. Me explico: la narración es exquisita porque Julia Navarro escribe genial, pero el protagonista me desagrada de una manera extraordinaria también. Thomas Spencer habla en primera persona de lo que ha sido su vida. Sabe que va a morir y nos expone, sin tapujos y con sinceridad, lo que ha sido su vida, lo infame que ha sido con la gente que le ha rodeado, como si estuviera haciendo un examen de conciencia al final de sus días.
Es un verdadero canalla y él lo reconoce, pero también los que se han cruzado en su vida para bien o para mal.
Thomas Spencer nace en el seno de una familia acomodada de Nueva York. Su padre es un prestigioso abogado cuyo bufete fue creado por su abuelo y tiene mucha fama en la Gran Manzana. Su madre tiene rasgos latinoamericanos que ha heredado Thomas, y por ello no la soporta, como tampoco soporta a sus abuelos y tío maternos. En cambio, adora los rasgos arios de los Spencer, a quienes admira. Por contrapartida, su hermano pequeño Jaime posee los genes de la familia paterna, y por eso odia a su hermano pequeño, al que hará la vida imposible.
Thomas no quiere estudiar, por lo que se apunta a una escuela de publicidad donde aprueban por no hacer nada. Allí conoce a personas que formarán parte de su vida más adelante: Paul Hard, el director de la escuela, y Esther Sabatti, la única alumna que estudia allí porque no puede financiarse unos estudios universitarios mejores. Pero siendo joven, Thomas se une a Lisa, una chica malcriada que rebosa maldad. Esta joven terminará metida en las drogas y morirá de sobredosis, pero cerca aún de Thomas, que será investigado.
Cuando termina los estudios, Thomas renuncia a ser ayudado por los Spencer y decide ir a Londres, donde ganará dinero de una manera poco convencional. Se hará un nombre y finalmente conocerá a Roy Parker, un político de una zona rural, que le solicitará que le lleve la campaña de su partido. Con Roy, Spencer ganará mucho dinero, tanto que finalmente decidirá ser su propio jefe y crear su propia agencia de publicidad.
En Nueva York su madre se está muriendo y él decide ir, aunque no la aprecia. En el lecho de muerte, Carmela le confiesa que fue violada en una fiesta universitaria, siendo que John Spencer no es su padre. En el funeral de su madre, Thomas se reencontrará con Esther, con la que decidirá compartir su vida. Esther es como una madre, le conoce y le acepta tal cual es.
Thomas terminará renegando de los Spencer y ampliará su agencia en Nueva York, de la que Esther será socia al 50%, así como se convertirá en su mentora. También se terminarán casando, sobre todo cuando Jaime contraiga matrimonio con una joven aristócrata. Tras la muerte de esta mujer dejando viudo a Jaime y con dos hijos adolescentes, Esther estará en contacto con él e intentará ayudarle económicamente cuando descubra que está totalmente arruinado. Quien no le ayudará será Thomas. A Esther le quita la libertad de poder amar a su hermano y se regodea con ello.
Finalmente, Thomas descubre que su esposa y sus amantes podrían estar envenenándole, pues al sufrir un infarto comienza a tener complicaciones. Nadie le cree, los médicos incluso le aconsejan acudir a un psiquiatra.
Me gusta mucho cómo está narrado y, en cierto modo, la figura del canalla es magistral. El lector termina rechazando la personalidad de Thomas Spencer, y quizás eso hace que la autora haya conseguido lo que se proponía: plasmar la historia de un auténtico canalla.
He mentido, engañado y manipulado a mi antojo sin que me importaran las consecuencias.
He destruido sueños y reputaciones, he traicionado a los que me han sido leales, he provocado dolor a aquéllos que quisieron ayudarme.
He jugado con las esperanzas de quienes pensaron que podrían cambiar lo que soy.
Sé lo que hice y siempre supe lo que debí hacer.
Ésta es la historia de un canalla. La mía".
Éste no el el típico libro al que nos tiene acostumbrados Julia Navarro. Había ya leído reseñas antes de comenzarlo a leer porque ciertamente sabía que la novela se salía de las líneas históricas que siembran los libros de la autora. Lo cogí con pinzas, porque no sabía qué podía depararme.
Y, al terminar el libro, me encuentro con que no tengo muy claro si me ha gustado o no. Me explico: la narración es exquisita porque Julia Navarro escribe genial, pero el protagonista me desagrada de una manera extraordinaria también. Thomas Spencer habla en primera persona de lo que ha sido su vida. Sabe que va a morir y nos expone, sin tapujos y con sinceridad, lo que ha sido su vida, lo infame que ha sido con la gente que le ha rodeado, como si estuviera haciendo un examen de conciencia al final de sus días.
Es un verdadero canalla y él lo reconoce, pero también los que se han cruzado en su vida para bien o para mal.
