Hace una semana fui al hospital. Hace dos semanas también. Cada miércoles por la tarde, en esa única tarde que tenía libre durante la semana, me acercaba a ver a mi tío. Hoy no lo haré, aunque sigue con nosotros. Pero hoy ya no puedo hablar con él, no puedo mirarle a los ojos, no puedo escucharle, y no puedo reírme con sus bromas. Lleva un día sedado y aún sigo temiendo esa llamada fatal. Aunque intentamos concienciarnos, es duro saber que una persona se va.
No me centro en el trabajo, ni siquiera puedo a ponerme a leer sin sentirme angustiada y echarme a llorar, teniendo que dejar de lado el libro. Sigo yendo a la oficina cada día, aunque mis compañeras me quitan a la gente, hago tareas mecánicas, en las que no haya mucho que pensar, pero que mantengan mi concentración lo suficiente como para pensar en que mi tío se encuentra en un camino de no retorno.
Cuando anoche apagué la luz, empezó a picarme todo el cuerpo. Después de un rato, hube de levantarme y comprobar que me había salido una especie de sarpullido en brazos, piernas, espalda... Me eché crema hidratante y me cambié de pijama. Es imposible que el pijama que llevaba me diera alergia (me lo he puesto muchas veces). Hoy he pensado en eso, y estoy convencida de que el picor era porque me encontraba en un estado de ansiedad tal que no me permitía dormir, una especie de defensa. No somos nadie.
Debo hacer cosas que mantengan mi mente ocupada, centrarme en algo para no pensar. Mi tío sigue luchando, como el gran luchador que siempre ha sido.
2 comentarios:
¡Ánimo, K!
salu2.
Ya se ha ido, esta tarde. Es muy doloroso.
El picor era urticaria, he tenido que ir a urgencias, y posiblemente ha sido por el estrés y la ansiedad de los últimos días, por los nervios, por toda esta situación.
Gracias por los ánimos.
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