
Hay libros que nos entran por los ojos, y éste a mí me llamó la atención cuando se encontraba en el expositor de una estantería, por los colores seguramente. Ése fue mi primer contacto con Marian Keyes y, desde entonces, he leído sus libros cuando han sido publicados en nuestro país. También es la primera vez que entro en contacto con la familia Walsh, pero hasta el tercer libro no comprendería que las protagonistas eran hermanas y cuán diferentes eran sus puntos de vista y sus maneras de afrontar la vida.
Tara es una treintañera con serios problemas de autoestima y un novio que no para de criticarla. Katherine, también treintañera, es incapaz de aventurarse a tener cualquier clase de relación con un hombre. Fintan es un homosexual treintañero que trata de ayudar a sus dos mejores amigas para que sean felices. Suelen emborracharse juntos y contarse sus más íntimos deseos.
Los deseos de un moribundo les llevan a salvarse por los pelos de una existencia feliz.
La novela está llena de situaciones que suceden en el día a día, lo que hace que la novela sea más real y cercana para el lector.
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