Cuando leemos a Stephen King ya sabemos qué nos podemos encontrar en sus libros, sobre todo si son libros anteriores a los últimos. Tiene tal habilidad para recrear escenarios de terror que, un rato después de haber terminado el libro, aún nos quedamos pensativos. Por curiosidad, he comprobado que este año se estrenó la película, aunque tras lo que he leído no me han quedado muchas ganas de verla.
Ya sabemos que King es muy habilidoso para crear magistrales escenarios de terror y en la era de los móviles tenía que sacarse una historia de la manga.
¿Qué ocurriría si un día todos los humanos recibiéramos una llamada y con una señal nuestro cerebro fuera desconectado para recargarse en una conciencia colectiva?
Pues es lo que viene a ocurrir en esta novela. Que un día los humanos reciben llamadas simultáneas en sus teléfonos móviles y dejan de ser quienes eran para suicidarse o asesinar a los que tienen a su alrededor. Todos los que reciben la señal comienzan a comunicarse telepáticamente, crean el caos en las ciudades porque han dejado de saber hacer todo lo que hacían (conducir o cocinar). Sólo aquellos que no usan móviles comprenden que ha ocurrido algo extraño a lo que denominan El Pulso.

Clayton Riddel es un ilustrador de cómics que se encuentra en Boston porque acaba de salir de una entrevista en la que le han comprado sus últimos cómics, lo que le dará un poder adquisitivo mayor e incluso se haga famoso. De camino a su hotel decide que bien puede relajarse tomando un helado en un furgón de helados que se encuentra en un parque, cuando de repente observa a la gente que espera a comprar un helado, pues los que tienen teléfonos móviles comienzan a hacer cosas extrañas. Los que llevan móviles han recibido una señal y han empezado a atacar al resto de personas que tienen alrededor. Cuando se da cuenta de esto, Clay se queda atónito pero consigue escapar y cerca de su hotel se encuentra con otra persona normal, Tom McCourt, que observa cómo las personas se están tirando por las personas. Los dos hombres comprenden que es algo extraño y que tienen que buscar un lugar donde esconderse de estos chiflados telefónicos. Así que comienzan a caminar y llegan a un hotel cerrado, donde al recepcionista no le queda más remedio que abrir. Se quedan allí mientras escuchan golpes en los pisos superiores, suponiendo que hay más locos en la parte de arriba pero que no saben usar el ascensor. Entonces en la puerta aparece una jovencita, Alice Maxwell, que llega aterrorizada, y los dos hombres deciden protegerla.
Cuando cae la noche, los chiflados telefónicos han desaparecido y deciden marcharse a casa de Tom, a fin de pensar en los siguientes pasos. El recepcionista decide no acompañarles. En casa de Tom pasan unos días aprovisionándose y entran en las casas vecinas para buscar armas. Ninguno de los tres están preparados para ver tantos cadáveres juntos.
Siguen caminando por las noches, en medio de una ingente masa de gente normal que no tenía móvil en el momento de El Pulso. Y así llegan a la Academia Gaiten, un centro escolar en donde sólo quedan el director Ardai y uno de los alumnos llamado Jordan. Este muchacho es uno de los pocos que no tienen teléfono móvil porque no tenía dinero y se encuentra allí gracias a una beca. Jordan es un muchacho muy inteligente y muy pronto comprende que los telefónicos, que ya no están tan chiflados, responden a una conciencia colectiva, que alguien les ha reiniciado y que responden a esa conciencia colectiva, pero que no se han terminado de recargar y que todas las noches se ponen a cubierto en lugares amplios para recargarse. Concretamente, en el campo de fútbol de la Academia Gaiten se reinician varios cientos de esos telefónicos con cadenas musicales cuyas sinfonías suenan sin parar durante toda la noche. Los protagonistas saben que han dejado de ser personas y deciden hacer algo inesperado: tomar un camión de combustible de una gasolinera cercana e incendiar el campo para exterminarlos. Clay y el director Ardai lo tienen claro. Pero en el momento en que lo han hecho, Clay se da cuenta de que acaban de cometer un error, porque la conciencia colectiva sabe dónde se encuentran. Y en sueños aparece un joven con varios cortes en la cara y una sudadera de Harvard que les habla telepáticamente, e incluso aparece en el edificio de la Academia, pero no es capaz de pronunciar una sola palabra. Este Hombre Andrajoso toma represalias atacando a todos los peregrinos normales que pasan cerca de la Academia, dejándoles a ellos con vida, pero sin duda alguna impulsándoles a marchar hacia el norte. Ellos ya han visto las pintadas que indican "Kashwak No-Fo", es decir, que se dirijan a esa ciudad, un lugar donde no hay cobertura y no pueden ser atacados por los telefónicos. Pero olvidan que los telefónicos pueden leer sus mentes.
