miércoles, junio 21, 2023

Viaje a México: Las Coloradas y Río Lagartos

Manglar desde el puente, Reserva de la Biosfera de Río Lagartos

Nos fuimos de excursión al norte de la península de Yucatán, porque nos habían llamado la atención las imágenes de lagos de color rosa.

Parque turístico de Las Coloradas

Las Coloradas es un parque privado, es decir, que lo gestiona una empresa de producción de sal, pero también aprovechan el turismo.

Las Coloradas

Las Coloradas se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera de Río Lagartos. Se trata de una zona protegida donde se unen las aguas del Golfo de México y del Mar Caribe. La Reserva ocupa unas 60.000 hectáreas y en su interior hay cuatro municipios: San Felipe, Río Lagartos, Tizimín y Lago Cárdenas.

Las Coloradas

Las Coloradas son las lagunas de una salinera. Son salinas explotadas de forma natural y que producen, según cuentan, la mejor sal del sureste mexicano. Está formada por 24 pozas, por donde pasa el agua del mar durante diez meses mientras se va evaporando y sube su grado de salinidad. El color rosa de las lagunas se forma por la artemia salina, o "camarón de la salmuera", un pequeño crustáceo que vive en estas aguas y que cuando hay viento producen el color rosado. También es el responsable de la pigmentación rosada de los flamencos, que se nutren de él.

Las Coloradas

Nadie se puede bañar, ni siquiera acercar, a las aguas rosadas, pero más que porque sea propiedad privada de una salinera, es porque la salinidad del agua es tan alta que podría provocar irritaciones, la temperatura causaría quemaduras y los cristales de sal te pueden cortar. Así que podemos hacernos muchas fotos, pero no podemos tocar el "agua rosa".

Las Coloradas

En otras lagunas, donde aún no ha llegado el alto grado de salinidad y por tanto aún no hay gran número de crustáceos, se pueden ver las aguas anaranjadas.

Las Coloradas

Nosotros tuvimos suerte, porque nos encontramos un día soleado y luminoso donde tiraba aire, lo que hacía que los crustáceos se movieran provocando un impresionante color rosado en las lagunas. Al inicio del paseo hay una torreta de madera desde donde se ve la inmensidad de las salinas, pero también el Golfo de México a un lado y el Océano Atlántico, al otro.

Recinto de Las Coloradas

Cuando salimos del parque, bajo un sol abrasador, había unos guardias de esos que vigilan que nadie moleste a los turistas. Mi novio y yo nos hicimos unas fotos con ellos, que fueron muy amables.

Barracón donde comimos en Río Lagartos

De allí fuimos al pueblo de Río Lagartos. Es un lugar costero y, de hecho, es un pueblo pesquero, que también vive del turismo que recorre los manglares. Allí íbamos a comer. Era un pequeño pueblo mexicano donde yo no me atrevería a ir sola, con casas bajas y de colores, vehículos descompuestos, calles de tierra. Con cierta pobreza y, a la vez, pintoresco.

Calle en Río Lagartos

El lugar donde íbamos a comer era una especie de barracón abierto y tejado de chapa, en cuyo interior había mesas y un mostrador. Nosotros nos preguntamos cómo cerrarían después. Había en nuestra excursión una joven italiana, Adriana creo recordar, que había venido de Venecia y llevaba varias semanas en México. Como estaba sola, le dijimos que se sentara en nuestra mesa. 

Río Lagartos

La comida estaba buena y los guías nos dijeron que debíamos cambiarnos de ropa en los baños que había allí. Un retrete pequeño muy peculiar. Ese lugar no pasaría por las normativas de Sanidad que tenemos en España. Teníamos que ponernos el bañador porque nos íbamos a los manglares.

