viernes, agosto 19, 2022

De fiestas

Lo mejor de agosto siempre son las fiestas del pueblo. Pero este año están plagadas de recuerdos. De recuerdos tristes.
Las fiestas de mi pueblo siempre me recuerdan a Chini. Y duele el corazón.

jueves, agosto 18, 2022

En fiestas

Hoy han empezado las fiestas de mi pueblo y aún no las he saboreado. Sigo trabajando pero mañana será otro día.
Ya queda poco para que acabe agosto.

miércoles, agosto 17, 2022

Atardeceres

Hoy he visitado Leiva por trabajo. Cuando me marchaba se veía un bonito atardecer detrás de la presa.
Nada como algo así para sonsacarte la sonrisa que necesitas…
Ha sido un día duro…

lunes, agosto 15, 2022

El caso Alaska Sanders

El escritor Marcus Goldman y el sargento Perry Gahalowood se reúnen nuevamente para investigar el asesinato de Alaska Sanders once años atrás en la pequeña localidad de Mount Pleasant, New Hampshire.
Perry acaba de perder a su esposa Helen de un infarto y es Marcus quien descubre que ella ocultaba a su marido una carta sobre un caso que había investigado Perry, que como se encuentra tan abatido tras la muerte de su esposa, Marcus empieza a investigar extraoficialmente y por su cuenta. Pero Perry se da cuenta y es lo único que necesita para salir de ese sopor.
Así que los dos amigos se trasladan a Mount Pleasant y comienzan a investigar, reabriendo nuevamente el caso Alaska Sanders, ya que Eric Donovan lleva once años encerrado y posiblemente sea inocente.
Allí conocen a Lauren Donovan, policía y hermana de Eric, que ha creado, junto a la abogada Patricia, una plataforma para sacar a su hermano de la cárcel.
Como se encuentran en otro estado, les asignan un agente de New Hampshire, que no es otra que Lauren.
Perry explica que él llevaba el caso cuando se detuvo a Warren Carry, el novio de Alaska y principal sospechoso, pero esa noche su mujer se puso de parto y se marchó de la comisaría, dejando a los agentes Vance y Kazinsky con el preso, al que obligaron a confesar e inculpó a Eric, pero esa noche mueren Vance y Warren.
A partir de ahí, comienzan a investigar las relaciones de los jóvenes, descubren la homosexualidad de Alaska y que se había citado con alguien que no era Warren, encuentran el extraño suicidio unos meses antes de otra ganadora de un concurso de belleza que también conocía a Alaska…
Y Marcus se reencuentra con Harry Quebert de nuevo…

Joël Dicker en todo su esplendor...

EL AUTOR:



Joël Dicker nació en Suiza en 1985. En 2010 obtuvo el Premio de los Escritores Ginebrinos con su primera novela, Los últimos días de nuestros padres (Alfaguara, 2014). La verdad sobre el caso Harry Quebert (Alfaguara, 2013) fue galardonada con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, el Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa y, en España, fue elegida Mejor Libro del Año por los lectores de El País y mereció el Premio Qué Leer al mejor libro traducido y el XX Premio San Clemente, otorgado por los alumnos de bachillerato de varios institutos de Galicia. Traducida con gran éxito a cuarenta y dos idiomas, se ha convertido en un fenómeno literario global. Alfaguara también ha publicado su relato El Tigre (2017) y sus novelas El Libro de los Baltimore (2016), La desaparición de Stephanie Mailer (2018) y El enigma de la habitación 622 (2020), novela ganadora del Premio Internacional de Alicante Noir. El caso Alaska Sanders es la esperada secuela de La verdad sobre el caso Harry Quebert y ambas forman, junto con El Libro de los Baltimore, la trilogía protagonizada por el personaje de Marcus Goldman.

EL LIBRO:

Título original: L'Affaire Alaska Sanders
Autor: Joël Dicker
Traductoras: Mª Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego
Editorial: Alfaguara (1ª edición, en junio de 2022)
Número de páginas: 586
ISBN: 9788420462127

Valoración: 10/10

RETOS:

* 2022 PopSugar Reading Challenge: Un libro sobre alguien que lleva una doble vida.

