viernes, noviembre 24, 2017

Aquellos años del Adarraga

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Pistas de atletismo del Adarraga, Logroño

Se puede decir que he dejado de fumar completamente. Pero como soy reacia a decírselo a familiares y amigos de momento, aún sigo diciendo que lo estoy dejando. Supongo que mañana, con mis amigas, me enfrentaré a una prueba de fuego, ya que la mitad de ellas fuman. Tampoco me cuesta mucho decir que no y la verdad es que no sabemos la fuerza de voluntad que tenemos hasta que pasamos por algo así. Simplemente hay que saber decir que no.
Yo pensaba que el "mono" venía tan fuerte como suelen venir las adicciones, pero el verdadero "mono" llega de otra manera, en el momento en que apetece fumar y piensas que si fumas recaes y que si compras tabaco pasarán años antes de volver a pensar en dejarlo. Como aún no ha pasado una semana, sigo diciendo que lo voy dejando.
Dejar de fumar me empuja a hacer otra cosa que tuve que dejar justamente por el tabaco. Antes de fumar, yo corría fondo. Me pregunto si en todos estos años habré perdido resistencia, esa resistencia que se perfilaba en las pistas de atletismo del Adarraga. Y hoy he comprendido que quiero volver a correr, y que será de manera amateur. Esto además podrá limpiar más rápidamente mis pulmones, aunque soy consciente de lo mucho que me costará al principio, cuando me dé el flato y tenga ganas de abandonar. 
Hoy he recordado las sensaciones que me aportaba correr. Cuando después de media hora me tumbaba en el césped mareada pero muy ligera. Me sentía como un ave libre. Y me gustaba que el aire me azotara en el rostro, la cantidad de cosas que pasaban por mi cabeza, ese "un poco más", el haber aprendido a respirar sin forzar el paso. 
Tengo un hermoso lugar muy cerca donde puedo ponerme en práctica. Daré un tiempo a que mi cuerpo se habitúe a pasar sin tabaco y entonces volveré a correr. Porque hoy he recordado las plácidas sensaciones. Ahora comprendo una de las cosas que me gustaba y me quitó el tabaco, porque llegó un momento en que me cansaba tanto que tuve que dejar de correr.

Fin de semana fiestero

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Cada vez que preparo una mochila me entra el gusanillo viajero. Digamos que últimamente no hago viajes muy largos, pero le pongo el mismo esmero que si fuera a coger un avión. No he empezado pero acabo de darme cuenta que he quedado a desayunar a las 9.00 y a esa hora tengo que tener todo listo. 
Mis padres me esperaban a comer y ya les he explicado que no comeré ni cenaré con ellos, aunque sí iré a dormir. La perspectiva de un día de fiesta por Logroño se agradece, que hace mucho que no salgo de fiesta por allí. La última vez que salí por Logroño conocí la Sala Suite. 
Mi idea es volver temprano a casa, pero esto es como todo: "Cuando digo que voy a volver a las 2 me dan las 8 de la mañana". Así que no digo nada. A disfrutar, se ha dicho.

Diciembre: mes temático de la novela clásica

Ya andamos terminando el año y cerrando retos. Como siempre me apunto al mes temático que organiza Laky en su blog Libros que hay que leer, diciembre no iba a ser menos.
Diciembre es el mes temático de la novela clásica. Y yo tengo varios clásicos sin leer por ahí: Nuestra Señora de París, de Victor Hugo (una edición ilustrada por Benjamin Lacombe), Los hermanos Karamázov, de Dostoiévski, El rojo y el negro, de Stendhal, etc. No recuerdo más, pero seguro que hay más por ahí que estuve reordenando no hace mucho. Me apetece un ruso, así que Dostoiévski tiene muchas probabilidades de que me ponga con él.

Las instrucciones se encuentran AQUÍ.

Mis novelas clásicas para diciembre:

- Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoievski

Las bicicletas son para el verano

A veces, cuando leo un libro denso o muy largo, suelo coger otros libros entre medias. Anoche no pensaba hacerlo pero entonces, mientras cenaba, y viendo un reportaje de cine en La 2, decidí releer Las bicicletas son para el verano. No recordaba muy bien de qué iba. Estuvieron un buen rato hablando de Fernando Fernán-Gómez porque el 21 de noviembre fue el Xº Aniversario de su fallecimiento. Decían que el Fernán-Gómez actor hizo sombra al Fernán-Gómez escritor y director, y es que como actor era muy bueno. De repente quise releer esa obra de teatro.
Con motivo de un insomnio inesperado lo he leído de un tirón. Básicamente porque leer una obra de teatro es algo muy rápido.

