
Rachel es una joven irlandesa que vive en Nueva York. Pese a que en Estados Unidos las cosas son muy diferentes, se ha adaptado muy bien a la vida en la gran ciudad. Comparte piso con su mejor amiga, Brigit, tiene una relación que no parece llevar a ninguna parte y un trabajo que no le satisface del todo.
Siguiendo el ritmo de Nueva York, también ha comenzado a consumir drogas, que toma de vez en cuando para levantar el ánimo. Para ella no es una adicción sino un pasatiempo, algo que le ayuda a superar la tensión laboral y le ayuda a divertirse.
Una mañana Rachel se sobrepasa con el consumo de somníferos y acaba en el hospital, donde le practican un lavado de estómago. Su familia la traslada al centro de rehabilitación 'The Cloisters', en Dublín, donde se sentirá fuera de lugar, porque ella no se considera adicta a las drogas.
Rachel entra voluntariamente en el centro, sobre todo porque allí han acudido multitud de famosos para recuperarse de sus adicciones. Pero allí las cosas no son como ella había esperado y se le hace muy duro, pero poco a poco conocerá a personas que están pasando por situaciones similares: el simpático Mike, la charlatana Chaquie, la odiosa Misty, el guapísimo Chris, y otros personajes que ya llevan un tiempo en el centro.
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