Un día en Montenegro

Costa Dálmata, Montenegro

En 1991 un pequeño país en el Mediterráneo fue proclamado como país ecológico. Ese país es Montenegro. Montañoso y con grandes bahías navegables, con unos cielos azules y soleados, Montenegro tiene frontera con Bosnia-Herzegovina, Croacia, Albania y Serbia, y en el sureste tiene salida al mar Adriático.

Montenegro es un país rico, mucho más rico que Croacia y Bosnia. Sus bahías se encuentran llenas de costosos yates y playas magníficas. Me recordó un poco a la Niza de los famosos y del glamour. La capital es Podgorica, que no tiene acceso al mar.

Máscaras venecianas en Kotor

Pese a no formar parte de la Unión Europea, en Montenegro no tuve que cambiar moneda, ya que allí la moneda oficial es el euro.

Barco-taxi en Perast

Se considera que los primeros habitantes de Montenegro fueron los ilirios, que dejaron importantes restos arqueológicos que atraen a gente de todo el mundo. En el siglo II a. C. los romanos conquistaron la tierra ocupada por los ilirios. Los romanos dejaron importantes infraestructuras, como la carretera que va desde Cavtat a través de Budva hasta Skadar y Drac. El monumento romano más importante en Montenegro son las ruinas de la ciudad Duklja (Doclea), fundada por el emperador Flavius.

También se conservan huellas del más primitivo arte cristiano, que se supone que se desarrolló aquí entre los siglos III y IV. Uno de los restos cristianos más famosos es el mosaico como motivos de hojas de vid y pan, encontrado en una villa de Miriste.

Decoración navideña, tienda en Kotor

En el siglo VII llegaron los eslavos, que se establecieron originalmente en Duklja, que empezaron a llamar como Zeta. Estuvieron hasta el siglo X. En el siglo XI se establecieron las bases del estado de Zeta. Durante el reinado del Papa Grgur VII, Rex Sclavorum, se admite a Zeta como un país con autonomía propia y se establece la diócesis en la ciudad de Bar.

Tras la muerte del emperador Dusan, el territorio cae en poder de los turcos, y en el siglo XV empieza a ganar influencias venecianas. Tres ciudades montenegrinas fueron venecianas en el pasado, y los venecianos dejaron su impronta, sobre todo, en las grandes mansiones, que se pueden disfrutar paseando por Kotor.

El territorio estuvo bajo el imperio otomano más de 400 años. 

Casa veneciana en Kotor

La primera vez que se llama al territorio Montenegro es en el siglo XIX. Parece ser que proviene de los negros montes que hay en el país. Es curioso escuchar a la guía explicar en inglés qué significan las palabras que componen el nombre del país, que obviamente son dos vocablos españoles. Fue en el Congreso de Berlín de 1878 cuando se admitió la independencia de Montenegro.

Montenegro cuenta con una población de aproximadamente 700.000 habitantes distribuidos en 1256 poblaciones.

Siguiendo la línea de la costa adriática desde Dubrovnik, las imágenes eran espectaculares. Porque no había puentes que cruzaran de un lado a otro, y las bahías se alargaban como deltas o ríos hacia el interior, navegables en su mayor parte, así que tuvimos que rodear la costa. Y era de una belleza espectacular.

Perast

La primera parada fue Perast, un pequeño pueblo turístico, donde podías coger un barco-taxi para que te llevara hasta la iglesia de Our Lady on The Rocks (Nuestra Señora de las Rocas).

Our Lady on the Rocks

Allí era libre coger un barco para la iglesia. En medio de la bahía hay dos iglesias, una ortodoxa y otra cristiana. Dice la leyenda que el islote fue construido por unos marineros locales cuando encontraron un icono de la Virgen y el Niño Jesús. 

Our Lady on the Rocks, Bahía de Kotor

Merece la pena coger un barco y visitar la iglesia en medio de la bahía. En el interior, muy pequeño, hay paneles votivos de plata y ofrendas de flores. La gente que cruza la bahía tira piedras al agua en honor de esta iglesia.