Ésta es una buena obra de teatro que transcurre durante la Guerra Civil. Es fácil seguir el hilo de los personajes. El título proviene de un adolescente que, pocos días antes de que empiece la guerra, le dice a su padre que quiere una bicicleta porque todos sus amigos tienen. Su padre le promete que le comprará una bicicleta a plazos en cuanto el Gobierno republicano ponga orden (acaban de sublevarse las tropas nacionales en África). Pero a lo largo del libro van pasando los años y transcurre la guerra sin que Luis consiga tan ansiada bicicleta, hasta que finalmente le sale un trabajo donde le hubiera venido bien una bici. En realidad, el título es una especie de metáfora donde el "verano" equivale a la luz, a la paz, a la tranquilidad, a la seguridad. Para Don Luis no habrá verano hasta que no termine la guerra ni la oscuridad de la posguerra. Don Luis, que aboga por la ideología republicana, se pregunta cuándo volverá a ver otro verano si le cogen preso.
Las circunstancias de esta obra de teatro también nos llevan a reflexionar lo que puede cambiar una guerra en la vida de las personas: empobrece a los que antes eran adinerados, hay matrimonios que la guerra obliga y que de no haber guerra jamás hubieran acontecido, hay gente que la guerra le pilla en un lugar lejano a Madrid y vienen con un nuevo puesto de trabajo en otra ciudad. Aquí nos encontramos con que la guerra cambia la vida de las personas y eso es, finalmente, lo que nos traslada el autor. Y es que, al final, la necesidad obliga.
La acción transcurre en el madrileño barrio de Chamberí. La familia principal es una familia acomodada, conformada por Don Luis -partidario republicano y con un contrato laboral fijo en unas Bodegas-, Doña Dolores -una mujer de su casa, pero con asistenta-, Luisito -el que pide la bici para disfrutarla el próximo verano; se refiere al verano del 36- y Manolita -una joven maestra en una academia-. ¿Cómo les cambia la vida con la guerra? Básicamente el dinero republicano que van acumulando en casa un buen día deja de tener valor y pasa a ser papel mojado, lo que les empobrece. Pero no sólo eso. El hijo ha suspendido la asignatura de Física antes de que empiece la guerra, se dedica a leer, está descubriendo los cambios en su cuerpo adolescente, y su padre tiene intención de meterle a trabajar en las Bodegas. Pero las Bodegas cierran y el padre se encuentra en la calle -y con riesgo de que le lleven preso por sus ideas políticas-, y los estudios del hijo no son válidos, ni el suspenso en Física ni los aprobados en todo lo demás, así que le ofrecen un trabajo de chico de los recados. Manolita deja de trabajar en la academia cuando la cierran y siempre ha querido ser actriz, así que se acerca al teatro donde le dan pequeños papeles. Durante la guerra se queda embarazada y viuda de un miliciano. Su vecino Julio, el "memo" de antes de la guerra, el que siempre le ha declarado su amor, le pide matrimonio porque no le importa que ella tenga un hijo de otro. 
Hay otros personajes secundarios a quienes también les cambiará la vida, a mejor o a peor, pero hay cambios significativos.
Es tan evidente en todos los personajes cómo les cambia la vida y cómo hubiera sido si no hubiera habido guerra... Quizás éste es uno de los motivos por los que esta obra sea una pequeña obra maestra.
Esta obra de teatro se estrenó en el Teatro Español de Madrid el 24 de Abril de 1982.

EL AUTOR:

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Nacido en el seno del teatro, durante un gira por América de la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza (1921), Fernando Fernán-Gómez fue educado en Madrid, en el barrio de Chamberí, escenario y microcosmos de la guerra civil española en su obra Las bicicletas son para el verano. Su vocación infantil fue doble: la interpretación y la escritura, pero si públicamente se inclinó por la carrera de actor, nunca dejó de escribir y, desde luego, de leer. A la consagración popular que ya tenía como actor se une el prestigio de un gran escritor, miembro de la Real Academia Española. Los primeros poemas y narraciones breves dieron después paso al teatro: su drama La coartada tuvo un accésit en el Premio Lope de Vega, que luego ganaría con Las bicicletas son para el verano (1984), considerada como su obra maestra.

