Empecé este blog en abril de 2006, poco antes de mi cumpleaños, y por tanto se va a cumplir una década escribiendo sin parar. Entonces me encontraba en Salamanca y estudiaba alemán.
Tenía más tiempo para escribir, y también para leer. Siempre he pensado que tener o no tener tiempo es algo relativo. Viendo mi situación actual que saco tiempo hasta de donde no hay, o viendo a mi cuñada (mujer moderna trabajadora y con dos hijas pequeñas), no me creo cuando una persona me cuenta que no tiene tiempo. Obviamente se trata de priorizar.
Cuando en 2009 volví a casa, me encontré empezando de cero en una oficina que no tenía ninguna relación con lo que yo había estudiado. Nadie me conocía y no sabía lo que era la División Horizontal en los edificios. Poco después, me apunté a un curso telemático que convocaba la Universidad de Burgos, que duraba tres años, y por el cual me convertiría en una Administradora de Fincas.
Recuerdo la primera reunión a la que fui yo sola, cómo me temblaba la voz. Ahora me resulta una situación hilarante. Con el paso del tiempo se cogen tablas y eres capaz de defenderte de una manera loable. Y digo loable porque en todas las Comunidades de Propietarios hay alguien que sabe de todo y se ampara en el articulado de la Ley de Propiedad Horizontal como diciéndote que se lo sabe, y hay siempre algún 'tocapelotas' que intenta ponerte entre la espada y la pared. Pero cierto es que se me da bien y que ya no me tiembla la voz delante de los vecinos.
También he aprendido a escribir de una manera diferente. De hecho, estoy haciendo un Acta en estos momentos que quiero terminar antes de ir a dormir. Adoro escribir. El periodismo me enseñó la teoría de las 5W y a concretar contenidos, pero también a documentarme; estudiar otros idiomas me mostró un vocabulario extenso; pero escribir Actas me ha enseñado a ser muy objetiva y a recoger únicamente lo que de dice en una reunión, siempre con mucho cuidado.
He pasado por todos los estados de la Administración de Fincas (he atendido a mucha gente, he peleado con los seguros, he aprendido cosas de contabilidad, he solventado problemas que jamás hubiera pensado que podían solucionarse por mi mano, y finalmente he cogido el toro por los cuernos para dedicarme plenamente a las reuniones -convocar, hacer la reunión y redactar el Acta-). Ahora, cuando la gente viene a mí, que es casi todo el mundo al conocerme de las reuniones, suelen ser atendidas por otras personas, a no ser que sea alguna materia compleja.
Este trabajo me ha enseñado a ser más comedida, a pensar las cosas, a mirar todo y no dar una respuesta si no estoy segura. Pero también he aprendido a dulcificar todo, sobre todo en las respuestas que doy, a cuidar las formas (eso de "una llamada a tiempo evita un problema posterior" funciona).
En realidad, me he convertido en una adicta del trabajo. Y en esto de las Comunidades de Propietarios, lo que ocurre es que si no pones un límite siempre hay cosas que hacer, por lo que voy a reuniones, pero me marcho las tardes que no tengo reunión. De esta forma, esas tardes tengo más tiempo para hacer las cosas que me gustan. Aunque ahora en mi casa siempre hay cosas que hacer, al encontrarse mi madre hospitalizada desde hace meses. Pero no me importa hacer las tareas domésticas, es más, me relajan. Sólo que la soledad de mi casa me produce inquietud. Así que todos los fines de semana marcho a Logroño a estar, simplemente a estar, con mis padres. Algún fin de semana suelo tener alguna comida, cena o reunión y tengo que posponer ese viaje.
Otra de las cosas que me tiene en vilo desde hace pocos años es mi piso. En julio de 2013, nada más aterrizar de Nueva York, firmé la compra de una vivienda que está a unos minutos del trabajo. Mi vivienda es un cuarto piso, con mucha luz, dos terrazas y más de cien metros cuadrados... ¡para mí sola! Tenía que comprar una vivienda donde me cupieran todos los libros. De hecho, llevo meses para el tema de amueblar sólo porque estoy estrujándome la cabeza para comprobar cómo podré meter unos 4000 libros en mi piso. Que los meteré, sin duda alguna.
