Victor Hugo nos describe las miserias del mundo que, desde el siglo XIX, no han variado mucho a la actualidad. Titulado en su origen como Las miserias, el libro las describe con una concreción y una mesura sin igual, pero el autor no se refiere tanto a la miseria del cuerpo como a la miseria del alma, porque en el fondo, las verdaderas miserias, las más crueles, son las miserias que vienen del alma humana.
"No obstante, una anciana que le encendía su vela cuando volvía de noche, le enseñó el arte de vivir en la miseria. Detrás de vivir con poco, está el vivir con nada. Son dos habitaciones, la primera oscura, la segunda tenebrosa (Página 181)".
La novela se divide en cinco partes, y a su vez cada parte en varios libros que se esquematizan en capítulos. La primera de esas partes es Fantine. Fantine es la primera miserable que aparece en el libro, aunque antes de ella había aparecido Jean Valjean. La diferencia entre una y otro es que ella vive en su cuerpo las miserias del cuerpo, mientras a él le conocemos como un miserable del alma. Y en cierto momento puede aparecer alguien que desvíe la miseria, tanto del alma como del cuerpo. Es decir, Jean Valjean es un ex presidiario que ha pasado 19 años en prisión por robar un trozo de pan para alimentar a sus siete sobrinos y a su hermana viuda. En realidad su condena era poca, pero se vio aumentada en cada intento de fuga de la cárcel de Tolón, que añadía nuevos años de condena. Pero finalmente Jean Valjean salió de la prisión y lleva consigo un pasaporte amarillo, que acredita su condición de ex presidiario, por lo que nadie quiere acogerle ni darle de comer, hasta que llega a Digne y conoce al obispo Bienvenu, un alma buena. El señor Myriel, a quien todos conocían como monseñor Bienvenu, vivía en Digne. Allí había hecho sus cuentas para vivir con lo imprescindible y daba casi todo el dinero a los pobres, a los niños y a los desgraciados. El día que acoge a Jean Valjean se encarga de encarrilar un alma que se había desviado, que se había pervertido con tantos años de presidio por robar para comer. Jean le robará los cubiertos y los candelabros de plata, y cuando le apresen, el obispo explicará que se los ha regalado con la promesa de que se convierta en un hombre honrado.

Montreuil-sur-Mer
En esos años en París, cuatro muchachas jóvenes se enamoran de cuatro estudiantes vividores, uno de los cuales dejará embarazada a Fantine. Ella sabe que tiene que salir adelante, así que dará a luz a una niña a la que pondrá por nombre Cosette. Fantine quiere regresar a su pueblo natal, Montreuil-sur-Mer, pero no quiere ir con la niña, que deja a buen recaudo en el figón del matrimonio Thénandier, por un arreglo económico, pero el matrimonio venido a menos empezará a exigir más y más dinero, mientras la niña viste con harapos y es tratada como una criada.
Mientras, Fantine entra a trabajar en la fábrica que ha enriquecido toda la población, propiedad del señor Madeleine, un hombre que es nombrado alcalde del pueblo y que será admirado y querido, pero también víctima habitual de murmuraciones. Allí se encuentra el inspector de la policía Javert, que cree haber visto alguna vez al alcalde y, cuando comprenda que es un ex presidiario, le denunciará a París. También intentará apresar a Fantine, convertida ya en mujer pública al haber perdido todo, pero Madeleine la llevará a la enfermería para curarla y le promete ir en busca de Cosette, pero entonces el inspector le policía se presenta en su casa y le pide que le destituya del cargo por haber dudado de él y haberle denunciado como Jean Valjean, cuando ya han encontrado al ex presidiario y van a juzgarle en la ciudad de Arras. Madeleine, que se ha convertido en un buen hombre, sabe quién es el verdadero Jean Valjean, y aunque ha intentado encauzar su vida ocultando su verdadera identidad, su conciencia no le permite que otro hombre pague en su lugar. Así que decide ir a Arras y presentarse como Jean Valjean, ladrón, ex presidiario, reincidente. Y cuando ordenan su captura, le ha dado tiempo a llegar para ver morir a Fantine. También una monja que nunca ha mentido, Sor Simplice, mentirá por él cuando vengan a buscarle para llevarle nuevamente al presidio.