Clay sólo tiene una cosa en mente: quiere ir a Kent Pond para buscar a su hijo Johnny, quiere saber si está bien, ya que no hace mucho le compró un móvil. En su casa encuentra una nota del muchacho y en el ayuntamiento otra, donde le indica que ha ido a Kashwak. Alice perderá la vida por el camino, porque desde el mismo momento en que han exterminado uno de los rebaños de telefónicos, sus rostros han aparecido en los sueños de las personas normales y han terminado siendo unos proscritos. Poco después, Tom, Jordan y Clay se encuentran con tres personas que también han exterminado rebaños, y se juntan. Son Dan, Ray y Denise, que se encuentra embarazada. El Rector Harvard, como ellos llaman al Hombre Andrajoso, les ha dejado un mensaje para ellos, para demostrarles que, mediante la telepatía, han asesinado a los dos jóvenes que atacaron a Alice.

En cierto momento, deciden separarse, porque ninguno quiere ir a Kashwak, excepto Clay, que quiere encontrar a su hijo. La conciencia colectiva impulsa las mentes de los otros hasta que consigan unirse con Clay y cojan un autobús escolar hasta la Expo de Kashwak donde les esperan miles de telefónicos, entre ellos la mujer de Clay con la mirada extraviada y el Rector Harvard. Todos han soñado lo que les va a ocurrir al día siguiente. Pero Ray le dio un mensaje a Clay antes de morir, le entregó un teléfono y le dio un número para marcar. Clay comprende que allí nadie ha probado si hay o no cobertura, y que el teléfono que tiene en el bolsillo es una bomba que hay en el maletero del autobús. Sólo Jordan, por su fisonomía de niño, puede salir por una ventana y poner en funcionamiento el autobús para acabar con el máximo número de telefónicos.
Cuando han destrozado esa conciencia colectiva, saben que pasarán unos meses en que los telefónicos estarán extraviados, por lo que deciden ponerse a salvo. Sólo Clay sabe que tiene aún que encontrar a su hijo, que también ha sufrido la conversión, pero no al principio, sino más tarde, por lo que el programa también le ha trasladado el gusano y necesita saber si ha sobrevivido. Antes de separarse, le pregunta a Jordan cómo volver a traer a su hijo de vuelta a la vida normal. Es obvio: con otro móvil.
Ya sabemos que King es muy habilidoso para crear magistrales escenarios de terror y en la era de los móviles tenía que sacarse una historia de la manga.
¿Qué ocurriría si un día todos los humanos recibiéramos una llamada y con una señal nuestro cerebro fuera desconectado para recargarse en una conciencia colectiva?
Pues es lo que viene a ocurrir en esta novela. Que un día los humanos reciben llamadas simultáneas en sus teléfonos móviles y dejan de ser quienes eran para suicidarse o asesinar a los que tienen a su alrededor. Todos los que reciben la señal comienzan a comunicarse telepáticamente, crean el caos en las ciudades porque han dejado de saber hacer todo lo que hacían (conducir o cocinar). Sólo aquellos que no usan móviles comprenden que ha ocurrido algo extraño a lo que denominan El Pulso.

