martes, diciembre 23, 2014

Reto "Libros que recomiendan libros"

En el blog literario Historias de páginas, Zulma Ríos nos propone para 2015 poner las referencias a otros libros que encontremos en las páginas de los libros que vayamos leyendo a lo largo del año. Cuando encontremos una referencia a otro libro, deberemos indicar el libro que leemos, el libro encontrado y en la página que lo hemos encontrado y el fragmento en el que aparezca.
Cuentan todos los libros encontrados, incluso es válido que en una misma novela aparezcan muchos títulos.
Nos da tres categorías: encontrar 20, 50 ó 100 libros.
Las bases del reto se encuentran AQUÍ.

En un principio había elegido la categoría de 50 libros, pero la he cambiado por 100 libros.

Libros encontrados:

#1. En Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes, aparece Trafalgar, de Benito Pérez Galdós (Página 147). Hago una apreciación al respecto: Trafalgar como el resto de libros que aparecen en el siguiente punto forman parte de la serie de los Episodios Nacionales de Galdós. He tenido que elegir si escogía cada uno de ellos o la obra completa. Finalmente, como a mí me tocó leer algunos Episodios de manera independiente, he optado por nombrar cada uno por separado.
"– Benito Pérez Galdós –recitó en voz alta-. Episodios Nacionales, Trafalgar… ¡Bah! Y en rústica, encima –lo dejó caer dentro de la bolsa, sobre los demás-. Pues sí que se ha estirado, el tío, menudo regalo, esto no vale nada, hija mía…".
#2, #3, #4, #5, #6, #7, #8, #9, #10. En Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes, aparecen los siguientes Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós (excluyo Trafalgar): La corte de Carlos IV, El 19 de marzo y el 2 de mayo, Bailén, Napoleón en Chamartín, Zaragoza, Gerona, Cádiz, Juan Martín el Empecinado y La batalla de los Arapiles (Página 380).
"La guié hasta mi cuarto, abrí el armario, aparté las perchas y dejé a la vista una pila de libros colocados en una esquina. Los fui levantando con cuidado, Trafalgar, La corte de Carlos IV, El 19 de marzo y el 2 de mayo, Bailén, Napoleón en Chamartín, Zaragoza, Gerona, Cádiz y, por último, Juan Martín el Empecinado. Debajo estaba La batalla de los Arapiles, y en su interior, muy estirado, el plano que me había sacado del moño dos meses antes".
#11. En Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes también aparece Robinsón Crusoe, de Daniel Defoe (Página 625).
"– Porque no saben. No tienen imaginación, no confían en sí mismos y no han leído Robinsón Crusoe –en aquel momento, nuestras cabezas estaban tan cerca que creí que iba a besarme-. ¿Tú has leído Robinsón Crusoe?
-No. Sólo los
Episodios Nacionales, algunos muchas veces".
#12. En El gabinete del alquimista muerto, de Carlos Poveda, aparece la novela Notre-Dame de París, de Victor Hugo (Página 20).
"(...) Sobre una mesita junto al butacón, una copa de balón conservaba un dedo grueso de calvados; y en la alfombra, como otra víctima más, yacía una vieja edición del Notre-Dame de París, de Victor Hugo (...)".
#13, #14, #15, #16, #17, #18. En El gabinete del alquimista muerto, de Carlos Poveda, he encontrado referencias a varios tratados de alquimia, cuya existencia he comprobado previamente y existen todos ellos (Página 48).
"Revisó los libros: allí reposaba el Reino de Saturno convertido en Siglo de Oro, de Huguino de Barma; una copia gastada de las Doce Llaves de la Filosofía, de Basilio Valentín -y Ulises no pudo evitar una sonrisa socarrona al verla, porque el original de aquella obra, hallada según la leyenda bajo el altar del priorato de Erfurt, se lo había regalado su padrino al despedirse y él lo guardaba en su baúl, en casa de Violeta-. Medio ocultos entre tarros de farmacia vio el Hermes Desvelado, de Cyliani; el famoso Tres tratados de Filosofía natural de Pedro Arnauld; el Toisón de Oro de Trismosin... Con un pequeño escalofrío, abrió el Becerro de Oro de Helvetius, arrinconado en la estantería".
#19. En El gabinete del alquimista muerto, de Carlos Poveda, hay otra referencia a un tratado alquímico, el Vitulus de Helvetius (Página 49).
"-Porque quien hace lo más, hace lo menos. -Dio un golpecito al libro-. Alguien capaz de asesinar no habría tenido ningún remordimiento por robar también el Vitulus".
#20. En El gabinete del alquimista muerto, de Carlos Poveda, hay una referencia a La dama de las camelias, de Alejandro Dumas (Página 95).
