La rana es uno de los símbolos de Salamanca. De allí me traje muchas anécdotas, innumerables vivencias, ansiados recuerdos y objetos varios. Ayer, después de varios años sin ponérmelos, me puse los pendientes de las ranas. Son graciosas y llegaron a casa sanas y salvas. Generalmente suelo perder este tipo de pendientes, pero hoy ahí siguen. Simplemente me han hecho añorar Salamanca y mis años de estudiante.
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