miércoles, octubre 19, 2016

Cuando quieres andar en bici

Hace siglos que no ando en bici, aunque tanto como siglos no, pero hará unos ocho años que no cojo una bicicleta.
Hace cosa de dos años, mi hermano pequeño intercambió las bicicletas que había en casa y se agenció una bicicleta (yo creo que para impresionar a alguna moceta). El caso es que los demás nos quedamos sin bicis. No preguntó ni nada, aunque creo que entonces nos resultó indiferente, hasta hoy.
De repente, un día hablas con alguien que te contagia las ganas de andar en bici, te sorprende el tesón, admiras las kilometradas. Y recuerdas. Recuerdas el día que estrenaste tu bici y cómo con 16 años te fuiste lejos, lejos, hasta la carretera de Haro. Tanto que en medio del camino tuve que parar en casa de mis abuelos y decirle a mi abuelo que no podía más, que me llevara a mi casa. Recuerdo aquel día, que tan joven ya me sentía un espíritu libre y que hice una kilometrada que debía haber hecho poco a poco. Fue entonces cuando decidí que no podía andar sola en bici y, si lo hacía, no debería marcharme muy lejos.
Han pasado muchos años. Pero hoy he vuelto a cerrar los ojos y recordar cómo me sentía aquella tarde en la bici: como un espíritu libre.
Sólo hay una cosa que me queda pendiente: si ando en bici tendré que dejar de fumar. Eso lo tengo clarísimo. Pero además es que como esta bici me hace perder el equilibrio, me he propuesto no sólo comprarme una bici para mí, sino todo el equipamiento completo. Voy con pantalones de 'trekking' y sudadera; acabo de leer que debe ser ropa pegada a la piel, transpirable y térmica.
Quizás algún día pueda ir el bici con quien me ha contagiado su entusiasmo, aunque no lo creo: él hace muchísimos kilómetros y yo no iría con él para no retrasarle. Lo hago porque mi médico me repite hasta la saciedad que haga deporte.
Y la bici puede ser una buena idea.

martes, octubre 18, 2016

El día tiene más horas

No tengo pánico a las agujas pero sí a que me hagan una escabechina en los brazos, así que siempre que me sacan sangre tengo que avisar: "Mira, que las venas no se me ven". Y sigo sentada con pinchazos en los dos brazos mientras la gente sigue pasando a los lados. Y yo sigo sentada esperando que pase el suplicio.
Y siempre es igual, me pinchan en los dos brazos hasta que encuentran una vena. A veces me han pinchado en la mano, y eso sí que duele.
Lo que tengo que aguantar...
Eso ha requerido que me levante una hora antes y ahora me caigo de sueño.
Estoy contenta, porque sí. Quizás es que hay gente que consigue hacernos sonreír. No tengo más que ganas de ir a dormir.

lunes, octubre 17, 2016

Nunca se sabe

Siempre miramos al futuro sin darnos cuenta que el mejor momento es el ahora. Sí, a veces necesitamos otorgar a nuestra vida una estabilidad futura. Pero no siempre hay que vivir pensando en ese futuro.
Conozco a una persona que lleva dos años viajando por el mundo con una bici y una mochila, viviendo cada momento. En su trabajo tuvo un accidente y ya sólo podría dedicarse a tareas de oficina, así que preparó su bicicleta, una mochila, se buscó una acompañante y ahí sigue, por Laos o por Vietnam. A veces me meto en su blog viajero donde cuentan sus peripecias.
Esto me ha hecho pensar en que yo también haría algo parecido. Incluso ya imagino al acompañante.
Lo cierto es que nos da pánico acometer cualquier locura que quiebre nuestra estabilidad. Aunque eso sí que es vivir como si no hubiera un mañana.