Clayton Riddel es un ilustrador de cómics que se encuentra en Boston porque acaba de salir de una entrevista en la que le han comprado sus últimos cómics, lo que le dará un poder adquisitivo mayor e incluso se haga famoso. De camino a su hotel decide que bien puede relajarse tomando un helado en un furgón de helados que se encuentra en un parque, cuando de repente observa a la gente que espera a comprar un helado, pues los que tienen teléfonos móviles comienzan a hacer cosas extrañas. Los que llevan móviles han recibido una señal y han empezado a atacar al resto de personas que tienen alrededor. Cuando se da cuenta de esto, Clay se queda atónito pero consigue escapar y cerca de su hotel se encuentra con otra persona normal, Tom McCourt, que observa cómo las personas se están tirando por las personas. Los dos hombres comprenden que es algo extraño y que tienen que buscar un lugar donde esconderse de estos chiflados telefónicos. Así que comienzan a caminar y llegan a un hotel cerrado, donde al recepcionista no le queda más remedio que abrir. Se quedan allí mientras escuchan golpes en los pisos superiores, suponiendo que hay más locos en la parte de arriba pero que no saben usar el ascensor. Entonces en la puerta aparece una jovencita, Alice Maxwell, que llega aterrorizada, y los dos hombres deciden protegerla.
Cuando cae la noche, los chiflados telefónicos han desaparecido y deciden marcharse a casa de Tom, a fin de pensar en los siguientes pasos. El recepcionista decide no acompañarles. En casa de Tom pasan unos días aprovisionándose y entran en las casas vecinas para buscar armas. Ninguno de los tres están preparados para ver tantos cadáveres juntos.
Siguen caminando por las noches, en medio de una ingente masa de gente normal que no tenía móvil en el momento de El Pulso. Y así llegan a la Academia Gaiten, un centro escolar en donde sólo quedan el director Ardai y uno de los alumnos llamado Jordan. Este muchacho es uno de los pocos que no tienen teléfono móvil porque no tenía dinero y se encuentra allí gracias a una beca. Jordan es un muchacho muy inteligente y muy pronto comprende que los telefónicos, que ya no están tan chiflados, responden a una conciencia colectiva, que alguien les ha reiniciado y que responden a esa conciencia colectiva, pero que no se han terminado de recargar y que todas las noches se ponen a cubierto en lugares amplios para recargarse. Concretamente, en el campo de fútbol de la Academia Gaiten se reinician varios cientos de esos telefónicos con cadenas musicales cuyas sinfonías suenan sin parar durante toda la noche. Los protagonistas saben que han dejado de ser personas y deciden hacer algo inesperado: tomar un camión de combustible de una gasolinera cercana e incendiar el campo para exterminarlos. Clay y el director Ardai lo tienen claro. Pero en el momento en que lo han hecho, Clay se da cuenta de que acaban de cometer un error, porque la conciencia colectiva sabe dónde se encuentran. Y en sueños aparece un joven con varios cortes en la cara y una sudadera de Harvard que les habla telepáticamente, e incluso aparece en el edificio de la Academia, pero no es capaz de pronunciar una sola palabra. Este Hombre Andrajoso toma represalias atacando a todos los peregrinos normales que pasan cerca de la Academia, dejándoles a ellos con vida, pero sin duda alguna impulsándoles a marchar hacia el norte. Ellos ya han visto las pintadas que indican "Kashwak No-Fo", es decir, que se dirijan a esa ciudad, un lugar donde no hay cobertura y no pueden ser atacados por los telefónicos. Pero olvidan que los telefónicos pueden leer sus mentes.
