jueves, julio 19, 2012

Una llamada


Estaba deseando escribir unas palabras sobre ese momento. Ese momento tan especial de él. Cuando me ha dado los buenos días después de haberle dicho "Felicidades". Siempre me cuesta colgar el teléfono, porque cuando le escucho me encuentro como si estuviera flotando. Y hoy me ha dado también la sensación de que a él también le cuesta colgar el teléfono. Al final, nunca sabemos cuándo será la próxima vez.
Pero escucharle me relaja. Y, sin embargo, soy consciente del cambio. No sé cuándo se produjo, pero ni me palpita el corazón como lo hacía hace unas semanas ni me pongo nerviosa ante la situación de saber de él. Supongo que es desinterés. Ahora no lo tengo muy claro, porque ni siquiera me he parado a pensarlo.
En fin... Debería ir a dormir.
Adorable... Sigue siendo tan adorable... Aún resuena en mis oídos su risa al otro lado del teléfono. Adoro escucharle sonreír.

Mañana... 19 de julio

Mañana... o ya hoy.
Tendré que llamarle, porque tengo que hacerlo. No colaría que se me ha olvidado, porque es complicado que me olvide de la mayor parte de las fechas, pero sobre todo es difícil que me olvide de su cumpleaños. En los últimos años siempre me replanteaba el momento del día en que le llamaría. Ahora ya no. Simplemente, en cuanto me acuerde mañana le llamaré. Ni siquiera se me pasa por la cabeza no hacerlo. No después de haber hablado con él, no después de los dos meses terribles que he sufrido su ausencia motu proprio.
Además él espera mi llamada. Supongo que tengo que contarle una infinidad de cosas desde la última vez, pues la última vez que hablamos fue la víspera de que me marchara a Burgos. Pero mañana que hable él. Mejor, porque adoro su voz y la manera de expresarse que tiene y la forma en que dice las cosas.
Sin embargo, siento que hay algo diferente. Es como si algo se hubiera quebrado en los últimos meses. Eso está presente. Le miro con ojos distintos, supongo.

Internet en la Edad de Piedra

Es muy posible que, a partir de mañana, pueda acceder a más sitios de internet, y no como en las últimas semanas. La cuestión es que, desde que tengo el pincho, son limitados los sitios donde puedo acceder y, cuando entro en esas páginas, suele tardar. Eso me recuerda a la edad de piedra de internet, cuando conectábamos a través del módem telefónico y te caías de internet en cuanto alguien llamaba por teléfono. No es el caso, pero es cierto que llevo más de un mes que no puedo acceder, por ejemplo, a facebook. Si lo he hecho ha sido a través del iPad cuando he tenido una zona WiFi cerca o desde el portátil de mi hermano (que también está con pincho, pero a él le carga la página) o desde el móvil. Amén de las cargas y descargas. Estaba subiendo fotos a un sitio y me he caído de internet. Quizás por eso me recuerda a los primeros tiempos de internet. No ha habido manera de que continuara. 
Así que mañana vendrán a hacerme una oferta mejor, y además les he pedido una tarjeta SIM más pequeña para el iPad. 

Mañana...

miércoles, julio 18, 2012

Tarde de sol

No me importaría librar todas las tardes de la semana en verano, aunque con el miércoles ya es suficiente. Al final siempre dejo cosas para hacer esa tarde y termino siempre perreando, como el perro.

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Tarde de piscina

Me alegro de que, por fin, pueda disfrutar de una tarde de piscina. Ya era hora. El perrito está conmigo, donde iba a estar mejor que aquí?

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martes, julio 17, 2012

Vuelta a la rutina


No sé cómo lo hago, pero muchas noches me da la una de la madrugada sin sueño.
Hoy ha costado... ha costado volver a la rutina. Pero es lo que hay. 
Aunque la llamada de alguien a media mañana me ha hecho sonreír.
Debería ir a leer, aunque sólo sea por recuperar esa rutina también, que la perdí en esta última semana. Me resulta extraño no haber leído nada en siete días, pero así ha sido.

lunes, julio 16, 2012

San Juan de Ortega

Enclavado en los Montes de Oca, a una veintena de kilómetros de Burgos, cuna de santos y parada obligatoria de los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela, se encuentra San Juan de Ortega. 
Cualquier peregrino que se precie no podrá pasar de largo por este paraje que parece creado para el mejor acomodo de los que siguen la vía compostelana. 
San Juan de Ortega, con unos 18 habitantes durante todo el año, pertenece al Ayuntamiento de Barrios de Molina. Es una especie de aldea, si bien se define como Entidad Local Menor o Junta Vecinal. 
El Camino de Santiago hace de este pequeño pueblo un punto de encuentro, donde se hace gala de un entorno tranquilo y rico en patrimonio cultural y medioambiental, lo que genera una gran diversidad de turistas y peregrinos que enriquecen el acervo cultural. Durante los meses de la primavera y el verano visitan San Juan de Ortega una media diaria de cien turistas y peregrinos. 
La historia de San Juan de Ortega comienza con el nacimiento de Juan de Velázquez en el año 1080 en el pueblo burgalés de Quintanaortuño, que más tarde pasaría a la Historia con el nombre de San Juan de Ortega. Este religioso dedicó toda su vida a ayudar a los peregrinos con la construcción de calzadas y puentes que hicieran más fácil el camino jacobeo (la misma tarea a la que dedicó su vida Santo Domingo de la Calzada). Su gran obra la ejecutó en los Montes de Oca con la construcción de una iglesia dedicada a San Nicolás de Bari y un pequeño monasterio. El Santo falleció el 2 de junio de 1163, pero su obra no terminó con su muerte, ya que continuó durante años hasta consolidar el complejo monacal que se aprecia en nuestros días. 
En la actualidad, el Monasterio de San Juan de Ortega comprende la Iglesia Monacal, la Capilla de San Nicolás de Bari o Capilla del Santo, el Claustro de los Jerónimos y un Refugio de Peregrinos. 