Río Lagartos

Todavía recuerdo los tres cuartos de hora que tardó la camarera en prepararnos unos cafés, que aquel chiringuito empezaba a llenarse de parroquianos locales y se iba llenando, hasta que llegó un momento que le dijimos que no nos pusiera el café. Tres cuartos de hora en poner un café de máquina, que podíamos haberlo hecho nosotros en cuestión de minutos. Casi nos perdemos la excursión. 

Manglar en Río Lagartos

Nunca habíamos estado en un manglar, aunque yo he leído mucho sobre ellos. Es una zona formada por árboles muy tolerantes a las sales, cuyas ramas y raíces besan las aguas dulces, generalmente en desembocaduras de ríos en zonas tropicales y subtropicales. ¿Y que hay en un manglar? Cocodrilos.

Cocodrilo en Río Lagartos

En el puerto de Río Lagartos montamos en lanchas que recorrían los manglares con el fin de avistar cocodrilos. Nos dijeron que no se nos ocurriera sacar las manos por la borda, porque no se ven pero están ahí. El agua es verde y efectivamente está plagado de cocodrilos. Alguno vimos...

Flamencos en Río Lagartos

También vimos flamencos y otras aves, y las gaviotas se posaban en las lanchas. Al final del manglar desembarcamos en una zona de tierra, donde había que excavar unos quince centímetros para sacar un barro blanco, con el que nos embadurnamos la cara. Hace de exfoliante y viene muy bien para las quemaduras. Y finalmente nos fuimos a una playa junto al Golfo de México a bañarnos y quitarnos el barro.

Llegada al pueblo de Río Lagartos

Nos aproximábamos al pueblo de Río Lagartos cuando dos delfines comenzaron a saltar junto a las lanchas. Fue precioso verlos.

De nuevo en el pueblo, teníamos que volvernos a cambiar de ropa. El barracón donde habíamos comido estaba cerrado por una especie de toldo de lona como si fuera un camión. Los camareros comían dentro y habían cerrado pronto porque ese día era el Día de la Madre, un día festivo en el calendario mexicano. En muchos lugares había celebraciones por el Día de la Madre y, de hecho, nos cruzamos con una procesión.

Pelícano en Río Lagartos

Junto al retrete había una ducha al aire libre, con una especie de caño que apenas tenía presión, el suelo de cemento y la puerta de madera, que casi me quedo con ella en las manos. No sé cómo explicar la sensación de ducharme allí. Los hombres ni siquiera tenían ducha...

La excursión fue larga y agotadora, aunque la travesía en lancha por Río Lagartos es prescindible. Eso sí, vimos muchos animales.

Gaviotas en Río Lagartos

Además tuvimos espectáculo. Había tres mexicanas de cierta edad, viudas o solteras, se las veía que adineradas, de éstas que hace años han emigrado a Miami y tienen cierta independencia. Desde el primer momento se las veía muy soberbias, y lo cierto es que a nosotros, nada más subir en el autobús, una nos preguntó de dónde éramos. Eran torcidas, ya que a uno de los guías le trataron mal desde el minuto uno. Era de Chiapas y ellas, muy racistas. De hecho, a mi novio una le dijo si le habían picado los mosquitos en las piernas y yo le dije que eran heridas de una caída en bicicleta. En la comida mi novio pidió pollo y desde la mesa de al lado le decían "come pescadito". Llegó un momento en que le dije: "No sé si te quieren llevar a Miami de gigoló". Desembarcábamos en Río Lagartos cuando cundió el pánico: una de las señoras se había tirado al agua a buscar unas lentes, los guías se pusieron nerviosos porque está prohibido tirarse al agua, nos dijeron que las multas eran de 80.000 pesos mexicanos, y la vieja que no subía a la barca. Ya no era zona de manglares, pero no creo que se hubiera tirado al agua dos kilómetros antes.

Cerca de Cancún preguntó en alto: "¿Y los riojanos, dónde están?", para después volver a meterse con el guía al bajar del autobús.

