Ayer estuve ordenando los libros pendientes de leer, que tenía amontonados en varios montones en la mesa de la impresora. En la estantería no me caben más, están a dos filas y no puedo ver los que hay detrás.
Después de hacerlo comprendí que sólo había dejado libre la mesa de la impresora y que, probablemente, en no mucho tiempo volverá de nuevo a tener montones de libros nuevos apilados...
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