domingo, julio 14, 2013

Washington D.C. de noche

La capital de Estados Unidos es una ciudad peligrosa. Teniendo en cuenta sus amplias avenidas, la grandeza de sus parques y que todos los edificios del centro de la ciudad están cerrados al público, la peligrosidad aumenta en estas zonas. No obstante, me apunté a la excursión nocturna de la ciudad porque si el contraste entre los edificios blancos y el verde de sus parques me había encandilado durante el día, por la noche sabía que iluminada la ciudad no me iba a defraudar. No se me hubiera ocurrido caminar por allí sola de noche, pero sí arropada por un autobús lleno de gente. Además, la guía que nos explicaba lo había de una forma exquisita, y el joven conductor dominicano del autobús estaba pendiente de que no me perdiera por las calles de la ciudad.
Ante la pregunta de si Washington D.C. me gustó más de día que de noche, no sabría responder. Durante la noche visitamos algunos lugares que ya habíamos visto por la mañana, pero también otros monumentos que habíamos visto de pasada o que nos habíamos saltado unas horas antes. Washington de día y de noche es una ciudad que cambia radicalmente. La muchedumbre que se ve en el Mall, frente al Capitolio, durante las horas de luz ha desaparecido durante la noche, que se ve como un lugar solitario y siniestro, al carecer de esa vida social que mantiene durante el día. Quizás, siendo consciente de ese aura de peligrosidad que rodea el centro de la ciudad, me atraigan más esas postales nocturnas, porque sé que no visitaría esa parte de la ciudad en otra situación.
Cuando visité Washington D.C. fue en sábado y domingo, por lo que la ciudad, habitualmente llena de trabajadores para el gobierno o empleados en los edificios oficinales, estaba más vacía al ser fin de semana. Washington D.C. es la sede del Gobierno Federal. Se trabaja de lunes a viernes hasta las 17.30h y el fin de semana se convierte en una ciudad tranquila.
Rockley Park

Washington D.C. está atravesado por un enorme parque de 700 hectáreas, Rockley Park, que es el pulmón de la ciudad. Allí se encuentran el zoo de la ciudad, y también el hotel Marriott en el que nos alojábamos. Concretamente el hotel se encontraba en el barrio de Kalorama, en el cuadrante norte de Washington D.C. Se trata de un barrio residencial, lleno de apartamentos, condominios, etc. Condominios se les llama a los dueños de las viviendas (entiendo que su funcionamiento es similar, si no igual, a las Comunidades de Propietarios).
Barrio Dupont

En Washington D.C. hay 370 cancillerías, embajadas, agregadas militares, etc. y la mayor parte de ellas se concentran en la Avenida de Masachussets. Para llegar a esta avenida, habíamos de pasar por el barrio Dupont, zona de bares, donde una vez al año, concretamente en junio, hay una manifestación multitudinaria de gays y lesbianas. Y allí delante estaban, retrasándonos el trayecto.
Embajada en la Avda. Masachussets

En 1840, los empresarios empezaron a concentrarse e invertir en la Avda. de Masachussets, pero con la Gran Depresión de 1929 se arruinaron. De ahí que haya enormes mansiones que en la actualidad están ocupadas por las embajadas. Una de las embajadas que se encuentra emplazada en otro sitio de la ciudad, concretamente a dos manzanas de la Casa Blanca, es la Embajada de España. La Embajada de Gran Bretaña tiene una estatua de Winston Churchill que tiene un pie en USA y otro en Gran Bretaña, ya que el político tenía la doble nacionalidad. También el vicepresidente del país tiene su casa aquí.
Catedral Nacional de San Pedro y San Pablo

La Catedral Nacional, dedicada a San Pablo y San Pedro, tardó en construirse 850 años. Se fue construyendo lentamente porque dependía íntegramente de los donativos. Philip Forman fue uno de los arquitectos que más años estuvo dedicado a su construcción (40 años), aunque hubo otros muchos arquitectos. Se inauguró en 1990. Está prohibido que los vehículos aparquen al lado de la Catedral y tampoco se puede visitar. En este templo está enterrado el presidente Woodrow Wilson.
Es la sexta catedral más grande del mundo: mide 158 metros metros de largo y 95 metros desde el suelo hasta lo alto de la torre central. Luce elementos constructivos de la arquitectura gótica, como arcos apuntados, bóvedas con nervios, vidrieras y arbotantes exteriores. En el interior, las esculturas, los bordados, los trabajos en hierro forjado y las tallas de madera ilustran la historia del país y escenas bíblicas.
Sobre la puerta occidental se encuentra el espléndido relieve La Creación, de Frederick Hart, que ilustra la creación de la Humanidad a partir del caos. Los pináculos de las torres están decorados con detalles en forma de hoja. Sobre la puerta meridional se halla un exquisito rosetón, y en la nave otra vidriera recuerda el vuelo espacial del Apolo XI, que incluye un trocito de roca lunar. En el altar mayor la imagen central de Cristo aparece rodeada de 110 figuras talladas. Frente al altar, el suelo está cubierto con piedra del Monte Sinaí. En la Capilla de los Niños, construida a escala de un niño de seis años, hay una estatua del Niño Jesús.
Muy cerca están los selectos colegios de varones y mujeres, que dependen directamente de la Universidad de Georgetown. En el Colegio de Varones estudió Al Gore.
Casas en Georgetown

El Barrio de Georgetown es el más antiguo de Washington D.C. Los nativos habían establecido aquí un asentamiento y a mediados del siglo XVIII contaba con una considerable población de inmigrantes escoceses. Georgetown era una población de Maryland y, cuando se trasladó la capital del país aquí, se convirtió en un barrio de la misma. Con la construcción del puerto de Washington D.C. y el canal de Chesapeake y Ohio en 1828 no tardó en convertirse en un rico enclave. Es Patrimonio Cultural y no se puede modificar el estado exterior de ninguna casa. Las calles de Georgetown, actualmente uno de los barrios más atractivos de Washington D.C., están bordeadas de elegantes casas, muchas de las cuales están ocupadas por bares, restaurantes y boutiques. Es un barrio selecto. Una casa puede costar alrededor de 1.500.000 $. Las calles comerciales más importantes son Wisconsin Avenue y M Street. En ésta se encuentra la histórica Old Stone House, construida en 1765, el único edificio de Washington D.C. anterior a la Guerra de Independencia. N Street está flanqueada de edificios históricos, entre ellos una serie de mansiones de estilo federal del siglo XVIII y varias casas victorianas. Tras la muerte de Kennedy, Jackie Kennedy residió durante un año en la Thomas Beall House, erigida en 1794.
Hermosas casas de estilo federal se alinean a orillas del Chesapeake and Ohio Canal, que se construyó en 1828 y recorre 296 kilómetros desde Georgetown hasta Cumberland, Maryland. Este canal de transporte cuenta con un ingenioso sistema de esclusas, acueductos y túneles, pero cayó en desuso con la llegada del ferrocarril en el siglo XIX. En la actualidad es un parque nacional y cuenta con numerosas instalaciones de ocio. Los guardabosques, vestidos con trajes de época, ofrecen visitas guiadas en clíperes tirados por mulas. Son muy populares los paseos en canoa, especialmente entre Georgetown y Violette’s Lock, los primeros 35 kilómetros. El camino que rodea al canal es perfecto para pasear y montar en bicicleta.
Universidad de Georgetown

Llegamos a la Universidad de Georgetown, un edificio antiguo cuyo célebre campanario aparece en la película de El Exorcista. Debido a la película, los estudiantes quitan las agujas del reloj del campanario. La Universidad de Georgetown es famosa por sus facultades de Derecho, Medicina y Relaciones Internacionales. Es una universidad privada creada en 1789, que depende de los jesuitas, y muy cara. Cada profesor tiene a su cargo diez estudiantes. En total, en esta Universidad hay unos 15.000. Es muy difícil acceder a esta Universidad. La juventud dio vida al barrio de Georgetown.
Entre los edificios históricos del campus destaca el Healy Building, de inspiración gótica, rematado por un original chapitel.
Aula en la Universidad de Georgetown

