Le dije a mi novio que La Laguna era visita indispensable, así que cogimos una guagua para ir a San Cristóbal de La Laguna. El casco histórico es precioso con sus casas con tonos pastel, tentadoras tascas y tiendecitas curiosas.
La Laguna, fundada en 1496, fue la primera capital de Tenerife y atrajo a nobles y mercaderes ricos que construyeron suntuosas mansiones, muchas de las cuales aún flanquean las calles de la ciudad.
La Laguna es un lugar para pasear y disfrutar de los bares, de las casas, del paseo, de la gente y de la comida.
Para contemplar el mayor número de espléndidas mansiones, una al lado de la otra, hay que pasear por la calle San Agustín. En las nobles fachadas se ven placas con explicaciones sobre los edificios, varios de los cuales han sido transformados en dependencias municipales.
Nobles fachadas con grandes puertas de madera, balcones tallados y adornos de cantería caracterizan las mansiones de los siglos XVI, XVII y XVIII de La Laguna, magníficamente conservadas. Las elegantes ventanas con postigos de madera esconden frescos patios con galerías corridas soportadas por estilizadas columnas de madera.
La calle San Agustín y aledañas están flanqueadas por bellas casas antiguas. Hay que echar un vistazo a la hermosa fachada de la Casa Montañés, con antepechos tallados en las ventanas. Afectada por un incendio en 2006, la Casa Salazar, hoy Palacio Episcopal, posee una hermosa fachada barroca de cantería y dos preciosos patios. La imponente Casa de los Capitanes Generales, junto al Ayuntamiento, alberga la oficina de turismo. En la casa de fachada modernista de la calle Herradores 66 nació el pintor Óscar Domínguez.
La fachada modernista del Teatro Leal, inaugurado en 1915, oculta un delicioso interior donde destacan las pinturas murales y del techo. Se construyó por orden de Antonio Leal.
El trazado de La Laguna sirvió de modelo para muchas ciudades coloniales de América. En 1999, esta ciudad tinerfeña fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco.
Paseando llegamos a la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, ya que su campanario se ve desde el otro extremo de la calle. Recuerdo este momento, cuando mi novio me iba diciendo que no le llenaba nada de nada esta ciudad y yo le decía que no era posible, si La Laguna es una de las ciudades más bellas de Tenerife. La iglesia-convento de la Concepción fue construida en 1502, por lo que es una de las iglesias más antiguas de la isla, aunque ha sufrido numerosas reformas. La torre de cantería tiene cinco plantas y es símbolo de la ciudad.
Enfrente se encontraba la Casa-Museo Cayetano Gómez Felipe, una casa tradicional canaria del siglo XVIII construida por el comerciante irlandés Bernard Walsh. Durante el siglo XX fue la residencia familiar del coleccionista palmero Cayetano Gómez Felipe. Por las diferentes salas se distribuyen objetos que fueron propiedad de su familia y los que reunió Cayetano a lo largo de su vida. Está considerada la mayor colección de antigüedades relacionadas con el arte, la vida cotidiana y las costumbres en Canarias a través de los siglos.
Nos tomamos un tentempié en La Casa de la Camelia, un bonito hotel que tenía un patio típico canario y un surtido de tapas tan variado que nos costó elegir.
La Laguna también alberga la Casa-Museo de Los Sabandeños, edificio del siglo XVIII que guarda el legado de este grupo folclórico.
La Catedral de La Laguna, que rinde culto a Nuestra Señora de los Remedios es de estilo neogótico en su cuerpo principal y neoclásica en la fachada, y depende de la archidiócesis de Sevilla. Es Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, desde 1983.
La Casa de Ossuna, del siglo XVII, corresponde al tipo de arquitectura doméstica utilizada como vivienda urbana. De tres plantas, la documentación de la época las denominaba "casas altas y sobradadas" o "casas granero", por el que se manifiesta al exterior con un balcón corrido en la tercera planta.
El Palacio Salazar es una casa construida a mediados del siglo XVII por el conde del Valle de Salazar y constituye un magnífico ejemplo del barroco canario. En su fachada de cantería azul destacan los elementos manieristas y neoclásicos, que lo dotan de su singular aspecto, y las curiosas gárgolas zoomórficas de la parte alta. La casa fue adquirida por la Iglesia en el siglo XIX para convertirse en la Sede del Obispado de la Diócesis Nivariense. En el año 2006 sufrió un terrible incendio, pero tres años más tarde se terminó su restauración.
En la calle San Agustín también se encuentra la antigua Casa de los Jesuitas. Esta casa fue levantada por la Compañía de Jesús a mediados del siglo XVIII. Contaba con un oratorio, del que se conserva el espléndido arco de medio punto que le daba acceso. Fue habitada por los jesuitas hasta su expulsión de las islas por el rey Carlos III en 1767, y luego se instaló aquí la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife. En su interior alberga uno de los archivos históricos más importantes de la isla. Fue la primera sede de la Universidad San Fernando, germen de la actual Universidad de La Laguna.
El Palacio Lercaro fue levantado a finales del siglo XVI por el comerciante genovés Francisco Lercaro, sobre el solar de una casa anterior en la que vivió un escribano. Mantiene la estructura de la casa tradicional, pero incorpora elementos propios de la arquitectura italiana. Actualmente es la sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife.
La Casa Montañés, de mediados del siglo XVIII, fue levantada por el sargento mayor de caballería Francisco Montañés. Tiene tres pisos con entresuelo y un magnífico patio de planta cuadrada donde destaca el trabajo en madera con desagües con motivos zoomórficos. Actualmente es sede del Consejo Consultivo del Gobierno de Canarias.
El Convento de Santa Catalina de Siena es del siglo XVI. El regidor de la isla de La Palma, Juan de Cabrejas, compró los terrenos para ceder a la construcción de un convento de monjas de clausura. Durante el siglo XIX no se vio afectado por la desamortización debido al alto número de monjas de clausura. Sobresalen sus cubiertas de teja árabe, los altos muros con postigos en las celdas y, sobre todo, los miradores (ajimeces) de tradición mudéjar.ç
La antigua Casa de la Alhóndiga era un edificio destinado al depósito y compraventa de grano y otras mercancías. Se construyó a principios del siglo XVIII, durante el reinado de Felipe V. La fachada mantiene el esquema propio de la arquitectura tradicional, con ventanas de guillotina distribuidas simétricamente respecto a la puerta principal de cantería.
La Casa Alvarado-Bracamonte o de los Capitanes Generales fue levantada por Diego Alvarado-Bracamonte, Capitán General de Tenerife en el siglo XVII, y durante el siglo XVIII fue residencia de los Capitanes Generales de Canarias. Hoy alberga la oficina de turismo.
Construido en 1909 por el arquitecto Mariano Estanga, el Palacete Rodríguez de Azero es un claro ejemplo de la arquitectura ecléctica de principios del siglo XX. Posee elementos modernistas, con balcones de hierro forjado cerrados con cristal y un torreón de estilo palaciego francés cubierto por láminas de pizarra.
Para mí, La Laguna es una ciudad preciosa. Y es que adoro sus edificios de siglos pasados.

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