Hoy no había pensado trabajar, pero al final me he acercado a la oficina a adelantar trabajo ¡y menos mal! Porque ha habido gente que ha venido a verme. El día era perfecto y aún quedan dos días y varias horas de vacaciones.
Paula ha encontrado el cajón donde tengo las pulseras y ahora no para de ponérselas en el brazo. Ya ha empezado a llevarse las que tienen color. A mí no me importa. Adoro observarla.
Y finalmente, antes de que salieran esos nubarrones de tormenta, me he quedado viendo El conde de Montecristo, la de Gérard Depardieu y Ornella Mutti, que nunca la había visto. He visto la versión moderna y, por supuesto, he leído el libro. Lo malo es que nos han cortado y aún queda por delante toda la venganza. Seguro que la pondrán cualquiera de estos días...
Paula ha encontrado el cajón donde tengo las pulseras y ahora no para de ponérselas en el brazo. Ya ha empezado a llevarse las que tienen color. A mí no me importa. Adoro observarla.
Y finalmente, antes de que salieran esos nubarrones de tormenta, me he quedado viendo El conde de Montecristo, la de Gérard Depardieu y Ornella Mutti, que nunca la había visto. He visto la versión moderna y, por supuesto, he leído el libro. Lo malo es que nos han cortado y aún queda por delante toda la venganza. Seguro que la pondrán cualquiera de estos días...

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