La histórica finca de Dumbarton Oaks ocupa nueve hectáreas de Georgetown. Sus fantásticos jardines rodean una elegante mansión de ladrillo de estilo federal que guarda la inestimable colección de arte reunida por los herederos farmacéuticos Robert y Mildred Bliss. En su sala de música se celebró en 1944 la histórica Conferencia de Dumbarton Oaks, que sentó las bases para la creación de las Naciones Unidas. A ella asintieron el presidente Franklin Roosevelt y el primer ministro británico Winston Churchill. Los Bliss donaron la casa a la Universidad de Harvard y alberga una biblioteca, un centro de investigación y un museo, con una colección de arte bizantino. En la nueva ala, de Philio Johnson, se exponen máscaras precolombinas, joyas de oro de América Central, frescos y tallas aztecas.
Río Potomac al atardecer

El río Potomac divide al Estado de Washington D.C. con el de Virginia. Theodore Roosevelt fue el promotor de varios parques nacionales, uno de ellos fue el parque que rodea el río Potomac. La palabra “Potomac” en su lengua indígena original significa “lugar de trueque”.
La ciudad de Rosslyn ya tiene más altura que Washington D.C., está junto al río Potomac, pero ya pertenece al Estado de Virginia. Tiene tres aeropuertos: Ronald Reagan y Durex en Rosslyn, que son nacionales, y el de Baltimore en Virginia, que es internacional.
Monumento a Iwojima

El Monumento a Iwojima es el monumento dedicado al cuerpo de Marines. Se basa en una batalla del Pacífico, que tuvo lugar en la isla de Iwojima. En febrero de 1945, Estados Unidos había capturado todos los territorios en poder de los japoneses, pero aún quedaba esta isla, Iwojima, que ocupaba una posición estratégica.

Fotografía premio Pulitzer de Joe Rosenthal

Se basaron en la fotografía de Joe Rosenthal, imagen que ganó un premio Pulitzer. Tres de los soldados sobrevivieron, y ya con una edad avanzada posaron para la imagen. Trajeron las estatuas por separado.
Parque donde se celebra el 4 de Julio

Todo este parque que está en la zona de los monumentos y junto al río Potomac es donde vienen los americanos a celebrar el día 4 de Julio, aquí comen, disfrutan del día y ven los fuegos artificiales por la noche.
Kennedy Center

También visitamos el Kennedy Center para las Artes. En 1958, el presidente Einsenhower decretó una ley destinada a recaudar fondos para la construcción de un centro de cultura nacional en el que actuaran las mejores compañías de ópera, música y danza. Su sucesor, John F. Kennedy, aprobó con fervor este proyecto y promovió las artes llevándolo al Congreso. En 1963 fue asesinado, por lo que no pudo ver su obra finalizada.
Hall of Nations

En el año 1966 decidieron ponerle su nombre y el Kennedy Center fue inaugurado en 1972. Numerosos países fueron enviando obras. Está cubierto de mármol de Carrara, que fue un regalo de Italia. España regaló una magnífica estatua del Quijote que se ubica en uno de los jardines.
Vestíbulo principal

Fue diseñado por Edward Durrell Stone. El vestíbulo principal, decorado con un sorprendente busto en bronce de Kennedy, realizado por Robert Berks, mide 192 metros de longitud y proporciona un impresionante acceso a los tres teatros principales de este vasto complejo artístico. Frente al vestíbulo se encuentra la terraza JFK, que abarca toda la fachada del edificio y brinda unas magníficas vistas del río Potomac.
Vistas del río Potomac y de Georgetown desde la terraza JFK

El Einsenhower Theater, uno de los tres inmensos teatros, luce un busto en bronce de Einsenhower y ocupa un extremo del vestíbulo. En el otro extremo está el Concert Hall, con capacidad para 2.400 personas y sede de la National Symphony Orchestra. En la suntuosa Opera House, con más de 2.300 butacas, destaca una enorme araña de cristal. Está flanqueada por el Hall of States, una sala en la que ondean las banderas de los 50 Estados que forman el país, y el Hall of Nations, con las banderas de los países con los que Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas.
Watergate Complex

Muy cerca se encuentra el edificio del escándalo Watergate, llamado Watergate Complex. Los cuatro edificios circulares que conforman el complejo se terminaron en 1971 y fueron diseñados para albergar apartamentos, oficinas y tiendas. No tardó en convertirse en una de las zonas más codiciadas de Washington. En 1972 fue noticia en todo el mundo por el escándalo Watergate. En las oficinas que el Partido Demócrata tenía en el complejo se simuló un robo para pinchar los teléfonos, lo que provocó un enorme escándalo político, porque el presidente Nixon estaba implicado en el asunto.
Las investigaciones de los reporteros del Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, demostraron hasta qué punto estaba Nixon involucrado mediante cintas incriminatorias y soborno probado. Esto dio lugar a una vista acusatoria, pero Nixon dimitió antes de que pudiera ser acusado. El vicepresidente Gerald Ford le sucedió en el cargo.
En este complejo también vivió la becaria Monica Lewinsky cuando trabajaba para el presidente Bill Clinton.
Memorial a la IIª Guerra Mundial de noche

También visitamos el Monumento Memorial a la IIª Guerra Mundial, que habíamos visto de pasada por la mañana. La fuente central, iluminada por la noche, tiene su encanto.


Monumento a Martin Luther King

En febrero de 2012 se inauguró el Monumento Memorial a Martin Luther King. Todo el camino hasta la estatua está precedido de máximas y frases del gran orador, menos la de I have a dream, que fue su discurso más multitudinario y era demasiado largo para plasmarlo aquí. Martin Luther King dijo una vez: “Si hay una montaña de desesperanza, siempre se desprenderá una roca de esperanza”, y para tallar el monumento del político se inspiraron en esta frase. Realmente la roca donde está la estatua de Martin Luther King se está desprendiendo de una montaña.

Como colofón, rodeamos la Casa Blanca, donde no se veían iluminadas las ventanas del segundo piso donde vive la familia del presidente. Sabíamos que Barack Obama estaba en California con el presidente chino, y que su esposa se había tenido que quedar para ayudar a estudiar para los exámenes a sus hijos.

Puntualizaciones sobre Washington D.C.

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Casas coloniales características del barrio de Georgetown

Emplazada a medio camino de la costa atlántica, la capital de Estados Unidos se extiende en el corazón de la costa este. En este paisaje colonial tuvieron lugar muchos de los acontecimientos más significativos del país y ha sido el escenario de batallas fundamentales en el devenir de la nación. Además de un rico tapiz de hechos históricos, la zona ofrece un hermosísimo y variado paisaje. A sólo 48 kilómetros al este de la Casa Blanca se halla la bahía de Chesapeake, el estuario más grande y productivo del país, y al oeste se extienden los frondosos bosques de los Apalaches, una maravilla de la naturaleza. Esta diversidad  topográfica y paisajística iguala a la pluralidad de situaciones sociales y económicas; en la capital de la nación y sus alrededores viven alguno de los habitantes más ricos y más pobres de Estados Unidos.
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Chimeneas naturales en el valle del Shenandoah, Front Royal, Virginia