La segunda parte se llama Cosette, y tiene varios capítulos que podrían denominarse "Paréntesis", de hecho, uno de esas partes se titula así. Me refiero a dos partes que tratan, con todo lujo de detalles, de la batalla de Waterloo y de la normativa estricta que tenían los conventos de clausura en Francia en el siglo XIX. Por lo demás, Jean Valjean ha ido a Montfermeil para buscar a Cosette, que es maltratada en la posada por los Thénandier, que tratan a sus dos hijas como a unas princesas y a la pequeña Cosette la visten con harapos y la tratan peor que a un perro, incluso la pegan palizas. Por tanto, Cosette, con ocho años, es una muchachita afeada por el duro trabajo y atemorizada. Lo que más teme es ir al manantial del bosque en medio de la oscuridad, por lo que siempre está atenta para que no falte el agua en la posada. Pero es noche cerrada y acaban de llegar unos viajeros que quieren dar agua a los caballos. Cosette no quiere ir, pero en medio de la oscuridad aparece Jean y le lleva el cubo de agua. Valjean es un hombre que viste con un traje desgastado y un sombrero abollado, por lo que da una apariencia de pobreza. Sin embargo, entra en la posada con intención de pernoctar mientras observa a Cosette. En un principio, él parece no interesarse por ella, pero llegará un momento en que empiece a sacar dinero para comprar un rato de ocio para la muchacha, a la que además le regalará una muñeca.
Sin dar muestras de que su interés se encuentra en Cosette, al día siguiente le presentan una factura de alojamiento elevadísima. Los posaderos se quejan de que la niña es una molestia y él se ofrece a llevársela. Pero Thénandier ha observado que él sólo quiere a la niña, por lo que le dirá que tiene una deuda muy alta, que Jean Valjean decidirá pagarle y se llevará a la pequeña Cosette, que no se cree su suerte, pero que desde el principio ha confiado en ese ángel salvador.
París en el siglo XIX
Jean Valjean se esconde en una habitación de París, ya que es más fácil pasar desapercibido entre las multitudes de una ciudad. Pese a ello, ya se le había dado por muerto cuando en Tolón salvó a un hombre que colgaba del mástil de un barco y se tiró al mar. Todos pensaban que se había ahogado. Pero en una de las noches que acude a su habitación le parece ver a Javert y comprende que este perro de presa va tras sus pasos, por lo que termina huyendo por callejuelas de París, con la niña. A ella le hace creer que son los Thénandier quienes les persiguen. De cualquier forma, en su huida, entran en el jardín de un convento de clausura, prohibido a los hombres, y coincide allí con el jardinero, Fauchelevent, al que Valjean, cuando era el alcalde Madeleine, le había salvado la vida, y como Fauchelevent tiene una deuda de gratitud con él, les esconde en su choza, pero le explica que en ese convento, donde se educan muchachas, no están a salvo y, sin embargo, Valjean sabe que es el único lugar donde la policía no le buscaría. Así que deciden que Fauchelevent saque en una cesta a Cosette y que Valjean salga en el ataúd de una monja que acaba de morir. Además, Fauchelevent le explica a la priora que él ya está muy mayor y que necesita la ayuda de su hermano, que tiene una nieta a la que pueden acoger en el convento. El hermano no es otro que Valjean, que se convertirá en ayudante del jardinero, y a partir de ese momento los dos llevarán una campana para que a su paso las hermanas de clausura no se acerquen al reconocer que hay cerca dos hombres, aunque sean ancianos. Para Valjean es uno de los momentos más felices de su vida porque ve a Cosette todos los días y por fin la ha observado que sonríe.

Jardines de Luxeumburgo, París (Jacques-Louis David, 1794)
La tercera parte se titula Marius y nos describe a un joven que ha vivido durante su infancia sin pasar hambre, pero que llegará a conocer la miseria y será capaz de salir de ella y sobrevivir. Además, en esta tercera parte, vuelven a juntarse varias personas que habían aparecido en capítulos anteriores, pero que hasta aquí no volvemos a saber de ellas, atando esos cabos sueltos que habían quedado aquí y allá.
