Para mí es todo un ritual ir a comprar unas zapatillas para andar por casa. Desde hace años en otoño siempre me reconforta comprar unas zapatillas para el invierno. Supongo que lo asocio a la chimenea, al final del día, a la lectura y al calor del hogar.
Hoy he comprado dos pares, para mí madre y para mí. Me ha encantado meter los pies y sentir esa suavidad interior.
2 comentarios:
Todavía voy en sandalias, lo menos hasta noviembre.
Qué suerte, aquí ya con la calefacción y a punto de sacar los abrigos de invierno del armario. En casa con zapatillas de invierno.
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