HISTORIA

Los primeros europeos que visitaron la zona fueron un grupo de exploradores y jesuitas españoles que intentaron, sin éxito, establecer una colonia alrededor de la bahía de Chesapeake en 1570. Más adelante llegaron los ingleses y en honor a Isabel I, la reina virgen, llamaron Virginia a la región situada entre la Florida española y el Canadá francés. Sin embargo, hasta 1607, bajo el reinado de Jacobo I, no se estableció con éxito el primer asentamiento británico de Virginia, Jamestown, a unos kilómetros por encima del río James, en la bahía de Chesapeake.
A pesar de las dificultades iniciales, la situación de los colonos mejoró cuando aprendieron a cultivar tabaco y maíz. En la década de 1630, Virginia se había convertido en el principal productor mundial de tabaco.
El éxito conseguido en Jamestown impulsó la creación de la colonia católica de Maryland, llamada así en honor a la esposa del rey Jacobo, la reina María. Esta colonia, gobernada por lord Baltimore, atrajo a católicos de Inglaterra y a colonos puritanos y cuáqueros de Virginia. Cada año llegaban a los nuevos asentamientos miles de inmigrantes ingleses en busca de oportunidades imposibles en su tierra natal. A mediados de la década de 1660, Virginia y Maryland eran las colonias británicas más prósperas del Nuevo Mundo. En 1664, los ingleses tomaron el control de Delaware, fundada y poblada por holandeses y suecos a principios de la década de 1600. Sin embargo, Virginia Occidental no se separó de Virginia hasta la Guerra de Secesión.
Alrededor de 1670, la subida de los impuestos unida al descenso del precio del tabaco provocaron penurias y un breve motín. La situación se estabilizó a principios de 1700, cuando algunos de los cultivadores de tabaco comenzaron a amasar grandes fortunas. Gran parte del éxito se debió a la sustitución de la mano de obra pagada por esclavos africanos, cuyo número aumentó de unos cientos en 1650 a más de 150.000 en 1750, cuando la población negra era casi la mitad del número total de habitantes.
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Vista nocturna del Lincoln Memorial y el Washington Monument con el Capitolio al fondo

El malestar ante el control británico provocó finalmente gritos de independencia. Aunque la Guerra de Independencia terminó en Yorktown, Virginia, en 1781, el nacimiento del nuevo país no fue una realidad hasta que se firmó el Tratado de París. De Virginia, la colonia más grande y rica con diferencia, procedían muchos de los Padres Fundadores. Entre ellos estaba George Washington, líder militar y primer presidente; Thomas Jefferson, autor de la Declaración de Independencia y tercer presidente; y James Madison, autor de la Constitución y presidente en dos legislaturas. En 1791, Washington, autorizado por el Congreso, decidió emplazar la capital del país en un terreno donado por Maryland y Virginia; esta elección estuvo determinada por su ubicación a medio camino entre el norte y el sur. Este territorio federal independiente, llamado Distrito de Columbia (D.C.), se unión a la ciudad de Washington en 1878. Cuando el Gobierno se trasladó a Washington en 1800, el Capitolio y la casa del presidente (más tarde rebautizada Casa Blanca) estaban todavía en construcción. Ambos edificios fueron incendiados por los británicos durante la guerra en 1812.
Nada ha provocado más enfrentamientos en la historia de la región que el tema de la esclavitud. Muchos de sus habitantes tenían esclavos, mientras que otros se convirtieron en ardientes abolicionistas. A medida que las tensiones raciales aumentaban, la guerra entre el norte y el sur se hacía inevitable. Durante los cuatro años que duró la Guerra de Secesión se libraron en esta zona muchas batallas significativas, entre ellas la rendición del general Robert E. Lee en la Appomattox Court House. Aquí también se encontraban las capitales rivales: Washington D.C. y Richmond, Virginia.
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Rendición de Lee en la Appomattox Court House

Entre las décadas de 1880 y 1930, Washington D.C. se convirtió en la magnífica ciudad que sus proyectistas habían imaginado casi un siglo antes. Se tendieron amplias avenidas, se eliminaron las feas vías del National Mall y se construyeron grandiosos edificios para alojar a la creciente burocracia.

GENTE Y CULTURA

En Washington y la región circundante no abundan los manidos estereotipos del Estados Unidos de la actualidad. Entre sus habitantes hay desde personas de sangre azul cuyas raíces se remontan hasta antes de que el Mayflower atracara en Plymouth Rock hasta inmigrantes más recientes o descendientes de esclavos afroamericanos. Esta diversidad es a menudo sorprendente. Algunas de las comunidades más ricas se encuentran en el anglófilo Hunt Country, al norte de Virginia, y entre los millonarios de Annapolis. Entre medias existen avanzadillas industriales y numerosas comunidades anacrónicas, como los tradicionales pueblos de pescadores de Chesapeake y los orgullosos reductos de la cultura de los montes Apalaches, todavía visible en Virginia Occidental.
La propia Washington D.C. ofrece imágenes muy reveladoras sobre la diferencia de clases en sus numerosos barrios pobres y de minorías que parecen un mundo aparte de Georgetown, rico y principalmente blanco. Más significativos resultan los anónimos suburbios de clase media construidos en la posguerra, que se extienden a ambos lados de la bulliciosa carretera de circunvalación que rodea la capital.

En estos diversos estratos sociales han crecido numerosos personajes ilustres. Francis Scott Key compuso el himno nacional Barras y estrellas en Baltimore, y Thurgood Marshall defendió los derechos civiles como activista y más tarde como juez del Tribunal Supremo. Entre los escritores figuran Edgar Allan Poe, poeta y autor de cuentos de terror; el profesor, editor y periodista H.L. Mencken; y la novelista contemporánea Anne Tyler. De los cantantes destacan Patsy Cline y Ella Fitzgerald, de Virginia, y Billie Holliday, de Baltimore, y Duke Ellington, nativo de D.C., que convirtieron el jazz y el swing en la banda sonora del país.

Washington D.C. de día

El Capitolio desde el Mall

Washington D.C., la sede gubernamental del país más poderoso del mundo, es una elegante ciudad neoclásica, con grandiosas avenidas y monumentales edificios públicos que reflejan el orgullo y las ambiciones que transitan por los pasillos del poder. La región circundante conserva los lugares donde la joven nación pasó de ser un puesto colonial a un país independiente.
Hasta la creación de Washington, la capital del país iba rotando de ciudad en ciudad. La primera capital de Estados Unidos fue Nueva York. Necesitaban una nueva capital, una ciudad para hacer congresos. El gobernador francés de la ciudad pidió a los Estados vecinos de Virginia y Maryland un trozo de terreno, y el francés Pierre L’Enfant hizo el proyecto de la nueva capital con amplias avenidas que terminaban en un círculo (rotonda), al estilo de París. Además, abundan los edificios de estilo grecorromano (con capiteles, frisos, frontones, etc.).  La nueva capital se inauguró en 1800. Washington D.C. es, por tanto, una ciudad planificada.
Tiene aproximadamente 575.000 habitantes y ocupa una extensión de 158 kilómetros cuadrados.
En Washington, las calles que van de norte a sur tienen números y las que van de este a oeste van con letras. Tiene dos amplias avenidas: la de la Independencia y la de la Constitución.
Washington D.C. no sólo significa Distrito de Columbia para distinguirlo de Nueva York, sino que además es una especie de homenaje a Cristóbal Colón. La ciudad tiene el nombre de Washington en homenaje al primer presidente, George Washington. La ciudad es por sí sola un distrito federal y se rige por unas leyes diferentes al resto de ciudades. Washington tiene cuatro cuadrantes, en cuyo centro se encuentra el Capitolio, y cuenta con un alcalde. Sin embargo, depende directamente del distrito federal. El alcalde y los 13 concejales se ocupan exclusivamente de los asuntos internos. El Distrito de Columbia tiene un representante sin derecho a voto en el Congreso.
La ciudad cuenta con dos catedrales, una basílica, el complejo más grande de museos del mundo (el Smithsonian).
En invierno, la temperatura mínima es de 5º. No tienen mucha nieve.
Casa Blanca