EL LIBRO:

Título original: Las bicicletas son para el verano
Autor: Fernando Fernán-Gómez
Editorial: Espasa (22ª edición, marzo de 1999)
Colección: Austral nº 109
Número de páginas: 259
ISBN: 978-84-239-9865-7

Valoración: 10/10

RETOS:
 Y lo incluyo en el mes temático: Noviembre: Mes de la "no-novela" y "feel-good".

4.00 a.m.

Van Gogh, Noche estrellada

Es la segunda vez que me desvelo en las últimas dos semanas, cuando siempre duermo bien. Como no voy a estar dando vueltas en la oscuridad me he puesto a leer aunque mañana me caiga de sueño.
Son las 4.00 de la madrugada y me acompaña el silencio de la noche.

jueves, noviembre 23, 2017

La flauta dulce

Mi vecinita tiene ocho años y toca la flauta dulce. Ahora está ensayando porque las notas salen por las ventanas. Creo que podría darle un truco para que las notas sueltas terminen siendo canciones.
Cuando era pequeña en la primera clase de música no me enteraba de nada y es que no había tocado una flauta nunca. Parecía que casi todos mis compañeros sabían tocar la flauta. Así que me sentí fatal, pero no me conformé. No tenía las pautas pero tenía la música escrita en su pentagrama. Entonces un día me senté frente al cuaderno y empecé a asociar la nota musical con el número de dedos y su posición en la flauta, tomando como base SOL-3 dedos arriba. Así que a partir de entonces yo ya no veía notas musicales sino números. Después aprendí solfeo de manera autodidacta, pero ya era tarde porque mi método numérico me había salvado de la clase de música, y no sólo eso, llegué a sobresalir.
Cuando mi hermano pequeño tuvo música también se aturullaba con la flauta, incluso la profesora llegó a decirle que ensayara conmigo. También le transmití mi método y desde entonces le fue bien. No es un método muy ortodoxo, pero yo al principio no sabía música y tenía que encontrar un sistema que me sacara las castañas del fuego. Me fue bien.
Más tarde tocaba canciones de oído en un órgano y trasladaba al papel las notas. Así que al final la música no se me daba mal.
Luego la abandoné por el dibujo, que también se me da bien, pero no tengo paciencia. Ahora sólo dibujo para mis sobrinas.
Al final cambié el dibujo por la escritura. Y escribir me relaja tanto. No sólo me gusta escribir, es que ya me relajaba con quince años, cuando había que crear, lo que me recuerda que yo escribía mis propias poesías y para medio internado, hasta que un día el profesor le dijo a un interno que cómo era posible que hablara como una chica.
Es curioso que a veces se nos den tan bien varias cosas juntas, y más tratándose de las artes. Debe de tratarse de hacer las cosas con pasión, y siendo apasionados es difícil que las cosas salgan mal.
Se me daban mal las matemáticas, porque ahí por mucha pasión que pusiera... no había nada que hacer. Curiosamente hoy en día una parte de mi trabajo son números.

Ezcaray y los bombones

Ezcaray es candidato para lucirse con los Ferrero-Rocher. Grabaron a todo el pueblo hace unos días y hoy aún está adornado.
Estaría bien que ganara. Creo que el concurso se llama "Luce tu pueblo". Yo voté para que ganara, si me toca una pirámide de bombones por participar alguien se los comerá. Yo no porque no me gustan los Ferrero-Rocher.

Calles vacías

Pasaban las once de la noche cuando volvía a mi casa. Ni coches ni gente. Tan sólo el silencio. Da incluso algo de miedo pararse hasta dos segundos en medio de la calle sólo para hacer la foto. 
El silencio... cómo se agradece a veces. No hace una hora, porque daba un poco de miedo estar en la calle. Pero sí lo agradezco ahora, antes de ir a dormir. Cuando cierro los ojos y pienso que... mañana será otro día. Porque mañana volverá a salir el sol. 

Tahúres Zurdos: Mañana

miércoles, noviembre 22, 2017

Como los duendes del cuento

Cuando era pequeña leí un cuento de un zapatero remendón que un buen día por la mañana se encontró unos zapatos hechos en su taller. Los vendió y pudo comprar más material para hacer más zapatos. Todas las noches dejaba el material y al día siguiente tenía los zapatos hechos porque unos duendecillos entraban de noche en su taller y le ayudaban a prosperar.
Pues hoy me siento como una duendecilla de ese cuento. Porque no es que me haya traído trabajo a casa, es que me falta documentación.
Lo que menos me apetece es regresar a la oficina a hacer algo que mañana nadie más que yo sabrá quién ha hecho. Y desde luego yo no creo en los duendes. Sé que si voy haré todo el trabajo, mientras en casa sólo iba a hacer una parte y dejar el resto para mañana a primera hora.
Bien sé que a medianoche habré regresado más ligera.

