La última hora del día es especial. Generalmente me quedo leyendo hasta la una hasta que poco a poco se me van cerrando los ojos.
Hoy han pasado dos cosas especiales. Por un lado, he cerrado la compra de los muebles. Todo menos el sofá. En un mes estarán amueblando. ¡Por fin! Lo que peor se me da es tener que decir que no a los que he desechado. Pero es preferible decirlo que el silencio. A la experiencia laboral me remito.
Por otro lado, he recibido un vídeo de mi sobrina Pau cantando el cumpleaños feliz. A menos de un mes de mi cumpleaños me ha encantado escucharla. Al final ha dicho que quería que yo lo viera.
Y ahora, es el momento de seguir con una novela. La última hora del día siempre tiene algo de magia.

1 comentario:
¡¡¡Biennnnn!!!
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