Clay sólo tiene una cosa en mente: quiere ir a Kent Pond para buscar a su hijo Johnny, quiere saber si está bien, ya que no hace mucho le compró un móvil. En su casa encuentra una nota del muchacho y en el ayuntamiento otra, donde le indica que ha ido a Kashwak. Alice perderá la vida por el camino, porque desde el mismo momento en que han exterminado uno de los rebaños de telefónicos, sus rostros han aparecido en los sueños de las personas normales y han terminado siendo unos proscritos. Poco después, Tom, Jordan y Clay se encuentran con tres personas que también han exterminado rebaños, y se juntan. Son Dan, Ray y Denise, que se encuentra embarazada. El Rector Harvard, como ellos llaman al Hombre Andrajoso, les ha dejado un mensaje para ellos, para demostrarles que, mediante la telepatía, han asesinado a los dos jóvenes que atacaron a Alice.
En cierto momento, deciden separarse, porque ninguno quiere ir a Kashwak, excepto Clay, que quiere encontrar a su hijo. La conciencia colectiva impulsa las mentes de los otros hasta que consigan unirse con Clay y cojan un autobús escolar hasta la Expo de Kashwak donde les esperan miles de telefónicos, entre ellos la mujer de Clay con la mirada extraviada y el Rector Harvard. Todos han soñado lo que les va a ocurrir al día siguiente. Pero Ray le dio un mensaje a Clay antes de morir, le entregó un teléfono y le dio un número para marcar. Clay comprende que allí nadie ha probado si hay o no cobertura, y que el teléfono que tiene en el bolsillo es una bomba que hay en el maletero del autobús. Sólo Jordan, por su fisonomía de niño, puede salir por una ventana y poner en funcionamiento el autobús para acabar con el máximo número de telefónicos.
Cuando han destrozado esa conciencia colectiva, saben que pasarán unos meses en que los telefónicos estarán extraviados, por lo que deciden ponerse a salvo. Sólo Clay sabe que tiene aún que encontrar a su hijo, que también ha sufrido la conversión, pero no al principio, sino más tarde, por lo que el programa también le ha trasladado el gusano y necesita saber si ha sobrevivido. Antes de separarse, le pregunta a Jordan cómo volver a traer a su hijo de vuelta a la vida normal. Es obvio: con otro móvil.
EL AUTOR:
Nacido en 1947 en Maine, Stephen King está considerado el rey del género de terror; su prolífica obra, sus ventas millonarias, las numerosas y exitosas adaptaciones al cine y la televisión, y una hueste no sólo de lectores incondicionales sino también de discípulos e imitadores dan fe de que el apelativo no es excesivo.
Nadie como el autor de Maine ha sabido crear un mundo propio -obsesivo, cerrado, angustioso, de pesadilla, como requieren las normas del género- y, a la vez, conectar con la sensibilidad de un público contemporáneo tan amplio. La calidad literaria de sus novelas y relatos, reflejada en su capacidad para dar forma a imágenes escalofriantes en situaciones límite, lo han convertido en un maestro indiscutible. Un somero listado de las adaptaciones cinematográficas de su obra dan fe de su capacidad creativa: Carrie, El resplandor, Cujo, Misery, Cadena perpetua o La milla verde; a las que habría que añadir otros libros que también se convirtieron en best-sellers: It, La zona muerta, Cementerio de animales, El umbral de la noche, El juego de Gerald, La tienda, La mitad oscura, Los Tommyknockers, Apocalipsis, Insomnia, Desesperación, Un saco de huesos, Corazones en la Atlántida, La chica que amaba a Tom Gordon y El cazador de sueños.
EL LIBRO:
Título original: Cell
Autor: Stephen King
Traductora: Bettina Blanch
Editorial: Círculo de Lectores, 2006
Número de páginas: 435
ISBN: 84-672-1714-6
Valoración: 8/10
RETOS:
- Desafío "Búscalo en la portada": Un número.
- Reto "Un libro, un género": Libro de terror.
- Desafíos de Lectura 2016: Busca en la portada: un aparato moderno (celular).
- Reto Libros Olvidados.
- Desafío Literario 2016: Un libro que te asuste.
- Reto 100 libros.
- Reto Genérico: Terror.
- Reto "Adiós, pendientes".
- Reto Stephen King.
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