Marius Pontmercy es un joven estudiante de leyes que vive con su abuelo y con una tía solterona en una casa parisina. La madre de Marius falleció y el abuelo, Gillenormand, ha quitado a su padre, un coronel de los ejércitos napoleónicos en una época en que ha sido reinstaurada la monarquía, a su hijo amenazándole con que no se acerque a él si no quiere que el niño sea desheredado. Así, Marius ha crecido con los ideales monárquicos del abuelo, odiando a su padre que vive en Vernon y que nunca se ha interesado por él. Ya siendo un adolescente, recibe una carta en la que se solicita su presencia en Vernon porque su padre está gravemente enfermo y a punto de morir, pero Marius no llegará a tiempo. Será entonces cuando descubra que su padre no era, ni mucho menos, un ogro, y cuando asuma otros ideales pro-bonapartistas, que le llevarán a discutir con su abuelo que, en su ira, le echará de casa. El joven Marius se marchará de allí y hará amistades con un grupo de estudiantes con los que tampoco comparte las mismas ideas, ya que le consideran un retrógrado. Se irá a vivir a la antigua casa Gorbeau, que ya había aparecido con anterioridad, pero que ahora alquila otra señora mayor, ya que la antigua ya murió. Allí tiene como vecinos a un matrimonio, los Jondrette, que tienen dos hijas, y viven en la miseria, tanto como que Marius, aunque pobre, les pagará varios meses de alquiler para que no los echen. Los Jondrette también tienen un hijo, Gavroche, que vive en las calles de París como un pilluelo, ya que sus padres no le quieren, aunque a veces va a visitar a su madre.
Marius trabaja de ayudante en una librería y apenas tiene gastos. Consigue sacarse la carrera de Derecho, pero sigue viviendo en la más absoluta pobreza, aunque no es tan miserable como sus vecinos. Un día, paseando por los jardines de Luxemburgo, descubre a un hombre con el pelo blanco y a una muchacha de la cual se enamora perdidamente. Todos los días les ve sentados en un banco, y ella también le descubre a él. Pero Marius, virgen en asuntos del amor, no se conforma con verles, aunque no se atreve a acercarse, así que empieza a indagar, para descubrir que de la noche a la mañana desaparecen del lugar donde viven. El hombre pierde un pañuelo con las iniciales U.F. (de Urbain Fabre) y él cree que es de ella, por lo que en su imaginación empezará a ser Ursule. Sin embargo, nosotros les conocemos bien, porque ya sabemos que son Cosette, convertida en una bella mujer, y Jean Valjean, que sigue cuidando de ella.
Los líderes de la banda parisina Patron-Minette
Los acontecimientos de disparan cuando Marius descubre que hay una abertura desde su cuarto desde donde puede ver y escuchar lo que ocurre en la "cueva" de los Jondrette. Descubrirá que Jondrette escribe misivas a gente adinerada pidiéndoles dinero, haciéndose pasar por quien no es. Sin embargo, un día va a verles el benefactor de una iglesia con su supuesta hija, que Jondrette reconoce como el hombre que le robó a la Alondra. Le cita varias horas después, y Marius, que había perdido la pista del hombre de pelo blanco y la joven de la que se ha enamorado, al desconocer dónde viven, avisa a la policía. Explica que ha visto a Jondrette reunido con gentes de los bajos fondos de París, gente que le da mala espina, y el inspector Javert acecha para apresar a la banda de criminales conocida como Patron-Minette.
Marius tiene una pistola para avisar a la policía, mientras que está escondido en su rincón, y descubre que Jondrette es Thénandier, el que había salvado a su padre la vida en Waterloo, pero a la vez descubre que es un bandido, sin embargo, no se atreve a avisar a la policía disparando el arma y está atento a todo lo que ocurre en la habitación de al lado. Javert apresará a los bandidos y se sienta en la mesa para escribir el informe, cuando se da cuenta de que el hombre al que tenían prisionero ha desaparecido por la ventana.
