jueves, mayo 20, 2010

Por el día todo se ve con un cristal diferente

Las cosas se ven de diferente forma durante el día que durante la noche. Recuerdo que anoche, al final, conseguí cerrar los ojos recordando su mirada y me sentí un poco más reconfortada. Y me dejé arrastrar hacia el mundo de los sueños.
El insomnio es algo mental, porque cuando piensas que debes dormir es cuando no consigues pegar ojo y eso saca los nervios a pasear. Das vueltas y vueltas bajo las sábanas y puede que aparezcan fantasmas que tenías escondidos desde hace mucho tiempo, como ocurrió anoche.

Cuando he despertado, ni siquiera recordaba lo que me costó dormir. He visto el sol y he sonreído, he abrazado al nuevo día y lo de anoche se difumina a mi espalda como si sólo se tratara de humo.

A veces necesitamos desahogarnos. La oscuridad es propicia para sacar de dentro todo lo que nos corroe, todo lo que nos duele, todo lo que nos hiere. Es una forma de limpiar el alma.

¿Por qué esta mañana me he levantado tan contenta…? Me da la sensación de que ayer limpié mi alma, por eso hoy no quedaba nada negativo.

Un alma solitaria en medio del océano oscuro de la noche

"Todos los hombres somos seres solitarios, pero es mejor recorrer el camino en compañía".

La de hoy es una de esas noches en que doy vueltas a la cama y, sin más, las lágrimas empiezan a recorrer mis mejillas y se pierden en la oscuridad de la noche. Por todo y por nada. No hay una explicación, es una especie de desahogo silencioso que quizás necesitaba. Y después parece como si me hubiera quitado piedras de plomo de la espalda. De repente siento las mariposas revoloteando en el estómago y me siento más solitaria que nunca.
Todos duermen y yo me encuentro entre dos mundos, sin estar del todo en uno o en otro. Intento cruzar el umbral hacia el mundo de los sueños, pero esta noche me resulta imposible pegar ojo, pese a que siento los párpados cansados, abotargados, deseando cerrarse en los próximos minutos.
Hoy me siento la persona más solitaria del planeta y eso me da pánico porque en estos momentos desearía compartirlo y no tengo a nadie a quien decírselo.

Si el corazón tuviera alas

He decidido que voy a volar, que abriré la ventana, olfatearé el aire fresco de la noche y extenderé mis brazos al aire. Me dejaré llevar sin rumbo fijo, aunque el corazón me guiará hasta él. Abriré mis brazos y me fundiré en los suyos. Y dormiré junto a él toda la noche, intentando no despertarle.
Y al alba, cuando él aún esté inmerso en los sueños, le observaré un último segundo para volver a extender mis alas y regresar a mi isla solitaria sin él...

miércoles, mayo 19, 2010

Horizontes infinitos

Me estoy leyendo un libro que no me gusta mucho, así que ahora tengo más tiempo para pensar en él, porque, en cuanto el libro me resulta algo intragable, cierro las páginas y clavo mi mirada en un lugar fijo del horizonte más próximo a los ojos, perdiéndome entre las brumas de recuerdos que me llevan a él.
Y, al llegar a las cuatro de la tarde, observo a las personas cercanas a él que pasan junto a mí. Yo creo que les cambiaría una tarde suya con él. Sé que si quisiera podría ir a verle. Supongo que no hay nada que me frene ni me voy a imponer "peros" que sólo están en mi imaginación.
Si no voy es porque me tiemblan las piernas cuando subo esas escaleras, siento que mi cuerpo está formado por una sustancia parecida a la gelatina, el corazón se quiere escapar del pecho... Y me tiembla la voz, aparto la mirada posándola en un lugar infinito, indescriptible, y se me almacenan millones de pensamientos mientras él está delante, y siento que un ángel me toca el alma con sólo escucharle. Sí, si quisiera ir a verle podría hacerlo, pero no quiero que note que estoy tan coladísima. Y lo notaría gracias a los efectos visibles (e invisibles) que él causa en mí.