"(...) Anabelle, en cambio, con su cara de madonna, su piel nacarada, sus ojos inocentes, su risa cristalina y su voz dulce, no era prostituta; ella recibía a los hombres como las cortesanas de Versalles, como las marquesas que habían sido amantes de reyes, como las duquesas que cambiaban de galán cada tres días, como una sacerdotisa de rito hedonista; ella era, en realidad, una heroína, la Marguerite de La dama de las camelias. Y entretanto, la alcahueta y sus dos comadres le chupaban la sangre; eran tres parásitos que se alimentaban de su juventud, de su belleza, de la inocencia, cada vez menor, de Anabelle Boileau".
#21. En El gabinete del alquimista muerto, de Carlos Poveda, hay otra referencia a un libro de Rabelais (Página 243).
"El editor leyó de nuevo el título en voz baja con el respeto de una plegaria: Pantagruel roy des disposes restitué à son naturel avec ses faictz et prouesses espoventables, y luego repitió nuevamente el nombre del autor, Alcofribas Nasier, el acrónimo que Rabelais utilizó en esa primera edición. Aquel libro era una pieza de museo, tenía un valor incalculable, sin duda, y resultaba incomprensible que su dueño aceptara de buen grado deshacerse de él".
#22. El El gabinete del alquimista muerto, de Carlos Poveda, se vuelven a nombrar una serie de libros de alquimia, y aparece uno nuevo, de Paracelso (Página 339).
"-Hay tanto donde escoger -dudó-. El primer lugar de su lista lo ocuparía Basilio Valentín. También habría que dejar un hueco para Hermes Desvelado de Cyliani y para algo de Paracelso, sus Escritos Herméticos y Alquímicos, por ejemplo (...)".
#23. Finalmente, ya acabando El gabinete del alquimista muerto, de Carlos Poveda, aparece un libro celebérrimo, como es El misterio de las catedrales, de Fulcanelli (Página 512):
"(...) Un par de manzanas más allá se encontró con la librería de Jean Schemit y no pudo evitar prestar atención a la novedad que exhibía en el escaparate: Le Mystère des Cathédrales, decía en lo más alto, debajo del nombre del autor, Fulcanelli; y el título continuaba: et l'interprétation ésothérique des symboles herméthiques du grand-oeuvre".
#24. En After de Anna Todd aparece Cumbres borrascosas de Emily Brontë, cuando la protagonista aparece en una habitación abarrotada de libros (Páginas 38-39).
"(...) Quien quiera que posea esta colección, es impresionante; hay muchos clásicos, toda una variedad de diferentes tipos de libros, incluidos todos mis favoritos. Al ver Cumbres borrascosas, lo saco de la estantería. Está muy deteriorado y la encuadernación revela la infinidad de veces que lo han abierto".
#25. En After de Anna Todd aparece Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, en la primera clase que los protagonistas tienen de Literatura Británica (Página 53).
"-El lunes empezaremos con Orgullo y prejuicio de Jane Austen -anuncia el profesor Hill al final de la clase".
#26. En After, de Anna Todd, aparece El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, en un recuerdo en voz alta plasmado por el padre de Hardin (Páginas 389-390):
"-¡Eso está muy bien! Recuerdo cuando tenían diez años y recitabas pasajes de El gran Gatsby todos los días, a todas horas. Ya entonces se notaba que se te iba a dar muy bien la literatura -dice su padre".
#27. En After, de Anna Todd, aparece una mención a los protagonistas de Jane Eyre, de Charlotte Brontë (Página 432):
"Pienso en la época en la época en que mi relación con Hardin guardaba un parecido tremendo con la de Catherine y Heathcliff.-¿Rochester y Jane? -sugiere. Me sorprende que Hardin mencione Jane Eyre".
#28. En After, de Anna Todd, aparece Grandes esperanzas, de Charles Dickens (Página 555).
"Me siento como la señorita Havisham en Grandes Esperanzas, maquinando y confabulando. Nunca me gustó ese personaje, pero de repente la entiendo (...)".
#29. En After. En mil pedazos, de Anna Todd, aparece La abadía de Northanger, de Jane Austen (Página 36). También aparece Cumbres Borrascosas, pero como lo nombré en el libro anterior, lo he obviado al tratarse de la misma serie.
"Vuelvo a sentirme como Catherine, sólo que no la Catherine de Cumbres Borrascosas, sino la Catherine de La abadía de Northanger, estupefacta y obligada a emprender un largo viaje en solitario (...)".
#30. En After. En mil pedazos, de Anna Todd, aparece Moby Dick, de Herman Melville (Página 355).
"Pasan lo que me parecen horas mientras aguardo a que Hardin regrese. Me he duchado, he ordenado la cocina y he leído cincuenta páginas de Moby Dick, y eso que el libro no me apasiona (...)".
