Para no perder la tradición, me he acercado a una imprenta y he comprado sendos libros para mis compañeras, para mi hermano y para mi cuñada. Como siempre y una vez más, por cortesía del Gremio de Libreros Riojanos, aquí no se regala una rosa, sino una botella de Rioja.
Para que leamos mientras nos tomamos una buena copa de vino tinto.
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