La portada de la Iglesia Monacal es del siglo XV y la mandó terminar el Obispo de Burgos, Alonso de Cartagena. Está formada por un arco apuntado con varias arquivoltas que se apoyan sobre un gran capitel corrido decorado con vegetales. El acceso a la iglesia se realiza a través de un arco escarzano con dos capiteles decorados con hojas y el escudo del Obispo. La arquivolta exterior se corona con el escudo de Castilla.
A los dos lados del arco se hallan dos escudos con la flor de lis de los Catagena, timbrados por el sombrero del Obispo. 
El Retablo del Juicio Final o de las Ánimas data del siglo XVI y representa un Juicio Final formado por una iconografía inusual: en el banco y en la primera calle aparecen figuras desnudas con las manos en la cabeza o en el rostro, en actitud de dolientes o de súplica. Simbolizan a las ánimas condenadas y del purgatorio. En la calle superior están representados los Apóstoles y una talla de la Virgen con el Niño, que interceden por las almas. Encima está situado Cristo resucitado mostrando las llagas. 
El Capitel del Ciclo de la Navidad es un triple capitel figurado con varias escenas navideñas. En la primera de ellas se encuentra la Anunciación, con el Arcángel Gabriel arrodillado ante María. A continuación se encuentra la Visitación de María a Santa Isabel, con una sirvienta a un lado, y después, el sueño de José en el que un ángel le anuncia el Misterio de la Concepción. En la escena principal, el Nacimiento de Jesús, la Virgen se encuentra recostada y acompañada por las parteras, mientras el Niño está en el pesebre y, a la vuelta, se sitúa el anuncio de los pastores. 
Este capitel románico está datado entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Es relevante su profundo detallismo en las figuras, pero su importante es célebre dos veces al año: el 21 de Marzo y el 23 de Septiembre. En esta época se producen los equinoccios de primavera y otoño. En estas dos jornadas, un rayo de sol entra por la ojiva abierta en el muro de la iglesia, iluminando el capitel que representa a la Anunciación aproximadamente durante cinco minutos. 
Este espectáculo demuestra los conocimientos de astronomía del arquitecto y es contemplado, cada año, por cientos de curiosos. 
En el sepulcro se encuentran los restos de San Juan de Ortega. Se trata de un sarcófago liso, con forma trapezoidal. En su origen estaba situado en la Capilla de San Nicolás, debajo del sepulcro labrado, un sarcófago de madera policromada y el baldaquino gótico. Se cree que estaba dispuesto así para evitar los saqueos de reliquias. 
Se abrió por primera vez en el siglo XV y este hecho fue recogido en un documento de la época que hoy ha desaparecido. En su restauración en los años 60 volvió a abrirse para estudiar los restos del interior. 
El ábside central románico fue construido en los siglos XII y XIII. Tiene un mayor desarrollo que los laterales, tanto en planta como en altura. Está cubierto por una bóveda de cañón apuntada en su primer tramo y una cúpula gallonada, cuyos nervios están decorados con pequeñas flores de cuatro hojas. Las dos líneas de imposta enmarcan las tres ventanas que se abocinan y se arquiculan con once arquillos baquetonados. 
Todos los capiteles de este ábside son diferentes. En los dos pilares laterales se encuentran los escudos de la familia Rojas y Avellaneda (estrellas y lobos), que mandó colocar aquí Doña Inés de Rojas y Avellaneda en 1602. 
En el ábside derecho se encuentra la figura de Santo Domingo de la Calzada. Esta talla representa a un hombre maduro, con larga barba gris de ermitaño, hábito negro de monje, cayado y pies descalzos, que simbolizan la pobreza y dedicación al Camino y a los peregrinos. A sus pies están el gallo y la gallina, símbolos del milagro de la resurrección del inocente que fue ahorcado (“En Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”). 
Su instalación en la iglesia pretende acentuar la relación entre los dos Santos, ya que la tradición afirma que San Juan fue discípulo del riojano, heredando incluso la dirección del hospital y la iglesia fundadas por su maestro. Tanto uno como otro cuidaron, repararon y construyeron diversas obras a lo largo del Camino. 

El Capitel de la Anunciación y Visitación data de la primera fase de construcción, en el siglo XII. Muestra dos escenas en sus dos caras, la Anunciación y la Visitación. Las escenas se articulan mediante arquerías y torres que representan la Jerusalén celeste. Su estilo está vinculado a los marfiles y sarcófagos de la época. En la Anunciación se ve al arcángel Gabriel de pie, señalando a la Virgen, que tiene las manos levantadas en gesto de aceptación. 
En la Visitación, situada en un solo arco, Santa Isabel y María se abrazan. Visten de forma similar y Santa Isabel posa simbólicamente las manos sobre el vientre de María. 
El Capitel de Roldán y Ferragut podría pertenecer a la primera fase constructiva del siglo XII y está muy deteriorado. Se ve una escena con dos figuras: una a pie y otra a caballo. La que está de pie va vestida con malla y casco, un escudo y una espada en actitud de atacar. El caballero también porta escudo y casco. La pata delantera del caballo se encuentra levantada, lo que indica que el animal está avanzando. 
Esta escena se interpreta como la lucha entre Roldán, caballero de Carlomagno, y el gigante Ferragut, de origen musulmán, en la que gana el primero porque conoce el único punto débil de su enemigo. Es una escena bastante representada a lo largo del Camino de Santiago porque el hecho se sitúa en la ciudad de Nájera.

domingo, julio 15, 2012

Tanta intensidad


Me da la sensación de que ha pasado al menos un mes desde que marché a Burgos, y tan sólo ha pasado una semana desde que llegué. Tal ha sido la intensidad...
Sí, ha sido todo muy intenso, tanto de noche como de día. Aunque teníamos que llegar al final. Y parece que ese final no llegaba, porque anoche me encontraba en Ezcaray con algunos de esos compañeros de clase y juergas. Me resultaba extraño que ellos estuvieran allí, casi al lado de casa.
Al regresar a Santo Domingo me pusieron el chiflo. Dio 0,06. Ya les dije a los guardias que era la primera vez que me lo ponían. Llegué a las cuatro.
Y mañana volvemos a la rutina.

sábado, julio 14, 2012

Y finalmente

Aun estoy en Burgos, junto a la catedral. Me resulta muy extraño encontrarme con esta calma después de la semana loca que está acabando. Creo que ya se han ido todos, así que es doblemente extraño. Da pena cuando todo acaba, aunque tal vez sea mas nostalgia que otra cosa. Hay wifi en toda la plaza. Hemos salido al menos en dos periódicos burgaleses. No es un punto final. Como dijo ayer el director del curso, 'esto no es el final de un ciclo, sino el comienzo'. Me quedo con eso. En una horita estaré en casa... Calma... Me apetece algo de tranquilidad. Que esta semana me deja para el arrastre.

jueves, julio 12, 2012

¿Y si...?