#31. En After. En mil pedazos, de Anna Todd, aparece Adiós a las armas, de Ernest Hemingway (Página 403).
"-Vaya, pues sí que debe ser bueno para que sigas tan afectada -Sonríe-. No me habría gustado estar presente la primera vez que leíste Adiós a las armas".
#32. En Esther cumple cuarenta, de Purita Campos y Carlos Portela, aparece Juego de Tronos de George R.R. Martin (Página 165).
"-¿Te refieres a Valar Morghulis?
-Eso y lo demás.
-Son de
Juego de tronos. Es una serie de libros muy populares".
#33. En Esther cumple cuarenta, de Purita Campos y Carlos Portela, aparece El señor de los anillos de Tolkien (Página 165).
"-Los libros son muy entretenidos. Como El señor de los anillos, pero pasan muchas más cosas. De hecho, es la Guerra de las Dos Rosas en versión fantástica mezclada con personajes de Shakespeare. Ahora, bien mezclada".
#34. En Helen no puede dormir, de Marian Keyes, aparece El extranjero, de Albert Camus (Páginas 304-305).
"-El extranjero de Albert Camus -decía la voz de Rowan-. Una estupidez. Ben se pasa el día leyendo.-El desprecio en su voz no lograba ocultar la frustración y el dolor que le producían los cambios en su hermano".
#35. En Helen no puede dormir, de Marian Keyes, se nombra a Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoyevski (Página 418).
"-¿Ves algo? -me gritó mientras avanzaba a trompicones en la penumbra-. ¿Un colchón, quizá? ¿Una vela y una caja de cerillas? ¿Un ejemplar sobado de Los hermanos Karamazov?".
#36. En After. Almas perdidas, de Anna Todd, hay una referencia a El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger (Página 724).
"Me inclino hacia él y veo el primer párrafo de la página débilmente iluminada. Detecto a simple vista el nombre de Holden y suelto una risa entre dientes. Sólo los hombres de mediana edad pretenciosos y los hipsters barbudos disfrutan leyendo El guardián entre el centeno. ¿Qué los atrae tanto de un maldito acosador adolescente con demasiados privilegios? Nada".
#37. En After. Almas perdidas, de Anna Todd, se nombra El hobbit, de Tolkien (Páginas 732-733).
"El musgo cubre por completo el edificio de ladrillo y, al verlo, sale mi Landon interior y las referencias a El hobbit. Landon pensaría exactamente lo mismo si estuviera aquí, y nos reiríamos mientras Hardin refunfuña sobre lo penosas que son las películas y cómo se cargan el universo de J.R.R. Tolkien".
#38. En After. Almas perdidas, de Anna Todd, se nombra La sonata a Kreutzer, de Tolstói (Página 761).
"Repaso mentalmente las obras de Tolstói hasta llegar a La sonata a Kreutzer. Me da un escalofrío a pesar del calor de la ducha.
-¿
Kreutzer? -pregunto esperando haberme confundido o que hayamos interpretado la historia cada uno a nuestra manera-
-Sí. -Vuelve a carecer de emociones, a esconderse tras esa maldita muralla
".
#39. En Aire fresco en La Habana, de Óscar Aragunde, se nombra La sonata del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa (Página 69).
"(...)
Le llamó la atención el párrafo del libro que leía:
Capítulo III:
La guerra del fin del mundo de Mario Vargas Llosa: Cuando, semanas después, se supo en Salvador que en una aldea remota llamada Natuba los edictos de la flamante República sobre los nuevos impuestos habían sido quemados, la Gobernación decidió enviar una fuerza de la Policía Bahiana a prender a los revoltosos".
#40. En Aire fresco en La Habana, de Óscar Aragunde, se nombra Islas en el golfo, de Ernest Hemingway (Página 74).
"Con la copa helada en la mano, Sandra recitó de memoria a Paul un pasaje de la novela Islas en el golfo, en la que Hemingway escribió sobre el Floridita:
Había bebido primero con políticos cubanos que se habían asomado nerviosos a echar un trago rápido; con plantadores de azúcar y plantadores de arroz, con funcionarios del gobierno cubano que aprovecharon la hora libre del almuerzo; con segundos y terceros secretarios de embajada; con inevitables y agradables hombres del F.B.I
...".
#41, #42, #43, #44, #45. En Aire fresco en La Habana, de Óscar Aragunde, aparecen cinco referencias en un sólo párrafo (Páginas 94-95).
