miércoles, mayo 14, 2014

Se acabó el horror al dentista


Resultado de imagen de alesanco y peiro
Hacía más de cinco años que no pisaba una clínica dental, desde que regresé de Salamanca. Allí iba puntualmente a hacerme una limpieza una vez al año, y aunque es lo que más odio de las cosas que hacen los dentistas, tengo que reconocer que dejan los dientes como si fueran de nácar.
Cuando descubrí la nueva clínica dental, no lo pensé dos veces y pedí cita. Tan mal no me ha ido durante los últimos años, ya que no he necesitado hacer visitas de rigor y/o urgentes para que me miraran la boca, pero ya iba siendo hora también de que nos abrieran una clínica en condiciones.
Hoy me he enterado que ya me han salido las muelas del juicio de la parte inferior; ya me había hecho a la idea que no me iban a salir nunca. He visto mis dientes -y los dos tornillos que llevo- en rayos X y me ha parecido baratísimo.
Hay que reconocer que he salido con el labio dormido y con una buena sensación. Lo del abaratamiento de los costes para entrar en el mercado también me suena a mí de hace ya unos años. Pero estos doctores tendrán pacientes no por los costes bajos de inicio, sino porque hoy en día no hay en esta ciudad una clínica dental que les pueda hacer sombra. 

No hay comentarios: