miércoles, marzo 06, 2013

No me cuentes tu vida


No recuerdo cuándo fue la última vez que hice lo que acabo de hacer con este libro. Directamente le he dado 'carpetazo' a cien páginas del final. Me resulta soporífero, y no por eso quiere decir que sea un mal libro, porque no lo será para todo aquel cuyo argumento le satisfaga. Es paradójico, lo sé, pero la historia se cuenta desde la cercanía, por lo que puede llegarle a mucha gente. De hecho, la historia en sí, el amor juvenil de un joven madrileño poco comunicativo (o anti-comunicativo) por una joven rumana afincada en España desde hace varios años, es magnífica. De hecho, no es esa parte de la historia lo que me ha hecho abandonar, sino la historia paralela. Esa historia que parece una larga carta del padre del chico, Juan Montenegro, a su hijo, con el que le resulta complicado la comunicación, que cuenta sus estudios, sus viajes a Rumanía, sus primeros encuentros con la madre, sus escarceos con el comunismo, etc. 
¿Quién no le ha dicho alguna vez a sus padres cuando era joven una frase como la que encabeza el título del libro o similar, por el simple hecho de que la realidad de los padres es muy diferente a la propia realidad de los jóvenes? Esto es realmente lo que trata el autor de ofrecernos en el libro, a través de la historia de dos generaciones diferentes, con diferentes vivencias y puntos de vista, y lo más curioso es que tanto padre como hijo son como dos gotas de agua.

Y a mí misma me sorprende no haberlo terminado, pero no puedo seguir con ello. Estoy leyendo aburrida por la historia y tiende a entrarme el sueño rápido. Así que prefiero dejarlo, tras rumiarlo durante unos días. Es mejor que lo deje donde está. 

Instantes especiales

Hay algunos días que son especiales. Que pasan y se quedan en las retinas. Esta mañana se me ha pasado tan rápidamente que apenas me he enterado. Eran casi las dos cuando le he llamado. Disfruto con esas llamadas, escuchándole, aprendiendo con su sabiduría, porque él siempre me aporta nuevos conocimientos. Y adoro eso.
Le quiero tanto...

Los puntos sobre las íes

Hoy he salido de una reunión contenta, demasiado contenta, sobre todo por la seguridad que he sabido transmitir.
A las cuatro he hablado con él, con ese ángel de mirada perfecta y voz sensual. Es adorable.
Y después de la reunión he vuelto a ponerme en contacto con él. Inevitablemente. Podría haber esperado a mañana, pero no...

martes, marzo 05, 2013

Paz en Ezcaray

Hoy no me tocaba venir a Ezcaray, pero se me acumula el trabajo, así que el mejor sitio para centrarme es éste. Lo mejor es que ha salido el sol, lo que se agradece, aunque me gusta Ezcaray en todas las estaciones.
A punto de marchar, con los deberes hechos, adoro navegar unos minutos por internet, ya que habitualmente no tengo tiempo para hacerlo y cuando llego a casa lo que me apetece de verdad es tumbarme.
Hoy no he visto al ángel de mirada perfecta, pero sé que tendré algo suyo en la oficina en cuanto llegue. Y si no lo tengo, será otra excusa para hablar con él.
Quedan veinte minutos para marchar... Esto es paz.

Suspirando en él

Esta mañana no veía por hablar con él. Le he visto pasar con el coche a primera hora y luego la oportunidad ha surgido. Debido a mi trabajo ese tipo de oportunidades son sencillas. Y así me he visto, hablando con él, un qué necesito y la sonrisa pícara al decir un número en concreto. He sentido como sí él pudiera verme y creo que me he sonrojado. Necesito esto, esto y esto, y a ti. Claro que te necesito a ti, cada día lo tengo más claro.
Seguro que estaba guapo hoy, aunque siempre lo está.

lunes, marzo 04, 2013

Brumas en la noche

Últimamente vuelvo a soñar con él. Adoro esos momentos oníricos, aunque por las mañanas me cueste tanto levantarme, pero es cierto que tiendo a sonreír al pensar en él.
Llevo muchos días sin verle y su ausencia me está nublando la vista. Le mandé el itinerario por la Costa Este de USA, pero no le he invitado. Si quiere venir ya le dejo la puerta abierta, si no... volveré a describirle mis vivencias y anécdotas de mi puño y letra.
Lo dicho: me voy a soñar con el ángel.

domingo, marzo 03, 2013

Los avances de Paula

De una semana a esta parte veo a mi sobrina más viva, con ganas de caminar y con ganas de andar. Nada más que me ve se ríe y me coge de las manos, porque ella ya sabe que la voy a poner a caminar. No quiere más que estar de pie, y cuando alguien quiere cogerla en brazos recula.
Siempre sabe que en cuanto aparezco va a caminar. Ni siquiera ha aprendido a gatear y ya se pone de pie. No sé cuánto tardará en caminar ella sola, pero no creo que sea dentro de mucho tiempo.