"(...) No eran realmente novelas de aventuras, eran decenas de volúmenes en los que se explicaba todo tipo de técnicas y estrategias para la vida y la supervivencia. Así pues, con La vuelta al mundo en 80 días aprendí la geografía, los movimientos de los países, cómo los manejan los políticos; con El Capital de Marx, economía y cómo manipular a los gobiernos y a sus empresas para enriquecerse; con el Kamasutra, las artes amatorias; con El Quijote aprendí sobre las personas, sus sueños y sus locuras; con El arte de la guerra, a plantear batallas y resolverlas... Y así podría seguir durante mucho tiempo".
#46. En Aire fresco en La Habana, de Óscar Aragunde, se nombra Historia de dos ciudades, de Charles Dickens (Página 120).
"Mientras se afeitaba a navaja, como le enseñó su padre, Giovanni se sentía como Carton, 'el chacal' del abogado Stryver que Dickens escribe en Historia de dos ciudades".
#47. En Aire fresco en La Habana, de Óscar Aragunde, se nombra En el corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad (Página 129).
"Sandra, desde su habitación, podía oír las fuertes risas. Al finalizar el relato, llegó la hora de la lectura. El abogado les dio un libro a cada uno, como era costumbre.
A Leonel,
En el corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, en recuerdo al paseo en barca de Osvaldo y al fiscal, el de Dickens".
#48. En Aire fresco en La Habana, de Óscar Aragunde, se nombra La desdichada, de Ivan Turgueniev (Página 146).
"Sandra, que en ese momento leía un drama ruso, La desdichada de Ivan Turgueniev, fue interrumpida por Paul:
-¿Sabes por qué me licencié como ingeniero de telecomunicaciones?
".
#49. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece La historia de Genji, de Murasaki Shikibu, una de las novelas más antiguas de la literatura universal de todos los tiempos (Página 16).
"(...) Por desgracia, ese carácter exótico aparece demasiado crudo e implacable en las fotografías -las pecas disimuladas con maquillaje, el pelo recogido en una coleta a la altura de la nuca como algún noble de La historia de Genji-, y no hay ni rastro de su calidez, de su naturaleza alegre e impredecible, que era lo que más me gustaba de ella (...)".
#50. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece Jane y Prudence, de Barbara Pym (Página 100).
"Paseé la mirada por el salón hasta detenerla en el libro que estaba leyendo mi madre (Jane y Prudence, de Barbara Pym), boca abajo en el respaldo del sofá".
#51, #52, #53, #54, #55. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se enumeran cinco novelas de Graham Greene (Páginas 130-131).
"(...) Pasaron las adaptaciones al cine de las novelas de Graham Greene: El ministerio del miedo, El factor humano, El ídolo caído, El cuervo. Esa segunda noche, mientras esperaba a que empezara El tercer hombre, la señora Barbour (que estaba a punto de salir, toda vestida de Valentino, para asistir a un acto en el Frick) se detuvo en la habitación de Andy y anunció que yo también debía reanudar las clases al día siguiente".
#56. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece la obra de teatro La extraña pareja, escrita por Neil Simon (Página 134).
"(...) En el pasillo colgaban letreros escritos a mano: listas de inscripción para torneos de tenis y clases de cocina, pruebas para la obra de teatro La extraña pareja, un viaje de estudio a Ellis Island y entradas todavía a disposición del interesado para el concierto de Swing en primavera; costaba creer que se hubiera acabado el mundo cuando todas esas ridículas actividades continuaban llevándose a cabo".
#57. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se nombra Macbeth, de William Shakespeare (Página 166).
"En otoño habíamos leído Macbeth en la clase de lengua y literatura, pero sólo ahora empezaba a entender por qué lady Macbeth no había logrado limpiarse la sangre de las manos, por qué seguía allí después de que se hubiera lavado".
#58. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece Billy Budd, de Herman Melville (Página 174).
"Pero mientras continuaba hablando sobre Magallanes, la navegación celestial y Billy Budd ('Recuerdo a Taff el galés cuando se hundió en el mar / y su mejilla era rosa como la rosa al brotar'), volví a concentrar mis pensamientos en Hobart y Blackwell, preguntándome quiénes eran y a qué se dedicaban en concreto".
#59. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece El origen del Imperio holandés, de Lothrop Motley (Página 254).
"(...) Si yo le contaba algo divertido que había pasado en el colegio, él era un público atento y apreciativo; a diferencia de la señora Swanson (que se quedaba parada y parecía asustarse cuando yo hacía una broma) o de Dave (que se reía por lo bajo pero con cierta incomodidad y siempre demasiado tarde), a él le gustaba reír, y a mí me encantaba cuando me contaba anécdotas de su vida: de los escandalosos tíos casados tardíamente y de las entrometidas monjas de su niñez; del internado de poca categoría al que lo mandaron, situado en la frontera canadiense, donde todos sus profesores eran unos borrachos; de la gran casa del norte del estado donde hacía tanto frío que en el interior de las ventanas se formaba hielo, o de las grises tardes de diciembre que pasó leyendo Tácito o El origen del Imperio holandés, de Motley".