Thomas Spencer nace en el seno de una familia acomodada de Nueva York. Su padre es un prestigioso abogado cuyo bufete fue creado por su abuelo y tiene mucha fama en la Gran Manzana. Su madre tiene rasgos latinoamericanos que ha heredado Thomas, y por ello no la soporta, como tampoco soporta a sus abuelos y tío maternos. En cambio, adora los rasgos arios de los Spencer, a quienes admira. Por contrapartida, su hermano pequeño Jaime posee los genes de la familia paterna, y por eso odia a su hermano pequeño, al que hará la vida imposible.
Thomas no quiere estudiar, por lo que se apunta a una escuela de publicidad donde aprueban por no hacer nada. Allí conoce a personas que formarán parte de su vida más adelante: Paul Hard, el director de la escuela, y Esther Sabatti, la única alumna que estudia allí porque no puede financiarse unos estudios universitarios mejores. Pero siendo joven, Thomas se une a Lisa, una chica malcriada que rebosa maldad. Esta joven terminará metida en las drogas y morirá de sobredosis, pero cerca aún de Thomas, que será investigado.
Cuando termina los estudios, Thomas renuncia a ser ayudado por los Spencer y decide ir a Londres, donde ganará dinero de una manera poco convencional. Se hará un nombre y finalmente conocerá a Roy Parker, un político de una zona rural, que le solicitará que le lleve la campaña de su partido. Con Roy, Spencer ganará mucho dinero, tanto que finalmente decidirá ser su propio jefe y crear su propia agencia de publicidad.
En Nueva York su madre se está muriendo y él decide ir, aunque no la aprecia. En el lecho de muerte, Carmela le confiesa que fue violada en una fiesta universitaria, siendo que John Spencer no es su padre. En el funeral de su madre, Thomas se reencontrará con Esther, con la que decidirá compartir su vida. Esther es como una madre, le conoce y le acepta tal cual es.
Thomas terminará renegando de los Spencer y ampliará su agencia en Nueva York, de la que Esther será socia al 50%, así como se convertirá en su mentora. También se terminarán casando, sobre todo cuando Jaime contraiga matrimonio con una joven aristócrata. Tras la muerte de esta mujer dejando viudo a Jaime y con dos hijos adolescentes, Esther estará en contacto con él e intentará ayudarle económicamente cuando descubra que está totalmente arruinado. Quien no le ayudará será Thomas. A Esther le quita la libertad de poder amar a su hermano y se regodea con ello.
Finalmente, Thomas descubre que su esposa y sus amantes podrían estar envenenándole, pues al sufrir un infarto comienza a tener complicaciones. Nadie le cree, los médicos incluso le aconsejan acudir a un psiquiatra.
Me gusta mucho cómo está narrado y, en cierto modo, la figura del canalla es magistral. El lector termina rechazando la personalidad de Thomas Spencer, y quizás eso hace que la autora haya conseguido lo que se proponía: plasmar la historia de un auténtico canalla.
LA AUTORA:
Julia Navarro es escritora y periodista. Después de escribir varios libros de actualidad política publicó su primera novela, La Hermandad de la Sábana Santa, con la que logró un éxito sin precedentes situándose durante meses en los primeros puestos de las listas de ventas, tanto nacionales como extranjeras.
La Biblia de barro y La sangre de los inocentes afianzaron su prestigio entre la crítica y el público. Tras ellas llegaron Dime quién soy y Dispara, yo ya estoy muerto, que abordan de forma magistral la historia del siglo XX y supusieron un punto de inflexión en su trayectoria literaria.
Es una de las autoras españolas con mayor reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras. Ha conseguido llegar a millones de lectores en todo el mundo, y sus libros cuentan con traducciones en más de treinta países.
EL LIBRO:
Título original: Historia de un canalla
Autora: Julia Navarro
Editorial: Plaza y Janés (1ª edición, febrero de 2016)
Número de páginas: 862
ISBN: 978-84-01-01695-0
Valoración: 7/10
RETOS:
- Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la N.
- Reto Literario 2016: Un libro escrito por una mujer.
- Reto Hombres Protagonistas.
- Reto de los Soñadores: Libro ambientado en el pasado escrito en el presente.
- Desafíos de Lectura 2016: Amores literarios: un personaje que quieres matar, escenas de libros: una escena subida de tono.
- Desafío Literario 2016: Un libro publicado en el año.
- Reto 100 libros.
- Reto 25 españoles.
- Reto Genérico: Narrativa contemporánea.
- Reto 16.000 páginas, con 862.
2 comentarios:
A mi me.decepciono bastante. Las otras novelas que he leído de la autora me gustaron mucho y ésta me parece que tiene mucha paja.
Besos
Se me ha olvidado decir que en ciertos momentos se me ha hecho muy pesada. Para gente familiarizada con el mundo de la publicidad igual no se le hace tan largo, pero todo lo que tiene relación con la publicidad me resulta aburrido. En general.
Esta novela no tiene nada que ver con sus otras novelas, con las que disfruté mucho más.
Besos
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