Manglar de Río Lagartos

Ahora nos acordamos de las señoras y nos reímos pero se portaron mal. No con nosotros, pero con el guía se portaron muy mal, menuda bronca. Y es curioso porque el guía nos contó su vida a nosotros dos y las viejas pusieron la oreja y le dijeron que los trapos sucios se lavan en casa. Eso sí, buena propina les dieron a los dos guías y al conductor.

Volvimos al hotel de noche, y es que está algo lejos de Cancún.

El triángulo de la vida


Tenía claro que quería leer esta novela en cuanto leí el nombre del autor, a quien conocí cuando trabajaba de aparejador en el Ayuntamiento de Cuzcurrita. Sabía que en sus páginas iba a encontrarme un trocito de La Rioja. 
San Millán de la Cogolla y Monasterio de Yuso


Juan se traslada al Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla para buscar el manuscrito El triángulo de la vida que un antepasado suyo trajo junto a Los elementos de Euclides. Es un manuscrito secreto que nadie ha conseguido encontrar, mientras el prior le enseña pergaminos que, sin duda, están relacionados con el manuscrito que él busca.
Entonces aparecen unos italianos que también buscan el manuscrito y su hijo Pablo que decide ayudarle.
Biblioteca Monasterio de Yuso, San Millán de la Cogolla


Juan sabe que tiene que encontrar los elementos y los poliedros que los representan en la propia naturaleza, y así se marchan a Ezcaray, Santo Domingo de la Calzada, Cihuri y Cuzcurrita de Río Tirón, buscando las señales geométricas y la senda santa. 

EL AUTOR:



Francisco José Mir Brusel es arquitecto técnico e Ingeniero de la edificación y profesor de geometría, compagina la profesión liberal con la impartición de clases en la academia de Geometría descriptiva Punto de Fuga.
En la última década aglutina la pasión con la profesión, manteniendo un lenguaje continuo con la geometría, ya sea en la academia, en la aventura de esta novela o en los diseños de sus construcciones. Dentro de ellas, se pueden visitar la Barandilla de la vida en el cementerio de Zarratón, o la ermita de la esclavitud en Cihuri, como la gran obra de Geometría Sagrada destinada al culto cristiano de la Virgen de la Esclavitud. En la consagración de la misma el Obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Carlos Escribano, dijo: "es una pequeña joyita de la arquitectura contemporánea donde todo tiene una explicación".
Esta novela discurre por los escenarios en los que el autor lleva trabajando más de 30 años y nos invita a visitar.


EL LIBRO:

Título original: El triángulo de la vida
Autor: Francisco Mir
Editorial: Amazon (1ª edición, en 2020)
Número de páginas: 218
ISBN: 9798645667122

Valoración: 7/10

RETOS:

* Reto Genérico: Autoeditado.
* PopSugar Reading Challenge: Un libro autoeditado.
* Reto "50 libros Sintonía Literaria": Un libro cuyo autor conozcas en persona.
* Reto "Pecera 50": Un libro que no cumpla ninguna de las premisas y que quieras leer.

Sería un placer

Si no fuera por el malestar físico, estar en casa leyendo un libro a media mañana un día de trabajo sería un verdadero placer.
Claro que si me encontrara bien tampoco estaría en casa…
Qué bien cuando se está bien…

martes, junio 20, 2023

Novelas del pasado: Las hermanas hechizadas

 


La historia de Las hermanas hechizadas se desarrolla durante uno de los períodos más decisivos de la historia de Inglaterra. El país se encontró al borde de la revolución y las intrigas para destruir al rey Jacobo II eran alejadas por sus propias hijas, María y Ana, a las que él amaba con todo su corazón.

lunes, junio 19, 2023

La luz perdida

Siempre despiertan curiosidad en mí los libros que hablan de otros países, esos lugares que conocemos de oídas y son casi desconocidos. Este libro habla de Georgia y seguramente sabemos situarlo en el mapa y que perteneció a la órbita soviética, pero no conozco a mucha gente que se vaya allí de vacaciones.
A través de la vida de cuatro amigas, Dina, Ira, Nene y Keto, y su pequeño mundo, descubrimos cómo fue la transición de este país hasta su independencia.
Abjasia es república independiente desde 1992, aunque muchos países y la propia Georgia no aprueban que sea independiente de Georgia