#60. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece Black Beauty, de Anna Sewell (Página 333).
"(...) Pero habría sido tan fácil traer algunas de las cosas de mi madre, como la caja de plata que tenía en su habitación, el cuadro de una yegua castaña que se parecía a Stubbs, ¡o incluso su ejemplar de Black Beauty!".
#61, #62, #63. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece una serie de libros que tienen que ver con el póker, adelgazamiento y astrología. También viene un libro romántico. El primero no lo añado al listado porque no he encontrado quién es el autor: La dieta South Beach, del Dr. Arthur Agatston; El libro de los indicios en el póker de Mike Caro (escrito por Mike Caro); y Amantes y jugadores, de Jackie Collins.
"(...) Dando vueltas por el piso mientras ellos estaban fuera, encontré folletos de agencias inmobiliarias, copas de vino todavía en su caja, un montón de viejas guías de televisión, una caja de cartón llena de libros en edición de bolsillo muy manoseados: Los signos de tu luna, La dieta South Beach, El libro de los indicios en el póker de Mike Caro, y Amantes y jugadores, de Jackie Collins".
#64, #65. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparecen Grandes Esperanzas, de Charles Dickens, y Walden, de Henry D. Thoureau (Página 347).
"En clase de literatura avanzada, unos estaban leyendo Grandes esperanzas mientras otros habíamos empezado Walden, y yo me oculté en la placidez y el silencio del libro, un refugio del resplandor metálico del desierto".
#66. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece Guerra y Paz, de Tolstói (Página 354).
"-¿Bullwinkle? ¿Boris y Natasha?
-Ah, sí. ¡El príncipe Boris!
Guerra y paz. Me pusieron Boris por él. Pero el apellido del príncipe Boris es Drubetzkoi y no el que has dicho tú".
#67. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece Tierra de hombres, de Antoine de Saint-Exupéry (Página 419).
"Esta carta había llegado junto con una vieja edición de tapa dura de Tierra de hombres, de Saint-Exupéry, que leí una y otra vez. Guardaba la carta dentro del libro, donde acabó arrugada y sucia de tanto leerla y releerla".
#68. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece El idiota, de Fiódor Dostoyevski (Página 423).
"(...) Cuando ella estaba en casa, él se quedaba en el piso de arriba, fuera de su vista, leyendo El idiota en ruso con el ceño fruncido y escuchando música por mis altavoces portátiles".
#69. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers (Página 438).
"Saffi estaba con nosotros en la clase de literatura avanzada (donde había hecho interesantes comentarios sobre El corazón es un cazador solitario) y aunque tenía fama de ser distante, se veía a la legua que le gustaba Boris".
#70, #71. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparecen Las uvas de la ira, de John Steinbeck, y La casa de los siete tejados, de Nathaniel Hawthorne (Páginas 442-443).
"Yo me decía que no echaba de menos a Boris, pero era mentira. Ahora me colocaba yo solo y me quedaba viendo programas de pago para adultos y el canal de Playboy, leía Las uvas de la ira y La casa de los siete tejados, que parecían rivalizar entre sí como los libros más aburridos jamás escritos, y durante lo que parecieron miles de horas -el tiempo suficiente para dominar el danés o aprender a tocar la guitarra, si lo hubiera intentado- hice el tonto por la calle con un monopatín estropeado que Boris y yo habíamos encontrado en una de las casas embargadas de la manzana".
#72. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se cita La roja insignia del valor, del autor estadounidense Stephen Crane (Página 444).
"(...) La primera vez que se dio la vuelta en la cama y me rodeó la cintura con un brazo, yo no supe qué hacer, y, medio dormido, me quedé mirando fijamente mis viejos calcetines en el suelo, los envases de cerveza vacíos, mi ejemplar en edición de bolsillo de La roja insignia del valor (...)".
#73. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se cita Silas Marner, de George Eliot (Página 456).
"-Tu padre está pasando una mala racha, ¿lo sabías?
Dejé a un lado
Silas Marner, que estábamos leyendo en el colegio.
-¿Cómo dices?
".
#74. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se cita Meditaciones en una emergencia, de Frank O'Hara (Página 580).
"Frank O'Hara. Meditaciones en una emergencia. Recordaba el día que ella había llegado a casa acalorada y feliz con esa misma edición de Frank O'Hara, que supuse que había encontrado en el Strand, ya que no teníamos dinero para comprar algo así".
#75. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se nombra Los siete pilares de sabiduría, de Thomas Edward Lawrence (Página 613).