El primer edificio que se construyó en Washington D.C. fue la Casa Blanca, en 1792. Es la residencia oficial y sede de trabajo del presidente de los Estados Unidos de América. Tiene una superficie de 5.100 m2, con 132 habitaciones. Originalmente tenía cuatro plantas, en la actualidad tiene seis. La Casa Blanca es de estilo neoclásico. Fue diseñada por el arquitecto de origen irlandés James Hoban.
El primer presidente de la Casa Blanca fue John Adams, cuando se llamaba la “Executive Mansion”. Después llegó Thomas Jefferson, que era arquitecto amateur, y remodeló el edificio. Durante la Guerra de Secesión fue incendiada y pensaron en cambiar su ubicación, pero el Congreso se negó.  En 1901, Theodore Roosevelt rebautizó el edificio como Casa Blanca. Truman fue el artífice de la reconstrucción: añadió el balcón y las alas este y oeste. Con Jacqueline Kennedy se remodeló tanto la Casa Blanca que se llegó a asemejar a la realeza. La familia del presidente vive en el segundo piso. La mansión está ricamente decorada con muebles de época, valiosas antigüedades y cuadros.
Dentro de la Casa Blanca hay una vieja oficina oval, pero Roosevelt, que tenía muchos hijos y no podía concentrarse, construyó otra oficina oval fuera de la Casa Blanca, concretamente frente al balcón de Truman. Hay otras salas de interés dentro de la Casa Blanca. El Dormitorio Lincoln, antiguo gabinete del presidente Lincoln, fue convertido en dormitorio por el presidente Truman y se amuebló con detalles de la época. En la actualidad se utiliza como alcoba de invitados. La Sala Verde se utilizó como habitación de invitados hasta que Thomas Jefferson la destinó a comedor. La Sala Roja es una sala de recepción decorada al estilo imperio (siglo XIX); las telas se confeccionaron en Estados Unidos con diseños franceses. El Comedor de Estado, ampliado en 1902, tiene capacidad para 140 personas. Sobre la chimenea cuelga un retrato del presidente Abraham Lincoln pintado por George P.A. Healy. La Recepción Diplomática es un salón que se utiliza para recibir a amigos y embajadores. Está elegantemente decorado en estilo federal (finales siglo XVIII-principios siglo XIX). La Sala Vermeil debe su nombre a la colección vermeil, plata dorada, que alberga. Siete retratos de primeras damas la decoran.

Despacho Oval

Cuando estábamos en el autobús a una señora se le ocurrió decir al guía que cambiáramos la visita al cementerio de Arlington por una visita al interior de la Casa Blanca. ¡Como si fuera tan sencillo entrar en la Casa Blanca! Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, la seguridad es extrema, tanto que los recorridos por el interior de la Casa Blanca están limitados. Hay que pedir un permiso especial con al menos seis meses de antelación, se lo estudian y muchas veces ni siquiera eso quiere decir que te vayan a permitir el acceso.
Cerca de la Casa Blanca se encuentra el Parque de Lafayette, que también se le llama “parque de la protesta” porque en él se protesta por todo. Lafayette vino a Washington a luchar por la independencia.
El Obelisco

El Obelisco se construyó en homenaje a George Washington. Alrededor del monumento hay 51 banderas americanas, que representan a los 50 Estados y la última es por el Distrito de Columbia. En el momento en que visité Washington D.C., el Obelisco estaba siendo restaurado, porque el mirador superior había sido destrozado por un seísmo hace unos meses.
Este monumento tiene 170 metros de altura y se construyó con 36.000 bloques de mármol y granito. Es una de las imágenes inconfundibles de la capital, visible casi desde cualquier punto. Se concibió como tributo al primer presidente del país y su construcción comenzó en 1848, pero la falta de fondos detuvo las obras en 1858. Los trabajos se reanudaron en 1876 cuando el pueblo mostró interés en que el proyecto saliera adelante (un ligero cambio en el color de la piedra indica el puento en el que se retomó). El diseño original incluía una columnata circular alrededor, pero la carencia de dinero impidió su construcción.
La última piedra del Obelisco, limpiado para devolverle su blanco brillante, pesa 2.000 kilos. Está rematado por una pirámide de aluminio y rodeado en su base de 50 mástiles para banderas. Su interior acoge 192 piedras conmemorativas donadas por diferentes individuos, Estados, sociedades y países.
National World War II Memorial

Muy cerca se encuentra el Monumento a la IIª Guerra Mundial. Este monumento ocupa tres hectáreas de terreno. Se construyó en honor de los soldados y civiles estadounidenses que sirvieron en la IIª Guerra Mundial. Está formado por dos pabellones de trece metros de alto, varios paneles con textos grabados y 56 pilares de granito, uno por cada Estado y cada territorio del país, adornados con coronas de bronce con hojas de roble y trigo, que simbolizan la fortaleza agrícola e industrial de Estados Unidos. El monumento se abrió oficialmente al público en 2004.
El río que atraviesa Washington es el Potomac. Es un río de agua salada. En el centro hay una isleta que alberga el Monumento a Jefferson.
Jefferson Memorial

Cuando en 1943 se terminó este monumento de estilo neoclásico dedicado al tercer presidente del país, Thomas Jefferson, sus detractores le pusieron el burlón apodo de “la magdalena de Jefferson”. Criticaban su aspecto demasiado femenino para un hombre audaz e influyente que había desempeñado un papel fundamental en la redacción del borrador de la Declaración de Independencia en 1776. La cúpula de este edificio redondo con columnas protege una majestuosa estatua de Jefferson de seis metros. La estatua se hizo originalmente de escayola porque en 1943, cuando se inauguró el edificio, el metal estaba racionado. Se volvió a vaciar en bronce cuando acabó la IIª Guerra Mundial. En el sótano hay un museo. En las paredes se han grabado las palabras de Jefferson sacadas de la Declaración de Independencia. Cuenta la leyenda que los arquitectos escribieron las citas mal y con faltas a propósito (ellos aseguraron que fue por falta de espacio).
El monumento se encuentra a orillas del panorámico Tidal Basin, una esclusa construida en 1897 para recoger el exceso de caudal del río Potomac. En los años 20 se plantaron cientos de cerezos en sus orillas y la imagen de estos árboles en flor es impresionante. Las flores mantienen su belleza dos semanas, entre mediados de marzo y mediados de abril.
Cementerio de Arlington

En el Arlington National Cemetery unas sencillas lápidas señalan las tumbas de aproximadamente 300.000 soldados estadounidenses muertos en los principales conflictos del país, desde la Guerra de Independencia hasta la actualidad. El centro del cementerio, que ocupa 252 hectáreas en la ladera de una colina, es la Tumba de los Desconocidos, que recuerda a las miles de personas cuyos cuerpos nunca se encontraron o identificaron. En sus cuatro criptas yacen soldados caídos en la Iª y IIª Guerras Mundiales, Corea y Vietnam. Estaban sin identificar, pero gracias a un análisis de ADN se descubrió la identidad del soldado muerto en Vietnam y fue trasladado a su ciudad natal. En el Memorial Amphitheater tienen lugar los funerales oficiales y las celebraciones en el Memorial Day.
Tumbas de John F. Kennedy y Jacqueline Kennedy

Allí se encuentran las tumbas de John F. Kennedy, de su esposa Jackie Onassis-Kennedy y de su hijo pequeño Patrick. Junto a sus tumbas arde una llama eterna que encendió Jacqueline el día del funeral de John F. Kennedy en diciembre de 1963. Su hermano, Robert F. Kennedy, está enterrado muy cerca. Junto a Arlington House se alza la imponente tumba de Pierre L’Enfant, el arquitecto francés responsable del trazado de Washington. El cementerio acoge también conmovedores monumentos, como el de las víctimas del accidente aéreo de Lockerbie y de la lanzadera espacial Challenger, que explotó segundos después de despegar, en enero de 1986.
Arlington House

La elegante mansión neogeorgiana situada en la cima de la colina es la Arlington House, hogar del general confederado Robert E. Lee. Cuando Lee la abandonó en 1861 para liderar las fuerzas armadas de Virginia durante la Guerra de Secesión, la Unión confiscó la finca para emplazar un cementerio militar. La residencia es hoy un monumento dedicado al general.
El Pentágono