Buenas vibraciones

Hace mucho tiempo que decidí alejarme de la gente tóxica, de esas personas que ponen pegas a todo, que siempre buscan discutir, los que ponen mala cara por todo o cuando menos te lo esperas sueltan un taco que no viene a cuento.
Yo misma intento estar sonriendo siempre -dicen que alarga la vida-, intento no estresarme y eso en mi trabajo es algo complicado. Lo cierto es que me va muy bien sin enfadarme, eso sí que es un gasto de energía terrible.
En realidad, tengo tal optimismo que todo el mundo me cae bien. Aunque son pocos con los que acorto las distancias. Supongo que peco de desconfiada.
Al revés, cuando me acerco a alguien que me ha llamado la atención por el motivo que sea generalmente lo hago de puntillas, pues temo que pueda decepcionarme.
Adoro la gente que me da buenas vibraciones, que me hace reír. Bien, para llegar a este momento en que te sientes a gusto hablando con alguien han tenido que pasar varios meses.
Supongo que en eso se basan las relaciones entre humanos, en que tenemos la capacidad de elegir a quiénes queremos cerca y a quiénes no, en ceder a veces terreno o en permitir dar algo, también en recibir.
A veces conoces a alguien y te encuentras tan a gusto que no quieres que pasen las horas.
Estamos predestinados a entendernos con unos y a que ocurra lo contrario con otras personas.
C'est la vie!

Tiempo de arena


Hace mucho tiempo que tengo pendiente esta novela, concretamente desde que alguien me la prestó, en tapa dura, y se la devolví sin haberla tocado unos meses después. No me gusta que me presten libros y, por la misma regla de tres, tampoco me gusta prestar libros. Prefiero leer libros de mi propiedad y, aunque tengo varios carnets de bibliotecas, no suelo pisarlas mucho. Así que cuando vi esta novela en edición bolsillo la compré, y finalmente la he leído. Lo que nunca hubiera esperado es que me iba a enganchar tanto que finalmente he tardado dos días en leerla.
La trama es algo enrevesada al principio, pero finalmente te termina atrapando. Lo cierto es que es una buena historia, aunque podría mejorarse.

Nos situamos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en el marco histórico en que España perdió sus últimas colonias. Una familia española, afincada en Filipinas, ante los insurgentes, decide regresar a Toledo a dirigir sus tierras y su marquesado. La familia está acompañada siempre de la mala fortuna y el luto. La novela empieza en un lecho de muerte, cuando María Francisca, Xisca, está a punto de fenecer debido a la tuberculosis y entonces nombra por primera vez a sus hijos. Junto al lecho se encuentran su madre Mariana, marquesa viuda de Sotoñal; sus dos tías, Munda y Alejandra; y la niñera de origen filipino Xhixhipao. Cuando las tías preguntan a su hermana mayor al respecto, ésta lo achaca a alucinaciones de la moribunda, pero ellas no se quedan tranquilas y deciden mover los hijos para buscar a los hijos que ha nombrado su sobrina difunta.
En medio de la trama, vamos conociendo a las mujeres Camp de la Cruz, cómo se van quedando solas poco a poco, las relaciones de fraternidad entre unas y otras; las extravagancias y rebeldías de Munda frente a la rigidez encorsetada de Mariana; y nos encontramos a una hermana pequeña, Alexandra, que siempre intenta paliar las diferencias entre sus dos hermanas mayores.
Varias décadas antes, cuando Munda descubre la frialdad de su hermana Mayor, decide ir a su propiedad heredada en Madrid, un palacete en medio del Paseo de la Castellana, y llevarse a su hermana menor, Alejandra, para que Mariana no la eduque rígidamente, con el boato y la religión de una España donde la mujer es un cero a la izquierda y, mientras tanto, envía telegramas a su hermana dándole ideas para que administre correctamente su hacienda y para que otorgue mayores derechos a los trabajadores. Mariana no le hace caso, porque le interesa más cómo se la ve en Toledo.
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Filipinas con vestidos María Clara, vestido de la era colonial