"(...) Las novelas rusas que me hacían leer en el colegio me recordaban a él; las novelas rusas, Los siete pilares de sabiduría, y también el Lower East Side, con sus salones de tatuaje y sus tiendas de pierogi, el olor a porro, las ancianas polacas que se balanceaban de un lado para otro con bolsas de la compra y los chicos que fumaban en la puerta de los bares de la Segunda Avenida".
#76. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece Eugenio Oneguin, de Aleksandr Pushkin (Página 618).
"(...) Me pasaba las noches leyendo Eugenio Oneguin o estudiando uno de los numerosos libros de ebanistería de Welty (el que más me gustaba era una obra antigua de dos volúmenes titulada Muebles estilo Chippendale; auténticos y falsificados) o la gruesa y apasionante Historia del arte, de Janson".
#77. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, aparece Oliver Twist, de Charles Dickens (Página 829).
"-Fue curioso conocerlo después de haberte oído hablar de él. Como conocer a un personaje de un libro. Siempre me lo había imaginado como el Pillastre de Oliver Twist, ¿cómo se llama el personaje? Jack nosecuantos. El golfillo de la chaqueta andrajosa y la mejilla tiznada de carbón".
#78, #79. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se citan Desesperación, de Vladimir Nabokov y El ser y el tiempo, de Heidegger (Página 850).
"(...) Aparte de eso, y de la puerta por donde había desaparecido la rubia, la única luz procedía de una lámpara que proyectaba un crudo círculo blanco sobre las velas derretidas, los cables de ordenador, los envases de cerveza vacíos, las bombonas de butano, los pasteles oleosos en cajas y sueltos, muchos catálogos comentados, libros en alemán e inglés, entre ellos Desesperación de Nabokov y El ser y el tiempo de Heidegger con la cubierta arrancada, blocs de dibujo, libros de arte, ceniceros y papel de plata quemado, y un cojín de aspecto mugriento sobre el que dormitaba un gato atigrado gris".
#80. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se cita Ozma de Oz, de L. Frank Baum (Página 898).
"(...) Un collar de topacio del siglo XVIII. Una primera edición de Ozma de Oz. Comprar esas cosas había sido sobre todo una forma de pensar en ella, de estar con ella. Algunas se las había regalado a Kitsey, pero aún así no había posibilidad de salir de la habitación con esa montaña gigantesca de objetos que había comprado en realidad para ella a lo largo de los años sin que pareciera una locura".
#81. En la novela El jilguero, de Donna Tartt, se nombra Los aros de Saturno, de W. G. Sebald (Página 898).
"Descalza. Las orejas rojas de rubor. La piel blanca perla que dejaba ver el escote de su camiseta.
-Los aros de Saturno. Everett dijo que podría gustarte. Te manda recuerdos, por cierto".
#82. En la novela Mr Mercedes, de Stephen King, se cita la novela Las uvas de la ira, de John Steinbeck (Página 17).
"(...) Esa escena le recordó Las uvas de la ira. ¿Cómo se llamaba la chica? ¿La que acababa amamantando a aquel hombre? Era un nombre de flor, pensó".
#83. En la novela Mr Mercedes, de Stephen King, se cita la novela Crepúsculo, de Stephenie Meyer (Página 380).
"(...) Dos de ellas están mirando por la ventana; la tercera lee Crepúsculo. Otros dos o tres empleados recorren los pasillos, muy ocupados en no hacer nada".
#84. En la novela ilustrada Sueño, de Haruki Murakami, se nombra Ana Karenina, de Lev Tolstói (Páginas 30-31).
"Pensé en leer mientras me entraba el sueño. Fui al dormitorio, saqué una novela de la estantería. La busqué con la luz encendida, pero mi marido no hizo el menor movimiento. Elegí Anna Karénina. Deseaba leer una larga novela rusa. Ya la había leído antes, mucho tiempo atrás. Probablemente cuando estudiaba bachillerato (...)".
#85. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, aparecen Las mil y una noches, de autor anónimo (Página 54).
"Finalmente elijo uno de los hermosos volúmenes de la versión de Burton de Las mil y una noches y me lo llevo a la sala de lectura. Es una obra que deseaba leer desde hacía tiempo (...)".
#86. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, aparece El banquete, de Platón (Página 56).
"-Según la historia de Aristófanes que sale en El banquete de Platón, en el mundo mítico de la Antigüedad había tres clases de seres humanos -dice Ôshima-. ¿Lo sabías?".
#87, #88, #89, #90. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se enumeran cuatro novelas de Franz Kafka  (Página 80).