Hay momentos que simplemente nos gustaría estar en otro lugar o, quizás, encordamos otro momento del pasado y deseamos regresar, aunque solo sea por unos minutos allí. Hoy pensaba en el primer año, y si bien no me gustaría cambiar el lugar, si desearía volver a dona años atrás, o quizás uno. Volver a repetirlo. Quiero que no me afecte, pero si que me afecta, por mucho que me pese.

Emotividad de alto voltaje

Siento cierta tristeza. Desconozco el motivo, pero llevo dos días que estoy deseando marchar a casa. Quizás sea cierto que el alcohol es un depresivo, porque a medida que avanzan los días me encuentro emocionalmente con un bajón que se va incrementando. Y por eso me quiero ir a casa. Porque no quiero que nadie perciba esa tristeza. Y es que no se de donde procede, creo que del fin de semana pasado, que ahora me parece tan lejano... Estoy planteando si salir o no esta noche. Incluso cuando me han felicitado por haber nacido mi sobrina, que ha sido una falsa alarma, pero casi me echo a llorar de emoción. Y en ese momento he sido consciente de la tristeza que siento.

Facultad de Económicas

Este año estamos en la facultad de Económicas. Hoy es el ultimo día de clases. Me da pena, claro.
Me encuentro, desde hace unos días, menos receptiva de lo habitual.
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miércoles, julio 11, 2012

Tarde de clase

La tarde está siendo un tostón, así que tengo que desconectar de alguna otra manera. Creo que esta noche será tranquila. El sábado pasado me parece tan lejano... A veces, cuando me despierto por la mañana, No tengo muy claro en que día estoy. Y ya no queda nada...

¿Donde se pasa el tiempo en Burgos?

Debería escribir mas, pero esta semana me está siendo imposible encontrar tiempo para esgrimir unas pocas palabras en el mínimo tiempo. No encuentro tiempo y tampoco me he parado a pensar de donde rascar un poco de tiempo para escribir. Lo necesito... Y lo echo de menos. Ciertamente.

martes, julio 10, 2012

Cuatro rosas

Creo que nos hemos hecho asiduos a este bar. Llevamos dos días de fiesta. No se si aguantaremos esto todos los días, pero el momento es el momento. Y eso que yo hoy no iba a salir...
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lunes, julio 09, 2012

El reencuentro

Las once y cuarto de la mañana. Tenía que haberme quedado durmiendo. Porque me cuesta seguir lo que está diciendo. Ya sabía que anoche habría fiesta, pero creía que regresaríamos antes. Lo pasamos bien.

domingo, julio 08, 2012

Unas palabras que cambiaron todo


Me encuentro tranquila, como si me hubiera quitado un enorme peso de encima. Hablar con él me vino bien. En el fondo, yo sabía que si me encontraba con él el tono iba a ser conciliador, porque no quiero llevarme mal con él, porque me duele mirar a otro lado si me cruzo con él, porque su sabiduría me enriquece.
Lo que no esperaba era quedarme durante horas y horas. Apenas tengo fragmentos de la noche. Al principio sí que le miraba, pero me recuerdo después que ni una vez miraba en su dirección, como si una parte de mí estuviera evitando mirarle a los ojos.
Pero hablamos y eso es lo importante. Y al hablar siento cierta ligereza, como si me hubiera quitado de encima una losa muy pesada.

sábado, julio 07, 2012

Máxima calma

Hay momentos que no cambiaría por nada del mundo, como este. En realidad, lo cambiaría solo por otra cosa: ir a hablar con el. Es bastante probable que esta noche nos encontremos y, al pensarlo, se me ha puesto un nudo en el estómago. Obviamente no voy a ir a hablar con el, aunque sería lo mejor... Ya nos encontraremos.
Le he visto esta mañana y ha mirado hacia otro lado. Ayer hizo lo mismo. Está haciendo lo mismo que hacía yo hace unas semanas.
Me gustaría acabar con esta situación.

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viernes, julio 06, 2012

Historias de la luna llena

Esta semana ha habido luna llena. Siempre me ha fascinado la luna llena. Quizás por la claridad que desprende en la noche...
Me imaginaba, hace un momento, paseando con él bajo la luna llena. Peligroso. ¡Quién no me dice que no se convierta en algo... algo así como un licántropo! Al fin y al cabo, hay una parte de él que no conozco y que dejó entrever hace unos meses. Vi sus ojos cambiar... No sabría expresar lo que vi en ellos, pero me asustó.
A veces le pido a la luna que me cuente sus secretos, pero la luna es traicionera, siempre está cambiando su rostro, así que prefiero preguntar a las estrellas.

La luna llena afecta negativamente. Mi gata se ha marchado de casa. Pasará la noche fuera, pero mañana regresará con el alba. 

En los sueños...


Hacía tiempo que el cansancio no me pesaba tanto como en estos momentos. Creo que podría quedarme dormida escribiendo, así que mejor será que me vaya a sumergirme en los sueños.

En los sueños...

jueves, julio 05, 2012

Algo está cambiando

Algo está cambiando dentro de mí. Llevo todo el día rumiando sobre él. Apenas me afecta nada que tenga que ver con él. Incluso cuando a las nueve he visto su coche, ya no siento lo que sentía. Sólo he pensado que menos mal que no me he cruzado con él. Siento que algo ha golpeado mi corazón en las últimas semanas, pero a veces me resulta todo muy extraño, incluso él pertenece a otro mundo ajeno al mío.
Cuando una persona no da nada de sí se pierde el interés y, aunque a veces me siento algo confusa, sé que ya no existe la atracción. Ni siquiera tengo ganas de verle. Estoy mejor cuando él se encuentra lejos.

¿Qué está ocurriendo? Quizás me esté desenamorando, lo que no estaría mal.

