Este fin de semana dormiré con mi sobrina, con la mayor. Y siempre hay que contarle un cuento antes de dormir, o eso dicen sus padres. Porque la última vez que dormí con ella le conté hasta cinco cuentos, primero con luz y luego en la oscuridad. Y la pequeña no se dormía. Así que esta vez me he preparado cuentos nuevos, como Alí Babá y los cuarenta ladrones (uno de las historias que más me gustaba a mí cuando era pequeña) y Los viajes de Gulliver. Quizás influyó mucho que me regalaron tres libros de la misma colección. El tercero fue Pinocho, pero ése ya se lo aprendió hace unos meses, así que tengo que preparar un nuevo repertorio.
Que ya me ha dicho mi hermano que desconoce los dos que quiero contarle. Igual tengo que echar mano a la memoria, porque creo que dos historias se quedarán cortas, porque la pequeña me pedirá más.
2 comentarios:
¡Suerte tiene de tener una tía como tú!
Pues porque últimamente pasamos poco tiempo juntas, mi hermano dice que me las gano porque las hago mucho caso a las dos (y los niños requieren atención); mañana la mayor estará encantada de que duerma con ella, lo que ocurre es que siempre quiere más y más, aunque estemos a oscuras. Lo mejor es cuando, al día siguiente, le pregunto cuál es el cuento que más le ha gustado. La última vez le conté cinco, no recuerdo cuáles, y me dijo que el que más le había gustado era el de los cerditos (Los tres cerditos) porque cada vez que el lobo soplaba en la oscuridad ella sentía que yo soplaba y no paraba de reír. Ahora está con Pinocho y se ha aprendido de carretilla quién es Pepito Grillo, además ya sabe que si se porta mal le puede crecer la nariz.
Obviamente he tenido que releerme los nuevos cuentos.
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