A mi sobrina mayor se le ha antojado patinar después de comer y la pequeña, como no podía ser menos, también se ha apuntado. Les he pedido que se quitaran sus vestidos de princesas y entonces hemos patinado, hemos correteado y, finalmente, hemos hecho una tanda de columpios. No se les acaba nunca la energía. Menos mal que dos horas después ha venido su padre a "salvarme".
2 comentarios:
Pero, a pesar del cansancio, sguro que habéis disfrutado de lo lindo.
Sí, lo cierto es que disfruto mucho con las peques aunque me dejen baldada :D
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