Una persona no desaparece de la noche a la mañana. Nadie se borra del mapa sin dejar huella. Siempre dejamos un rastro.
Santo Domingo de la Calzada se encuentra, desde hace días, en una situación desesperante y con una incertidumbre total.
Javier, un chaval de veinte años, estudiante universitario en Zaragoza, judoka, con premios académicos a sus espaldas, y un joven familiar, desaparece en la madrugada del viernes al sábado. No ha pasado una semana aún y nada se sabe de él. No hay rastro: el móvil no da señal, no ha usado tarjetas de crédito, no se ha puesto en contacto con nadie.
La gente de Santo Domingo se involucra cada día buscándole en Logroño, junto a la policía que rastrea el río Ebro, cada noche se acompaña a los familiares en la Plaza del Ayuntamiento, la situación es desesperante: Javi lleva casi una semana en paradero desconocido.
Nadie desaparece sin dejar rastro. Y no podemos perder la esperanza.
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