Más adelante


Eran las dos de la tarde. El guardia se ha acercado a mí.
-Ha habido un accidente más adelante; un tractor ha perdido una rueda y la carretera está cortada. Tendrás que desviarte a la derecha...
Espero que a esta hora no siga cortada la carretera. Todo se verá.

Bajo el sol

Me encantan los días azules como hoy, adoro que haga tanto sol, tanto calor...
Al ir hacia el coche mis ojos se han desviado hacia otro vehículo que estaba cerca. Me he fijado a ver si se podía dibujar en su luna trasera, pero estaba limpio. Algún día no podré detener el impulso de hacerle dibujos con las yemas de los dedos, un sol porque esa persona es un sol, una estrella porque nos conocimos bajo las estrellas, un corazón porque está ahí, en mi corazón... Lo que ocurre es que a él no le llegaría el mensaje, desconocería quién le haría dibujos en la luna del coche a no ser que se lo dijera. Hoy no era el día: no había polvo en su coche y había demasiada gente.
De todas formas, no creo que lo hiciera nunca. Es bastante engorroso que te hagan dibujos en los cristales del coche por lo que tardan en quitarse.
Sin embargo, él estaba ahí, a dos minutos de mí. Cercano.

Sublime añoranza

Añoro los besos que nunca he tenido. Anhelo las caricias que siempre he soñado. Ansío esos ojos que abrazan al viento. Imagino qué sentirá, qué pensará, que dirá, qué hará, dónde estará. Y me pregunto cuándo volveré a verle.


Palabras y preguntas, deseos y anhelos, lágrimas y sonrisas... para los que sólo el tiempo tiene respuesta.

En unos minutos me aferraré a la almohada y soñaré con él.

"Es él el que hace que el mundo gire y que las estrellas floten en el cielo".

Preparando el viaje


He recibido el itinerario completo y el cuadro de vuelos. Al final hago transbordo en Doha, capital de Qatar, junto a Arabia Saudí, tierra de jeques y tierra de petróleo. Estaba pensando que son muchas horas de viaje, sobre todo a la ida, pero no caía en que en Japón amanece ocho horas antes.

martes, mayo 18, 2010

Venimos del Círculo de Lectores

¿Les he entretenido yo o me han entretenido ellos?
Hace una hora entran dos chicos a la oficina. Miro la hora y suspiro. Les observo y veo que llevan trajes y van muy repeinados, con unas carpetas llenas de papeles.
Me dicen que son del Círculo de Lectores y sonrío. Me empiezan a explicar sin preguntarme previamente si soy socia. Así que les corto: "Mira, me di de baja en el Círculo de Lectores hace dos años". Ni siquiera me pregunta por qué. Él tiene aprendidas las pautas de lo que ha de decir. Lo sé porque yo estuve una época en Salamanca vendiendo contratos. Le explico que en agosto de 2008 me intentaron vender un seguro de vida gracias a que Círculo de Lectores les había cedido mis datos, que entiendo hasta cierto punto. Me dice que eso lo hacemos también nosotros y le digo que no, que nosotros estamos obligados por la Ley de Protección de Datos a no dar ninguna información sobre ningún particular.
Veo que busca otros recursos para convencerme. "¿Cuántos años estuviste en el Círculo de Lectores?". "Quince, y mira cómo es la cosa que alguien hizo socio a mi padre, que no lee libros (guasas) y que yo, menor de edad, falsificaba su firma. Así que tan bien no estará Círculo de Lectores cuando yo falsificaba la firma de mi padre para tener las mismas ventajas que los socios o cuando compraba libros en nombre de mi padre".
Le explico que esa empresa no tiene razón de ser para mí, que antes no existía internet, pero ahora, si quiero comprar un libro que no está en una librería física, entro en cualquier librería virtual y lo compro a través de internet.
Empieza a decirme títulos, best-sellers, a lo que he contestado que me había leído muchos de ellos, pero que sigo prefiriendo no ser socia del Círculo de Lectores y que, además, con una llamadita volvería a retomar la antigüedad.
Empieza a decirme que si la chica de aquí se ha hecho socia, que si la de allí... Otra táctica magnífica, pero yo sigo en mis trece. Sé cómo funciona el Círculo de Lectores y no quiero sentirme obligada a comprar libros cada dos meses, sino cuando me apetezca. "Ni aunque los libros costaran cinco veces más baratos volvería a entrar en ese Club".
Yo creo que le fastidiaba un poco que yo le estuviera diciendo que soy lectora voraz y que compro muchísimos libros al cabo del año, que lo que ellos me daban es una nimiedad viendo el volumen de literatura que cae en mis manos. Y yo, viendo que se picaba, más le picaba.
"¿Y tú no dices nada?". Ya imaginaba que estaba aprendiendo. Me han dicho las zonas por donde han pasado y finalmente: "¿Cuántos contratos has hecho?". Delante de mí los ha contado y me lo ha dicho.
Total, que han estado una hora y a mí no me han convencido. De hecho, tengo mis motivos para no querer volver a formar parte del Círculo de Lectores.
Los muchachos tenían buenos reclamos para convencer, pero he estado quince años en el Círculo y sé cómo funciona. No me gusta y ya está.

