Empecé esta novela porque la semana pasada la vi en una librería y tenía buena pinta. No es que me haya disgustado, pero sí es cierto que no me gusta un libro cuando deja cabos sueltos. En realidad, no está mal, se disfruta y se lee rápidamente, pero es inevitable preguntarse dónde se encuentra David Miller, que desaparece y no volvemos a saber más de él, cuando en la primera mitad del libro parecía un personaje principal. Y eso, ese cabo suelto, me desconcierta y hace que inevitablemente le baje la nota al libro.
Frankfurt, 1963. En la posguerra de la IIª Guerra Mundial, Alemania es un país dividido, desconcertante, donde los que tuvieron algo que ver con los nazis intentan hacer una vida tranquila o han huido a países donde viven tranquilamente bajo una nueva identidad. Están a punto de celebrarse los primeros juicios de Auschwitz en la ciudad de Frankfurt, para lo que vienen a la ciudad una serie de testigos polacos. Se necesita un intérprete para el juicio y la encuentran en la figura de Eva Bruhns. Eva, acostumbrada a textos polacos impresos y muy técnicos, no espera que la llamen para hacer de intérprete en los juicios, siendo que en la primera prueba en el despacho del fiscal jefe comete serias equivocaciones, pero no hay otra persona, así que la contratan para el juicio.
Los Bruhns regentan una casa de comidas que se llama La casa alemana. Eva tiene una hermana mayor que es enfermera y un hermano pequeño que es un niño aún. Sus padres se dedican a dar comidas en la taberna, mientras esperan que el acaudalado joven, Jürgen, le pida la mano a Eva.
A medida que acude al juicio y comienza a conocer a los acusados y a los testigos, Eva se involucra en su papel y comienza a sentir el horror de lo que ocurrió en Auschwitz. Uno de los ayudantes del fiscal, David Miller, parece odiarla aunque ella no entiende por qué motivo. Incluso una delegación tiene que solicitar una visa para poder acudir al campo de exterminio de Auschwitz y ver el lugar con sus propios ojos, una visita a la que Eva también acudirá. Un viaje en el que Miller desaparece.
Eva descubre incluso que sus padres tuvieron relación con los nazis y que cuando era pequeña vivía en una casita junto a Auschwitz, y la certeza de ese descubrimiento hace que Eva no pueda perdonar a sus padres.
El libro no está mal. Está muy bien escrito, pero le faltan cerrar varios picos que aletean por ahí. Para la protagonista descubrir la verdad sobre su familia es terrible, es el momento en que nos toca el alma, preguntándonos qué haríamos nosotros en su lugar.
LA AUTORA:

Nacida en Hannover, Annette Hess empezó su carrera estudiando pintura y diseño de interiores. Ha trabajado como periodista, asistente de dirección y guionista. Desde 1998 escribe fundamentalmente para cine y televisión, y es la creadora de las exitosas series Weissensee y Ku'damm 56/59. Ha recibido el Premio Grimme y el Premio de la Televisión Alemana.
El saldo del cine a la literatura con La casa alemana ha encumbrado a Annette Hess entre los autores de mayor éxito de su país en los últimos años. La novela se encuentra en proceso de traducción en veinte países, mientras se negocian los derechos de adaptación cinematográfica y televisiva.
EL LIBRO:
Título original: Deutsches Haus
Autora: Annette Hess
Traductora: María José Díez Pérez
Editorial: Planeta (4ª reimpresión, en mayo de 2019)
Número de páginas: 457
ISBN: 9788408206767
Valoración: 7/10
RETOS:
* 2020 Reading Challenge Popsugar: Un libro con tres palabras en el título.
* Reto Genérico: Narrativa contemporánea.

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