A veces me acuerdo más de esos momentos crueles que ha traído él, de su silencio de pesadilla y, sinceramente, creo que es mejor que él esté bien lejos. Aunque aún siento algo dulce por él, sé que terminará desapareciendo todo tipo de sentimiento.

¿Qué ha cambiado en mí? Supongo que la perspectiva de las cosas.

¿Le sigo queriendo? Sí, supongo que sí, aunque últimamente ni siquiera me lo planteo. Al no cruzarme con él me siento más ligera, pero sé que ocurrirá, que cualquier día nos encontraremos. Pero algo ha cambiado en mí en los últimos dos meses. 

¿Qué será...?


Con el paso del tiempo he llegado a comprender que hay personas que nacimos para amar y otras nacieron para ser amadas. Me encuentro, obviamente, en el primero. Cuando van pasando los días y siento que siento soy consciente de todo lo que amo y, lo que es más, soy consciente de que nunca había amado de esta manera a nadie hasta ahora.
A veces me pregunto qué estará haciendo, pero últimamente sobre todo me pregunto si él se acuerda a veces de mí. Yo creo que sí, que a veces se acuerda...
A veces me pregunto cómo hemos llegado a esta situación tan extraña, a convertirnos en dos completos desconocidos, aunque quizás antes ya éramos unos desconocidos.
Me gustaría verle, y sé que si nos encontramos volveremos a hablar... 

miércoles, julio 04, 2012

La ausencia perenne

Hoy he tenido noticias de él. Ha sido inesperado.
Cada vez que me dicen algo de él siento un nudo en el estómago y siento que me falta el aire. Hace días que no le veo, quizás sea mejor así. 
Pero sería mejor que no me engañe. Sigo queriéndole tanto que cada día sin él es un día sin luz.

A veces he pensado en acercarme yo misma a él, pero algo me frena. Supongo que es cuestión de orgullo. Aunque también he llegado a pensar que él tampoco se atreve, que quizás tema mi reacción. Ya no sé qué pensar, pero no tengo ganas de acercarme a él... de momento. El dolor es aún muy reciente. De momento, lo dejaré estar. 
Aunque su ausencia es dura, prefiero seguir distante, alejada. 

El jardín de las hadas sin sueño

Es la segunda parte de El bosque de los corazones dormidos
Para proteger la semilla de la inmortalidad, los tres amigos, Berta, Bosco y Clara, tenían que separarse y, por seguridad, ninguno podía decir dónde se marcharía. El primer libro de la saga terminaba con una extraña sensación de peligro de Clara en el avión que la llevaba a Londres y, al mirar atrás, se había encontrado con la mirada gris de uno de los hombres de negro: Robin.
En Londres se había cambiado su identidad por la de Alice, se había teñido el pelo y había modificado su imagen, había conseguido entrar en una academia de élite para niños ricos (gracias a unas monedas de oro que le había entregado Bosco antes de marchar) y había conocido a Emma, una gótica que no tenía relación con nadie más en la residencia. Pero Alice se lleva bien con Emma, su novio Miles y James, un amigo de éste, que se está enamorando de Alice.
Una noche Alice se encuentra una flor lila en la repisa de la ventana y cree que Bosco ha ido a buscarla, pero eso sólo es el cebo para que la secuestre Robin, que la lleva a una mansión alejada de la capital inglesa.
Él la está drogando cada noche para sonsacarle el secreto de la ubicación de la semilla de la inmortalidad. Pero comienza a sufrir el síndrome de Estocolmo cuando empieza a descubrir el lado más tierno y dulce de Robin y empieza a enamorarse de su captor. Un buen día es rescatada por James y Berta. James, tras la desaparición de Alice, había tirado de los hilos y había conocido a Berta.
Tras escuchar las confesiones de Clara contra su voluntad en el iPod de Robin, deciden regresar a la Sierra de la Demanda para proteger la semilla de la inmortalidad. Descubren que la casa de Clara ha sido ocupada por un grupo de okupas, que en realidad son jóvenes recompensados por una farmacéutica suiza para destruir la semilla. La farmacéutica resulta ser la madre de Robin. Estos jóvenes luchan contra la Organización liderada por el padre de Robin, que quiere recuperar a toda costa la semilla de la inmortalidad para ponerla al servicio de la ciencia y hacerse millonarios.
Aparece un personaje nuevo: Koldo, que será el único hippy verdadero, que finalmente también se le confesará el secreto.
Cuando los padres de Robin mueren luchando por destruir la semilla, los protagonistas acuden a la Aldea de los Inmortales que, según la leyenda, tiene una semilla de la inmortalidad escondida en algún rincón de la Aldea.
Clara decide quedarse en el Bosque con Bosco, destinados a ser guardianes de esa segunda semilla.

Como un corazón enlatado


Algo así como un corazón enlatado. Esa es la sensación de las últimas semanas. Y, bajo ese molde, mi corazón sigue latiendo. Es inevitable. Esta tarde pensaba, cuando conducía de vuelta a casa, en que llevo varios días sin verle. Y luego pensaba en que la próxima semana se cumplirán tres años desde que le conocí, cuando aquella noche estival nos presentaron y caí rendida en las profundidades de sus ojos perfectos, y entonces le escuché.
En realidad le echo de menos, le echo tanto de menos que me resulta incongruente esta situación, antinatural quizás. Es duro ir contra los sentimientos, en dirección opuesta. Sigo muy cabezota, en el sentido de que no voy a dar mi brazo a torcer, que no voy a darle ni una palabra más. Y, en realidad, le regalaría el mundo. Le regalaría mis palabras y, al final, se las terminaré regalando.
La situación es, a veces, dura. Al final, supongo que terminaré acercándome a él para susurrarle... Para susurrarle ¿el qué? No sé, tendrá que ocurrir para saber qué le diría en ese momento. Ahora no puedo saberlo.
Lo que a veces duele es reconocer en mis palabras el amor que siento todavía, el hecho de saberme enamorada... pese a todo. Y que le echo de menos.

martes, julio 03, 2012

Cuando el blanco se convirtió en negro

No sé qué estaba haciendo hasta que he pensado en ello. Esta tarde me he encontrado escribiendo las palabras incorrectas a la persona equivocada. Al final no lo he enviado y, si lo hubiera hecho, ahora estaría tirándome de los pelos. Tras reflexionar un rato sobre lo que había escrito, donde hablaba más de trabajo que de otra cosa, sin firma -aunque siendo consciente de que no era necesario-, lo he eliminado.
Durante cinco minutos me he permitido reflexionar sobre ese momento. Tengo la guardia baja, porque si no no hubiera osado ponerme a escribir nada. Es cierto que también he recordado aquella noche de mayo en que el ángel se convirtió en demonio.
Después he decidido no pensar más en él. No se merece que le dedique ni un minuto, ni un pensamiento, ni un recuerdo. Y sin embargo soy consciente de que, en realidad, le dedico más minutos de los que debiera.