Calor, bienvenido sea

Hace muchísimo calor. Hoy sí que es uno de estos días en que apetecía piscina al mediodía. Iba en el coche y sólo pensaba en meterme bajo la ducha. Se agradece, porque después he desempolvado la ropa de verano. Adoro que llegue el calor.
Mi hermano y M. han llegado del sur hace tan sólo un rato. Por supuesto, se han acordado de todos.

También ha venido el de la katana. "Te quedan dos semanas, ¿a que se te había olvidado?". Y le he respondido: "Pues no, sólo que me he informado y resulta que quizás no pueda traerte una katana, porque, en primer lugar, es un arma y necesito un certificado como que voy a traer a España un arma desde allí, quizás también necesite licencia de armas". Y me dice que si la meto en la maleta posiblemente nadie se entere. Le he contestado que quizás me abran la maleta teniendo en cuenta que pasaré por dos aeropuertos y me voy a otro continente. Al final ha quedado claro que no le voy a traer una katana. Es que si no pudiera encontrarla aquí, pero en España también venden katanas...

En realidad sólo necesitaría una factura con las características físicas de la katana y tendría que mostrarla en el aeropuerto de Tokio y al llegar a Barajas. Es obvio que no puede viajar como equipaje de mano.
Estoy segura de que si la katana me la hubiera pedido cierta persona haría lo indecible por traérsela.

lunes, mayo 17, 2010

Ganas de...

Cuando el sol me deslumbraba a las ocho de la tarde pensaba en él. Se me ha ocurrido que quizás algún día podría ir a verle para tomar algo. Es que me gustaría ir a tomar unas cervezas con él, hablar con él. Sé que si fuera que me diga que tiene mucho trabajo es lo más probable, pero quizás vaya y le pregunte. Es que tengo muchas ganas de estar a solas con él. Y si tengo que ir a buscarle... quizás lo haga.

El cliente siempre tiene la razón

No soporto que me tomen el pelo, así que mañana quizás nos tengan que cambiar todos los ordenadores, porque lo primero que voy a hacer es mirar el modelo y buscarlo en internet; más vale que no sean de la Edad de Piedra (tampoco creo, pero unos ordenadores que tienen el Windows 2003 como sistema operativo ya dice bastante). Sorprendida me he quedado cuando el Windows no leía los documentos de los ordenadores de la otra oficina cuando cualquier Windows más actual lee los documentos que se han creado en Windows posteriores. Pero encontrar un Windows 2003 en todos y cada uno de los ordenadores es para cabrearse. Hasta esta mañana no me había dado cuenta pero no estoy dispuesta a pasar por ello. Voy a exigir el Windows Vista como sistema operativo y además voy a exigir que me traigan la copia del mismo en CD. No soporto que intenten tomarme el pelo y aquí me lo han intentado tomar. Ahora es cuando voy a exigir: "O lo ponen como yo quiero o no reciben un duro". Tampoco es como yo quiera, si me hubieran puesto incluso el Windows 2007 tampoco me hubiera quejado, pero van a ir escaldados mañana. Estoy por decirles que se coman los ordenadores con patatas.
Estoy cabreada, muy cabreada.

