Hoy hemos sufrido otro atentado terrorista. Cuando reviso las imágenes que aparecen en los medios de comunicación me entra una desazón terrible. Lo pienso y no doy crédito. Otra vez. Nos preguntaremos hasta cuándo y no hay respuesta para eso. Porque lo peor de todo es que Europa está inmersa en una guerra cuyo oponente no tiene rostro. Sí, en realidad lo tiene, pero es invisible. Tiene muchos nombres, pero no sabemos desde qué flanco va a atacar.
No queremos abrir los ojos, pero hace tiempo que estamos inmersos en esa guerra. Quizás no queramos llamarlo una nueva guerra mundial y quizás no haya trincheras ni aviones bombardeando. Pero hay víctimas, demasiadas víctimas inocentes.
¿Y qué hacen los políticos? ¿De qué sirven tantas palabras huecas si luego no mueven un dedo para buscar el origen de ese atacante que sigue sembrando el pánico entre la población civil? Porque ni siquiera hemos reforzado nuestras fronteras como lo hicieron en Estados Unidos tras el 11S, no se buscan soluciones para acabar con este terror. No, los políticos nos sirven una palabrería en bandeja que luego no cumplen. Mañana nos ofrecen las condolencias, pero es que en un mes habrán pasado página.
Yo no puedo olvidar el sentimiento de pérdida de los atentados de París, como me duele ver lo que ha ocurrido en Bruselas esta mañana. Como se me pone la piel de gallina cuando recuerdo Nueva York, Madrid y Londres. ¿Cuánto estamos dispuestos a aguantar?
Es que al final la víctima siempre es la gente de a pie, la que no va en aviones oficiales, ni tiene un coche con banderitas, cualquier persona que en Semana Santa haya decidido moverse por Europa. Si en Europa se tambalea esa seguridad que teníamos, ¿qué hacemos? ¿Nos recluimos en nuestras casas?
Ya está bien. Que no den pie a lamentarse en más sitios. Ni en Europa ni en el resto del mundo. No les permitan a esos hijos de su madre que sigan sembrando tanto terror, tanto dolor, tanta víctima inocente.

2 comentarios:
Dices bien, K: "hemos sufrido".
Habrá que prepararse para una lucha larga.
Me causa mucha tristeza. Al final vamos a caminar por la calle aterrorizados, sin saber lo que nos encontraremos a la vuelta de la esquina.
Publicar un comentario