Antes de acabar el primer volumen, también se añade un fragmento abandonado de la tercera parte, ya que habla de tres de los criminales de Patron-Minette, que mandan flores a la cárcel de mujeres de Saint-Lazare, de tal forma que tres de esas mujeres se convertirán en sus esclavas, ya que terminarán convertidas en prostitutas. Es otra forma vil de miseria. En este fragmento abandonado, Hugo hace además un alegato sobre la miseria de no tener nada, y la miseria de la envidia, dos ignonimias para las que sólo hay una manera de hacerles frente: la educación gratuita y voluntaria. Ya que es una quimera acabar íntegramente con estas miserias, al menos educando a los hombres se podrán disminuir.
La cuarta parte del libro tiene un título bastante largo: El idilio de la calle Plumet y la epopeya de la calle Saint-Denis. En esta parte se describe el momento histórico en que Luis Felipe de Orléans fue puesto en el trono como monarca, y aunque era un personaje con carisma y querido por el pueblo, tampoco tuvo éxito este monarca

Mientras, Jean Vanjean y Cosette se han trasladado a una casa con jardín en la calle Plumet. Marius está enamorado y no sabe cómo encontrar a su amada. Es entonces cuando Éponine, que también le ama, le guía hasta la casa donde vive Cosette y comienza un idilio entre los dos, que tanto Vanjean como la criada desconocen.
Por otro lado, estalla una revuelta en las calles de París el 5 de junio de 1932 y Marius, que ha vuelto a perder a su amada, se mezcla en ella con sus amigos. Allí, disfrazada de hombre, Éponine le salva la vida y le da una carta que Cosette le ha entregado para él. El joven, que cree que va a morir en la barricada junto a la taberna Corinto, escribe sus últimas palabras y Gavroche se las entrega a Jean Vanjean, que descubre que su hija adoptiva y Marius están enamorados.
Marius ha intentado incluso hacer las paces con su abuelo, a fin de que le permita casarse con Cosette y vuelven a enfadarse cuando Guillenormand le dice que la tome como amante. Marius, cuyo amor es puro, casi celestial, se marcha de la casa de su abuelo para no volver.

La quinta y última parte del libro coincide con el desenlace. Se titula Jean Valjean y coincide con el desenlace y final del verdadero protagonista del libro. Continúa con la barricada de los insurrectos contra la monarquía. Marius, que se encuentra luchando allí con sus amigos, y conocedor de que jamás saldrá con vida de allí, ve aparecer al señor Fauchelevent (Jean Valjean), que se cruza con Javert, a quienes los insurrectos tienen atado y cuya idea es ejecutarlo. Fauchelevent se erige como voluntario para ejecutarle, pero en realidad lo que hace es dejarle libre y volver a la barricada. Cuando ésta es echada abajo por los soldados y, vigilando siempre a Marius, cuando éste es herido, Jean encuentra un orificio enrejado que desemboca en la red de alcantarillas de París y decide llevarse a Marius para salir de allí con vida. Tras un arduo y costoso recorrido por las oscuras cloacas, con un joven desvanecido a cuestas, Jean consigue llegar a una abertura con llave, por donde acaba de entrar Thénandier, que no le reconoce, aunque Jean sí le reconoce a él. El antiguo posadero piensa que es un criminal que porta un cadáver y le abre la puerta. Fuera esta Javert, que había seguido hasta allí a Thénandier, y Javert comprende que no puede entregar a la justicia a Jean Valjean cuando le había salvado la vida. Jean había encontrado en la cartera de Marius un papel con la dirección del abuelo Guillenormand y entre Javert y Jean llevan al joven moribundo a casa del abuelo, donde terminará reponiéndose. Jean va a su casa y Javert le deja libre. Unos días después, aparece en las aguas del Sena el cadáver del inspector de policía, que había optado por suicidarse.