El paseo

Me he ido a dar un paseo a la otra punta de SD. Se agradece caminar bajo el sol. En todos los sitios me saluda la gente. He aprovechado para comprarle un juguete a mi perrito. No sé para qué si terminará rompiéndolo, pero prefiero que rompa los juguetes a que me muerda a mí. En algunas casas he visto la bandera del Barça ondeando al viento. Creo que estaba su coche aparcado por ahí, pero como lo he visto de perfil no puedo estar segura. Quizás cuando le vuelva a ver le diga que me enseñe a aparcar así. Eso me recuerda a que el sábado por la tarde tuve que dar la vuelta en un sitio y tuvieron que indicarme desde el exterior porque yo sola hubiera pegado. Me metí por dirección única que, en otras circunstancias, estaba bien mi dirección, pero el sábado lo correcto era el otro sentido.
Creo que me voy a ir a casa en breves. Me apetece ver una película, aunque también me apetece escribir un email, un email que he empezado a escribir, pero lo he borrado cuando ya llevaba un rato escribiendo. No sé por qué, quizás es que no quiero pronunciarme, quizás es que considero que lo mejor es el cara a cara.
Me voy a casa, porque si estoy más tiempo aquí terminaré escribiéndole.

Todo lo que aún no he dicho


He sustituido los folios de colores a última hora de la tarde por diminutas Moleskine de colores. Porque, en la actualidad, aunque sigo teniendo muchas cosas que contarle, no siempre me apetece hacerlo a última hora de la tarde, sino en cualquier momento. Y cada vez que expreso, a través de palabras, todo lo que quiero decir le siento mucho más cercano, como si se lo estuviera diciendo al oído.

Otra semana más

El viernes tengo que estar a las diez en Logroño, haciendo lo mismo que en febrero, pero esta vez ya sé lo que hay, así que no existen nervios ni nada. Después me iré de compras. Poco a poco va pasando mayo. Y no he saboreado las fiestas tanto como debería. Además, creo que ayer cogí frío, porque me duele mucho el estómago, tengo retorcijones y creo que me tomaré una manzanilla antes de dormir. También me raspa la garganta, aunque al menos no estoy afónica, como alguna de mis amigas. Ya me acuerdo que canté a voz en grito Dolores se llamaba Lola en un bar.
Estoy feliz, porque me acuerdo de él, del momento en que mis ojos se cruzaron con los suyos. Creo que fue el único momento en que me atreví a mirarle. Me voy a dormir, me taparé hasta arriba y cerraré los ojos pensando en él... Estoy pensando que sigue siendo la misma persona encantadora de siempre. Y que sigue destilando dulzura.

domingo, mayo 16, 2010

SD en Callejeros

El martes 11 de mayo estaban las cámaras de Cuatro por SD. Anoche me dijeron que el 28 de mayo sale en Callejeros, incluso me dijeron los nombres de algunas personas que fueron entrevistadas (conocidas todas). Desconozco cuál es la temática que habrá ese día en el programa. Supongo que, si no se me olvida, lo veré.

El fin de fiesta


Nunca había visto el fin de fiestas del Santo. Ayer nos encontramos con la procesión de la cuba y la peña por casualidad, justo cuando acabábamos de aparcar.
Realmente no he disfrutado tanto de la fiesta como me hubiera gustado. Ayer me encontré con un amigo que estudió conmigo en el colegio y me preguntó que si me pasaba algo, que había cambiado, que me veía seria y que ya no era la misma persona amante de la fiesta que fuera en el pasado. Lo que yo digo: me estoy haciendo mayor.
Supongo que mi concepto de fiesta ha cambiado. Ayer estaba a las 4.30h. en el Snoopy y pensaba: "¿Qué hago aquí, sin beber, sin disfrutar y con un frío de mil demonios?". Es obvio lo que me faltaba anoche y eso que me faltaba estaba allí...