Muy cerca está el Pentágono, que tiene 5 plantas, 5 corredores por cada planta, 5 lados. El cinco representa los cinco cuerpos militares de USA. En el Pentágono no pueden parar vehículos, más que los habilitados para trabajar allí, por lo que sólo lo vimos de pasada. Aún se distingue en una de las fachadas la huella que dejó el avión que se estrelló allí el 11 de septiembre de 2001. Se cree que ese avión iba destinado a estrellarse contra el Capitolio, que representa el poder de Washington y, por tanto, de USA, pero los pilotos y pasajeros se sublevaron con sus captores y pudieron desviar la trayectoria del avión. Se cree que los terroristas querían golpear todas las fuerzas de poder de Estados Unidos. Y una de esas fuerzas es el Capitolio, pero consiguieron desviar el avión.
El Pentágono, el mayor edificio de oficinas del mundo, es casi una ciudad en sí mismo. En esta enorme construcción trabajan 23.000 personas para el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que agrupa la Armada, la Marina, la Fuerza Aérea y 14 organismos más. A pesar de su enorme tamaño –tiene 28 kilómetros de pasillos y el Capitolio entero podría entrar en una de sus cinco secciones en forma de cuña-, el eficaz diseño permite llegar a pie de un punto a otro cualquiera en no más de siete minutos. Fue diseñado por ingenieros militares y se construyó con arena y grava sacadas del Potomac y transformadas en cemento. Se comenzó a construir en 1941 y se terminó en 1943, con un coste de 83 millones de dólares.
Lincoln Memorial

El monumento a Abraham Lincoln tiene representados los 48 Estados de su época. Es un monumento con una gran escalinata que contiene en su interior la gran estatua de Lincoln. Está construido en estilo dórico-corintio. El monumento a Lincoln me pareció impresionante.
El monumento de Lincoln es uno de los lugares más impresionantes de Washington: la figura sentada del presidente ocupa un templo neoclásico que se eleva sobre la laguna en la que se refleja.
Estatua de Abraham Lincoln

El lugar elegido para levantar el monumento era una ciénaga y antes de comenzar el edificio en 1914, hubo que drenarla. Los cimientos se hicieron con pilares de hormigón para que la construcción quedara anclada sobre roca firme. Cuando estaba casi terminado, el arquitecto Henry Bacon se dio cuenta de que la estatua iba a parecer pequeña. Se dobló el tamaño de la estatua original de tres metros diseñada por Daniel Chester French y se talló en 28 bloques de mármol blanco. En el muro se ha grabado el famoso discurso de Gettysburgh de Lincoln.
Y como Martin Luther King, yo también tengo un sueño (vistas desde el Lincoln Memorial)

En 1963 se reunieron aquí 200.000 personas a favor de los derechos civiles y Martin Luther King Jr. leyó su célebre discurso Tengo un sueño. Consecuencia directa de su discurso fue la aprobación en el Congreso de la legislación sobre los Derechos Humanos en 1964.
Hay dos monumentos más en Washington: el de la Guerra de Corea y el de la Guerra de Vietnam. Lo de Vietnam aún es una herida abierta. En ella están simbolizados los  caídos en la guerra. Si tienen una cruz junto al nombre es que el cuerpo fue recuperado; si tienen un círculo es que llegaron a ancianos; si no hay ningún símbolo es que el cuerpo nunca llegó a recuperarse.
El Capitolio es un edificio magnífico. Hay una ley en la ciudad que prohíbe que se construyan edificios más altos que el Capitolio, por eso en Washington no hay edificios altos. Frente al Capitolio está el Mall, y en la misma línea recta se encuentra el monumento a Lincoln y el Obelisco (monumento a Washington), en medio de una enorme avenida con líneas rectas y profusión de árboles y jardines.
Capitolio de Estados Unidos

El Capitolio de Estados Unidos, uno de los símbolos de la democracia más famosos del mundo, constituye desde hace 200 años el corazón legislativo del país. George Washington puso la primera piedra de este magnífico edificio neoclásico en 1793 y, aunque inacabado, empezó su andadura en 1800. Los británicos lo incendiaron en la guerra de 1812 y en 1815 comenzaron los trabajos de restauración. Muchos de sus detalles arquitectónicos y artísticos, como los murales de Constantino Brumidi y la Estatua de la Libertad, se añadieron más tarde.
La rotonda del Capitolio, de 55 metros y terminada en 1824, está coronada por la Apoteosis de Washington, un fresco de Brumidi. La cúpula, de hierro fundido pintado para simular mármol, es una de las más grandes del mundo.

En su interior se encuentra la antigua Cámara del Senado, una suntuosa cámara que estuvo ocupada por el Senado y, más tarde, por el Tribunal Supremo durante 75 años. Actualmente alberga exposiciones.
En el Capitolio, había un grupo de nigerianos que estaban haciéndose fotos y nos preguntaron si nos hacíamos unas fotos con ellos. Nos explicaron que eran estudiantes universitarios y que habían venido a estudiar a Washington D.C.

Metro de Washington D.C.

Desde allí, cogimos el Mall y entramos en el Museo de Botánica, para comer en medio del parque, donde había una especie de performance donde pretendían reunir en el césped un millón de huesos. Vimos el National Museum of American History y como me había apuntado a la excursión nocturna, de allí cogimos un metro hasta el hotel. El metro de Washington D.C. es un búnker, muy hermético y algo lioso. Un empleado nos tuvo que guiar.

"Dave, presidente por un día"

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Vi esta película en el autobús, mientras cruzábamos el Estado de Pennsylvania en dirección a Washington D.C. Ni siquiera me acordaba de la película hasta ahora. Desconocía que tuviera tantos años (es de 1993), y como en la vez anterior, de alguna manera, nos estaban dando una base de lo que nos íbamos a encontrar.
Es comedia, y es entretenida. Aunque no sería el tipo de película que yo elegiría para ver. En ese momento y en las circunstancias de entonces, pensé en que vería un poco y, si no me gustaba, la dejaría a medias. Finalmente la vi entera. Que el trayecto desde Niagara Falls hasta Washington D.C. era largo, creo recordar que aproximadamente unos 700 kilómetros.

Dave Kovic (Kevin Kline) es un sencillo ciudadano que guarda un extraordinario parecido con el presidente de los Estados Unidos, Bill Mitchell. La CIA se presenta en su casa porque necesitan contratar un doble para el presidente, que como buen mujeriego se marcha muchos días de la Casa Blanca y nadie sabe dónde está. En una de esas escapadas, un repentino ataque incapacita al presidente, por lo que los asesores políticos deciden que Dave lo suplante, dando por hecho que será un hombre fácilmente manipulable. Pero el nuevo presidente no hace las cosas de igual manera, y la primera persona que se dará cuenta será la esposa del presidente (Sigourney Weaver), que descubrirá en Dave un nuevo amor, pero también la verdad.

sábado, julio 13, 2013

El Mall y la Smithsonian Institution, Washington D.C.

Antes de hablar de la magnificencia de la ciudad de Washington D.C., voy a hacer un paréntesis para hablar de sus museos, agrupados en la Smithsonian Institution.