Murallas de la ciudad vieja de Kotor

La siguiente parada fue Kotor, la joya de la corona. Al final de la bahía, en un recodo protegido, se encuentra esta ciudad amurallada que también fue veneciana. La fortaleza de Kotor es impresionante. Sobre la ciudad, en plena montaña, tiene otra fortaleza, la de Sv. Ivan., que cuenta con casi 1500 escaleras.

Bazar en Kotor

Dentro de la ciudad amurallada hay un entramado de callejuelas, algunas muy estrechas. Hay una calle tan estrecha que se llama "Déjame pasar" (Pusti me da prodem) porque no caben dos personas a la vez. 

Kotor se levantó en los siglos IV y V por los bizantinos, que la llamaron Catarum, aunque el nombre actual se adquiere en el siglo XI y es de origen eslavo. En Kotor se luchaba contra los turcos, de ahí que esté tan protegida.

Catedral de Kotor

Recorrer las sinuosas calles y plazas de Kotor es una delicia. Allí llegué a la catedral de San Trifón, de estilo románico, y allí me senté en una terraza a comer y a beber cerveza. Seguía haciendo mucho calor.

Gato en Kotor

Kotor también es la ciudad de los gatos (en Dubrovnik también había muchos), pero aquí es que incluso les ponen pañuelos amarillos. Están protegidos y es habitual encontrárselos a la sombra.

Y sobre todo, tengo que recordar que toda la ciudad de Kotor tiene tiendas dedicadas a la Navidad porque el patrón de la ciudad es San Nicolás.

Tengo muy buen recuerdo de Kotor, y es que es una ciudad para perderse. Luego salí de la ciudad amurallada y me encontré con el puerto, con la ciudad moderna, con cientos de yates de lujo...

Café en Budva

La siguiente parada era Budva, que es una ciudad de playa dedicada totalmente al turismo. Es como Benidorm, con cantidad de edificios que se están construyendo y que serán hoteles en un futuro cercano. La guía nos llevaba al paseo marítimo, donde estaban los restaurantes, y como yo ya había comido y me encontraba sudando, nada como llevar chancletas y bikini en la mochila para ir directa al mar. Ni siquiera llevaba toalla, pero no me importó. 

Transbordador en la bahía de Kotor

Después de refrescarme me tomé un café helado en un chiringuito junto a la playa y allí me relajé, hasta que tocó regresar a Dubrovnik. Pero esta vez, en lugar de rodear la costa, el autobús subió a un transbordador que nos llevó a la otra orilla de la bahía, con lo que ahorramos tiempo de regreso.

domingo, agosto 14, 2022

Un día en Bosnia-Herzegovina

Stari Most, Puente Viejo de Mostar


No podía estar en Croacia sin pasar a algunos de los países cercanos. Bosnia me atraía especialmente porque yo "viví" la guerra de la ex Yugoslavia mientras estudiaba Periodismo, y tuvimos que hacer un dossier de prensa sobre una noticia de actualidad y escogí expresamente esta guerra. Así que no dudé mucho cuando decidí apuntarme a una excursión a Mostar.
Edificios sin reconstruir, Bosnia-Herzegovina


El contraste entre Croacia y Bosnia-Herzegovina es titánico. Y es que, mientras que Croacia cuenta con una costa turística que ha ayudado a reconstruir rápidamente el país, recibe una cantidad ingente de visitantes al año, Bosnia, aun siendo mucho más grande en extensión, sigue teniendo muchos lugares sin reconstruir, más de veinte años después: se pueden ver ciudades enteras con edificios agujereados por las balas, llenos de plantas, y allí vamos con el aviso de que no podemos internarnos en zonas boscosas sin marcar o por donde no vaya nadie: porque aún hay lugares donde podría haber minas antipersona.
Neum, Bosnia-Herzegovina