The Night

Hasta hace unos días, en mis esperas fumaba. Ahora observo lo que me rodea. No me acuerdo del tabaco. Y es que es fácil olvidarse. Cuando regresaba a casa he recordado que no me acuerdo de fumar.
No quiero decírselo todavía a mis padres, no vaya a ser que haya alguna recaída.

Sobre Anobii

Los de Anobii me tienen contenta, y si no me paso a GoodReads es porque no tengo tiempo de anotar libro por libro todo el listado de nuevo. Lo cierto es que Anobii me sirve para tener una lista de los libros que me voy leyendo, y poco más, porque tengo los libros ocultos y tampoco voy haciendo amigos. Sólo estoy registrada en Anobii para tener un control de lecturas. 
Lo cierto es que no sé para qué me molesto en enviar los ISBN para que añadan libros, si luego alguien ahí dentro no está haciendo los deberes y tengo una lista de unos 20 libros que no han añadido (entre 2016 y 2017). Y encima esta mañana he recibido un email que me decía que la portada de Una trampa para cuervos que yo les he enviado ha sido rechazada. 
Me gustaba más el formato anterior con los libros colocados en una estantería. 

Cassiopeia

"Y como castigo a su vanidad, Poseidón colocó a Casiopea en el cielo, sentada en su trono de una manera indecente".

Siempre que el cielo está estrellado busco a Casiopea, esa W al revés tan fácil de encontrar. Me recuerda a cuando íbamos de acampadas y nos pasábamos horas buscando estrellas en el cielo.
Casiopea me recuerda a las noches de verano, a los primeros e ingenuos amores, a los poleos junto a la hoguera, a historias de terror, al descanso de muchas horas de caminata en el monte.
Casiopea me trae muchos y buenos recuerdos. Por eso siempre intento buscarla entre las estrellas cuando la noche está despejada, como hoy.

martes, noviembre 21, 2017

Desafío Literigatos #13

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He encontrado el gato nº 13 para el Desafío Literigatos, así que ya poco queda para terminarlo. Aparece en El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder.
Es un gato atigrado que vive en el pueblo noruego Lillesand. Su dueña es Sofía, la protagonista del libro, y el gato se llama Sherekan.
"Sofía se apresuró a sacar la llave y abrir la puerta de la casa pintada de rojo. Como de costumbre, al gato Sherekan le dio tiempo a salir de entre los arbustos, dar un salto hasta la escalera y meterse por la puerta antes de que Sofía tuviera tiempo de cerrarla (Página 2)".

Sudores

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Desde hace unas semanas me he planteado dejar de fumar. Bien sé yo que en estos momentos, cuando lo pienso, me entran sudores. Reconozco que hoy he fumado tres cigarros, pero una compañera me ha confiscado el tabaco, así que llevo toda la tarde aguantando el tipo. 
Lo decidí anoche, cuando me quedé sin tabaco. Simplemente llevo un tiempo que cada vez que fumo me entran ardores de estómago. Y sólo de pensar en ello se me quitan las ganas de fumar. 
Mañana intentaré no pensar en ello. 
En mi casa no me acuerdo de fumar, porque nunca he fumado dentro. Siempre salgo a la terraza trasera. No quiero que mis paredes se queden amarillentas. 
Creo que lo podré aguantar. En cuanto pase una semana habrá pasado lo peor. Sólo tengo que pensar en los ardores y lo cierto es que funciona. 
Mañana tendré que obligarme a no fumar nada.

lunes, noviembre 20, 2017

A propósito de los tiovivos

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Bar Tiovivo, Salamanca

Siempre que veo un libro de Pío Baroja me acuerdo de su tiovivo, y por supuesto me lleva a pensar en un bar muy pintoresco de Salamanca, también llamado "El Tiovivo".
Este año iba a regresar a Salamanca en el puente de diciembre, ya que va parte de mi familia allí, pero me ha surgido algo que no puedo obviar, por lo que tengo que quedarme. 

Regreso a Pío Baroja y su Elogio a los viejos caballos del tiovivo. Es que me encanta.