Alejandra, al lado de su hermana Munda, aprenderá a pensar por sí misma sin necesidad de un hombre que le diga lo que tiene que hacer, y optará por estudiar Leyes en una España en que las mujeres no iban a la Universidad aún y en la que las jóvenes eran insultadas, ya que el pensamiento de la época las enclaustraba a la cocina y a la iglesia. Pero Alejandra se convertirá en abogada, mientras Jorge Sánchez espera pacientemente al final del aula a que la joven termine sus estudios para casarse con ella y ejercer los dos como abogados (aunque en aquella época ella tampoco podría ir a los tribunales como abogada).
Munda y Alejandra visitan asiduamente Toledo, saben que su sobrina Xisca tiene algo, pero no consiguen sonsacárselo. Munda tiene prohibida la entrada en la mansión de Sotoñal.
En el libro también se hace mención a las logias masónicas mixtas, a las que acceden varias de las mujeres que aparecen en la novela, entre ellas Munda, para la que significará mucho ser masona, porque le ayuda a tener paciencia en su espera a Manuel, que sigue luchando por la independencia de Filipinas y luego es encarcelado durante años.

LA AUTORA:

Inma Chacón (Zafra, Badajoz, 1954) es Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de Documentación en la Universidad Rey Juan Carlos. Ha sido decana de la Facultad de Comunicación y Humanidades en la Universidad Europea. Fundó y dirigió la revista digital Binaria: Revista de Comunicación, Cultura y Tecnología. La princesa india fue su primera incursión en el mundo de la narrativa, a la que siguieron Las filipinianas y Nick, una novela juvenil donde se cuenta una novela de amor a través de la red. También ha publicado los poemarios Alas, Urdimbres, Antología de la herida y Arcanos.

EL LIBRO:

Título original: Tiempo de arena
Autora: Inma Chacón
Editorial: Booket (4ª edición, 2013)
Colección: Booket Novela nº 2446
Número de páginas: 430
ISBN: 978-84-08-00528-5
Esta novela fue finalista del Premio Planeta 2011.

Valoración: 7/10

RETOS:

domingo, octubre 16, 2016

La de todos los domingos

Los domingos son días muy tranquilos. A media tarde suelo estar en casa con la maleta aún cerrada y con un café a punto.
El otoño es una época que disfruto: me gusta la calma, adoro los paisajes de viñedos y de vendimiadores, me encanta llegar a casa y poner la calefacción, y relajarme.
Este fin de semana he tenido tiempo para pensar. Sobre que alguien te mienta. No encuentro justificación en la mentira. Siempre es mejor la verdad aunque duela. Pero soy consciente de que las mentiras de hace dos días tienen una justificación. O al menos intento encontrarla. Me dolieron en ese momento y siempre he sido tajante con alguien que me haya mentido. Pero esta vez me da la impresión de que hay mucho más rascando la superficie. Porque he recordado la tristeza que hay en su mirada, y entonces me he ablandado.
Domingos de calma.

sábado, octubre 15, 2016

El despacho en Logroño

Todos los fines de semana me traigo el portátil, aunque no tenga internet. Ya me conecto a través del móvil, aunque ayer se me acabó el intercambio de datos. Si quiero conectarme a Internet tendré que hacerlo a través de otros teléfonos móviles.
Tengo ganas de que hagamos la mudanza porque en el otro piso sí que contrataremos adsl o fibra óptica.
De momento tendré que esperar.
Al menos los datos se acabaron a la 1.30h, si hubiera sido antes igual me hubiera dado algo, con la conversación tan interesante que tuve ayer con alguien.
El sol en Logroño en realidad engaña: fuera hace frío.