Al menos esta semana tengo algo más de paz que la pasada.

lunes, julio 02, 2012

En una semana

En una semana estaré de nuevo en Burgos. A estas horas, posiblemente de fiesta. Es como una semana de vacaciones, y el último año. Con todo aprobado, sólo nos queda ponernos la orla y recoger la acreditación que nos permitirá colegiarnos. Porque el título ha de tardar aún dos años, a no ser que se hayan modernizado mucho más las universidades como para acortar ese tiempo de espera.
Y en ocho días me colegiaré.

Parecen lejanos aquellos días en que me enfrascaba en los apuntes, aquellos de publicidad, mantenimiento de inmuebles, contabilidad, etc., al año siguiente con el hueso de urbanismo y, finalmente, con las simples materias que tocamos este año. Y ya ha acabado. Ya no tengo que sacrificar tardes después del trabajo, sábados de cafés ni domingos de resaca. O pedir los tests semanales porque habíame ido de viaje. Parece tan lejano...

Recuerdo cuando él me corrigió uno de los exámenes, el de Peritación. Y unas semanas después le dije la nota. Esta vez ni siquiera lo he compartido con él. A veces me da la sensación de que ya no tengo nada que decirle. No es exacto, pero no me apetece compartir nada con él. Creo que también influye el hecho de que en todo este tiempo no nos hayamos dicho nada. También siento que me estoy distanciando de verdad.

Esta mañana me he despertado con un nudo en el estómago. Pensaba en él. Creo que aún duraban los efluvios del sueño, sólo que no lo recuerdo, pero los recuerdos de él me han invadido, se han hecho cosa en mí y eso me ha entristecido. Sentía que se me rasgaban los ojos y, finalmente, me he sumergido en la lectura para volver a quedarme dormida.

Ahora... es un momento para ir a dormir. No tengo mucho sueño, pero finalmente también me termina alcanzando. Al menos, al despertar, no suelo recordar últimamente lo que he soñado. Quizás sea mejor así.

domingo, julio 01, 2012

No hay dos sin tres

No ha habido dos sin tres. El de hoy es el único partido que he visto completamente.

Rescato el momento en el que Iker Casillas ha levantado la Copa, quizás porque es uno de esos momentos que se nos quedan grabados para siempre en las retinas. La Roja se ha convertido en leyenda, y que prosiga...

Imágenes que nos impactaron III


Imagen relacionada
Pedro Luis Raota, Gran jefe (1966) 

Sin duda es una foto interesante. 
Pedro Luis Raota tiene absoluto control de la luz en sus imágenes, lo que a veces ocasiona unos fuertes contrastes. Por tanto, en esta imagen, el niño, con más luz que los soldados, nos da la sensación de inocencia, aunque inmortalizado como el Gran Jefe de un ejército, por lo que el contraste ya no es entre los claroscuros, sino entre la inocencia y la guerra (o muerte). Creo que esta fotografía tiene un gran mensaje implícito. 
Pedro Luis Raota fue el fotógrafo más importante de la Argentina del siglo XX y se encuentra entre los diez mejores del mundo. Nació en el seno de una familia dedicada a la agricultura, si bien sus ambiciones, siendo aún un chaval, iban mucho más lejos. Se mudó a una ciudad, donde adquirió las primeras nociones de fotografía y entonces decidió vender su bicicleta para comprar su primera cámara fotográfica. Empezó ganándose la vida haciendo fotos de carné. Con el correr de los años fue adquiriendo un estilo más propio y personal. 
En sus fotografías, los fuertes acentos de luz resaltan sobre un fondo oscuro, que viene a ser su marca registrada.

Imagen relacionada   
Marc Riboud, Jan Rose (1967) 

Un millón de personas se manifiestan en Washington contra la infame Guerra de Vietnam. Al final de la jornada, cuando casi todos los reporteros se han marchado, Marc Riboud permanece alerta, por instinto. Dos instantáneas, esta y Muchacha ofreciendo una flor a los soldados, que darían la vuelta al mundo, garantizan la inmortalidad del fotógrafo francés. 

Resultado de imagen de sally mann candy cigarette 
Sally Mann, Candy Cigarette (1989) 