Mil máquinas no harán nunca una flor

Ayer se nos fue el abuelito, Don Félix, a los 94 años. En realidad era el abuelo de dos amigos, pero todos le apreciábamos mucho, como si fuera el abuelo de todos.
Cuando hace tres semanas estuve en el médico, lo vi por última vez y le encontré muy viejito. Y hoy le hemos acompañado al cementerio.
Estoy sensibilizada, quizás porque esta mañana he pasado por el bar donde él siempre disfrutaba los domingos por la mañana. Y he sentido el vacío. Era mayor, ni siquiera era de mi familia, pero a Don Félix le tenía un cariño especial. Y hoy ya no está.

sábado, marzo 02, 2013

De puzzles

Hoy el carpintero me ha traído un tablero e inmediatamente me he puesto con el puzzle. Hace siglos que no hago uno, y me relaja estar unos minutos delante de las piezas, probando y observando, a veces incluso llego a perder la noción del tiempo.
Uno de los puzzles que hice en el pasado que recuerdo con especial cariño es el de dos caballos paciendo en un campo de hierba. Era de mil piezas y resultó algo complicado. El que más me gustó fue la réplica de la Capilla Sixtina.
Lo que más disfruto al hacer un puzzle no es terminarlo ni llegar al final, sino el momento, porque cuando lo término vuelvo a desear empezar otro. El disfrute es el camino en sí.

Los recuerdos de la noche

Ayer fue un día muy largo y, cuando me quise dar cuenta, cuando comprendí que no había escrito nada, era poco más de la medianoche y solamente quería dormir y descansar.
Y no sé si descansé muy bien, pero soñé con él, con ese ángel de mirada perfecta, con su voz susurrando en la oscuridad, con sus brazos rodeándome en un abrazo intenso, con el aroma de su perfume, ese aroma que me hace volver la cabeza en ocasiones cuando alguien que lo lleva pasa junto a mí. En cierto momento me desperté, sabedora de todo lo que le quiero, de lo que le echo de menos.
Y mi mente recordó aquel momento estremecedor de Nochevieja. Volví a estremecerme, inevitablemente.

jueves, febrero 28, 2013

Dulces sueños que quedan por soñar

Si pudiera pedir un deseo, sólo me gustaría que él estuviera aquí conmigo, poderle abrazar, perderme en la profundidad de su mirada y dejar que los latidos de mi corazón bailen al compás de su voz. Su abrazo me brindaría el calor que esta noche invernal me quita. Él conoce mi intensa aversión a la nieve, al frío y al invierno.
Lamentablemente hay ciertas situaciones que, sea por la razón que sea, no pueden ser. Y no siempre hemos de tener todo lo que queremos. ¿Quién sabe si en un tiempo todo se ve de forma diferente?

A estas horas, casi todas las noches me acuerdo de él. Anoche incluso, sin pensarlo, llegué a desearle dulces sueños. 

miércoles, febrero 27, 2013

Un inmenso puzzle

Adoro los puzzles. Seguro que mi hermano y mi cuñada se lo quedan cuando lo haya terminado, porque la niña del puzzle no es otra que Paula después de la ducha.

Hoy

Pasaba la medianoche cuando envié un correo electrónico sin pensarlo. Necesitaba contarle algo y, de hecho, hubiera enviado ese email si hubiera tenido un momento esa tarde. Pero no lo tuve.
He escuchado una canción, como las miles de canciones que escucho en el día a día, que siempre me trae el recuerdo de él, un recuerdo fresco y distante, un recuerdo agridulce...
Lo que le diría ahora con tan sólo mirarle... Tantas cosas, tantos recuerdos, tanta dulzura, tanto amor...

martes, febrero 26, 2013

Los días que no son

Estoy completamente saturada de todo, y además el tiempo no acompaña. Esta mañana quería escribir porque a eso de las diez le he visto pasar... Un ángel, demasiado breve...
Ojalá dejara de nevar.

lunes, febrero 25, 2013

Copos de nieve

Al menos ha dejado de nevar, parece que quiere salir el sol y el cielo está completamente azul. Pero de vez en cuando vuelve el temporal de nieve.
Seguramente que volverá a ponerse blanco el día, y lo que queda de tarde, pues se habla de nieves hasta el jueves.

