Mi sobrina P. lleva un mes pidiendo una bicicleta y venía a cenar diciendo que a los Reyes Magos se les ha olvidado la bici. Entonces ha visto los tres vasos de leche vacíos y luego ha visto los paquetes. Ha abierto el de su hermana y me ha dicho que el grande era para mí. Cuando lo ha abierto, todos estábamos pendientes porque la ilusión brillaba en los ojos de la niña: allí estaba tan ansiada bicicleta.
Qué sensación tan importante, ésa de la ilusión...

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