Keto es la magnífica narradora de esta historia de luces y sombras. Acaba de acudir a una exposición de fotografías de su amiga Dina y allí se reencuentra con sus amigas de la infancia, Ira y Nene. Y a través de las imágenes que ven sus ojos llegan los recuerdos.
Patio en Sololaki, Tiflis


Describe cómo las casas en Tbilisi (Tiflis) se agrupan alrededor de patios, y descubrimos que viven en un patio de la zona de Sololaki. Allí todos conocen los secretos de todas las familias que viven dentro del patio.
Así, Keto nos describe a sus abuelas, íntimas amigas pero siempre riñendo por el favor de los nietos, pero también por política. Su madre murió muy pronto y su padre es profesor. Su hermano Rati quiere formar parte de una de las bandas que tienen controlados los negocios de la zona.
Avenida Rustaveli, centro de Tiflis


Pero el que manda es el tío de Nene, todos respetan y temen a los Koridze. Su tío los ha acogido en su casa y quiere que los hermanos de Nene sigan sus pasos, pero Guga es demasiado inocente y Zotne siempre quiere más. 
Autorretrato con máscaras, de James Ensor


En una de las plantas bajas viene a vivir Dina con su madre, restauradora de muebles, y Keto se siente atraída por el mundo de Lika, con la que aprende a restaurar muebles, mientras la dicharachera dina se enamora de su hermano Rati y sabe que Zotne está enamorado de ella. Dina siempre va con su cámara de fotos deteniendo el tiempo. Desprende luz, desprende vida.
Samizdat (distribución clandestina de literatura prohibida por el régimen soviético)


Finalmente Ira no se separa de Nene, está enamorada de ella, es tímida y muy lista, y cuando en el colegio se ríen de ella encuentra protección en las tres amigas.
Pero el mundo en que viven está destinado a que vean la muerte de cerca, a que sean víctimas de la guerra cuando el país se independice, a las carencias que deja la Madre Patria Rusa cuando sus soldados abandonen el país, y la entrada de la droga en su mundo.
Duduk


El libro es un drama en sí mismo, un drama de guerras, de amores y desamores, de pobreza e ilusiones vanas, una lucha por salir de ese pozo en el que se ha convertido el país en el que viven, por ser algo más... y todo retratado bajo el fiel objetivo de la adorable Dina.

LA AUTORA:



Nino Haratischwili nació en Tbilisi, Georgia, en 1983 y viven en Alemania desde 2003. Además de novelista, es también dramaturga y directora de teatro. La octava vida (para Brilka) (Alfaguara, 2018), su tercera novela, ha sido traducida a veintiocho idiomas y se ha convertido en uno de los títulos más importantes de la literatura europea reciente. Entre los galardones que Haratischwili ha recibido por este libro destacan el Premio Anna Seghers, el Literaturpreis des Kulturkreises der deutschen Wirtschaft (ahora denominado Literaturpreis "Text & Sprache") y el Premio Bertolt Brecht. Además, la obra fue aclamada por los dos principales medios en alemán, Der Spiegel y Frankfurter Allgemeine Sonntagzeitung, como la mejor novela del año. La Gata y el General (Alfaguara, 2020), finalista del Deutschen Buchpreis, consolidó a Haratischwili como una escritora indispensable de la literatura contemporánea. En enero de 2023 se le concedió la Medalla Carl Zuckmayer, uno de los premios más prestigiosos de Alemania, por su contribución a la lengua y a la literatura del país. La luz perdida (Alfaguara, 2023) es su última novela.

