"Ningún día te borrará de la memoria del tiempo" (Virgilio)
Leer libros sobre el Holocausto me deja una sensación de impotencia siempre, pero cuando esos libros se basan en historias reales es bastante duro continuar con las lecturas. Porque este libro cuenta historias reales, las personas de las que hablan no son producto de la imaginería literaria, sino que existieron realmente. Y ha habido momentos en que se me ha puesto la piel de gallina. Cuesta más cuando sabes que esas personas fueron de carne y hueso, sobrevivieron al Holocausto y pudieron contarlo.
La novela habla de tres bebés que nacieron en los últimos días de los campos de concentración, pero antes de ello habla de tres madres que ocultaron su embarazo a los guardias de las SS y sobre todo a Josef Mengele, el "Doctor Muerte", que sobrevivieron a las cámaras de gas de Auschwitz y a los trabajos forzados de Freiberg. Fueron capaces de dar a luz con unas condiciones pésimas y de la manera más extraordinaria.

Campo de concentración de Terezín, República Checa
Priska Löwenberinová era una joven feliz que había crecido de manera acomodada cerca de Bratislava. Cuando las tropas nazis invadieron Checoslovaquia, su pueblo no quedó libre del escarnio y toda su familia, por el hecho de ser judíos, fueron apresados. Priska estaba casada con Tibor, un joven periodista, que también fue apresado. Todos fueron enviados al campo de Terezín, un lugar donde hombres y mujeres seguían viéndose a escondidas y, donde sin duda, fue engendrada Hana. La pareja había hablado de nombres dependiendo del sexo del niño. Llevaban años intentando ser padres.
Fábrica de material bélico en Freiberg, Alemania
De ahí un tren les llevó al campo de exterminio de Auschwitz, donde Priska consiguió ocultar su estado al mismísimo Josef Mengele. Allí descubrieron la triste realidad de las chimeneas que siempre estaban expulsando humo y cenizas. En aquellas cámaras de gas se exterminaba a la raza judía mediante el gas Zyklon B (gas venenoso). Pero Priska consiguió escapar de allí, donde una vez consiguió ver a Tibor.
Hubo mujeres que fueron seleccionadas para trabajar en la fábrica de material bélico de Freiberg, y allí, donde antes de ser liberado y sin saber muy bien los alemanes cuál era el siguiente destino de las prisioneras, allí, en una precaria mesa de madera y sin ningún tipo de material sanitario, nació Hana, la hija de Priska y Tibor. Como ya se veía que Hitler iba a perder la guerra, no le quitaron al bebé.
De allí las mujeres supervivientes fueron subidas a un tren que tuvo que parar en un sinfín de ocasiones por las vías cortadas o por los bombardeos aliados. Y llegaron a Mauthausen, donde finalmente serían liberadas Priska y su bebé recién nacido, Hana.

Pabianice, Polonia
Rachel Abramczyk vivía con su familia en la ciudad polaca de Pabianice. Era una gran familia judía que dueños de una fábrica que suministraba suficiente riqueza a la familia. Rachel era la mayor de muchos hermanos, a los que había cuidado desde que nacieron; terminó casándose con Monik Friedman, un hombre con el que fue feliz mientras estuvieron juntos y antes de que los apresaran. Estuvieron juntos como prisioneros, en Terezín, Auschwitz (donde consiguió ocultar su embarazo a Mengele, aunque dudaba si estaba o no embarazada), consiguió llegar a la fábrica de Freiberg.
Cuando está a punto de acabar la guerra y los alemanes comienzan a huir, Rachel es subida a un tren con miles de mujeres en dirección a Mauthausen. Las vías están estropeadas junto a Horní Bříza, y mientras las arreglan las prisioneras pasan varios días en la población. El jefe de estación, cuando ve a las mujeres, moviliza a toda la ciudad para ayudarlas y darles de comer: acaba de comprender que esas mujeres están muertas de hambre, que son esqueletos andantes.

Curva ferroviaria junto a Horní Bříza
Mark nace en uno de esos vagones mientras el tren está parado en Horní Bříza, en las condiciones más infraumanas, sin agua ni un cuchillo con el que cortar el cordón umbilical. Sin embargo, la madre tiene leche materna para poder alimentarlo, aunque ella se encuentra muy débil.
Anka y su hija Eva
Anka Nathanová también era checa. Hablaba varios idiomas y consiguió casarse con el mujeriego Berndt Nathan, del que estaba profundamente enamorada. Berndt y Anka siguieron los pasos de las otras dos mujeres, y Anka se dio cuenta de que estaba embarazada en Auschwitz, pero también consiguió ocultar su estado a Josef Mengele.

Entrada principal al campo de concentraciónd de Mauthausen
Anka da a luz junto a las puertas de Mauthausen, adonde había sido transportada junto a otras enfermas y moribundas en una carretilla (en su estado era imposible que tuviera fuerzas para subir la colina en la que se encontraba el campo de concentración). El bebé tenía los genitales tan inflamados que pensaron en un principio que era un niño. Un tiempo después, cuando se le dio un baño, la madre descubrió que era una niña a la que llamó Eva.
Cuando el campo de Mauthausen fue liberado por soldados norteamericanos, las mujeres y sus vástagos fueron curados y unos meses después estuvieron preparados para ir a sus respectivas casas, pero el reencuentro con familiares que no sabían si habían sobrevivido fue complicado.
Unos años después, Hana se puso en contacto con sus liberadores y a través de la página web de los Thunderbolts conoce a Eva y, más tarde, a Mark. En mayo de 2015, en el 70º Aniversario de la liberación de Mauthausen, los "hijos milagro" se conocieron en persona.

Eva, Mark y Hana
LA AUTORA:

Wendy Holden fue periodista durante dieciocho años, diez de ellos en el Daily Telegraph, donde trabajó como corresponsal de estado, extranjera y de guerra. Es autora y coautora de más de treinta libros, incluidas varias biografías bélicas superventas como Tomorrow to be Brave, Till the Sun Grows Cold y Behind Enemy Lines.
EL LIBRO:
Título original: Born Survivors
Autora: Wendy Holden
Traducción: V. M. García de Isusi
Editorial: RBA (1ª edición, mayo de 2015)
Número de páginas: 430
ISBN: 9788490565018
Valoración: 7/10
RETOS:





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