martes, diciembre 13, 2016

La última confidencia del escritor Hugo Mendoza


Hay libros que nos atrapan de una manera inaudita y éste es uno de ellos. Confieso que lo tengo en la estantería desde hace más o menos un año, pero no me terminaba de atraer. Entonces me di cuenta de que necesitaba un libro que tocara el género de la metaliteratura (ahí ando, completando retos). Y éste era perfecto, porque habla de editores, escritores, manuscritos y un largo etcétera relacionado con el mundo del libro. De hecho, es una trama de novela negra que rodea a un misterioso escritor que se supone que está muerto, pero sus manuscritos siguen apareciendo por arte de magia cada año y son un éxito enorme.
Ni que decir tiene que me ha encandilado.
"A veces inventamos personas, y las inventamos tan bien y tan a nuestra medida que se hace muy difícil olvidarlas. Y muy doloroso. Es como si mataras algo en tu interior, porque, en efecto, sólo es allí donde han habitado".
Hablar de este libro puede resultar largo por la cantidad de personas que en él aparecen y por ese entramado de historias que se entretejen y que además toca, en ocasiones, temas muy turbios pero, injustamente, ciertos.

Víctor Vega es un joven profesor de Literatura en la Universidad de Valencia que se enfrenta a una demanda por violación. Es un estudioso del difunto escritor Hugo Mendoza y un experto en el tema, incluso hizo su tesis sobre el autor. Víctor es un guaperas que incluso es "acosado" por alumnas. Su mujer, Rebeca, es guardia civil y se han divorciado por las infidelidades de Víctor. En común tuvieron una hija, Sofía, que adora a su padre. Él va a ver a su hija siempre que puede, aunque su ex mujer ya ha rehecho su vida con otro hombre. Además tiene una deuda de juego y el tercer jueves de cada mes tiene una cita con un ruso, Dimitri, para abonarle 300 euros. Víctor no puede faltar a esa cita, porque si no está es hombre muerto. Así se lo explicaron cuando perdió lo que no tenía jugando al póker en un chalet de Benidorm con la mafia rusa.
Un día, recibe la llamada de Ana Cifuentes, la viuda de Hugo Mendoza, con la que se entrevistó con motivo de su tesis y se traslada a Madrid para escuchar lo que ella tiene que decirle.
Ana Cifuentes se volvió a casar con un abogado al que le gusta demasiado el dinero, Antonio Santamaría. Ana le confiesa a Víctor que cada 3 de diciembre recibe un manuscrito en una caja sin firma que cree que es de Hugo Mendoza y que han ido publicando año tras año. El último libro siempre anuncia el título del siguiente, y quedan unos meses para que Dejad que los niños se acerquen a mí vea la luz. Ana le contrata para que siga la pista de los manuscritos, porque cree que Hugo Mendoza puede estar vivo, aunque escondido. Ella nunca descubrió nada de su pasado, pero Hugo siempre fue un joven asustadizo y en el año anterior a su muerte estaba tenso y nervioso, incluso le había cambiado el humor. Hugo se estrelló con su velero en Jávea y recuperaron los restos del barco y el cadáver irreconocible.
Resultado de imagen de calle alcala edificio zurich
Edificio Zurich, en la Calle Alcalá nº 44, Madrid

Ana le entrega las llaves de un ático en la calle Alcalá (edificio que existe realmente como se describe en el libro). Allí Hugo escribía y para Víctor es como entrar en un sueño. Revisará el ordenador del escritor, en el que no encontrará nada y la biblioteca, donde hay un libro de poemas que le entusiasma, publicado por la editorial Cariátides, la misma editorial que publica los manuscritos que le llegan a Ana Cifuentes.
Víctor comprende que alguien intenta matarle cuando conduce su Porsche y no puede frenar. Además, en Madrid, un muchacho rumano intenta atracarle y Víctor no se deja robar, pero cuando aparece la policía no pone la denuncia y le protege. El muchacho le regala una navaja que aprecia mucho y le dice que si alguna vez quiere encontrarle que pregunte por Traian en la Cañada Real.
Entonces conoce a Bea Cifuentes, la hermana de Ana. Bea es una mujer de una belleza impresionante y además es deportista. Aparece en el ático para ducharse y termina seduciendo a Víctor. De hecho, tanto uno como otro, acostumbrados a tener numerosos amantes, se terminarán enamorando. Bea le ayudará en la investigación.
Víctor y Bea se trasladarán a Jávea para interrogar a varias personas que conocían a Hugo Mendoza, porque allí fue donde tuvo el accidente, y porque además allí trabajaba en la escuela náutica donde conoció a Ana.
Resultado de imagen de torre de ambolo javea
Finca privada en la que se encuentra la Torre de Ambolo, Jávea