EL LIBRO:

Título original: Das mangelnde Licht
Autora: Nino Haratischwili
Traductor: Carlos Fortea
Editorial: Alfaguara (1ª edición, en enero de 2023)
Número de páginas: 717
ISBN: 9788420463957

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto Genérico: Narrativa contemporánea.
* Reto "Viajamos con los libros": Georgia (T & A).
* Reto "Pecera 50": Ambientado en una guerra, que no sea la Iª ni IIª Guerra Mundial.

domingo, junio 18, 2023

Viaje a México: Isla Mujeres

Llegada a Isla Mujeres

A menos de 500 metros del hotel teníamos uno de los embarcaderos para coger un ferry para Isla Mujeres, considerada una de las islas con mejores playas.

La isla tiene unas dimensiones de un kilómetro de ancho por ocho kilómetros de largo. El nombre de la isla proviene seguramente de las estatuillas femeninas mayas que aquí encontraron -y destruyeron- los españoles.


Desde que cobró popularidad en la década de 1960, la isla se ha urbanizado muchísimo, pero hay muy pocos edificios altos, y el pueblo es muy tranquilo.

La mejor forma de explorar la isla es con carritos de golf, por lo que hay muchos lugares de alquiler de estos carros y todos los visitantes los conducen, a veces temerariamente. 


La parte central la ocupan una laguna salina, un aeródromo y la hacienda Mundaca, construida según la leyenda por el pirata Fermín Mundaca para ganarse el amor de una beldad isleña.

La playa más famosa es la playa de los Cocos, situada al norte del único pueblo de la isla, tiene arenas blancas y limpias y aguas templadas. En el extremo sur, más accidentado, se encuentran el Parque Nacional Garrafón y la playa de Garrafón, con numerosos arrecifes de coral. Cerca quedan las ruinas de un supuesto faro maya.


Nada más llegar a Isla Mujeres, desechamos alquilar un carrito de golf, sobre todo porque los turistas y visitantes conducen como locos en un lugar, además, desconocido. Así que comenzamos a caminar en dirección sur, buscando en realidad una playa donde bañarnos. A nuestros lados había cuarteles de la Marina Mexicana y playas donde no se podía entrar. 


En cierto momento yo me senté en un muro junto al paseo y me encontré con una iguana. Un señor que pasaba por allí nos dijo que se podían tocar, pero cómo corría. La isla está llena de iguanas. 


Caminábamos bajo un sol abrasador cuando decidimos hacer una señal a un autobús urbano, igual que el trabajador de un hotel hizo el primer día, y el autobús paró junto a nosotros, pese a que no había marquesina ni parada. Decidimos ir al Delfinario, pero primero nos bajamos en Playa Tiburón.

Bañarse con un tiburón en Playa Tiburón

Hacía un sol abrasador, pero había muchos chiringuitos de playa, y finalmente atravesamos una especie de restaurante y llegamos a una playa pequeña con mucha gente. Allí había una zona con tiburones donde te puedes bañar y los puedes tocar, una especie de tiburones ballena que a mí me parecían manta rayas. 

Playa Tiburón

Hacía tanto calor que buscamos un chiringuito con sombra donde tomarnos unas cervezas y, de vez en cuando, bañarnos en la playa. Íbamos con toda la tranquilidad del mundo, sin prisas, y allí decidimos comer en un self-service donde veíamos a las iguanas corretear en los muros de la terraza donde estábamos, y los pájaros típicos acechaban las bandejas de comida a ver lo que podían rapiñear. Esos pájaros, muy parecidos a los cuervos, pero con una cola más alargada, se llaman zanates y son endémicos de la península de Yucatán.

Vistas desde el Delfinario en Isla Mujeres

Cuando terminamos de comer decidimos ir al Delfinario, donde estuvimos un rato pensando qué hacer antes de entrar. Íbamos a ver delfines, pero no nos conformábamos con eso, porque en el Delfinario teníamos la oportunidad de bañarnos con delfines, cosa que ninguno de los dos habíamos hecho con anterioridad.

