“Aunque
quiero ser valiente, me siento pequeñita y asustada cuando traspaso de
puntillas la puerta de cristal, y oigo el leve chasquido de mis zapatos en la
cubierta. No se ve la luna. Se eriza el vello de mi piel desnuda. Permanezco en
la cubierta, helada, escuchando. Quizá el ruido cese.
Pero no, viene de popa, entre muelle y barco, y parece algo pesado,
vivo, persistente, atrapado. No hay otros barcos. No sé por qué siento la
necesidad de permanecer en silencio. El ruido de mi calzado en la cubierta
resulta irritante, cada paso me sobresalta, por despacio que camine. Recorro un
costado del barco, agarrándome con fuerza a la barandilla. Cuando llego al
punto de donde procede el sonido, miro abajo. “Mojada”. Es la primera palabra
que me viene a la cabeza antes de gritar. “Empapada. Anegada. Boca abajo”.
¡Mierda!”.
Un grupo de jóvenes celebra la
fiesta de 18º cumpleaños de la chica más popular del instituto, Liz Valchar, en
el yate del padre de la joven. Allí
están sus amigos desde el jardín de infancia: su novio Richie, su hermanastra
Josie, Topher y Mera, Caroline. De repente, Liz se despierta y se encuentra
porque oye el continuo repiquetear de un chapoteo junto al barco. Todos duermen,
ella se levanta –pese al miedo- y se encuentra con su propio cuerpo mojado en
el agua. Entonces siente una presencia junto a ella: Alex Berg, el chico que
murió atropellado un año atrás.
Noank
En Noank, Connecticut, un pequeño
pueblo donde nunca pasa nada, que hayan acontecido dos muertes de muchachos
jóvenes en un año es algo extraño. Para el joven policía Joe Wright no es algo
para archivar rápidamente, aunque la muerte de Liz tenga toda la pinta de ser
un accidente. Los jóvenes habían bebido y tomado drogas esa noche, pero el
policía decide investigar.
Alex Berg no se separa de Liz en
ningún momento. Él es una especie de guía para la joven, le hace ver lo
superficiales que son las vidas de ella y de sus amigos, lo crueles que eran en
ocasiones, el tipo de niñatos ricos que miran por encima del hombro a los que
no son como ellos. Es un mundo de apariencias, y aparentemente Liz también es
una persona muy superficial, pero descubriremos que ella tiene un fondo bueno,
que en definitiva tenía que ocurrir lo que ocurre para terminar de perdonarse
por algo que ella hizo, algo de lo que se arrepintió, algo que quería contar,
un secreto muy grande y muy pesado, algo que quería olvidar, algo que podría
arruinar su vida y la de su hermanastra, pero Josie no quiere que su hermana le
arruine la vida por contar ese secreto. En definitiva Josie siempre ha sentido
envidia de Liz porque lo tiene todo: es guapa, tiene un padre, dinero, es la
más popular del instituto, tiene a Richie, etc. Para olvidar, Liz empieza a
correr durante kilómetros y durante horas. Su entrenador Riley, al único que
Liz quería contarle el secreto, le pide que pare, porque Liz tiene antecedentes
en su madre, que dejó de comer, pasaba hambre y se desmayaba… hasta que
falleció cuando Liz tenía nueve años.
Mención aparte se merece la protagonista principal; al principio Liz resulta muy repelente. Es una niña pija y creída, que ha tenido todo, que está acostumbrada a que todo el mundo le bese los pies, y sólo en sus conversaciones con Alex comprenderá lo ridícula que ha sido en sus dieciocho años de vida. Hay otra persona que también llama la atención: es Caroline, la dulce y buena Caroline, la que demuestra ser la verdadera amiga, la que de verdad quería a Liz.
En esta novela predominan varios
elementos importantes: amor, lo sobrenatural y el crimen, entre otros. El amor está en todas
y cada una de sus páginas. En la historia de Liz y Richie, que se quieren desde
que eran niños, descubrimos un amor puro e inocente, el amor primerizo de dos
jóvenes que redescubren cosas juntos, que sólo necesitan una mirada para
comprenderse, dos personas únicas, que encajan a la perfección. Liz siente que,
aun de espíritu, puede conectar con él, porque sigue enamorada de él y
redescubre que no pasa un día sin que él también se acuerde de ella y que su
ausencia y su dolor resulten tan pesados.
Otro tipo de amor lo descubrimos
en el padre de Liz, Marshall, un abogado obsesionado por el trabajo que ya
perdió una vez a su esposa, pero no supera perder a su hija Liz, a la que
adoraba. De repente, el trabajo ya no importa, sólo le importa que ha perdido a
su hija para siempre. Y eso le reconcome por dentro.
Lo sobrenatural se encuentra en
el Between del título en inglés. En
muchos libros y películas, hemos oído decir (o hemos podido leer) que las almas
siguen entre nosotros cuando aún tienen algo pendiente que hacer en este mundo,
por lo que se quedan entre los dos mundos hasta que arreglen sus problemas aquí
abajo. Alex tiene una misión aquí: lleva un año vagando en el mundo de los
vivos pero tiene que mostrar a Liz cómo recordar y sobre todo tiene que
mostrarle un recuerdo para perdonarla y hacer que ella misma se perdone. Alex tiene
una cuenta pendiente con ella. Alex es una persona adorable, tanto que cuando al
final termina desapareciendo da pena que se vaya, porque es una persona tierna
y dulce, alguien a quien se le coge cariño. Y lo sobrenatural está en Liz, en
que también se queda en este mundo porque tiene que descubrir quién es el
pelirrojo disfrazado que la acecha en las sombras. Para que su alma descanse
tranquila tiene que descubrir qué pasó la noche en que ella murió y el motivo
por el que pasó eso. Será Richie quien lo termine descubriendo. Cuando estas
dos almas terminen su cometido desaparecerán del mundo de los vivos y podrán
descansar en paz.
El libro contiene dos crímenes:
uno que pasó un año antes del momento presente y otro que, en principio, parece
un accidente, pero desde las primeras páginas sabemos que no es así. Lo cierto
es que es previsible, porque a mitad del libro ya imaginamos quién ha sido el
asesino. En realidad, descubrimos las cosas que han ocurrido mucho antes que
Liz. Las pistas que se van dejando a lo largo del libro son bastante obvias.
Es un libro interesante, de
lectura fácil, sin complicaciones de ningún tipo. Se disfruta de cada página y
resulta enternecedor. Lo veo escrito para un público joven, e incluso podría
parecer una fábula, por eso del “quedarse entre los dos mundos”. La historia es
muy hermosa, no deja cabos sueltos y se termina disfrutando.

Jessica Warman (1981) es autora
de otras dos novelas que recibieron excelentes críticas. Escribe novelas
enfocadas a un público joven .
Antes de partir se basa en un hecho real que ocurrió en su
infancia, cuando un joven desapareció después de una fiesta en un yate.
Actualmente, la autora vive en
Pittsburg, Pensilvania.
-Título original: Between
-Autora: Jessica Warman
-Edición: Plaza & Janés (1ª edición, febrero 2013)
-Número de páginas: 343
-ISBN: 978-84-01-35273-7
-Valoración: 8/10
Incluyo esta novela en los siguientes retos:
-Desafío
“Libros Románticos”.
Aunque el género del libro no es en realidad el amor, todo él está inmerso en
una gran historia de amor entre Liz y Richie, una historia romántica entre dos
jóvenes que se valora más al fallecer uno de los dos.