Parece que fue ayer cuando llegó Andrea a nuestra familia. Era un bebé de pelo negro que apenas lloraba, mientras su hermana mayor la miraba de reojo y dejaba de ser una para empezar a hablar en plural.
Andrea es una niña con mucha personalidad. Ya apuntaba maneras de pequeña y sigue observando todo y a todos y actuando en consecuencia.
Ya tiene once años y es una niña magnífica.
Felicidades, princesa.
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