Cuando Marius despierta y comienza a hablar con su abuelo, cree que éste le va a llevar la contraria cuando le dice que quiere casarse. Así que el abuelo acepta y Cosette comienza a venir a visitar a su amado junto a su padre. Marius y Cosette se casan y descubren que los dos son ricos; Marius, por la fortuna de su abuelo, y Cosette, por el dinero que había ganado honradamente Madeleine con la fábrica de abalorios de azabache. Sin embargo, Jean no se siente bien con su conciencia y, al día siguiente de la boda, se presenta ante Marius y le confiesa que es un antiguo presidiario, ladrón reincidente, un prófugo de la justicia, que no es el padre auténtico de Cosette. Poco a poco, Marius se aleja de él y consigue alejar también a su esposa, hasta que un día aparece en su casa Thénandier disfrazado y le cuenta quién era el hombre de las cloacas. Marius comprende que ha sido un ingrato, que el dinero de su esposa es honrado y que deben ir a recuperar a Jean Valjean.
Cuando llegan es demasiado tarde, porque Valjean se está muriendo, no sin antes confesar el nombre de la madre de Cosette.
La novela describe a la perfección las miserias humanas, pero también ensalza la integridad moral de algunas personas, como el protagonista. Es realmente una novela extraordinaria, con un final esperado, pero admirable. Es para disfrutar.
La segunda parte se llama Cosette, y tiene varios capítulos que podrían denominarse "Paréntesis", de hecho, uno de esas partes se titula así. Me refiero a dos partes que tratan, con todo lujo de detalles, de la batalla de Waterloo y de la normativa estricta que tenían los conventos de clausura en Francia en el siglo XIX. Por lo demás, Jean Valjean ha ido a Montfermeil para buscar a Cosette, que es maltratada en la posada por los Thénandier, que tratan a sus dos hijas como a unas princesas y a la pequeña Cosette la visten con harapos y la tratan peor que a un perro, incluso la pegan palizas. Por tanto, Cosette, con ocho años, es una muchachita afeada por el duro trabajo y atemorizada. Lo que más teme es ir al manantial del bosque en medio de la oscuridad, por lo que siempre está atenta para que no falte el agua en la posada. Pero es noche cerrada y acaban de llegar unos viajeros que quieren dar agua a los caballos. Cosette no quiere ir, pero en medio de la oscuridad aparece Jean y le lleva el cubo de agua. Valjean es un hombre que viste con un traje desgastado y un sombrero abollado, por lo que da una apariencia de pobreza. Sin embargo, entra en la posada con intención de pernoctar mientras observa a Cosette. En un principio, él parece no interesarse por ella, pero llegará un momento en que empiece a sacar dinero para comprar un rato de ocio para la muchacha, a la que además le regalará una muñeca.
Sin dar muestras de que su interés se encuentra en Cosette, al día siguiente le presentan una factura de alojamiento elevadísima. Los posaderos se quejan de que la niña es una molestia y él se ofrece a llevársela. Pero Thénandier ha observado que él sólo quiere a la niña, por lo que le dirá que tiene una deuda muy alta, que Jean Valjean decidirá pagarle y se llevará a la pequeña Cosette, que no se cree su suerte, pero que desde el principio ha confiado en ese ángel salvador.
París en el siglo XIX
Jean Valjean se esconde en una habitación de París, ya que es más fácil pasar desapercibido entre las multitudes de una ciudad. Pese a ello, ya se le había dado por muerto cuando en Tolón salvó a un hombre que colgaba del mástil de un barco y se tiró al mar. Todos pensaban que se había ahogado. Pero en una de las noches que acude a su habitación le parece ver a Javert y comprende que este perro de presa va tras sus pasos, por lo que termina huyendo por callejuelas de París, con la niña. A ella le hace creer que son los Thénandier quienes les persiguen. De cualquier forma, en su huida, entran en el jardín de un convento de clausura, prohibido a los hombres, y coincide allí con el jardinero, Fauchelevent, al que Valjean, cuando era el alcalde Madeleine, le había salvado la vida, y como Fauchelevent tiene una deuda de gratitud con él, les esconde en su choza, pero le explica que en ese convento, donde se educan muchachas, no están a salvo y, sin embargo, Valjean sabe que es el único lugar donde la policía no le buscaría. Así que deciden que Fauchelevent saque en una cesta a Cosette y que Valjean salga en el ataúd de una monja que acaba de morir. Además, Fauchelevent le explica a la priora que él ya está muy mayor y que necesita la ayuda de su hermano, que tiene una nieta a la que pueden acoger en el convento. El hermano no es otro que Valjean, que se convertirá en ayudante del jardinero, y a partir de ese momento los dos llevarán una campana para que a su paso las hermanas de clausura no se acerquen al reconocer que hay cerca dos hombres, aunque sean ancianos. Para Valjean es uno de los momentos más felices de su vida porque ve a Cosette todos los días y por fin la ha observado que sonríe.