Cuando la compré era un piso viejo, que llevaba años deshabitado, había sido propiedad de una entidad bancaria y ni siquiera había ascensor. Fui reformando, poco a poco. Tengo la cocina y los baños, el suelo, una pared roja en la que será mi biblioteca (con estanterías blancas). Busqué tiendas de muebles, pero los que me gustaban estaban ajustados o me sobraba. Contraté a una decoradora que me hizo un presupuesto que se iba de precio. Era tan elevado que tendría que empeñar un riñón para pagarlo y, tras mirarlo concienzudamente y comprobar que casi todo era cosa de un carpintero, lo que hice fue llamar a un carpintero que me hizo un presupuesto por menos de la mitad. Así que al final hoy le he llamado y le he dicho que necesito que me enseñe muestras, que su presupuesto es el que más me convence, y he quedado con él el jueves.
Lo de amueblar lo había dejado aparcado, porque pensaba que sería pronto cuando me marcharía a Santander, pero como al menos en dos meses vamos a seguir en la misma situación, al final he movido ficha.
Es que tengo la Nespresso aquí en la caja, así como el felpudo, tazas para tomar el café y otras cosas que me han ido regalando.
Así que es hora de ponerse las pilas.
En otro orden de cosas, cuando hablaba de que tener o no tener tiempo es relativo es porque voy a dar un paso más. Quiero escribir y últimamente vuelvo a sentir la vena creativa. Las tardes libres tienen muchas horas, sobre todo ahora que alargan las tardes y que estamos a un paso de la primavera. Y sí, sacaré tiempo, estoy segura.
Dice mi madre que "querer es poder". Una vez más, tiene razón.
En estos diez años, he tenido pérdidas familiares dolorosas. Dicen que es "ley de vida", pero cuando pienso en mis tíos y en mi abuelo... sigue doliendo. Como contrapartida, mis dos sobrinas me hacen reír cada vez. Paula nació el 25 de julio de 2012 y Andrea, el 24 de febrero de 2014. Por tanto, son aún pequeñas, pero ya les prometí, cuando eran recién nacidas, que un día las llevaría a Orlando. ¿Y qué se nos ha perdido allí? Pues Walt Disney, pero el de verdad. Tendré que esperar algunos años para volar con ellas hasta Estados Unidos. No hace falta decir quién es su tía preferida y con quién quieren estar siempre las pequeñas...
En 2008 también gané un certamen literario. No gané más que un trofeo y la publicación en una revista cultural de la editorial que había convocado el concurso. Sentí un hormigueo interior que me resulta difícil de describir. Sentí, durante un tiempo, que estaba tocando el cielo con la punta de los dedos. Es uno de mis sueños. Víctor, mi otro sueño, también me anima siempre a escribir, pero no a escribir en un blog, sino a escribir novelas de verdad. Con su ojo crítico, y tiene un muy buen ojo crítico, me dice que se me da bien y que con tesón se puede conseguir publicar libros. Justamente lo que me falta es la constancia. Supongo que es la excusa que pongo, pero a la vista está que diez años de blog es tener constancia.
Ya lo he dicho más atrás. "Querer es poder". También hacía tiempo que no me alargaba tanto escribiendo en el blog.
Hace diez años podía seguir escribiendo durante horas, porque era más un "animal nocturno", pero hoy en día me obligo a estar durmiendo a la una de la madrugada, para así estar lúcida al día siguiente. Y es que necesito dormir mis siete horas. Esto quiere decir que quiero seguir leyendo el libro que ahora me tiene encandilada, La Tabla Esmeralda, para estar a la una durmiendo.
El tiempo que he estado aquí podría haber terminado el Acta, pero podrá esperar un día más; ya la terminaré mañana. Creo que ha sido más enriquecedor hacer un repaso de estos últimos diez años. Me dejo muchas cosas, porque no se puede exprimir tanto tiempo en unos pocos párrafos. Lo que está claro es que mi vida ha dado un giro de 180º. Es totalmente diferente a como la hubiera imaginado hace una década.
Pese a mis circunstancias actuales, sé que mis palabras destilan un poco de felicidad. Eso es porque tengo muy presente disfrutar cada momento, disfrutar con lo que hago, con lo que tengo, con lo que quiero. Es un buen truco para vivir tranquilamente.

2 comentarios:
Enhorabuena, K.
¡Y que sean muchos años más!
Gracias. Felicidades por leerlo entero!!
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