Como cualquiera de los últimos fines de semana mis sábados son tardes de hospital. La única diferencia es que hoy me preparo los cuentos que leeré a mis sobrinas esta noche, y algunos que tendré que contar en la oscuridad.
Además llevo dos libros, porque he terminado de leer uno y empezaré otro segundo en cuestión de minutos.
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