El Mall es una magnífica avenida de 1,6 kilómetros, que une el Capitolio con el Washington Monument. Es el corazón cultural de la ciudad. A lo largo de ella se encuentran numerosos y espléndidos museos, pertenecientes a la Smithsonian Institution. En el extremo noreste se halla la National Gallery of Art, y enfrente uno de los museos más populares del mundo, el National Air and Space Museum, que ocupa un gran edificio de vidrio y acero. El National Museum of American History y el National Museum of Natural History, en el extremo norte, son dos de los museos que reciben más visitantes.
Todos los museos que se encuentran en el Mall, gracias a la Smithsonian Institution, son gratuitos. No podíamos ver todos, así que nos decantamos por el Museum of American History, y realmente mereció la pena. De hecho, desde el Capitolio tuvimos que cruzar el Mall hasta el extremo opuesto y a mí me cogió el sol, porque el día era espléndido. También comimos ese día en medio del parque, antes de llegar al Museo: un perrito caliente y un helado. Comida rápida bajo la sombra de un árbol.
No obstante, voy a dar referencias respecto de los museos que se ubican en el Mall, aunque sólo pudiéramos ver uno.
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National Air and Space Museum

El National Air and Space Museum está dedicado al espacio. Se inauguró el 1 de julio de 1976 para conmemorar el bicentenario del país. El diseño limpio y moderno del Museo Nacional del Aire y el Espacio refleja las maravillas tecnológicas expuestas en su interior.
La entrada conduce hasta la sala Milestones of Flight (Hitos de la Aviación), dedicada a los primeros viajes aéreos y espaciales. Acoge el Flyer construido por los hermanos Wright en 1903, la primera máquina propulsada más pesada que el aire en conseguir un vuelo sustentado y controlado; el Spirit of St. Louis, en el que Charles Lindbergh hizo el primer viaje transatlántico en solitario en 1927; y el módulo tripulado Apolo XI, en el que viajaron los astronautas Buzz Aldrin, Neil Armstrong y Michael Collins en su histórica misión a la Luna en 1969.
En el Space Race (Sala del Espacio) se exponen trajes espaciales, una maqueta de la lanzadera espacial Columbia, y el Skylab, un taller en órbita.
El Lockheed Vega rojo con el que Amelia Earhart se convirtió en la primera mujer en realizar en solitario un vuelo transatlántico en 1932 es una de las vistosas piezas de la sala Pioneers of Flight (Desarrollo de la Aviación). La sala World War II Aviation (Aviación en la IIª Guerra Mundial) alberga aviones de combate de las fuerzas aéreas americana, británica, alemana y japonesa.
National Gallery of Art

La National Gallery of Art es uno de los principales lugares de interés de la ciudad. Se fundó cuando en 1937 el financiero Andrew Mellon legó su colección de arte europeo, el núcleo de la National Gallery of Art. Otros coleccionistas, estimulados por el ejemplo de Mellon, cedieron también sus obras de arte.
De las dos construcciones principales, el magnífico edificio oeste, de estilo neoclásico e inaugurado en 1941, alberga arte europeo del siglo XIII al siglo XIX. El moderno edificio este, terminado en 1978, está dedicado al arte del siglo XX. Una explanada subterránea con una cafetería y tiendas une ambos edificios.
La rotonda central del edificio oeste está flanqueada por alas del mismo estilo. Al oeste de la rotonda se hallan las salas que albergan arte italiano, holandés, flamenco y español. Entre los cuadros italianos destacan las madonnas de Giotto, Botticelli y Rafael, y Ginebra de Benci, un  retrato de Leonardo da Vinci. Entre otras obras maestras figuran pinturas de Rembrandt, Van Dyck, Rubens, Goya, El Greco y Velázquez. Las estancias dedicadas a la escultura abarcan desde la Edad Media al siglo XX. Las salas al este de la rotonda albergan una colección de arte francés impresionista y posimpresionista, con joyas como Mujer con sombrilla de Monet, Cuatro bailarinas de Degas y En el Moulin Rouge: comienzo de cuadrilla de Toulouse-Lautrec. En la imponente colección de pintura estadounidense se muestran retratos de John Singer Sargent y James McNeill Whistler.
Jardín de esculturas

Junto al edificio oeste hay un Jardín de Esculturas que en invierno se transforma en una pista de patinaje sobre hielo.
El enorme edificio este se diseñó para acomodar grandes piezas de arte moderno. En el centro de la galería principal cuelga un gigantesco móvil rojo, azul y negro de Alexander Calder, de 1976. Cerca de la entrada se encuentra una escultura de Henry Moore y en el atrio cuelga un tapiz de 1977 de Joan Miró.
National Museum of Natural History

El National Museum of Natural History fue fundado en 1910 y tiene una amplia colección formada por 120 millones de piezas, entre las que figuran objetos de diversas culturas del mundo, fósiles y animales terrestres y marinos.
La entrada conduce hasta la elevada rotonda, que alberga un impresionante elefante africano. A la derecha se encuentra una de las salas más populares, Dinosaur Hall, que muestra esqueletos y huevos de dinosaurios y mamíferos de la época glaciar, como el mamut lanudo.
La planta baja alberga la Ocean Hall, donde las exposiciones exploran la magnificencia de los océanos, y la relación del hombre con ellos. A la izquierda de la rotonda está el IMAX Theater y la inmensa Hall of Mammals, con interesantes exposiciones sobre los mamíferos, incluido el hombre.
En la segunda planta se encuentra la colección de piedras preciosas y minerales, cuya pieza principal es el diamante Esperanza, de 45,52 quilates, el mayor diamante azul oscuro del mundo. Perteneció a Luis XVI de Francia. También en la segunda planta se halla el popularísimo zoo de insectos, con sus cucarachas silbonas gigantes y su gran colonia de hormigas cortahojas.
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National Museum of African Art

En el National Museum of African Art gran parte de las salas son subterráneas. Desde el pequeño pabellón de la entrada se desciende a las tres plantas en las que se distribuyen las exposiciones. En las 7.000 piezas de la colección permanente figuran muestras de arte moderno y antiguo de África, aunque la mayoría data de los siglos XIX y XX. Merece la pena contemplar los bronces, la cerámica, las increíbles piezas de marfil y oro, las telas kente de brillantes colores de Ghana y las fotografías.
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Smithsonian American Art Museum y National Portrait Gallery

La antigua Oficina de Patentes de Estados Unidos alberga la Smithsonian American Art Museum y National Portrait Gallery. Es un ornamentado edificio de 1836. Este museo alberga numerosos trabajos de artistas estadounidenses que reflejan la historia y la cultura del país. En la colección de arte popular destaca una obra impactante y visionaria, Throne of the Third Heaven of the Nations’ Millennium (1950-1964), realizada con bombillas, láminas de plata y oro y muebles viejos por James Hampton, un conserje de Washington. Los paisajes de Albert Bierstandt llaman la atención entre las obras del siglo XIX y principios del XX. Resulta especialmente sorprendente su obra Among the Sierra Nevada, California, que captura la inmensidad del oeste americano. Otro trabajo importante de este período es Achelous and Hercules, de Thomas Hart Benton. En esta representación mitológica de los primeros momentos del país, Hércules simboliza al hombre doblegando a la naturaleza y disfrutando de los frutos de su trabajo. Entre otras joyas destacan las obras de artistas de la talla de Jasper Johns, Andy Warhol y Robert Rauschenberg.
La National Portrait Gallery es el álbum de familia de Estados Unidos. Acoge cuadros, esculturas, grabados y fotografías de miles de estadounidenses famosos, trabajos tan diversos como el famoso retrato de George Washington pintado por Gilbert Stuart (el que aparece en los billetes de un dólar), bustos de Martin Luther King Jr. y el poeta T. S. Eliot, y algunas fotografías de la actriz Marilyn Monroe.
Art and Industries Building

El Arts and Industries Building es una obra maestra de la arquitectura victoriana. Se construyó para albergar piezas de la Exposición del Centenario de Filadelfia. Cuando estuve en Washington el edificio se encontraba cerrado al público porque estaba siendo restaurado.
National Museum of American Indian

Hay muchas más galerías y museos en el Mall, como el Museo de Botánica, el National Museum of American Indian, la Freer Gallery of Art, la Arthur M. Sackler Gallery, el Hirshhorn Museum, etc. Es imposible verlos todos ni siquiera en una semana. Lo mejor es que son todos gratis.
Smithsonian Castle

En el centro del Mall se encuentra el Smithsonian Castle, con su elegante fachada victoriana. Es el principal centro de información de las actividades de la Smithsonian Institution.
National Museum of American History

Finalmente llegamos al National Museum of American History. Estuve entre este y el del espacio, pero teniendo en cuenta que me gusta más la historia que la astronomía, no estaría de más saber algo más de historia americana.
Traje indio