Jardines de Luxeumburgo, París (Jacques-Louis David, 1794)
La tercera parte se titula Marius y nos describe a un joven que ha vivido durante su infancia sin pasar hambre, pero que llegará a conocer la miseria y será capaz de salir de ella y sobrevivir. Además, en esta tercera parte, vuelven a juntarse varias personas que habían aparecido en capítulos anteriores, pero que hasta aquí no volvemos a saber de ellas, atando esos cabos sueltos que habían quedado aquí y allá.
Marius Pontmercy es un joven estudiante de leyes que vive con su abuelo y con una tía solterona en una casa parisina. La madre de Marius falleció y el abuelo, Gillenormand, ha quitado a su padre, un coronel de los ejércitos napoleónicos en una época en que ha sido reinstaurada la monarquía, a su hijo amenazándole con que no se acerque a él si no quiere que el niño sea desheredado. Así, Marius ha crecido con los ideales monárquicos del abuelo, odiando a su padre que vive en Vernon y que nunca se ha interesado por él. Ya siendo un adolescente, recibe una carta en la que se solicita su presencia en Vernon porque su padre está gravemente enfermo y a punto de morir, pero Marius no llegará a tiempo. Será entonces cuando descubra que su padre no era, ni mucho menos, un ogro, y cuando asuma otros ideales pro-bonapartistas, que le llevarán a discutir con su abuelo que, en su ira, le echará de casa. El joven Marius se marchará de allí y hará amistades con un grupo de estudiantes con los que tampoco comparte las mismas ideas, ya que le consideran un retrógrado. Se irá a vivir a la antigua casa Gorbeau, que ya había aparecido con anterioridad, pero que ahora alquila otra señora mayor, ya que la antigua ya murió. Allí tiene como vecinos a un matrimonio, los Jondrette, que tienen dos hijas, y viven en la miseria, tanto como que Marius, aunque pobre, les pagará varios meses de alquiler para que no los echen. Los Jondrette también tienen un hijo, Gavroche, que vive en las calles de París como un pilluelo, ya que sus padres no le quieren, aunque a veces va a visitar a su madre.
Marius trabaja de ayudante en una librería y apenas tiene gastos. Consigue sacarse la carrera de Derecho, pero sigue viviendo en la más absoluta pobreza, aunque no es tan miserable como sus vecinos. Un día, paseando por los jardines de Luxemburgo, descubre a un hombre con el pelo blanco y a una muchacha de la cual se enamora perdidamente. Todos los días les ve sentados en un banco, y ella también le descubre a él. Pero Marius, virgen en asuntos del amor, no se conforma con verles, aunque no se atreve a acercarse, así que empieza a indagar, para descubrir que de la noche a la mañana desaparecen del lugar donde viven. El hombre pierde un pañuelo con las iniciales U.F. (de Urbain Fabre) y él cree que es de ella, por lo que en su imaginación empezará a ser Ursule. Sin embargo, nosotros les conocemos bien, porque ya sabemos que son Cosette, convertida en una bella mujer, y Jean Valjean, que sigue cuidando de ella.