Nada más cruzar la frontera, nos pararon en un centro comercial en Neum donde se podía pagar en euros, kunas croatas y marcos bosnioherzegovinos. Como yo ahí sólo tenía kunas, tomé un café y un agua y me puse a dar vueltas por una tienda, donde descubrí, sin querer, los bordados de la artesanía local y, sobre todo, la ingente cantidad de lavanda. Porque en Bosnia la lavanda es un producto nacional, lo venden en todos los lados.
Calle llena de gente y tiendas junto al puente de Mostar


De allí pasamos por pueblos agujereados por la guerra, cementerios con lápidas de piedra. Bosnia es muy musulmana, no tiene esa mente tan liberal que tienen Croacia o Montenegro.
Y entonces llegamos a Mostar. Ahí estaba: la ciudad de los poemas.
Construida en el siglo XV, un puente de madera se levantaba sobre el río Neretva. A ambos lados del puente montaban guardia los soldados, llamados mostari, de donde se supone que viene el nombre de la ciudad. 
Tras la conquista turca, la ciudad adquirió importancia regional, política, militar y religiosa. En el siglo XVI se convierte en sede de la muftija, la autoridad islámica más importante en una región. Un siglo después también se establecen en la ciudad ortodoxos y católicos.
Stari Most


El Puente Viejo de Mostar fue destruido el 9 de noviembre de 1993, durante la guerra de la ex Yugoslavia. Reconstruido una década después, hoy el Puente Nuevo es un símbolo de la paz, pero también un símbolo del país.
Río Neretva, Mostar


No sé cuántas veces crucé el Stari Most. En la parte más elevada del puente, jóvenes se dedican a tirarse al río Neretva. Mirara hacia donde mirara, aquella ciudad rebosaba vida, y al fondo se veían los minaretes de las mezquitas.
Las calles a los lados del puente estaban llenas de gente, de tiendas tradicionales, de artistas vendiendo cuadros del puente (de hecho, me traje conmigo un lienzo del puente), restaurantes y bares. Y entre tanto trasiego me senté en una terraza con unas vistas magníficas del puente sólo porque me apetecía tomar un café.
Bosnian Coffee, Mostar


Pero no me tomé el esperado capuchino. Allí me dijeron que sólo había café bosnio y me sacaron una bandeja, al modo árabe, pero como no sabía cómo se tomaba tuve que preguntar al camarero. En realidad es como tomar café turco: en la taza tienes una delicia dulce musulmana, después vas dando vueltas al café -muy negro- hasta que no quedan los posos debajo y echas poco a poco en la taza. Estaba divino, la verdad. Que me lo digan a mí, con lo que me gusta el café.
Marcos bosnioherzegovinos


En realidad, antes de sentarme, tuve que buscar un cajero automático para hacerme con dinero bosnio. Un euro equivale a 1,91 marcos bosnioherzegovinos. Así que decidí sacar 50€, que venían a ser casi el doble en la moneda bosnia. Y no tuve necesidad de sacar más dinero, aunque allí redondeaban a 2, por lo que siempre salían ganando. Aunque no importa, ya que todo era muy barato. Allí comí, compré, entré en museos. Me cundió mucho las horas que estuvimos en Mostar.
Recreación de la vida de una familia bosnia, Museo Etnográfico de Mostar


Entre todos los locales y la gente, entré por casualidad en lo que en un principio me pareció una especie de bazar y resultó ser un museo etnográfico, donde en una serie de escaparates se exponían maniquíes sobre la vida y tradiciones de Mostar. También hacía escaparates dedicados a la guerra de la ex Yugoslavia y a cuando con Tito era un país comunista. Fue muy ilustrativo.
Museo de la Guerra, Mostar


Entre las callejuelas, al modo árabe, de la ciudad y tras seguir los carteles, entré en el Museo de la Guerra y las Víctimas del Genocidio 1992-1995. Y ese museo sí que me impactó más, ya que allí se exponían objetos reales de la guerra, se explicaba cómo se había vivido la guerra en Mostar, cómo habían sufrido y en una televisión se reproducía sin parar la destrucción del puente de Mostar en un canal de noticias local.
Tienda de recuerdos en Mostar