A flor de piel

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A veces ocurren cosas inesperadas, sorprendentes, que nos pueden dejar a flor de piel.
Hoy ha sido un día de sensaciones encontradas. No me apetece decir nada. Simplemente ahora me encuentro en una situación de calma, aunque hace cinco minutos me sentía interpérrita. Tanto como para quedar con alguien la próxima semana para obtener cierta información. Si lo que quiero que me confirmen es cierto, siempre es bueno retirarse en el momento oportuno. Y considero que este momento lo es. Si la información contrastada es mentira, entonces tendré que hacer una cruz. Una de las cosas que menos soporto es que me mientan. En el momento en que descubro una mentira, la persona que la ha inducido pierde toda la credibilidad, se agota la confianza en sí misma y todos los puntos a favor se vuelven en contra.
Así que ahora estoy con los sentidos a flor de piel. Quizás también con un nudo en el estómago, deseando que la información sea verdadera. Porque sea verdad o mentira, lo cierto es que a mí me hace pupa, pero es preferible la certera.
Podré perdonar mil cosas, pero las mentiras no las perdono.
En realidad, me encuentro dolida. Pero se me pasará. Estoy hecha de una pasta antigolpes que me ha ayudado a salir a flote muchas veces. Ya dice la máxima: “Si te caes siete veces, levántate ocho”. Creo que también es de Tagore. Y a lo largo de mi vida me he caído tantas veces que he aprendido a levantarme sin ayuda. También esas experiencias me han llevado a ser muy correcta con lo que digo y con lo que hago, a no aceptar medias tintas, a decir la verdad aunque duela, a pensar las cosas concienzudamente antes de hacerlas y a no tener miedo a nada. Pero una no es de piedra, cada persona tiene su corazoncito. Y a veces una ilusión se puede romper en mil fragmentos, y se te pueden clavar uno a uno en el alma.
Sí, es posible que tenga los sentimientos a flor de piel. La próxima semana saldré de dudas, o eso espero. De todas formas, una retirada a tiempo es una victoria.
Esta tarde he ido a un sitio, a un sitio donde no me gusta nada ir. Pero hoy tenía aliciente. Y ese aliciente ha sido espectacular. Lo cierto es que después de una hora larga he regresado al trabajo con un talante positivo, con una sonrisa de oreja a oreja y con buenas vibraciones. Pero eso puede desaparecer con una palabra, una única palabra que se te clava lentamente en la piel, y todo lo bueno de la tarde te va haciendo una llaga que duele, es como si me hubieran clavado un puñal. Está claro que ha llegado el momento de la retirada. No sé si quiero contrastar la información porque, sea lo que sea, la llaga va a seguir doliendo. ¿Cómo explicarlo? Es como si te pusieran la miel en los labios para quitártela después, como si te cortaran las alas antes de empezar siquiera a volar.
Lo dicho. Mañana será otro día. Pensaré en los primeros días de julio, cuando nadie había llegado para alterar mis sentidos. En realidad, sí que había alguien, pero esa es otra historia.
No es la primera vez que ocurre. Empiezas a confiar en alguien y esa persona hace o dice algo con lo que traiciona tu confianza. Lo que duele es tener la absoluta certeza de que no estoy equivocada, pero hoy me gustaría que mi instinto hubiera errado.  

viernes, octubre 14, 2016

Cuchillo de palo

Tenía muchas ganas de leer el último libro de César Pérez Gellida. Lo cierto es que es un magnífico narrador que sabe mantener el suspense hasta el final. Debo decir que a mitad del libro nos da un buen susto con la muerte de Ramiro Sancho.

[Cuidado: Este argumento podría tener 'spoilers', si no has leído el libro, te recomiendo que no sigas leyendo la reseña.]