Los líderes de la banda parisina Patron-Minette
Los acontecimientos de disparan cuando Marius descubre que hay una abertura desde su cuarto desde donde puede ver y escuchar lo que ocurre en la "cueva" de los Jondrette. Descubrirá que Jondrette escribe misivas a gente adinerada pidiéndoles dinero, haciéndose pasar por quien no es. Sin embargo, un día va a verles el benefactor de una iglesia con su supuesta hija, que Jondrette reconoce como el hombre que le robó a la Alondra. Le cita varias horas después, y Marius, que había perdido la pista del hombre de pelo blanco y la joven de la que se ha enamorado, al desconocer dónde viven, avisa a la policía. Explica que ha visto a Jondrette reunido con gentes de los bajos fondos de París, gente que le da mala espina, y el inspector Javert acecha para apresar a la banda de criminales conocida como Patron-Minette.
Marius tiene una pistola para avisar a la policía, mientras que está escondido en su rincón, y descubre que Jondrette es Thénandier, el que había salvado a su padre la vida en Waterloo, pero a la vez descubre que es un bandido, sin embargo, no se atreve a avisar a la policía disparando el arma y está atento a todo lo que ocurre en la habitación de al lado. Javert apresará a los bandidos y se sienta en la mesa para escribir el informe, cuando se da cuenta de que el hombre al que tenían prisionero ha desaparecido por la ventana.
Antes de acabar el primer volumen, también se añade un fragmento abandonado de la tercera parte, ya que habla de tres de los criminales de Patron-Minette, que mandan flores a la cárcel de mujeres de Saint-Lazare, de tal forma que tres de esas mujeres se convertirán en sus esclavas, ya que terminarán convertidas en prostitutas. Es otra forma vil de miseria. En este fragmento abandonado, Hugo hace además un alegato sobre la miseria de no tener nada, y la miseria de la envidia, dos ignonimias para las que sólo hay una manera de hacerles frente: la educación gratuita y voluntaria. Ya que es una quimera acabar íntegramente con estas miserias, al menos educando a los hombres se podrán disminuir.
La cuarta parte del libro tiene un título bastante largo: El idilio de la calle Plumet y la epopeya de la calle Saint-Denis. En esta parte se describe el momento histórico en que Luis Felipe de Orléans fue puesto en el trono como monarca, y aunque era un personaje con carisma y querido por el pueblo, tampoco tuvo éxito este monarca
Mientras, Jean Vanjean y Cosette se han trasladado a una casa con jardín en la calle Plumet. Marius está enamorado y no sabe cómo encontrar a su amada. Es entonces cuando Éponine, que también le ama, le guía hasta la casa donde vive Cosette y comienza un idilio entre los dos, que tanto Vanjean como la criada desconocen.
Por otro lado, estalla una revuelta en las calles de París el 5 de junio de 1932 y Marius, que ha vuelto a perder a su amada, se mezcla en ella con sus amigos. Allí, disfrazada de hombre, Éponine le salva la vida y le da una carta que Cosette le ha entregado para él. El joven, que cree que va a morir en la barricada junto a la taberna Corinto, escribe sus últimas palabras y Gavroche se las entrega a Jean Vanjean, que descubre que su hija adoptiva y Marius están enamorados.
Marius ha intentado incluso hacer las paces con su abuelo, a fin de que le permita casarse con Cosette y vuelven a enfadarse cuando Guillenormand le dice que la tome como amante. Marius, cuyo amor es puro, casi celestial, se marcha de la casa de su abuelo para no volver.

La quinta y última parte del libro coincide con el desenlace. Se titula Jean Valjean y coincide con el desenlace y final del verdadero protagonista del libro. Continúa con la barricada de los insurrectos contra la monarquía. Marius, que se encuentra luchando allí con sus amigos, y conocedor de que jamás saldrá con vida de allí, ve aparecer al señor Fauchelevent (Jean Valjean), que se cruza con Javert, a quienes los insurrectos tienen atado y cuya idea es ejecutarlo. Fauchelevent se erige como voluntario para ejecutarle, pero en realidad lo que hace es dejarle libre y volver a la barricada. Cuando ésta es echada abajo por los soldados y, vigilando siempre a Marius, cuando éste es herido, Jean encuentra un orificio enrejado que desemboca en la red de alcantarillas de París y decide llevarse a Marius para salir de allí con vida. Tras un arduo y costoso recorrido por las oscuras cloacas, con un joven desvanecido a cuestas, Jean consigue llegar a una abertura con llave, por donde acaba de entrar Thénandier, que no le reconoce, aunque Jean sí le reconoce a él. El antiguo posadero piensa que es un criminal que porta un cadáver y le abre la puerta. Fuera esta Javert, que había seguido hasta allí a Thénandier, y Javert comprende que no puede entregar a la justicia a Jean Valjean cuando le había salvado la vida. Jean había encontrado en la cartera de Marius un papel con la dirección del abuelo Guillenormand y entre Javert y Jean llevan al joven moribundo a casa del abuelo, donde terminará reponiéndose. Jean va a su casa y Javert le deja libre. Unos días después, aparece en las aguas del Sena el cadáver del inspector de policía, que había optado por suicidarse.
