No son muchas las novelas que llegan a mis manos que transcurran en La Rioja, aunque se promocionan mucho, y esto es una tierra pequeña... Así que leer esta novela, con innumerables escenarios de La Rioja, ha sido descabellado, por tanto y por cuanto no podía parar de leer. Es todo tan cercano que llega a abrumarme un poco. Y lo cierto es que la trama también engancha, aparte de que está muy bien documentada. De hecho, parece como si la autora hiciera un gran homenaje a esta tierra...
Caminar por las calles del barrio de La Cava, donde se encuentra la comisaría de policía, entrar en el Chillida (efectivamente se encuentra detrás del edificio de la comisaría), visitar las ermitas de San Asensio, de Nieva de Cameros o de Baños de Río Tobía, adentrarse en uno de los magníficos pisos de la Gran Vía de Logroño, así como visitar la Mayor y la Laurel, entrar en el Hospital San Pedro..., y como colofón, terminar en el Monasterio de Valvanera, un enclave mágico que alberga la imagen de la Patrona de La Rioja... Ha sido un recorrido mágico, sobre todo porque conozco la mayoría de los lugares que se nombran en la novela.
Otra cosa que me ha llamado la atención ha sido la elección de los apellidos de los personajes, casi en su mayoría son de origen riojano, aludiendo a pueblos con el mismo nombre (como Herce o Morales).
Creo que no soy muy objetiva con el libro, es que cuando me hablan de esta tierrita que me vio nacer, y cuando además lo hacen bien, no tengo mucho que decir. La única pega que le pondría es que hay una proliferación de comas, colocadas incorrectamente donde hacemos las pausas al hablar, generalmente separando el sujeto del predicado, y eso... es algo incorrecto (lecciones de la facultad: "nunca una coma ha de separar el sujeto del predicado, excepto si esa coma está sustituyendo al verbo"). Pero es algo mínimo.
Y ahora, al lío.
Luis Acevedo regresa después de muchos años a su Logroño natal. Después de trabajar en operaciones especiales en Afganistán y no pudiendo soportar más muertes en su conciencia, ha pedido el traslado a Logroño y su regreso a la Policía Nacional como inspector. La comisaria Ana Sánchez es amiga de la infancia y le acoge entre sus alas, sobre todo cuando descubre su afición a la bebida e intenta hacerle ver que sumergirse en el alcohol no es la solución.
Un día antes de reincorporarse, Ana le llama porque ha aparecido el cadáver de una joven en el Monasterio de La Estrella de San Asensio. No hay huellas y nadie ha visto nada; la joven aparece vestida con una túnica blanca frente al altar y con una corona de trece rosas blancas. Ha sido acuchillada, pero el lugar del crimen no es ese. A partir de entonces, Ana decide que su equipo estará formado por Luis, por Alberto Blasco (de la Científica y un 'crack' de la informática y de datos históricos) y por César Arroyo, que tiene don de gentes. Lo único extraño es que el cadáver va acompañado de una carta para Luis Acevedo.
No tienen nada, por lo que cuando les indican la siguiente desaparición saben perfectamente que no la van a encontrar con vida, y además tiene las mismas características que la anterior. Con el apoyo de la Guardia Civil, empiezan a inspeccionar las más de cuatrocientas ermitas que hay en La Rioja, y el cadáver de la joven aparece en la Ermita de Los Parrales, en Baños de Río Tobía. El cadáver tiene las mismas características que el anterior.
Deciden pedir a Madrid los casos del inspector Acevedo de cuando trabajaba allí, y comienzan a revisarlos, lo que les lleva a Ignacio Cañas. Cuando empiezan a tirar de los hilos, descubren que unos meses antes el hermano que estaba en la cárcel, Manuel, falleció y que, desde marzo, se pierde el rastro del hermano. Consiguen contactar con el psicólogo que le trató en centros de acogida, el doctor Salazar, y comprenden que el hermano mayor se autoinculpó de la muerte de la madre, pero que probablemente fuera el pequeño quien le quitara la vida. En las imágenes del crimen ven iconos de vírgenes por las paredes.
Por otro lado, el diario La Voz de La Rioja está publicando con pelos y señales la investigación, por lo que saben que hay alguien que está infiltrando datos a la periodista Sonia San Martín, que además recibe una foto de la siguiente desaparecida: Diana, la esposa del subinspector Arroyo. Ella prefiere no decir nada a la policía y la foto sale publicada. Mientras Arroyo no puede soportar la desaparición de su mujer y culpa al inspector Acevedo de llenar de crímenes Logroño con su vuelta, el cuerpo de Diana aparece en la Ermita de la Magdalena de Anguiano.
Pero el móvil de la periodista les proporciona un hilo de dónde tirar, y así descubren la falsa identidad de Ignacio Cañas, al que pasan a disposición judicial y al que entrevistan. Confiesa los crímenes, pero les hace saber que eso no ha terminado. Además, Salazar consigue que hable de todo aquello que le atormenta, por lo que descubren que el joven sufrió maltratos por parte de su madre cuando era pequeño, porque le creía hijo del diablo.
Es San Bernabé en Logroño y se encuentran viendo las campanadas del Ateneo Riojano, cuando un hombre se acerca a una joven y le aplica burundanga en el rostro, llevándosela de allí delante de una gran multitud. El cuerpo de la joven aparecerá en una de las ermitas de Nieva de Cameros.
Todos pensaban que el asesino se encontraba entre rejas, cuando ha vuelto a actuar, pero hay ligeras diferencias. Luis se encuentra recluido en el Monasterio de San Asensio cuando tiene que regresar a Logroño para desenmascarar al cómplice de Ignacio Cañas. Además, el nuevo asesino ha ido más allá: ha quedado con la periodista Sonia San Martín, aunque ella no será esposada y descubrirá que se encuentra en el antiguo cuartel de la policía, el asesino le ha dejado un boli y un papel para que escriba la noticia, y ella sabe que tiene que hacer algo para que la comisaria, a la que en verdad odia, consiga descubrir dónde mata a las mujeres, así que arranca el escudo y la fecha y se lo mete en la vagina.
El cadáver de Sonia aparece en las afueras de la Ermita de Ventrosa de la Sierra, a los pies de una imagen de la Virgen que se encuentra en el monte. Pero ese mismo día hay una noticia escrita por ella.
Los policías han descubierto que todas las imágenes son tallas que aparecieron en los alrededores donde se han encontrado las ermitas, y además Alberto ha consultado a un tío que les ha dado un listado de localizaciones donde podrían ser los siguientes crímenes. Lo que nadie puede esperar es que el asesino esté acechándoles a la vuelta de la esquina. La gran puesta en escena sólo podía ser en el Monasterio de Valvanera, la vida de Ana se encuentra en peligro...
LA AUTORA:
Natalia Gómez Navajas nació en Logroño en 1970.
Después de hacernos recorrer Nueva Orleans con Tras el objetivo en 2016, y transportarnos a las montañas del norte de Albania con Buzali. El origen (finalista al premio de novela Cartagena Negra) en 2017, ahora nos presenta su nueva obra, Aras de venganza, ambientada en tierras riojanas.
La autora, ganadora del premio de literatura ilustrada Villa de Nalda e Islallana con El Mago y la daga en 2018, nos introduce de lleno en una investigación criminal que nos hará sospechar hasta de nuestra propia sombra.
EL LIBRO:
Título original: Aras de venganza
Autora: Natalia Gómez Navajas
Editorial: Célebre (1ª edición, en octubre de 2020)
Número de páginas: 492
ISBN: 9788412236767
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto "Leemos España provincia a provincia": La Rioja.

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