"-¿Habrás leído alguna obra de Franz Kafka, supongo?Asiento: El castillo, El proceso, La metamorfosis, y también una historia donde salía un extraño aparato de ejecución.-La colonia penitenciaria -dice Ôshima-. A mí me encanta ese relato. Hay muchos escritores en el mundo, pero sólo Kafka podía escribir una cosa así".
#91. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se nombre Genji monogatari, de Murasaki Shikibu (Página 92).
"(...) Sale mucho en relatos antiguos japoneses. Consiste en que el alma abandona temporalmente el cuerpo, recorre grandes distancias para realizar algún cometido de vital importancia y luego, una vez lo ha hecho, retorna al cuerpo. También aparecen mucho en el Genji Monogatari las almas vengativas, y quizá fuera algo parecido a esto".
#92, #93. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se citan dos novelas de Natsume Sôseki (Página 138).
"-¿Qué has leído desde que estás aquí?
-Ahora estoy con
Gubijinsô, y acabo de leer El minero.
-¿El minero? -preguntó Ôshima como si hurgara en la memoria-. ¿Es la que va de un estudiante universitario de Tokio que, no sé por qué razón, empieza a trabajar en una mina, sufre un montón de experiencias durísimas allí abajo y, al final, regresa al mundo exterior? Es ésa, ¿verdad? Una novela no muy larga. La leí hace muchísimo tiempo. La temática no es muy propia de Natsume Sôseki, el estilo es poco depurado y, por lo general, se la considera una de las obras más flojas de Sôseki... ¿Qué le encuentras tú de particular?".
#94, #95. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, aparecen dos novelas más de Natsume Sôseki (Página 144).
"(...) Tú, sin ir más lejos, te has sentido fascinado por El minero. Y eso se debe a que esa obra posee un poder de atracción del que carecen otras obras perfectas como Kokoro o Sanshirô. Tú has descubierto esa obra".
#96. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se cita Macbeth, de William Shakespeare (Página 186).
"(...) 'No, más bien mis manos dejarán encarnado el multitudinario mar, haciendo rojo el verde'. Un fragmento de Macbeth. No es tan trágico como en Macbeth, pero lo que gasto en tintorería no es moco de pavo".
#97. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se cita Electra, de Sófocles (Página 227).
"-Electra, de Sófocles. Una obra maravillosa. La he releído muchas veces. A propósito, la palabra 'género' es, ante todo, un término gramatical. Para expresar la diferencia física entre hombres y mujeres, creo que sería más exacta la palabra 'sexo' (...)".
#98. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se nombra Edipo rey, de Sófocles (Página 253).
"Son las cualidades, no los defectos, las que arrastran al hombre a la tragedia. Edipo rey, de Sófocles, es un ejemplo remarcable de ello. En el caso de Edipo, no son la indolencia y la estupidez las que originan la tragedia, sino su valentía y su honestidad. Y de ahí nace, inevitablemente, la ironía".
#99. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se cita Cuentos de la lluvia y de la luna, de Ueda Akinari (Página 285).
"-Los Cuentos de la lluvia y de la luna fueron escritos por Ueda Akenari a finales de la época Edo, pero la obra se sitúa en el período Sengoku. En ese sentido, Ueda Akenari era un autor de tendencias algo nostálgicas, románticas".
#100. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se nombra Materia y memoria, de Henri Bergson (Página 344).
"-Henri Bergon -dijo ella tomando el glande entre los labios y lamiendo los restos de esperma-. Mafeeda y memooya.
-No te entiendo.
-Materia y memoria. ¿Lo has leído?".
#101. En la novela Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, se cita Hamlet, de William Shakespeare (Página 473).
"-Sí, eso creo -respondió Ôshima-. Si no existiera, nuestras vidas serían más vacías, más áridas. Berlioz lo dice. Si terminas tu vida sin haber leído a Hamlet, es como si la hubieses pasado dentro de una mina de carbón".
#102. En la novela Hombres sin mujeres, de Haruki Murakami, se nombra El tío Vania, de Antón Chéjov (Página 22).
"(...) En el camino de ida, Kafuku siempre se sentaba al lado de la conductora y recitaba en voz alta el guión al ritmo de la casete. Era El tío Vania, de Antón Chéjov, en una adaptación ambientada en el Japón de la era Meiji".
#103. En la novela Hombres sin mujeres, de Haruki Murakami, se cita la novela Franny y Zooey, de J.D. Salinger (Página 70).
"(...) Como prueba está el que no exista, por ejemplo, una traducción al kansai-ben de Franny y Zooey de Salinger".
#104. En la novela Hombres sin mujeres, de Haruki Murakami, se nombra Las mil y una noches (Página 141).