En el propio resumen del libro ya se nos vaticina que es el libro de Ramiro Sancho, que aborda sus sentimientos interiores hasta límites insospechados, tanto como para hacer creer su propia muerte.
Como el inspector Sancho ha sido inhabilitado del servicio durante dos años, se ha marchado a Galicia, donde se dedica a los gozos de la carne. Se acuesta con una prostituta llegada de Nigeria, de nombre Juliet, se mete rayas más a menudo de lo que debería y no para de beber. Nos encontramos ante un protagonista que parece haber perdido el rumbo de su vida, sin embargo, más tarde comprobaremos que la mentalidad tan íntegra y una fortaleza interior de Sancho son tan inmensas que para mí las quisiera. Sancho sabe muy bien lo que hace, y en Galicia nos presenta una fachada que luego resulta que no es tal, porque él se ve en un camino de perdición que es únicamente una vía para acceder a un grupo de nigerianos que controlan toda la prostitución de la zona de Pontevedra, y mientras que Juliet piensa que le ha enamorado y engañado, sin duda alguna es él quien la utiliza para acceder a Solomon y a la trama de corrupción. De ahí accederá al líder en Galicia, que le indica que el jefe quiere conocerle. El jefe es un cacique nigeriano que se llama Ike Bakare y vive en la ciudad de Benín.
Ramiro sabe que se acerca a una de las ramificaciones de la Congregación de los Hombres Puros, pero lo que no espera es que va a ser destapado porque alguien de la Interpol ha filtrado a la Congregación que forma parte de la Operación Termita con el fin de desenmascarar a esta logia masónica. Decidirán que sea Vincent quien le corte la cabeza. Pero Vincent también es un policía nigeriano que está dentro de la misma Operación, y una vez desnudaron sus vidas y se conocen. Como están en los manglares, Vincent decide asesinar a un drogadicto en vez de a Sancho, conminándole a éste a que huya, ahora que tiene la tapadera de que todo el mundo cree que está muerto. Con la inmunidad que le da ser un cadáver para todos los que le conocen, descubre que el custodio que se hace llamar Flegias va a acudir a la mansión de Bakare y Vincent le da unos micrófonos para que ponga escuchas por toda la casa, de tal forma que descubre la verdadera identidad de Flegias.
Mientras, en el solsticio del 21 de junio, se está preparando que la Congregación de los Hombres Puros se reúna en Budapest, y allí se encuentran Ólafur, Jaap-Uriel y Erika Lopategui, siguiendo los pasos de Cerbero. Ellos han descubierto que la próxima reunión va a ser en Budapest. Uriel perderá la vida en uno de los balnearios a manos del arcángel Rafael, mientras Erika es secuestrada, porque va a ser la próxima doncella sacrificada por la Congregación.
Sin embargo, Sancho será Sextians, ya que le robará la túnica y la careta a Ike Bakare, por lo que estará cerca de la muchacha sacrificada y se quedará petrificado cuando descubre que de las dos muchachas una es Erika, por lo que saca el revólver antes de que procedan a clavarle la espada flamígera. En ese momento, entra en la sala del laberinto Ólafur, que no le reconoce al tener la careta de sátiro encima. Se produce un feliz reencuentro entre los tres amigos, pero después Sancho les tiene que contar quién es Flegias... y no es plato de buen gusto porque los tres le conocen.

Es un libro que me ha gustado mucho. Esperando estoy a la tercera parte, para la que todavía tendremos que esperar unos meses... o quizás hasta el año que viene.

EL AUTOR:

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César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Desarrolló su carrera profesional en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que, en 2011, decidió dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor. César irrumpió con fuerza en el mundo editorial con Memento mori, que cosechó grandes éxitos y obtuvo el premio Racimo de literatura 2012. Constituía la primera parte de la trilogía 'Versos, canciones y trocitos de carne', que continuó con Dies irae y se cerró con Consummatum est y por la cual le fue otorgada la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses 2014 y el Premio Piñón de Oro como vallisoletano ilustre. En 2015 publicó Khimera, su cuarta novela, y en 2016 inició su segunda trilogía, 'Refranes, canciones y rastros de sangre', con Sarna con gusto. Actualmente sigue escribiendo novelas y colabora como columnista en El Norte de Castilla.