Este museo alberga la Historia de Estados Unidos. En sus cinco pisos alberga un sinfín de objetos divididos en varias exposiciones sobre cultura, sociedad, tecnología y política de Estados Unidos.
Interior del Museo de Historia Americana

Una de las salas más interesantes es la Sala de la Invención, donde se expone a grandes innovadores y sus procesos de innovación, que van desde el horno microondas a una tabla de snowboard para personas que no pueden andar.
Portátil utilizado por la prensa para cubrir la Guerra del Golfo y acreditaciones de periodista

Es interesante la Headsville Post Office de Virginia Occidental, una oficina postal con cien años de antigüedad que fue desarmada y reconstruida por completo en 1971. También es muy popular el Model T de Ford, una destacada pieza de ingeniería que anunció el comienzo de la era del motor.
Rana Gustavo original

Una de las joyas del museo es la colección de vestidos utilizados por las primeras damas durante los bailes inaugurales de la presidencia. Se conservan tanto los vestidos de alta costura de Jackie Kennedy y Nancy Reagan, como el más modesto de Rosalynn Carter.
Zapatos de Celia Cruz, guantes de boxeo de Muhammad Alí, etc.

De gran importancia histórica y cultural es la bandera estadounidense que ondeó en el Fort McHenry en 1814, ya que inspiró el poema de Francis Scott Key que después se convertiría en el himno estadounidense.
Zapatos de Judy Garland en El mago de Oz

El museo alberga exposiciones de temáticas muy dispares, desde aspectos científicos hasta piezas que representan la vida y las tareas de la presidencia o exposiciones de interesantes objetos, como los zapatos rojos que lució Judy Garland en El mago de Oz.

Barco de cañones Philadelphia, hundido en 1776

Girolamo Savonarola

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Girolamo Savonarola, retrato de Fray Bartolomeo (1498)

Girolamo Maria Francesco Matteo Savonarola fue un religioso dominico, predicador italiano, confesor del gobernador de Florencia, Lorenzo de Médici, organizador de las célebres hogueras de vanidad (o “quema de vanidades”) donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo y sus cosméticos, así como los libros que él consideraba licenciosos, como los de Boccaccio. Con un gran poder en la Florencia de la segunda mitad del siglo XV, fanático irrefrenable que atemorizaba al pueblo con sus sermones, predicó contra el lujo, el lubro, la depravación de los poderosos y la corrupción de la Iglesia Católica, contra la búsqueda de la gloria y la sodomía, que sospechaba se encontraban inmersas en la sociedad de Florencia, donde él vivió.
El poder de Savonarola se encontraba en sus profecías, en sus sermones proféticos. Predijo que un nuevo rey Ciro atravesaría el país para poner orden en las costumbres de los sacerdotes y el pueblo. La entrada del ejército francés de Carlos VIII, en 1494, en la Toscana, confirmó su profecía. Sus violentas críticas contra la familia que gobernaba Florencia en esa época, los Médici, acusándoles de corruptos, contribuyeron a la expulsión del gobernador Piero de Médici por los florentinos en 1495. Sus ataques contra el Papa Alejandro VI le valieron, primero la excomunión y la prisión, y más tarde, tras haber sido liberado y conducido a Roma por los grandes comerciantes florentinos, la condena a la hoguera por un tribunal de la Inquisición y la inclusión de su obra en el Index (Índice de Libros Prohibidos).

Savonarola fue el tercero de los siete hijos del comerciante Nicoló di Michele dalla Savonarola y de Elena Bonacolsi, descendiente de los señores feudales de Mantua. Era costumbre de las familias acomodadas entregar uno o varios de sus hijos a la Iglesia para que se educaran y fueran sacerdotes. El abuelo de Savonarola, Michele, había sido doctor y autor famoso en Medicina, médico de los gobernantes ferrarenses; pero además había sido un hombre profundamente religioso, estudioso de la Biblia, de costumbres sencillas y terminantes. En su vejez escribió folletos, como De laudibus Iohanni Baptistae, que fueron muy importantes en la formación de Girolamo. También su abuelo se encargó de su primera educación, enseñándole gramática, música y dibujo. Tras la muerte del abuelo, el padre de Savonarola quería que estudiara Medicina. En un principio, Girolamo se entusiasmó con los diálogos escritos por Platón, pero pronto se decantó por las enseñanzas del aristotelismo y Santo Tomás.
Después de alcanzar el título de maestro, empezó los estudios de Medicina, que abandonó para dedicarse a la Teología, el estudio de las doctrinas católicas. En 1472 escribió De ruina Mundi y en 1475, De ruina Ecclesiae, donde compara la Roma del Papa con la antigua y corrupta Babilonia. Con este espíritu ingresó en el convento de San Agustín de Faenza, donde muy pronto se convirtió en predicador. Más tarde, solicitó su ingreso en la orden dominica, y fue enviado al convento de San Domenico de Bolonia. Allí se dedicó íntegramente al estudio teológico y poco tiempo después se trasladó al convento de Santa Maria degli Angeli. Escribió discursos en los que acusó a la Iglesia de todos los pecados. Los papas humanistas, que ayudaban y mantenían a los artistas, eran su blanco preferido. Sus fieles siguieron con devoción sus llamadas a la vida sencilla. Las misas de Girolamo Savonarola llegaron a reunir a 15.000 personas. Decía que todos los males de este mundo se debían a la falta de fe, porque cualquiera que tuviese fe se daría cuenta que es necesario obrar bien, porque las penas del infierno son infinitas. Según Savonarola, los poderosos de este mundo se sentían orgullosos de haber puesto fin a la vida sencilla de los siglos anteriores. Según él, los sacerdotes de su época eran los peores porque hacían todo al revés de cómo deberían hacerlo; sólo les interesaban los bienes de este mundo, ya no cuidaban las almas ni les inquietaban los corazones de su pueblo, sino que sólo se preocupaban de obtener beneficios.
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Estatua de Savonarola en Ferrara

En 1482, la orden dominia le envió a Florencia. En sus discursos hablaba sobre la pobreza, la sobriedad y el carácter fuerte que los verdaderos creyentes deben tener. Su forma de hablar violenta y sus excesivas críticas acabaron por desesperar al pueblo, por lo que tuvo que abandonar Florencia unos pocos años después de haber llegado. Regresó a Bolonia, donde se convirtió en maestro de estudios. En su vida en el convento se distinguó por sus rigurosos ayunos y penitencias, incluyendo el maltrato que se daba con el cilicio y practicando una absoluta frugalidad, comiendo y bebiendo muy poco.
Regresó al convento de Santa Maria degli Angeli, donde se dedicó con especial énfasis a la predicación después de haber estudiado las técnicas necesarias para hacer discursos públicos.
En 1491, a la edad de 34 años, se le entregó la titularidad de la iglesia de San Marco en Florencia. Desde allí atacó al Papa Inocencio VIII como “el más vergonzoso de toda la Historia, con el mayor número de pecados, reencarnación del mismísimo diablo”.
Sus ardientes predicaciones, llenas de avisos proféticos, no eran extrañas en la época, pero sus profecías parecían cumplirse con los desastres que estaba viviendo la ciudad de Florencia en esa época, como la derrota contra los franceses o el excesivo lujo de los ricos, que vivían rodeados de obras de arte, frente a miles de personas que vivían en la pobreza. En estas condiciones, la población se acercaba a Savonarola porque denunciaba todo esto. Otro desastre fue la epidemia de sífilis. Muchos llegaron a creer que Savonarola era el profeta de los “últimos tiempos”.
La iglesia de San Marcos donde predicaba Savonarola fue conocida por su fanatismo. Savonarola no era un teólogo, no predicaba doctrinas. En su lugar, predicaba su idea de la vida cristiana. Afirmaba que un alma intachable era predecible a cualquier acto lujoso o ceremonia excesiva. Con sus críticas no intentaba hacer la guerra contra la Iglesia de Roma, sino que quería corregir sus pecados. Lorenzo de Médici, que gobernaba Florencia y mantenía con su dinero a Miguel Ángel, también conocía a Savonarola. Se dice que Lorenzo llamó a Savonarola en su lecho de muerte y Savonarola le maldijo, haciendo que Lorenzo terminase sus días temiendo al infierno. Lorenzo y su hijo Piero de Médici se convirtieron en uno de los blancos de las predicaciones de Savonarola.
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Placa conmemorativa donde estaba colocada la hoguera de las vanidades, Piazza della Signoria, Florencia