"Cada vez que mantenía relaciones sexuales con Habara, ella me contaba una extraña y apasionante historia. Como la Sherezade de Las mil y una noches. A diferencia de lo que ocurría en el cuento, por supuesto, Habara no tenía ni la más mínima intención de cortarle el cuello al amanecer (para empezar, ella jamás se había quedado junto a él hasta la mañana del día siguiente)".
#105. En la novela Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca, se cita Drácula, de Bram Stoker.
"(...) La escena del crimen era la exacta recreación de uno de los pasajes de Drácula. Todos en Whitby conocían el libro casi de memoria, no hacía falta ser demasiado culto para hacer la asociación. No en vano el pueblo se había hecho mundialmente famoso gracias a la obra del escritor irlandés (Página 40)".
#106. En la novela Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca, se nombra Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castaneda.
"Valentina miró el libro que estaba leyendo su amiga mientras esta iba a la barra a pedir la consumición. Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castaneda. Ojeó la solapa. Menudo tostón (Página 102)".
#107. En la novela Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca, se nombra Una muerte sencilla, de Peter James.
"(...) Valentina era adicta a leer novelas policíacas. Y aquella noche tocaba un libro de Peter James que había comprado en una escapada furtiva a la FNAC. Una muerte sencilla (Página 228)".
#108. En la novela Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca, se citan La atadura, de Vanessa Duriès; Historia de O, de Pauline Réage; y La filosofía en el tocador, del Marqués de Sade.
"(...) Observó que había un estante lleno de libros lujosamente encuadernados: sir Thomas estaba siempre hasta en el último detalle. Los repasó: La atadura. Historia de O. La filosofía en el tocador. Muy apropiado para la ocasión (Página 293)".
#109. En la novela Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca, se cita La divina comedia, de Dante Alighieri.
"Estaba muy contenta: la amable librera de Waterstones acababa de conseguirle dos libros que llevaba mucho tiempo anhelando: una nueva edición de La divina commedia prologada y comentada por un carissimo profesor suyo de la universidad, Marco Lopilato, y una biografía de Gabrielle D'Annunzio, bastante rara y difícil de encontrar fuera de Italia (Página 387)".
#110. En la novela Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca, se cita Los crímenes de la calle Morgue, de Edgar Allan Poe.
"(...) Sanjuán lo explicaba bien en sus clases; a ese error lo denominaba 'efecto de túnel', y no quería por nada del mundo caer en ese paso en falso de novato, algo que ya había advertido también Edgar Allan Poe en el relato que inauguró la moderna literatura policíaca: Los crímenes de la calle Morgue (Página 586)".
#111, #112. En la novela Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami, se citan En el camino y Lonesome Traveler, de Jack Kerouak.
"Cambiaba de forma periódica de ídolo literario y, por aquel entonces, le tocaba el turno a un autor un poco 'fuera de temporada': Kerouak. Siempre llevaba embutidos en los bolsillos En el camino o Lonesome Traveler y los hojeaba en sus ratos libres (Página 11)".
#113. En la novela Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami, aparece Jane Eyre, de Charlotte Brontë.
"-Parece mentira, pero me está que ni pintada. Los vestidos, las blusas, las faldas, todo. De cintura me van un poco grandes, pero con un cinturón estoy de escaparate. Calzo el mismo número de zapatos que Myû. Así que me ha dado algunos que ya no necesita. De tacón, planos, sandalias de verano. Todos de marca italiana. Y también bolsos. Y hasta algo de maquillaje.
-Parece
Jane Eyre -dije yo (Página 56)".
#114. En la novela Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami, se nombra Eugenio Oneguin, de Pushkin.
"Y, en este punto, tomo prestados unos versos del Eugenio Oneguin, de Pushkin:
No sentía el menor deseo
de hurgar en esa alta montaña de polvo
que son las gestas históricas de los pueblos
(Página 70)".
#115. En la novela Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami, se cita La Odisea, de Homero.
"-¡Oye! ¡Ya estoy de vuelta! -exclamó Sumire. De un modo muy natural. Muy real-. Me ha pasado de todo, pero, en fin, ya he vuelto. Ha sido como La Odisea de Homero resumida en menos de cincuenta palabras (Página 244)".
#116. En la novela Los crímenes del abecedario, de Esteban Navarro, aparece Justine o los infortunios de la virtud, del marqués de Sade.
"-Mirad -dijo-, alrededor del año 1800 el marqués de Sade escribió una novela titulada Justine o los infortunios de la virtud. En esa novela hay dos protagonistas que son hermanas: Juliette y Justine (Página 70)".
#117.

2 comentarios:

Zulma Ríos dijo...

Gracias por apuntarte al reto, mucha suerte.

K dijo...

Me ha parecido interesante, además yo también encuentro muchas menciones a otros libros habitualmente, así que a ver qué tal va...

Saludos!!