lunes, mayo 05, 2014

No aceptamos "hacer" como verbo de referencia

Siempre me han obsesionado las repeticiones. Cuando alguna vez no leo lo que escribo, habitualmente suelo reiterar alguna palabra y, por lo general, esa palabra suele ser un verbo, véase: ser, estar, hacer. Eso cuando escribo, aunque últimamente no tengo tanto tiempo como me gustaría hacerlo (1). Pero pongámonos en la situación de que llevamos esos verbos a la práctica, a la vida real, al hacer (2) puro y duro de cada día (aunque ni todos los días sean tan duros, ni mucho menos sean puros). Cada cosa que hago (3) a diario se repite en una consecución encadenada de hechos reiterativos: dormir, hablar, ir, estar, comer y caminar. Digamos que el de caminar se ha convertido en rutina desde que hace unas tres semanas comenzara a levantarme a las siete de la mañana para ir de paseo al campo, aunque no es un simple paseo. También he visto amanecer, caminamos -mi padre y yo- a paso rápido y terminamos sentados frente a un opíparo desayuno. Antes de levantarme a esa hora, desayunaba corriendo y de pie. Y todos los días vuelvo a casa con unas imágenes divinas que aúnan los colores mates del amanecer con las gamas de la primavera. Hago (4) demasiadas fotos, porque es espectacular cada mañana.
En realidad, sigo haciendo (5) las mismas cosas cada día y, si no las hiciera (6), no sería lo mismo. Que aunque parezca rutinario se convierte en especial en el momento en que también se reitera ese estar amando sin darme cuenta a veces.
Por hoy, debería quitar del diccionario el verbo "hacer" porque es el que más utilizo, y no me refiero al lenguaje escrito, sino porque a todas horas nos encontramos haciendo (7) algo.

Lo que de verdad es una obsesión es buscar la perfección en la lengua (hablada y escrita), no cometer fallos estilísticos ni tener faltas de ortografía (aunque ni sé cuándo fue la última vez que puse una hache donde no debía, quizás ha pasado tanto tiempo que no lo puedo recordar ya). 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo la otra noche.
A veces, la noche nos confunde.
Jejeje