 Lo primero que apreciamos al observar esta foto es una niña con melena rubia mirando a cámara, con un cigarrillo en la mano con pose “desafiante”. Más en concreto, el primer punto de atención de la composición es la mirada de Jessie, que coincide prácticamente con el centro de la imagen y con el punto de fuga. Seguidamente prestamos atención al cigarrillo que lleva sobre su mano izquierda y la manera en la que lo sujeta. Posteriormente nuestra mirada se centra en la niña más pequeña y finalmente, en el niño que está subido a unos zancos. 
Destacan la variedad de las líneas: líneas rectas verticales paralelas que forman los zancos, la forma ondulada que tiene el pelo despeinado de Jessie, las líneas curvas del camino que parecen llevarnos a la zona oscura superior de la imagen dando dinamismo y movimiento, los brazos en jara de Virginia y la postura de los brazos de Jessie que forman la letra W, de woman. Con ello, la artista consigue separar la figura de Jessie del plano desenfocado y del oscuro fondo de la imagen e imprimirle protagonismo a la niña. 
Se podrían diferenciar dos planos distintos de los cuales el más cercano a la cámara sería el plano de Jessie y Virginia. Encima de Jessie, en la parte superior izquierda, emerge su hermano y justo encima vemos el oscuro bosque, un vacío libre pero incierto. Al mismo tiempo, estos términos están bastante bien diferenciados, pudiendo distinguir entre plano enfocado y desenfocado. Estos términos se encuentran ubicados de manera que dividen la foto en dos partes, marcando a cada personaje en un período de la adolescencia y dando un ápice de profundidad a la imagen. 
La niña con el cigarrillo en la mano está situada en el centro geométrico de la escena a la misma escala que su hermana, en plano medio largo. El niño subido a los zancos aparece descompensado escalarmente con respecto a las dos niñas debido a la perspectiva y la profundidad de la imagen, encontrándose en una época distinta a sus hermanas donde la vida se percibe desde otra perspectiva, desde otra altura. 
Podemos apreciar una textura granular en las dos niñas que crea una sensación de profundidad que remarca la separación de Jessie con su entorno. Destacan las figuras nítidas de las niñas sobre el resto de elementos, y sobre todo de Jessie, enfatizando a estas sobre el resto de elementos que conforman la imagen. El desenfoque tan marcado del fondo de la instantánea denota dinamismo y poca verosimilitud. 
La fotografía representa el final de la adolescencia de Jessie, etapa en la que comenzamos a creernos que somos mayores, de ahí que Jessie se encuentre con cigarrillo como queriendo ser mayor. Un elemento característico de ello es la postura de los brazos de Jessie en forma de W y el hecho de que Jessie esté situada más cerca del hombre que de Virginia. También habría que resalta el reloj de pulsera de la protagonista que simboliza que ya es consciente de que el tiempo pasa, de que se hace mayor (la hermana pequeña no lo lleva). 
La pose forzada de la protagonista crea una enérgica tensión en la fotografía. También muestran tensión las líneas muy marcadas que forman los brazos de las niñas y los zancos sobre los que está subido el hermano mayor de las niñas, sin olvidar el contorno ondulado del camino y el pelo alborotado de las niñas. Existen más elementos que introducen tensión compositiva a la imagen como son el poderoso contraste de luces entre las niñas y el resto de la imagen y el hecho de que Jessie esté mirando a cámaras y sus hermanos están de espaldas a cámara. Existe un desorden visual a raíz de las tensiones entre líneas además de la diferencia de pesos y el fuerte contraste de luz. Jessie posee tanta fuerza y peso en la imagen que dificulta la interpretación de los demás elementos de la imagen. 
Por lo que respecta al tiempo de la representación, la fotografía de Sally Mann cautiva un momento muy concreto de la vida de Jessie. Se trata de una pose muy estudiada, un instante fotográfico que condensa el estado de la vida en que se encuentra la protagonista. En cierta manera, la temporalidad de esta imagen muestra una idea de duración, un estado emocional del personaje que le libera en esta etapa de su vida. De alguna manera, la pose y el cigarrillo de Jessie son elementos dilatadores del tiempo de la representación, que nos informa de un periodo que posee una duración, y que en cierto modo representa una etapa de incertidumbre y vulnerabilidad. 
Por esto, puede considerarse un tiempo simbólico, que condensa el estado anímico de la protagonista. Cada personaje representa una etapa de la infancia. Pero Jessie, en especial, representa la etapa de la vida donde dejas de ser un niño y juegas a ser mayor. 
Lo primero que nos llama la atención cuando observamos la fotografía es la frontalidad de la imagen y la distancia a la que se encuentran los personajes. Jessie y Virginia se encuentran cerca de la cámara mientras que el niño de los zancos se encuentra bastante alejado. Es una instantánea tomada a la altura de los ojos de la protagonista para darle protagonismo a Jessie sobre su hermana. 
La mirada de Jessie a cámara resalta con la postura de los demás personajes de la imagen, que se encuentran de espaldas. La actitud de Jessie es provocadora, interpela al espectador, denota independencia. Mientras su hermana parece estar atenta a su hermano, Jessie parece “ir a la suya”. Se muestra así dos actitudes, dos etapas totalmente opuestas entre su hermana pequeña y Jessie. Se remarca esta idea con la vestimenta de ambas protagonistas, Jessie viste de blanco inocente y su hermana de color oscuro y con sombras. Con un marcado carácter natural, es una imagen donde han captado un instante en la etapa de Jessie, un instante de su adolescencia. 
Cada personaje ocupa un espacio marcado en la instantánea. Jessie se encuentra en el centro, ligeramente desplazada a la izquierda, más cerca del hermano mayor que de la hermana menor. El peinado alborotado, la pose y la mirada inocente muestran un momento en la vida de Jessie en el que se siente mayor y sostiene un cigarrillo, algo más propio de un adulto que de un adolescente. El desenfoque del paisaje sugiere un carácter abstracto para resaltar la idea de que se está representando una etapa, no un momento específico. Jessie no se encuentra integrada con el entorno, está en una etapa distinta a los demás personajes. Refleja el sentimiento de Jessie, que se siente más cerca de su hermano mayor que de Virginia, la más joven. 
Nos encontramos, pues, ante una imagen que captura la verdadera esencia de la infancia, la confusa emoción y el desarrollo de las identidades de las adolescentes donde el travieso juego de miradas sugiere un sentido de seducción, así como una imagen de inocencia. Representa a Jessie en el borde de la adolescencia, en la edad de la incertidumbre de si mismos y de la vulnerabilidad de sus jóvenes remarcando la libertad de la infancia. 

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Arthur Sasse, Einstein (1951) 

Esta imagen se interpreta, habitualmente, como una visión cómica y desenfadada del genio, pero nada más lejos de la realidad. Esta foto fue tomada el 14 de Marzo de 1951, por Arthur Sasse que fue el único que captó el momento, pese a que Albert Einstein estaba rodeado en ese momento por varios fotógrafos. Precisamente la presencia de todos esos periodistas causó la mueca del físico de origen alemán. Salía de su homenaje por su 72º Aniversario y, frente al acoso de fotógrafos, sacó la lengua con la intención de “estropear” las fotos. El resultado es que la imagen se convirtió en la fotografía más famosa de Albert Einstein.