Los Cifuentes tienen allí un chalet en cuya finca se encuentra la Torre de Ambolo, una torre vigía de varios siglos de antigüedad (que en la actualidad se encuentra en el recinto de una finca privada, tal y como se describe en el libro). Allí se entrevistan con el comandante Carrasqueta, un hombre muy amigo del padre de Bea y Ana Cifuentes, que les da toda la documentación que le piden. Pero Víctor no se encuentra conforme y decide ir a desenterrar el cadáver en el cementerio cercano. Cuando sacan el ataúd sí que hay un cuerpo, y Víctor se mide con él, corroborando que el cuerpo no es el de Hugo Mendoza, ya que éste era bajo de estatura y el cadáver es más alto que Víctor. La guardia civil les lleva al cuartelillo, donde piden que despierten a Carrasquilla y éste les confiesa la verdad, que entre el señor Cifuentes y él decidieron que el cadáver que había aparecido lo harían pasar por Hugo, para dar tranquilidad a la desesperada Ana Cifuentes.
Víctor también se entrevistará con Bonet, el editor de Hugo en Barcelona; con el marido de Ana Cifuentes; con el Capellà, un viudo que compartió habitación en Jávea con Hugo.
El catedrático de la Facultad de Literatura, al que en secreto Víctor llama Yo Claudio, le llama un día para explicarle que una muy buena amiga suya, Pilar Boluda, quiere conocerle. La mujer pertenece a la editorial más célebre y con más éxitos de España, pero nunca concede entrevistas y es conocida por su mal carácter. Víctor sabe que Claudio y Pilar pertenecen a una especie de sociedad religiosa llamada Sacrum Corpus. Cuando se entrevista con Pilar, ésta le explica que quiere contratarle para que consiga los derechos del próximo libro de Hugo Mendoza. Víctor le dice a todo que sí, pero cuando se cita con Ana le confiesa toda la entrevista. Pilar es una viejecita aquejada de cáncer a la que le queda poco tiempo de vida, y además es una mujer que siempre consigue todo lo que se propone, pero además es presionada por alguien que quiere a toda costa que el manuscrito no vea la luz.
Por otro lado, la mejor amiga de Víctor se llama Paloma, que es profesora de matemáticas, y le quiere como una madre. Paloma es una mujer voluminosa pero que no tiene pelos en la lengua ni complejos. Le regala a Víctor un iPhone con GPS incorporado, y le ayuda con los temas informáticos. Porque Paloma vive en el colegio de monjas donde da clases con una novicia a la que llama Santa Tecla, que es un hacha en los ordenadores. Como Víctor no quiere enseñarle a jugar al póker le pedirá a Santa que le enseñe. Paloma no sólo sacará de apuros a Víctor en varias ocasiones, sino que además se convertirá en su sombra y le ayudará en la investigación.
El libro derivará en que el próximo manuscrito es autobiográfico y Hugo Mendoza describe al detalle cómo fue el orfanato donde fue depositado al nacer, cómo el director de entonces, don Claudio, estuvo abusando de él e incluso le adoptó (siendo ésta la única adopción que se hizo en el orfanato) y cómo tuvo que huir.
Cuando aparecen los cadáveres de Pilar Boluda y Antonio Santamaría, Víctor consigue esquivar al detective Florentino Andrada y es puesto en busca y captura. Entonces busca a Traian, al que regala su Porsche, para que le robe las llaves del piso a Claudio a fin de cogerle el ordenador. Claudio se lleva al niño a su vivienda e intenta abusar de él, pero Traian se defiende cortándole una oreja y llevándose su CPU, para entregárselo a Paloma. Bea, Paloma y Víctor aparecen en el Colegio Mayor donde Claudio se ha escondido para devolverle su oreja, pero sobre todo para acusarle de pederastia. Es entonces cuando Víctor ve la foto del orfanato en donde reconoce a Hugo Mendoza, que entonces era Ezequiel Torres. Aunque aparecen los dos rumanos guardaespaldas de Claudio, Víctor robará la foto de la orla, y comprende que es el tercer jueves del mes y Dimitri viene a cobrar. Así que enfrentará al ruso con los dos hermanos rumanos en su casa. Dimitri, tras desarmarles, al comprender que Víctor no tiene el dinero, se lo lleva ante su jefe. Sergey ordena que se le descuartice lentamente, pero antes de que esto ocurra, aparece Paloma en la mansión, que ha localizado a su amigo gracias al GPS del móvil, y apuesta con Sergey una partida al póker que terminará ganando Paloma, por lo que los dos saldrán por su propio paso. De hecho, Sergey está tan impresionado con Paloma que le pide representarla en un campeonato de póker internacional que se celebra anualmente en Las Vegas. Paloma le dice que sí.
De camino a Valencia, Paloma y Víctor han decidido entregar el CPU a la policía, pero allí volverán a reencontrarse con los hermanos rumanos, que se llevan a Víctor a un chalet donde Claudio quiere que unas larvas carnívoras se lo coman. Cuando recogen la ropa de Víctor y encuentran la navaja, los dos hermanos quieren explicaciones, y descubren que Traian, que es su hermano pequeño, se la ha regalado. Lo comprueban por teléfono y el pequeño les cuenta que Claudio le invitó a cenar, por lo que todo aquello que iba a ocurrirle a Víctor, esa muerte tan dolorosa a base de larvas, se la inculcarán a Claudio, mientras sueltan a Víctor y le dicen que huya.
Desnudo y hambriento sale a un bosque y no sabe dónde está. Pero Paloma y Santa Tecla han seguido la huella del símbolo con el que Claudio marcaba a los elegidos y han descubierto la finca navarra, adonde Andrada ha enviado un destacamento para que encuentren a Víctor. Por Claudio no podrán hacer nada y de los dos hermanos rumanos, ni rastro.
Así, Víctor pasará unos meses en la prisión de Ocaña, pero Andrada sabe que no es un asesino, y Víctor no quiere contar nada que cree problemas a Ana Cifuentes. También se casará con Bea. Cuando sale de la cárcel, conoce a la madre de las chicas, que únicamente dice la palabra París. Quiere regalar un viaje a Japón a Bea y a su hijo Berto, que nació en Costa Rica, pero la partida de nacimiento no coincide con el cumpleaños del muchacho. Entonces decide ir al chalet de Jávea, donde la madre colecciona postales antiguas, y en la sección de París descubre la foto de Bea y Hugo Mendoza besándose con un fondo parisino. Víctor hace una llamada y entonces se encuentra de frente con Bea, que le apunta con una ballesta. Él le hace preguntas, y comprende que Bea se enamoró de Hugo, que es ella la que envía los manuscritos, que fue ella la que se hizo a la mar el día que Hugo murió, pero Hugo ya estaba muerto antes de ir en el velero, que es quien mató a Pilar Boluda y a Antonio Santamaría. Pero Víctor va siempre con la verdad por delante, y el iPhone tiene una videoconferencia donde se ve al inspector Andrada, mientras Carrasqueta ha rodeado con sus efectivos el chalet. Pero Bea conoce el terreno y sabe que hay una parte que da al acantilado que no está vigilada, y decide arriesgarse la vida por allí.
A Víctor Vega le toca contar toda la verdad a Ana Cifuentes, que ya no volverá a ser la misma.