Hoy he recibido el itinerario para Estados Unidos, pasando por Toronto (Canadá) y Philadelphia.

Sigue nevando.

domingo, febrero 24, 2013

Nieva sin parar

Desconozco cuándo dejará de nevar. Hoy ha estado nevando sin parar y a ver cómo amanece mañana...
Tengo ganas de que llegue el sol, la primavera, los días azules...

sábado, febrero 23, 2013

Ante la chimenea

No me gusta que nieve y, cuando ocurre, adoro que me pille en casa. Mientras fuera siguen viéndose los copos que caen sin cesar, aquí me refugio frente a la chimenea, con un libro. Adoro esa sensación reconfortante.

Todo ha empezado con una onza de chocolate

Chocolate y un número de teléfono. No sé si el chocolate me ha recordado las cosas dulces de la vida o a aquellas personas que nos la endulzan, pero una onza de chocolate a media tarde ha hecho que inevitablemente me acordara de él y le llamara… una, dos y hasta tres veces. Al final he tirado de teléfono móvil, porque aunque podía haber esperado, no podía haber esperado esa sensación de él, ese deseo de escucharle, de compartir unos minutos de la tarde con él. Y, como ocurre últimamente, los dos nos encontrábamos inmersos en una conversación que no parecía que quisiéramos detener. Al final he sido yo, pero no porque quisiera en realidad dejar de hablar con él, me reconforta escucharle, saber que está bien, escuchar esa voz que me trae aromas de primavera y hace que sobrevuelen mariposas a mi alrededor. La conversación con él siempre me enriquece, ya no sólo en el terreno profesional, sino porque él me reconforta, me da energía negativa, y me siento a gusto hablando con él. Creo sentir que en el otro lado ocurría algo parecido.
He recordado los primeros días, cuando le conocí, lo que me temblaba la voz y el silencio que le rodeaba misteriosamente. Ahora, cuando hablamos, somos como dos viejos amigos, y es que en realidad somos dos viejos amigos. Nos hemos llegado a conocer tan bien que a veces sobran las palabras y nos entendemos, nos entendemos demasiado bien. Sé que él me lee el pensamiento con sólo mirarle, cosa que no me importa. Antes sí me importaba, porque me sentía desnuda ante él. Es una de las pocas personas que puede acceder a mi interior sin trabas. Será el amor.
Me hubiera pasado toda la tarde hablando con él. Y es que me ha dejado, como siempre, con una sensación muy placentera, de bienestar, de sentirme bien con todo el mundo y con lo que me rodea (pese a que quizás esta noche nieve)… Será que los ángeles existen y obran milagros.

viernes, febrero 22, 2013

Unos ojos tan perfectos

A veces se dan ciertas situaciones que conducen tus pasos adonde no esperabas ir más esta semana. De repente, te encuentras escuchando su voz, caminando a su oficina, mirándole a los ojos y reteniendo cada minuto de él. Y pensando lo guapo que está, lo que adoro escuchar su voz, enriquecerme con él.
No habían pasado ni dos horas cuando me lo he encontrado. Yo caminaba junto a su oficina, intentando no mojarme con la lluvia, cerca de la pared, cuando ha aparecido él. Me he guardado su sonrisa. Le he dicho en varias ocasiones que debería sonreír más a menudo, porque le sienta bien sonreír.
Cuando casi a las once me dirigía al coche tras una reunión, he visto su coche. A veces me gustaría ser capaz de abrazarle, de susurrarle que no se quede hasta tarde.
Es adorable.

jueves, febrero 21, 2013

Álbum de Lanzarote

Ya tengo hecho el álbum de Lanzarote. Como me llevará varias horas enviarlo, lo dejo para cuando esté en casa más tranquila. He estado haciéndolo en tiempos muertos los jueves que vengo a Ezcaray: un poco aquí, un poco allá...
Ha quedado bien. Si mal no recuerdo, no hago un álbum de fotos por lo menos desde mayo/junio. El último fue el de Londres. Lo cierto es que me reconforta hacerlos, me hace olvidar momentáneamente lo que me rodea. Igual que cuando escribo, que me olvido de la gente y del mundo, como si entrara en un estado de "shock".

El día de hoy es largo. Creo que no llegaré a casa hasta las diez de la noche por lo menos, ya que tengo una reunión que será larga, y será una reunión en Logroño, que está a unos 50 kilómetros. Es lo que hay.