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Korda, Che Guevara (1960) 

El arte de Alberto Díaz Gutiérrez (Korda) se caracteriza por el uso de la luz natural, especializándose en la fotografía de modas y modelos y alcanzando renombre internacional. Esto le llevó a conocer a Norka, una modelo cubana de extraordinaria belleza que llegó a trabajar en Francia para Christian Dior, de la que terminó enamorándose y con la que se casó. Además de las fotos de moda, Korda también tomó otras con una clara intención social. 
Fue fotógrafo del periódico Revolución, en el que publicó verdaderos ensayos fotográficos. En el desempeño de ese trabajo consiguió atrapar, durante unos segundos, la imagen del rostro rebelde y desafiante del guerrillero Che Guevara aquella tarde lluviosa del 5 de Marzo de 1960. Se celebraba entonces un multitudinario mítin en la capital cubana para rendir homenaje a las 136 víctimas del vapor La Coubre, que había estallado, por un supuesto sabotaje, mientras desembarcaban armas adquiridas en Bélgica para defenser la revolución de las amenazas bélicas de Estados Unidos. Estaba a unos ocho metros de la tribuna donde hablaba Fidel Castro y tenía una cámara Leica, cuando se percató de que el Che, que se mantenía en un segundo plano, se acercaba a la baranda donde estaban Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir para mirar a la multitud. Cuando vio el rostro del Che en su lente, sintió una especie de estremecimiento en su cuerpo y disparó el obturador de la cámara dos veces. En ese momento, el Che se retiró. Todo ocurrió en medio minuto. 
Esta estampa del Che Guevara se convirtió, después de la muerte del famoso guerrillero en Bolivia, en una de las fotografías más relevantes del siglo XX. Sólo tomó dos negativos, que cuando llegaron al periódico Revolución no se publicaron. Siete años más tarde, esa imagen alcanza otra dimensión: En el verano de 1967 el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli llega al estudio habanero de Korda en busca de fotos del Che. Korda le obsequió con dos copias de la foto. En Octubre de ese año muere el Che y Feltrinelli imprime la foto en Italia, en un cartel gigante. A partir de ese momento, la foto se convierte en un mito. Impresiona por su hieratismo, con su chaqueta verde oliva cerrada, con su boina negra y la estrella dorada. Se advierte en su mirada la cólera reconcentrada por aquellas muertes, hay una impactante fuerza en su expresión. A Korda le impresionó la intensidad de la mirada del Che, que él describió como “encabronada y doliente”. 
Reproducida en grandes cantidades, la versión recortada de este retrato se convirtió en un icono para la Generación del 68. Es la foto que se lleva a las manifestaciones, a las protestas, aparece publicada en cientos de artículos, en banderas, en pósters, en murales y camisetas. Se convirtió en un símbolo de rebeldía y sigue siendo un icono para la juventud no afiliada a las tendencias políticas principales en Europa y Latinoamérica. Incluso se convirtió en un artículo pop (Andy Warhol en su famoso cartel partiendo la imagen del Che). 
En los años ochenta y noventa, esta imagen fue utilizada en el Primer Mundo como lo “chic radical” para una generación que sabía poco o nada acerca de la persona o la postura ideológica del hombre detrás del retrato. La imagen apareció en productos de prestigiosas marcas de cervezas, vodka (Korda siempre tuvo una extraordinaria admiración por el mítico guerrillero; cuando su afamada foto del Che fue usada por una campaña publicitaria del vodka Smirnoff en el Reino Unido, Korda los demandó ante los tribunales y ganó el pleito), relojes y ropa, e incluso tatuada en el vientre del boxeador Mike Tysson. La imagen también se ha utilizado como caricatura y parodia, además de reclamo político para movimientos tan dispares como el zapatista en México, los antiglobalizadores, los que reclaman la identidad latinoamericana, la identidad indígena e incluso para reivindicar a los homosexuales (aunque el Che era homófobo). 
En resumen, esta fotografía supo capturar en un instante los ideales de una época y de una generación. 

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Charles C. Ebbets, Almuerzo en la cima del rascacielos (1932) 

El título original de esta imagen es Lunch atop a Skyscraper y su autor fue Charles C. Ebbets, aunque hasta Octubre de 2003, el Archivo Bettman, propietario de los derechos de imagen, no lo reconoció como su autor. De hecho, en muchas de las láminas que se siguen reproduciendo para su venta sigue sin aparecer el autor de la obra y se clasifica como anónimo. 
La fotografía fue tomada en Nueva York el 29 de Septiembre de 1932 y la publicó el New York Herald Tribune en un sumplemento dominical. Está tomada en la planta 69 de las 70 que tiene el edificio GE del Rockefeller Center. 
Ebbets publicó para los principales periódicos de Estados Unidos y en 1932 fue nombrado director de fotografía del Rockefeller Center de Nueva York, donde realizó las fotografías más famosas de su carrera (Lunch atop a Skyscraper y Resting on a girder; en esta última los obreros se están echando la siesta sobre la viga). 
Lunch atop a Skyscraper es una foto impactante, donde se descubre a los obreros charlando, leyendo el periódico tranquilamente a cientos de metros de altura, sentados como si nada sobre una viga y con la ciudad debajo de sus pies, tanto que produce vértigo. 

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Josef Koudelka, Checoslovaquia-Reloj (1968) 

Esta instantánea trata del momento en que las tropas del Pacto de Varsovia toman la ciudada de Praga en 1968. Está tomada frente a la sede de la radio nacional y el momento captado muestra la hora exacta en que tuvo lugar dicha entrada. 
Josef Koudelka, miembro de Magnum, realizó más fotos que, tal vez, sean más reconocidas a nivel internacional sobre la entrada de las tropas de Praga.

