En julio estuve una semana en Málaga y, como siempre, me gusta describir las vivencias de mis viajes. Lo cierto es que es una ciudad que me enamoró, donde se vive en la calle, con gente en cualquier rincón, un centro histórico neurálgico y un paseo marítimo interesante. No esperaba que me fuera a gustar tanto.
Sabiendo de antemano la oferta cultural que Málaga podía ofrecerme, no sólo visité la capital, sino que hubo días que me escapé a otros lugares magníficos: Ronda y Marbella y cuando decidí ir a la playa marché a Torremolinos.
En cuanto al viaje, madrugué un buen día y monté en un tren en Logroño, y en la estación de Atocha cambié de vías para tomar el AVE hasta Málaga. El trayecto se me hizo corto, sin duda alguna porque me gusta viajar en tren y porque iba bien aprovisionada de lecturas recién descargadas en el eBook y de una guía de Málaga que despertaba mi curiosidad.
Málaga es una ciudad cosmopolita, bulliciosa y alegre, llena de vida y, pese a la situación de la pandemia, llena de turismo, tanto nacional como internacional.
Málaga se encuentra en el centro de una amplia bahía y rodeada de los montes que llevan su nombre, por lo que, sin duda alguna, la ciudad se encuentra protegida tanto de las tormentas marítimas como de los vientos que llegan desde el interior.
Ya los fenicios llegaron para quedarse y apoderarse de la pequeña aldea ibera que se alzaba a orillas del río Guadalmedina. Málaga nunca ha podido dar la espalda al mar, porque aquí atracaron primero los piratas berberiscos y, más tarde, las armadas extranjeras, inglesa y francesa principalmente. Málaga siempre ha estado abierta al progreso, y la llegada de tantos extranjeros a lo largo de los siglos no ha hecho sino favorecer el cosmopolitismo y el liberalismo de la ciudad. A esto hay que añadir a la gente que llega a la ciudad atraída por el clima.
Málaga está llena de una flora nutrida, llena de jardines y plantas traídas de todo el mundo, a lo que hay que añadir los dos ríos que enmarcan la ciudad, el Guadalmedina (que parte la ciudad en dos) y el Guadalhorce, que forma un estuario a las afueras. Y ya no hablo de las playas que rodean la ciudad, porque la provincia de Málaga atrae turistas sobre todo por sus playas y su magnífico clima.
Málaga cuenta con casi 580.000 habitantes y tiene una media de 18º de clima. Es una ciudad que bien merece una visita.
A Málaga, ciudad del paraíso, en el muro que sube a la Alcazaba de Málaga




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