Azteca, Isla Mujeres

Nuestra delfina se llamaba Azteca y hacía poco que había sido mamá, por lo que en la misma piscina donde estaba a veces se veía nadar a la cría, a la que habían puesto el nombre de Moctezuma. Los delfines cambian la piel cada dos horas, se cae en el agua, pero cuando la tocas y sientes la suavidad de su piel... A veces me cuesta encontrar las palabras para describir lo que es bañarse con un delfín, que te empuje las plantas de los pies y surques las aguas del mar como un torpedo, o que te dé un beso... Bañarse con una delfina es una de las experiencias más bonitas que he vivido nunca.

Delfinario

Hubo un momento en que Azteca desapareció y por mucho que el entrenador la llamada ella no venía. Entonces nos explicó que tenía que dar de mamar a su cría, y que al final ella tenía que atender primero a su bebé. Aunque no tardó en aparecer.

Después de salir tan fascinados del Delfinario tomamos un autobús que nos llevaría de nuevo al embarcadero de ferrys. Pensábamos que teníamos que volver otra vez, visitar el pueblo y, por supuesto, regresar al Delfinario a bailar de nuevo con delfines.

sábado, junio 17, 2023

Viaje a México: Valladolid

Parque central en Valladolid

Valladolid es la tercera ciudad más importante de la península de Yucatán. La fundaron los españoles sobre el asentamiento maya conocido como Zaci y pronto se convirtió en un importante centro religioso. En 1552 los franciscanos construyeron aquí los primeros edificios religiosos de Yucatán: la iglesia de San Bernardino de Siena y el exconvento de Sisal, ambos sometidos a una restauración que ha sacado a la luz unos antiguos frescos entre dos altares de la iglesia.

Parque central de Valladolid

El Zócalo (Plaza Mayor) es el lugar más animado de esta ciudad. Las mujeres mayas venden huipiles (vestidos bordados) en todo su perímetro, y tiene varios restaurantes. Dominan la plaza la catedral y el hotel colonial El Mesón del Marqués.

Palacio Municipal, Valladolid

También se encuentra aquí el Palacio Municipal que, entre otras cosas, alberga una biblioteca.

Iglesia de San Servacio, Valladolid

No pasamos mucho tiempo en Valladolid, pero pasear por el parque central fue algo único, porque nos mezclamos con sus gentes, sus ruidos, sus olores. Valladolid es una típica ciudad mexicana.


Nos tomamos un café en un hotel colonial que se encontraba en el centro. Pero hay que dejar claro que tardaron un rato en ponerlo. Y luego paseamos por el parque, lleno de puestos típicos, lleno de gente que paseaba tranquila al atardecer. Valladolid es una ciudad con mucho encanto, lástima que no hubiéramos tenido más tiempo...

Viaje a México: el cenote

Entrada al cenote Chichikán

Quizás podríamos decir que nuestro amor surgió alrededor de un cenote, ya que cuando empezábamos a salir fue cuando surgió la idea de ir a México a ver un cenote. Y el sueño se hizo realidad, porque cuando llegamos a México ya llevábamos un tiempo juntos. Así conocimos nuestro cenote, Chichikán, junto a la ciudad de Valladolid.


Visitamos Chichikán justo después de la visita a Chichén Itzá, y sólo queríamos sombra. Pero también allí íbamos a comer, y probamos algunas comidas tradicionales mexicanas.


Como bien comenté hace unos días, el cenote es un pozo a cielo abierto, que se forma por las erosiones de la tierra y que se abastece de aguas subterráneas. Bajamos las escaleras y nos encontramos en las cálidas aguas del cenote. También son oscuras, así que no se ve qué profundidad tiene, y yo sí que me subí a la plataforma a tirarme donde más cubría, al fin y al cabo nadie entra en el cenote sin chaleco salvavidas.