El bosque de los corazones dormidos


Accedí a esta novela porque la autora tiene familia directa en Santo Domingo y Santo Domingo es una plaza demasiado pequeña para que no llegue a nuestros oídos quiénes son sus familiares. Conozco personalmente a su tía Mª Carmen, quien aparece en el primer párrafo de agradecimientos y supongo que hablaré con ella sobre esta novela la próxima vez que me encuentre con ella.
Esta novela es la primera de una serie que aún no está escrita íntegramente. Ahora comenzaré el segundo libro de la saga, que hace unas pocas semanas que ha visto la luz, pero tendremos que esperar a que se publiquen los siguientes.
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Panorámica de la Laguna Negra, Soria

He buscado el pueblo de Soria donde acontece la novela, pero no existe en realidad, aunque sí que he encontrado otras poblaciones que se citan en el libro, como Duruelo de la Sierra. Colmenar es, por tanto, un pueblo inventado, con un nombre afín a sus propósitos: es una zona llena de apicultores, una región que adora a las abejas y extraen de ellas una rica miel que, al final, va mucho más allá del realismo. El tema que toca la novela, la clave es el elixir de la eterna juventud, que tanto ha vendido a lo largo de los siglos en cine y literatura. Es la vieja leyenda que puebla las páginas de este libro, convertida en un dulce néctar que lleva a la inmortalidad.
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Panorámica de Abejar, denominada Puerta de Pinares

La comarca burgalesa-soriana de Pinares limita al Norte con La Rioja. Es una zona donde se recolecta la miel de las abejas y muchos de los nombres de sus poblaciones tienen que ver con esta producción de miel y cera, como Abejar.

El libro se lee con cierta facilidad. Creo recordar que lo comencé el jueves y lo cierto es que su lenguaje es muy sencillo, aunque también se crea cierta expectación que hace que no puedas parar entre capítulos. De hecho, el final de esta primera parte te deja con incertidumbre, hace que te preguntes qué ocurrirá, te deja con ese interrogante que quieres descifrar cuanto antes.
La novela toca ciertas temáticas que, entretejidas de manera magistral, hacen que leer sus páginas se convierta en algo fascinante. Leyendas, el mito, personajes centenarios, fantasía, el terror convertido en real, un pueblo entre montañas, el aire dulzón de la miel, secretos del pasado, un tío huraño, accidentes sin importancia y fantasmas protectores…

El personaje central es Clara que, como lectora, me parece una niña caprichosa, propensa a accidentes, algo desagradecida… En definitiva, no me cae bien. También hay que tener en cuenta la edad: diecisiete años. Está en la edad del pavo, así que disculparemos que sea tan tontita y que en las próximas novelas madure un poco. Creo, además, que no se ha profundizado en su tristeza tanto como debería: en unos pocos meses ha perdido a su madre y a su abuela. Su madre se había suicidado y su abuela, que había cuidado de Clara, durante los meses siguientes, no pudo soportarlo y terminó falleciendo (quizás de tristeza). Aunque a veces las recuerda y piensa en ellas, Clara no parece sentir el vacío que le han dejado esos dos seres queridos en tan poco tiempo.

Tras la muerte de su abuela, Clara tiene que abandonar la casa donde ha vivido los últimos años en Barcelona, porque se le ha asignado un tutor legal hasta que cumpla los dieciocho años que vive en una pequeña población de la sierra de Soria. El primer encuentro con su tío Álvaro no es muy bueno, ya que él es un hombre huraño que no la trata bien. Antes de llegar a Colmenar, donde tiene su casa, paran en un torreón de piedra en medio del campo, La Dehesa. Clara decide que se quiere quedar allí. Su tío, que ve a la muchacha como un incordio, cede ante los deseos de ella.
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Ilustración para El Monte de las Ánimas

Clara se queda sola en el torreón y por las noches tiritará de miedo y frío, incluso descubre un fantasma que la ayuda y la protege. Pero también hay un intruso que intenta que ella se largue de allí. En esas noches de pánico, ella lee El Monte de las Ánimas de Bécquer, lo que le produce más miedo aún.
Cuando visita Colmenar conoce a dos personas que marcarán a Clara a lo largo de toda la novela: Braulio y Berta. Con Berta, una chica algo mayor que ella, tiene una primera discusión que vaticina que se convertirán en grandes amigas. Con Braulio todo comienza bien, pero lo que no sabe Clara es que es un lobo con piel de cordero que la terminará traicionando y incluso intentará vejarla.
Cuando le cuentan la antigua leyenda de la casa del diablo que se encuentra en el corazón del bosque una especie de imán la lleva hasta allí. Una noche caerá en una trampa, siendo Bosco quien termine salvándole la vida.
Bosco es un ser sobrenatural, aunque no sería exactamente esto. Bosco es un ser centenario, que nació a finales del siglo XIX, es el que alimenta la leyenda y en Colmenar son muy supersticiosos. Cuando era muy pequeño estuvo enfermo y el elixir de las abejas, mezclado con la semilla de la eterna juventud, le salvó la vida, si bien desarrolló su sensibilidad de tal forma que puede oler el miedo en las personas, por eso se tuvo que marchar de la gran ciudad a un lugar alejado donde apenas existieran miedos. Es él quien ha ayudado a Clara, quien ha olido su miedo y quien la ha curado. Al final, se terminan enamorando y él le confiesa el secreto e incluso le muestra dónde está escondida la vieja semilla de la eterna juventud.
Cuando unos científicos americanos se hacen pasar por los de National Geographic, saben que están en peligro, lo que les llevará a separarse a Berta, Clara y Bosco, sin decir cuál será su destino. Su tío Álvaro les ayudará junto con las abejas.
El secreto del pasado es que Clara descubre unas cartas y el antiguo secreto de su familia: que su madre y su tío fueron amantes y que el hosco Álvaro no es su tío en realidad, sino su padre. Aunque al final terminan llevándose bien.
Lo más aterrador es que Clara descubre a Robin, uno de los científicos farsantes, en el avión que la lleva a Londres.
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Panal de abejas

El mes de julio

En el mes de julio hay algunos hechos que son dignos de mención. El más importante es que en este mes nacerá mi sobrina Paula, en principio hacia los días 24 y 25. Tengo unas ganas...
Por otro lado, tengo una semana presencial en Burgos y este es el último año, lo que me produce bastante pena porque, aunque digamos de quedar en el futuro, lo más probable es que todo quede en agua de borrajas y terminemos perdiendo el contacto. Espero que no ocurra, pues al final hay muchas vías para que esto no pase. Sólo que será más complicado que volvamos a quedar todos, siempre fallará alguien.
El tercer hecho es un cumpleaños. Estaría bueno que mi sobrina naciera el mismo día en que él... esa persona que todavía mueve mi corazón... Creo que este año se me olvidará felicitarle.
En definitiva, será un mes lleno de buenos momentos.