El prólogo es interesante, porque nos termina enganchando, ya que sin conocer nada de la trama, descubrimos que en alta mar un hombre usurpa la identidad de otro que se está muriendo. Ese hombre que ha escapado con un velero robado es Ezequiel Torres, y el que muere en alta mar es Hugo Mendoza. Cuando Ezequiel descubre el parecido consigo mismo, y como el pasado le pesa enormemente, decide hundir el velero y tirar el cadáver al mar, y entonces regresará al puerto de Jávea con un nombre nuevo.

Los tiempos de la novela recorren un año que nos hacen saber la estación en que estamos. Por tanto tendremos las cuatro estaciones a modo de capítulos. Cuatro capítulos bastante extensos que marcan los tiempos que preceden a ese 3 de diciembre en que llegará el nuevo manuscrito.

El estilo del autor es fresco y llega un momento en que no podemos parar de leer. Aunque hay muchos personajes, éstos están magistralmente perfilados, sobre todo porque a muchos de ellos les conocemos a través de las entrevistas que les hará Víctor.

Es una buena novela, la verdad. Es un libro para disfrutar.

EL AUTOR:

Resultado de imagen de joaquín camps
Joaquín Camps es profesor de la Universidad de Valencia, ciudad en la que reside. Su campo principal de investigación y docencia es el comportamiento humano en las organizaciones, y ha publicado numerosos trabajos científicos en esta área. En la que es su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, Joaquín Camps logra tejer una trama entreverada de misterio, de denuncia y de amor que ha cautivado al público y la crítica.

EL LIBRO:

Título original: La última confidencia del escritor Hugo Mendoza
Autor: Joaquín Camps
Editorial: Círculo de Lectores, 2015
Número de páginas: 797
ISBN: 978-84-672-6344-2

Valoración: 9/10

RETOS:

No hay comentarios: