Tiene un sentido especial, metafórico, misterioso encontrarse una puerta cerrada a cal y canto. Una puerta antigua, de madera, con aldaba de hierro, cerradura para llave antigua y rejas te hace preguntarte cuál será su historia. Hoy está cerrada, pero ¿hace cuatro o cinco décadas?
Dan ganas de preguntarle a la propia puerta que te cuente sus historias, que nos cuente aquellas cosas que ha visto.
Esta puerta pertenece a una casa señorial, grande, con soportales en la parte inferior. Pero es inquietante que se encuentre cerrada. Porque eso lleva a pensar en su lenta decadencia, ya que apenas ha sido reformada la casa y sí que parece habitable, pero siempre está cerrada.
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