Quedan 23 días...


Billete de 1000 yenes

Me quedan 23 días para irme a Japón. Me da la sensación de que no termino de atar todos los cabos. Tengo que preguntar en el banco si me hacen el cambio de euros-yenes directamente, o quizás haga el cambio de divisa nada más llegar al aeropuerto. Así que me quedan tres semanas para estar pendiente de lo que vale el yen, y especular un poquito. Ahora 1 € = 117,37 yenes japoneses. Pero en unas horas habrá variado.
Al final no le dije que me iba a Japón, aunque se lo diré antes de coger el avión.

Dinero en japonés se dice 'okane'. Yen significa 'círculo' o 'redondo', se pronuncia "en" y su símbolo es ¥.

Volver a casa

No sé lo que me ha pasado, ni por qué a las cinco de la madrugada en plenas fiestas estoy en casa. Supongo que ir toda la noche a zumos, buscarle entre la gente y no encontrarle, el frío que hacía... me han llevado a pensar en que lo que realmente me apetecía era taparme hasta arriba y dormir.
Al menos le he visto, le he mirado a los ojos, me ha temblado la voz y he sentido la euforia interior. Tanto tiempo...
De haber tomado unos cubatas sé que le hubiera buscado después hasta dar con él, a saborear esos momentos en su compañía. Incluso ahora, sobria, cuando iba al coche he estado a punto de mandarle un mensaje para que me dijera dónde estaba.
Sin embargo, me he marchado a casa. Es posible que haya perdido parte de la ilusión, pero esos ojos son los mismos ojos de siempre, la misma mirada que consigue que mi corazón palpite más fuerte...

sábado, mayo 15, 2010

La pasión que fue

Mis padres hoy han ido a comer fuera. Me han preguntado si quería ir, pero mi negativa ha sido contundente. Prefería quedarme en casa, con mis hermanos. Tengo motivos para no ir donde ellos han ido y mis motivos estaban justificados. Cuando han regresado, a mi madre le ha faltado tiempo para decirme que un amigo mío se ha puesto junto a ellos y que les ha saludado; ya veo que sólo le ha faltado preguntarles por mí. Me ha hecho gracia mi madre describiéndome su cabello largo, larguísimo. A mis padres F. les cae bien. A mí ya no me cae, ni bien ni mal; es el sentido de la indiferencia.
Cuando alguien te ha hecho un daño tan terrible como para no perdonar en mucho tiempo y tomas la decisión de no volver a saber nada de él, nadie puede hacerte cambiar de opinión. Yo sé que algún día le terminaré perdonando, pero será un perdón silencioso. Me da la sensación de que esto ya lo he vivido. En cuanto le ignoraba se acercaba a mí de nuevo. Sólo que esta vez se convirtió en definitivo y él lo sabe. No hay nada que haga que pueda ablandarme lo suficiente como para perdonarle. Y, si no, que hubiera pensado antes lo que decía y lo que hacía.
Es sorprendente todo lo que significó esa persona para mí y que ahora no sea más que una mota de polvo en el pasado. Es la única vez en mi vida que me he enamorado. Aún quedan resquicios de aquella pasión remota. Pero en la actualidad, cuando recuerdo a F., tiendo a apretar los dientes, a apretar los puños, me cuesta describir todo lo que tiene que ver con él. Hoy en día, F. sólo es humo y cenizas, aunque a veces me pesen los recuerdos.

Afortunadamente en los últimos años he conocido a personas que me dan mucho más con poco, personas buenas que han conseguido que vuelva a creer, que vuelva a tener fe en el amor, que vuelva a confiar. Hay personas que han conseguido que vuelva a sonreír.