Cuando Marius despierta y comienza a hablar con su abuelo, cree que éste le va a llevar la contraria cuando le dice que quiere casarse. Así que el abuelo acepta y Cosette comienza a venir a visitar a su amado junto a su padre. Marius y Cosette se casan y descubren que los dos son ricos; Marius, por la fortuna de su abuelo, y Cosette, por el dinero que había ganado honradamente Madeleine con la fábrica de abalorios de azabache. Sin embargo, Jean no se siente bien con su conciencia y, al día siguiente de la boda, se presenta ante Marius y le confiesa que es un antiguo presidiario, ladrón reincidente, un prófugo de la justicia, que no es el padre auténtico de Cosette. Poco a poco, Marius se aleja de él y consigue alejar también a su esposa, hasta que un día aparece en su casa Thénandier disfrazado y le cuenta quién era el hombre de las cloacas. Marius comprende que ha sido un ingrato, que el dinero de su esposa es honrado y que deben ir a recuperar a Jean Valjean.
Cuando llegan es demasiado tarde, porque Valjean se está muriendo, no sin antes confesar el nombre de la madre de Cosette.
La novela describe a la perfección las miserias humanas, pero también ensalza la integridad moral de algunas personas, como el protagonista. Es realmente una novela extraordinaria, con un final esperado, pero admirable. Es para disfrutar.
EL AUTOR:

Símbolo del romanticismo francés, Victor Hugo nació en Besançon en 1802. Poeta, novelista, dramaturgo y político, comenzó a escribir siendo un adolescente y en su afán por evidenciar las complejidades y desigualdades de la realidad se convirtió en símbolo de rebeldía, oposición y libertad. Figura célebre de las letras con títulos como Cromwell (1827), Hernani (1830) y Nuestra Señora de París (1831), la muerte de su hija en las aguas del Sena y el fracaso de Les Burgraves (1843) le llevaron a abandonar la literatura y volcarse en la política, viéndose obligado a exiliarse tras el fracaso de la revuelta contra Luis Napoleón en 1851. Radicado en la isla de Guernsey, retomó la pluma y dio vida a los textos satíricos Napoleón el pequeño (1852) y Los castigos (1853), además de su demoledora obra cumbre: Los miserables (1862). Una vez proclamada la Tercera República, regresó a Francia y se incorporó a la vida política como miembro de la Asamblea Nacional y del Senado. Tras su muerte en París el 22 de mayo de 1885, sus restos fueron venerados bajo el Arco de Triunfo y depositados en el Panteón, un privilegio reservado únicamente a los ciudadanos franceses más ilustres.
LOS LIBROS:
Título original: Les misérables
Autor: Victor Hugo
Traductora: Aurora Alemany
Editorial: Círculo de Lectores, 2015, en dos volúmenes
Número de páginas: 830 (primer volumen) y 574 (segundo volumen)
ISBN: 978-84-672-6362-6 (primer volumen) y 978-84-672-6363-3 (segundo volumen)
Valoración: 10/10
RETOS:
- Reto "12 meses, 12 clásicos".
- Reto 100 libros.
- Reto Genérico: Clásicos.
- Reto "Adiós, pendientes".
- Reto "Yincana Histórica": La acción transcurre durante el siglo XIX.
- Reto "Los 155 libros".
Lo incluyo además en el mes temático, Diciembre: mes de la novela clásica.


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