A veces, cuando leo un libro denso o muy largo, suelo coger otros libros entre medias. Anoche no pensaba hacerlo pero entonces, mientras cenaba, y viendo un reportaje de cine en La 2, decidí releer Las bicicletas son para el verano. No recordaba muy bien de qué iba. Estuvieron un buen rato hablando de Fernando Fernán-Gómez porque el 21 de noviembre fue el Xº Aniversario de su fallecimiento. Decían que el Fernán-Gómez actor hizo sombra al Fernán-Gómez escritor y director, y es que como actor era muy bueno. De repente quise releer esa obra de teatro.
Con motivo de un insomnio inesperado lo he leído de un tirón. Básicamente porque leer una obra de teatro es algo muy rápido.
Ésta es una buena obra de teatro que transcurre durante la Guerra Civil. Es fácil seguir el hilo de los personajes. El título proviene de un adolescente que, pocos días antes de que empiece la guerra, le dice a su padre que quiere una bicicleta porque todos sus amigos tienen. Su padre le promete que le comprará una bicicleta a plazos en cuanto el Gobierno republicano ponga orden (acaban de sublevarse las tropas nacionales en África). Pero a lo largo del libro van pasando los años y transcurre la guerra sin que Luis consiga tan ansiada bicicleta, hasta que finalmente le sale un trabajo donde le hubiera venido bien una bici. En realidad, el título es una especie de metáfora donde el "verano" equivale a la luz, a la paz, a la tranquilidad, a la seguridad. Para Don Luis no habrá verano hasta que no termine la guerra ni la oscuridad de la posguerra. Don Luis, que aboga por la ideología republicana, se pregunta cuándo volverá a ver otro verano si le cogen preso.
Las circunstancias de esta obra de teatro también nos llevan a reflexionar lo que puede cambiar una guerra en la vida de las personas: empobrece a los que antes eran adinerados, hay matrimonios que la guerra obliga y que de no haber guerra jamás hubieran acontecido, hay gente que la guerra le pilla en un lugar lejano a Madrid y vienen con un nuevo puesto de trabajo en otra ciudad. Aquí nos encontramos con que la guerra cambia la vida de las personas y eso es, finalmente, lo que nos traslada el autor. Y es que, al final, la necesidad obliga.
La acción transcurre en el madrileño barrio de Chamberí. La familia principal es una familia acomodada, conformada por Don Luis -partidario republicano y con un contrato laboral fijo en unas Bodegas-, Doña Dolores -una mujer de su casa, pero con asistenta-, Luisito -el que pide la bici para disfrutarla el próximo verano; se refiere al verano del 36- y Manolita -una joven maestra en una academia-. ¿Cómo les cambia la vida con la guerra? Básicamente el dinero republicano que van acumulando en casa un buen día deja de tener valor y pasa a ser papel mojado, lo que les empobrece. Pero no sólo eso. El hijo ha suspendido la asignatura de Física antes de que empiece la guerra, se dedica a leer, está descubriendo los cambios en su cuerpo adolescente, y su padre tiene intención de meterle a trabajar en las Bodegas. Pero las Bodegas cierran y el padre se encuentra en la calle -y con riesgo de que le lleven preso por sus ideas políticas-, y los estudios del hijo no son válidos, ni el suspenso en Física ni los aprobados en todo lo demás, así que le ofrecen un trabajo de chico de los recados. Manolita deja de trabajar en la academia cuando la cierran y siempre ha querido ser actriz, así que se acerca al teatro donde le dan pequeños papeles. Durante la guerra se queda embarazada y viuda de un miliciano. Su vecino Julio, el "memo" de antes de la guerra, el que siempre le ha declarado su amor, le pide matrimonio porque no le importa que ella tenga un hijo de otro.
Hay otros personajes secundarios a quienes también les cambiará la vida, a mejor o a peor, pero hay cambios significativos.
Es tan evidente en todos los personajes cómo les cambia la vida y cómo hubiera sido si no hubiera habido guerra... Quizás éste es uno de los motivos por los que esta obra sea una pequeña obra maestra.
Esta obra de teatro se estrenó en el Teatro Español de Madrid el 24 de Abril de 1982.
EL AUTOR:
Nacido en el seno del teatro, durante un gira por América de la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza (1921), Fernando Fernán-Gómez fue educado en Madrid, en el barrio de Chamberí, escenario y microcosmos de la guerra civil española en su obra Las bicicletas son para el verano. Su vocación infantil fue doble: la interpretación y la escritura, pero si públicamente se inclinó por la carrera de actor, nunca dejó de escribir y, desde luego, de leer. A la consagración popular que ya tenía como actor se une el prestigio de un gran escritor, miembro de la Real Academia Española. Los primeros poemas y narraciones breves dieron después paso al teatro: su drama La coartada tuvo un accésit en el Premio Lope de Vega, que luego ganaría con Las bicicletas son para el verano (1984), considerada como su obra maestra.
EL LIBRO:
Título original: Las bicicletas son para el verano
Autor: Fernando Fernán-Gómez
Editorial: Espasa (22ª edición, marzo de 1999)
Colección: Austral nº 109
Número de páginas: 259
ISBN: 978-84-239-9865-7
Valoración: 10/10
RETOS:
Y lo incluyo en el mes temático:
Noviembre: Mes de la "no-novela" y "feel-good".