Tengo un recuerdo muy lúcido de cuando estábamos en la escuela, cuando comenzábamos a leer libros, cuando nos inculcaban lecciones que involuntariamente a veces aprendíamos. Recitábamos versos de Machado, leíamos El Principito sin comprenderlo y nos levantábamos del pupitre para buscar una palabra en un diccionario de no sé qué editorial cuando no entendíamos algo.
Y cuando llegaba la primavera, todos salíamos de la escuela recitando aquellos versos de Antonio Machado:
"La primavera ha venido
y nadie sabe cómo ha sido".
Posiblemente hubiéramos aprendido mucho más, pero hoy me vienen esos versos como recuerdo recalcitrante de una escuela que ya no existe, cuyo edificio se utiliza en la actualidad a otros menesteres.
Todavía se lee el nombre de la escuela grabado en una piedra sobre la entrada: "Escuela de Alberto Martín Gamero". Fue un falangista y notario y desconozco el motivo por el cual la escuela de mi pueblo llevaba su nombre. Supongo que si hoy día continuara abierta, quizás le hubieran cambiado el nombre por todo ese asunto de la memoria histórica.
Al final no son más que nombres. En Logroño van a cambiar calles que conocemos de toda la vida, como la de Calvo Sotelo. No sé cómo se llamará después, pero seguramente que los que la conocemos con el nombre que tiene seguiremos llamándola así. Y nombro ésa porque está en el centro de la ciudad.
De todas formas, yo sólo quería hablar de ese pequeño recuerdo primaveral de cuando íbamos a la escuela.
Una de las cosas que más me gusta de la primavera son los almendros en flor.
2 comentarios:
Feliz primavera, K.
Igualmente Dyhego!
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