El rey francés Carlos VIII quiso hacer valer su derecho a gobernar Nápoles, por lo que decidió entrar en Italia con su ejército y pasar por Florencia. Savonarola le consideró un enviado del Cielo para poner orden en el clero, que él consideraba impuro. En 1494, en la Florencia invadida por el rey francés, estalló una gran rebelión. Los gobernantes de la familia Médici fueron acusados y expulsados. Savonarola surgió entonces como líder de la ciudad y comenzó a gobernar la República Democrática de Florencia, de marcado carácter religioso. Como el poder estaba en manos de Savonarola, persiguió ferozmente a los homosexuales, las bebidas alcohólicas, el juego, la ropa incedente y los cosméticos. Savonarola ordenó buscar por la ciudad cualquier cosa que permitiera la vanidad o el pecado, como tablas de juego, libros que trataran de cuestiones sexuales, peinetas, espejos, perfumes y ropa indecente, que fueron confiscados y echados a la “hoguera de las vanidades”, una inmensa hoguera que ardía en la plaza principal de la ciudad. También se quemaron cuadros y obras maestras del Renacimiento, libros de Petrarca y Boccaccio, libros de los antiguos escritores de la civilización romana y griega de incalculable valor, por ser considerados inmorales. La violencia dirigida por Savonarola se extendió por toda la República de Florencia, en un intento de obligar a los ciudadanos a que retomases unas costumbres sencillas.
En estas circunstancias, se creó un grupo contrario al Gobierno de Savonarola, llamado “los arrabbiati” (“enojados”), que fueron derrotados en las calles por los seguidores de Savonarola. Los franciscanos fueron los mayores opositores de Savonarola, pues con sus predicaciones en la Iglesia de los dominicos, la iglesia franciscana de la Santa Cruz de Florencia iba perdiendo adeptos y se quedó vacía. El monje Francesco de la Curia se convirtió en el mayor crítico a Savonarola.
En esta época, sus ataque contra la familia española del Papa, los Borgia, se recrudecieron tanto que terminó enemistándose  definitivamente con el Papa Alejandro VI.
Savonarola atacó a los Borgia acusándoles de pecadores. Su feroz ataque se centró en Rodrigo Borgia, que poco después llegó a ser Papa con el nombre de Alejandro VI. Savonarola atacó a los amigos del Papa, acusándoles de pecadores, incestuosos y mentirosos. Alejandro VI pidió a Savonarola que cambiara su actitud, incluso intentando sobornarle ofreciéndole el puesto de cardenal. El fraile no aceptó e incluso llegó a cuestionar la autoridad del Papa.
Irritado ante tantas críticas, el Papa Alejandro VI amenazó a todos los habitantes de Florencia con la “pena de entredicho”, que era la prohibición de todos los sacramentos para todos los ciudadanos e impedir que los muertos se enterraran en cementerios bendecidos. Estas amenazas provocaron el terror entre el pueblo de Florencia. En 1497, Savonarola fue expulsado de la Iglesia. Un año más tarde, el fraile subió al púlpito de Santa Maria del Fiore (catedral de Florencia) para demostrar la invalidez de aquella excomunión, y arremetió con mayor violencia contra la Corte de Roma y el Papa. En 1498, el Papa ordenó su arresto y ejecución, tras la muerte del rey francés Carlos VIII, que había sido defensor de Savonarola.
El ejército del Papa entró en Florencia, que no opuso resistencia y los ciudadanos se mostraron dispuestos a entregar al fraile. Éste se escondió junto con sus seguidores en el convento de San Marco. Savonarola acabó siendo derrotado y detenido, junto con sus inseparables amigos, Fray Domenico de Pescia y Fray Silvestro Maruffi. Savonarola, acusado de herejía, rebelión y errores religiosos, fue conducido a la prisión de Florencia. Durante 42 días fue torturado y finalmente firmó su arrepentimiento con el brazo derecho, miembro que los torturadores le habían dejado intacto para tal fin. La confesión fue firmada el 8 de mayo de 1498 y poco después se arrepintió de haberla firmado, pues había confesado en la misma crímenes que en realidad no había cometido. Fue ejecutado el 23 de mayo de 1498, junto a Fray Domenico de Pescia y Fray Silvestro Maruffi. A los tres se les quitó la ropa, fueron tratados como herejes y entregados al brazo secular, donde fueron estrangulados y, posteriormente, quemados sus cuerpos. Los restos fueron devueltos a la hoguera varias veces, a fin de que se redujeran íntegramente a cenizas y sus partidarios no fueran a coger nada para tratar como reliquias. Las cenizas fueron arrojadas al río Arno. La familia Médici recuperó el gobierno de Florencia.
Savonarola era intenso, fanático y carismático en el aspecto personal. Se le compara a Lutero en su denuncia de corrupción de la Iglesia Católica, pero no estableció unas bases doctrinales que, con Lutero, llevarían al cisma de la Iglesia Católica. Sin cuestionar el dogma católico, era un adelantado de la reforma moral que iban a traer el Protestantismo y la Contrarreforma.
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Ejecución de Savonarola en la Piazza della Signoria, Florencia

Bajo la tormenta

Ayer iba al coche cuando vi el destrozo de la tormenta. Junto al coche de mi madre. Anda que si la rama cae encima la hubiera preparado buena.

viernes, julio 12, 2013

Soñar, soñar, soñar

No hay nada como empezar el día y ver a ese ángel de mirada perfecta. Y, como a veces nunca se sabe qué nos puede deparar el resto del día, a media tarde me encontraba hablando con él. Pensaba desearle suerte rápidamente, pero el azar ha querido que terminara escuchando su voz perfecta.
Es tan adorable...

Hoy me encuentro tan cansada que sólo me apetece irme a la cama. Y soñar, soñar, soñar...

jueves, julio 11, 2013

Los Jazmines

Los Jazmines es una residencia de la tercera edad ubicada en Haro. Allí está mi abuelo desde hace unos pocos días. Hoy he ido a verle y se me ha caído el alma a los pies.
Mi abuelo siempre ha sido un hombre fuerte, hasta hace relativamente poco tiempo. Verle como le he visto hoy me entristece. Ya no es sólo que se encuentre débil físicamente, es que también está perdiendo memoria.

Cuatro años


En la próxima madrugada, del 11 al 12 de julio, se cumplirán cuatro años. Cuatro años de amor, de sentimiento, de felicidad, de alegría, de risas y de lágrimas. A veces me he encontrado recorriendo un camino de espinas y rosas. Pero sobre todo, cada momento de él ha sido demasiado especial para querer olvidar nada. Ni siquiera deseo olvidar los momentos en que me hizo llorar.
Aún hoy sigo queriéndole tanto que a veces me faltan las palabras para describir todo lo que siento. En cierto momento comprendí que me había enamorado. Sin más. No pude negar la evidencia. Algo que no sólo fue obvio para mí, sino también para él.

Si pudiera elegir un momento de todo este tiempo yo creo que aún elegiría aquel primer día, en medio del Metropol, cuando le escuché por primera vez y cuando me perdí en esa mirada que concentra en sí misma todas las cosas buenas del mundo. Un día conocemos a un ángel, y él sigue siendo un ángel. La magia sigue existiendo cuatro años después, pero la intensidad es mucho mayor que entonces.