De allí me fui a comer a las calles aledañas al puente y, por supuesto, comprar recuerdos de la ciudad. Hacía un calor terrorífico, pero no importaba. Visitar Mostar fue una experiencia maravillosa.
Mientras esperábamos en el punto de encuentro, junto a una iglesia que tenía la torre más alta de la ciudad, recuerdo estar sudando muchísimo e ir a una cafetería a por agua bien fría. Y tengo recuerdos de estar en el autobús echándome agua por la cabeza porque hasta que el aire acondicionado empezó a funcionar estábamos todos sudando muchísimo, tanto calor que hacía.
Santuario de Medugorje, Bosnia


De allí fuimos a Medugorje, o el Santuario de la Reina de la Paz. Es un famoso lugar de peregrinación. En un paraje cercano, el 24 de junio de 1981 la Virgen se apareció a un grupo de niños, y desde entonces las apariciones se fueron sucediendo como un fenómeno espiritual único.
Interior del santuario de Medugorje


El interior del santuario no dice mucho. Sólo se escucha el silencio y hay mucha gente rezando.
Como Fátima o Lourdes, este lugar de peregrinación recibe millones de visitantes al año. En los alrededores hay infinidad de tiendas con motivos religiosos.
Tienda en Medugorje


Cuando ya lo había visto todo (es que no tiene mucho más aparte del santuario y las tiendas con efigies de la Virgen María), decidí sentarme en una terraza a tomar un café helado que me supo a gloria.
Cataratas de Kravica, Herzegovina


Desde allí fuimos a las cataratas de Kravica, un oasis en piedra. Y un lugar magnífico. Entre 25 y 28 metros de altura, las cataratas de Kravica forman un anfiteatro, y la naturaleza le dota de un color magnífico. Había muchísima gente en el agua, pero bajar hasta allí en medio del calor terrorífico de las cuatro de la tarde fue... terrible, y eso que vas caminando entre la sombra de los árboles.
Me dio pena marchar de Bosnia-Herzegovina. El país me impactó: sus gentes, su comida, sus edificios, sus tradiciones... 
Tienda de pinturas en Mostar

sábado, agosto 13, 2022

Día a día

Hoy he trabajado, y después he pasado horas de calma en el jardín, pero hacía tanto calor…
Creo que esta noche baja un poco el mercurio…

viernes, agosto 12, 2022

Noches de luna llena

Hoy hay luna llena. Da gusto mirar al cielo, pero alumbra tanto que nos tapa las lágrimas de San Lorenzo.

jueves, agosto 11, 2022

El delta del Ebro

Dice mi hermano que el delta del Ebro es espectacular.
Hoy han venido mis sobrinas. Una me ha dicho que no me han traído nada y la otra me dice que muchas cosas…

miércoles, agosto 10, 2022

Dubrovnik: paseo en barco

Dubrovnik está rodeado de islas, así que la travesía en barco es casi obligada. Decidí hacer la ruta de las cuevas, donde se podía ir nadando desde el barco hasta las cuevas.

Y finalmente terminamos en Kolocep Village, un lugar con mucho encanto donde había una cafetería y donde me bañé en una playa de arena. Hacía tanto calor que bien se agradecía bañarse en el Adriático.

Debo comentar que la travesía en el barco estaba amenizada con bebidas y música a tope, es decir, que había una verdadera fiesta.

martes, agosto 09, 2022

Poco a poco

Esta semana apenas tengo tiempo para nada. Cuando todo el mundo viene… ya marcharé cuando se marchen…

lunes, agosto 08, 2022

Vamos con ello

Van pasando los días y poco a poco agosto sigue su curso.
Echo de menos a mis niñas, que están de vacaciones.

domingo, agosto 07, 2022

Librería Álgebra de Dubrovnik


Eran las once de la noche en el Stradun, Old Town de Dubrovnik, y allí había una librería abierta y llena de gente. Era la librería Álgebra, una librería pequeñita, que tenía varios estantes con libros de todo tipo, donde destacaban las guías turísticas y los libros de arte.

Y como no iba a comprar un libro en croata me traje una bolsa de tela que terminé regalándole a mi madre. 