"A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.
No, no me entusiasman esas ferias elegantes, con sus cinematógrafos y sus barracas espléndidas y lujosas. No me encantan esos orquestones grandes, como retablos de iglesia, pintados, dorados, charolados. Son exageradamente científicos. Mirad esas columnas salomónicas que se retuercen como lombrices, mirad esas figuras de señoritas de casaca y calzón corto que llevan el compás dando con un martillito en una campana, mientras mueven la cabeza con coquetería; mirad esas bailarinas que dan vueltas graciosas sobre un pie, con una guirnalda entre las manos. Oíd la música, chillona, estrepitosa, complicada de platillos, flautas, bombos, que sale del interior del aparato. Yo no quiero quitarles mérito, pero...
A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo
".

77.000

Desde hace dos años siempre observo los niveles de la sangre. Cuando mi madre estuvo en el hospital llegó a tener 3.000 plaquetas y tenían que ponerle plasma. Entonces me enteré que el mínimo que había que tener eran 150.000. Hoy he estado revisando mis propios análisis y tengo 243.000 plaquetas.
A mi madre el viernes le dijeron que tenía 77.000, creo recordar que no había subido tanto desde antes de estar en el hospital.
Pasito a pasito va subiendo. De todas formas, ella está muy bien.

Una cerveza en el balcón

Tengo una libreta cuya frase de portada siempre me invita a tomar una cerveza. Y hoy no iba a ser menos. Pese al frío he salido al balcón principal a tomar una cerveza fresca. No se ve un alma por la calle. Lo cierto es que también se me ha acabado el tabaco y estoy planteándome seriamente dejar de fumar. Aunque sólo sea por no escuchar a mi padre que ya va siendo hora de que lo deje. 
Pese al frío la cerveza me está sabiendo a gloria. Acabo de recordar que necesito una silla de exterior para poder sentarme en el balcón a tomar cervezas.

Preguntas sin respuestas

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Este fin de semana he tenido tiempo para pensar. Y he llegado a la conclusión de que a veces no conviene pensar ni plantearse ciertas cosas. Lo que ocurre es que inevitablemente busco razonamientos para todo lo que ocurre en mi vida, y no puedo evitar buscar los motivos por los que pasa una cosa u otra. También intento visualizar las consecuencias, pero esto es ya por contagio del trabajo, porque antes de decir algo tengo que saber las posibles consecuencias. Supongo que aquí estriban las responsabilidades de cada persona y por qué se hacen las cosas de una manera u otra.
Un día de la noche a la mañana sientes que hay una conexión brutal con otra persona. He intentado rememorar a ver si en mi pasado me había ocurrido algo parecido, si había tenido un vínculo similar con alguien, y la verdad es que si hubiera ocurrido algo así lo recordaría. Lo cierto es que algo así me abruma. Mi conclusión es que ese tipo de relaciones se dan entre almas gemelas, es decir, que si nos ponemos uno enfrente del otro hay muchas semejanzas y pocas diferencias. Contagiada por la literatura y el cine, supongo que siempre he asociado almas gemelas a personas enamoradas, pero no, en realidad no es así o no siempre es así. Simplemente creo que son personas afines y esa afinidad surge de una manera espontánea y natural. Supongo que me abruma porque nunca me había pasado con nadie y en un tiempo tan relativamente breve. Y esto me llena de incertidumbre.

Supongo que la incertidumbre llega de la mano del desconocimiento. Al final, vuelvo a estar como al principio: mejor disfrutar del momento y no plantearse nada más.

Vitaminas

Nunca he creído necesario tomar vitaminas porque soy consciente de que tengo mucha energía. Así que hoy me he quedado con cara de poema cuando la doctora me ha dicho que los análisis estaban correctos y que, dentro de los parámetros, tengo baja la vitamina D. Tenía que preguntarle qué vitamina es. Me ha dicho que es la del sol, la del calcio. Me ha sorprendido, porque tomo lácteos y el sol me da todos los días. Así que me ha recetado vitaminas.
También me ha preguntado sobre el trabajo. Y hemos tenido una charla como hacía tiempo que no teníamos. Y es que es vecina de mis padres y muchas veces en verano hablamos en el jardín.

Centro de Salud

Siempre que tengo que esperar en cualquier sitio me traigo un libro y hoy estoy empezando uno.
Como no pude venir la semana pasada a por los resultados de mis análisis no me ha quedado más remedio que venir hoy, que si lo dejo pasar más tiempo se me termina olvidando.