Dubrovnik: The Old Town

Old Town Dubrovnik desde la puerta norte

La Ciudad Vieja (Old Town) está totalmente rodeada de murallas que están muy cuidadas y dentro de este recinto amurallado es donde acontecen las escenas de Desembarco del Rey en la serie Juego de Tronos.

Bajando escaleras en la Ciudad Vieja, Dubrovnik

La primera vez que llegué a la Ciudad Vieja descendía desde el teleférico, de ahí que viera el grueso de las murallas en todo su esplendor. desde la puerta de Buza o la puerta norte de las murallas. Desde ahí era bajar por empinadas calles con cientos de escalones, disfrutar de las callejuelas y los bares a la luz de las farolas, y de repente me encontré con una estatua a tamaño real de Tyrion Lannister.

Stradun, Dubrovnik

Y después de bajar las escaleras, me encontré en la calle principal de la Ciudad Vieja, el Stradun, una calle adoquinada llena de bares y restaurantes, tiendas abiertas por la noche, conciertos y música callejera, gente por todos los lados y algunos edificios religiosos.

Tyrion Lannister, Old Town Dubrovnik

Pasear por el Stradun es magnífico, empaparse del bullicio, de la gente. Hay infinidad de heladerías y se reconocen por las largas filas en sus puertas. Ni que decir tiene que esa noche cené allí mismo, no podía ser de otra manera.

Vista del fuerte de Lovrijenac desde las murallas

La ciudad más famosa de Croacia fue fundada por fugitivos de la ciudad romana de Epidarum (actualmente Cavtat) en el siglo VII y fue gobernada por venecianos y bizantinos. Consiguió la independencia en el siglo XIV convirtiéndose en la República de Ragusa.

Vista de los tejados de la Ciudad Vieja desde las murallas

La Ciudad Vieja fue reconstruida en el siglo XVII después de un terremoto y en el siglo XX, tras la guerra de la ex Yugoslavia. Hoy conserva todo su esplendor y atrae a turistas y cineastas de todo el mundo.

Puerta de Pile, Dubrovnik

La Puerta de Pile es la puerta principal al casco antiguo fortificado. El puente de piedra es del siglo XVI y vadea un foso que ahora está ocupado por un jardín visitable en ciertas horas. La puerta es una imponente edificación defensiva y en una hornacina hay una pequeña estatua de San Blas, patrón de Dubrovnik.

Fuente Grande de Onofrio

Nada más traspasar la Puerta de Pile y en una pequeña plazoleta en el inicio del Stradun, se encuentra la Fuente Grande de Onofrio, construida en el siglo XV por el arquitecto napolitano Onofrio de la Cava, que diseñó también el sistema de suministro de agua de la ciudad. La fuente tenía dos alturas, pero el nivel superior quedó destruido por el terremoto.

Vista parcial de las murallas y fuerte Lovrijenac

Las murallas son el símbolo de la Ciudad Vieja de Dubrovnik. Es recomendable madrugar para pasear por ellas y rodearlas bajo el sol infinito del Adriático es todo una proeza. Eran las diez y media de la mañana y yo no sabía cómo escapar del sol, pero merece la pena.

Vista de la muralla, los tejados de la Ciudad Vieja y el monte donde nos dejó el teleférico

Una de las entradas se encuentra junto a la Puerta de Pile y, a partir de ahí, hay que subir escaleras y seguir la muralla. Pero a medida que vas caminando el sol también va calentando en el cielo y es atroz. Así que empecé a caminar, a disfrutar de las vistas de los tejados de la Ciudad Vieja, a disfrutar de la panorámica de las islas que se encuentran frente a la ciudad, del mar.

El mar Adriático desde el Puerto Antiguo de Dubrovnik

Las murallas son del siglo X, tienen casi dos kilómetros de recorrido y, en algunos puntos, alcanzan los 25 metros de altura. Tienen un enorme grosor y se ve que la ciudad estuvo enormemente protegida de los enemigos que venían desde el mar.

Puerto Antiguo de Dubrovnik

En uno de los bastiones había un local que vendía zumos, a mitad de trayecto, y qué bien sentó un zumo de naranja natural a la sombra con el calor que hacía. Después de un nuevo recorrido bajo el sol y siempre hacia adelante, llegué al Museo de Dubrovnik, que se encuentra junto al Puerto Antiguo. Aún me quedaba llegar a la Torre de Minceta, me quedaban unos 500 metros cuesta arriba y decidí bajar las escaleras al Puerto, ya que me daba la sensación de que me iba a dar una insolación.

Mujer croata bordando junto al monasterio dominico

Desde allí llegué al monasterio dominico, donde busqué la antigua farmacia, pero no era ahí. Lo que sí que vi es una mujer croata con el traje típico. 

Allí me senté a reposar bebiendo una cerveza de tercio, a la sombra, mientras veía los puestos de gente que ofrecía travesías en barco a varias islas. Teniendo el bikini y las chancletas en la mochila, poco me costó acercarme a preguntar.

Torre del Reloj, Stradun, Dubrovnik

Y llegué de nuevo a la bulliciosa Stradun, donde se veía la Torre del Reloj a la luz del día.

Palacio Sponza, Ciudad Vieja

Al lado se encuentra el magnífico Palacio Sponza, que fue utilizado como casa de la moneda, arsenal y escuela. Hoy en día alberga los archivos estatales y está ocupado por una elegante logia renacentista en la planta baja.

Plaza de la Logia

Esa misma plaza se llama Plaza de la Logia y es el corazón de la vida política y económica de Dubrovnik. En el centro se encuentra la estatua de Orlando (estaba enrejada, creo que en restauración y no se veía bien). En esta plaza también se encuentran, además de la Torre del Reloj y del Palacio Sponza, la logia de la Campana, el Cuartel Principal y la bella iglesia de San Blas, todo ello rodeado de bulliciosos bares y restaurantes. Incluso puedo decir que en esta plaza se hacen conciertos, ya que la víspera de marcharme estaba cortado y habían puesto gradas para un espectáculo de teatro.

Claustro del monasterio franciscano

En la Ciudad Vieja estuve todos los días. Daba gusto pasear por sus calles. Antes de marchar y cerca de la Puerta de Pile llegué al monasterio franciscano. Tiene un magnífico claustro y es visitado por la antigua farmacia que se encuentra en uso desde 1317.

Antigua farmacia del monasterio franciscano

En realidad, la antigua farmacia, digna del mejor alquimista de la Edad Media, está expuesta y no se utiliza, pero sí hay otra farmacia más moderna junto a ella, con bastante afluencia de gente.

Ulica Od Puca

El último día decidí "perderme" por la Ciudad Vieja, y recorrí una calle paralela al Stradun, que se llamaba Ulica Od Puca y junto al nombre de la calle ponía que "esta calle es un pasillo peatonal, así que nosotros le pedimos amablemente que no se pare ni se siente en las escaleras". 

Escaleras hasta la iglesia de San Ignacio

Era una calle estrecha, llena de tiendas, de restaurantes en los callejones, y desde allí desemboqué en unas escaleras. Reconozco que quería visitar la catedral, pero llegué a la Iglesia de San Ignacio de Loyola. Creo que cualquier español se puede quedar asombrado de encontrarse esta iglesia en el corazón de la Ciudad Vieja de Dubrovnik. Pero así es.

Iglesia de San Ignacio de Loyola

En su interior y en una tabla informativa en italiano, se informa de que la iglesia fue fundada por la Compañía de Jesús por el arquitecto Andrea Pozzo a principios del siglo XVIII. Con ver la imponente fachada llena de robustas columnas y frisos, podríamos deducir que algo han tenido que ver los jesuitas aquí.

Recreación de la Gruta de Notre-Dame de Lourdes

Pero lo que más me sorprendió en su interior fue que había una recreación de la Gruta de Notre-Dame de Lourdes, con la aparición de la Virgen.

De momento, aquí paro con la Ciudad Vieja, sé que me dejo algunas cosas, pero ya seguiré en otro rato. Lo que es cierto es que las ciudades, tanto en Dubrovnik como en Kotor, están llenas de gatos, que no se inmutan ante los turistas. Da gusto verlos.