EL LIBRO:

Título original: Cuchillo de palo
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras (1ª edición, en octubre de 2016)
Número de páginas: 510
ISBN: 978-84-9129-035-3

Valoración: 9/10

RETOS:

jueves, octubre 13, 2016

Postales lluviosas

Adoro Ezcaray en todas sus estaciones. Al pasar por la Plaza de la Verdura he visto unos arces rodeando la fuente que hay en medio que yo diría que antes no estaban, ni los bancos. Eso hace que apenas se distinga la fuente.
Ezcaray parece hoy que está esperando la nieve...

El manglar del Delta del Níger

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Los manglares son bosques pantanosos que viven donde se mezcla el agua dulce del río con la salada del mar. Son fuente de vida y alimento.
Estos ecosistemas autosuficientes reciben el nombre de manglar porque así se llama el árbol que es la especie vegetal dominante.
En el libro que estoy leyendo aparecen los manglares del río Níger. De hecho, parte de estos manglares nigerianos han sido destruidos por una empresa de gas natural. En concreto, en Nigeria sirven de escondite para los drogadictos, ya que en ese país si la policía descubre a alguien drogándose tienen una pena de 15 a 20 años de cárcel.
Dejando esto aparte, los manglares no dejan de ser un espectáculo natural impresionante.
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Delta del Níger

Agua, por fin

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Está lloviendo, por fin. A ver si llueve lo suficiente para que cada mañana a las ocho no me llegue un hilo de agua. Donde vivo llevamos más de mes y medio con cortes debido a la sequía, aunque también es motivado por varias fugas en la red. Hay suficiente sequía como para que estén suministrando agua a la ciudad desde los pozos agrícolas.
Lo del agua es un verdadero problema, así que a ver si sigue lloviendo, que la lluvia resolvería parte del problema.

miércoles, octubre 12, 2016

Extraños tonos

He ido a la terraza y se ve perfectamente pese a que son las 23.30h de la noche.
He mirado al cielo y no me explico cómo puede haber tan extraña claridad.
Porque sé qué hora es, si no podría pasar por un atardecer.
Tampoco se ve la luna, pero ni con la luna cuando está llena se distinguen tan bien los edificios colindantes.
Igual ha llegado el día del Armaggedon.

Zapatos y zapatitos

Hoy tenía pendiente ir a tomar café a un sitio y he pensado que allí podría encontrarme con el de los ojos verdes. Así que me he preparado a conciencia: nunca sabemos a quién nos podemos encontrar.
Adoro los zapatos de todas clases y hoy, cuando he visto que llovía, he desempolvado unos botines verdes de piel que no me pongo mucho porque no quiero que se estropeen. Pero hoy la ocasión lo requería. Podía ser que no estuviera, pero ¿y si estaba? Al final he comprobado que no estaba, tampoco he estado más de diez minutos. En realidad me hubiera gustado encontrarme con él, aunque si me mira con esos ojos me vuelva a encontrar perdida.
También podía haberle dicho que viniera a tomar un café, pero no lo he hecho. Así que ya le veré otro día.
Los zapatos me recuerdan la época del año en que estamos. Ya hay que empezar a abrigarse.
Esta mañana me he asomado a la terraza trasera y varias personas de diferentes viviendas estaban delante de sus calderas, instrucciones en mano.
Yo ya me informé ayer, aunque he quitado la calefacción en cuanto he visto que el icono parpadeaba. Qué se le va a hacer: soy algo miedica con estas cosas y no me fío. Sé dos casos cercanos en que las calderas explotaron. El caso es que he vuelto a descargarme las instrucciones y los iconos parpadean cuando están usándose. Claro, cuando uso el agua caliente estoy en la ducha por lo general y no lo veo parpadear. Pues es normal que el de la calefacción parpadee cuando ésta se encuentra encendida.
Generalmente cuando en cualquier aparato un icono parpadea suele haber problemas. De ahí mi alerta.
Reconozco que mi caldera, que ayer goteaba, funciona correctamente.
Al poner la calefacción empezó a gotear y tuve que quitarla; llamé por teléfono, me dijeron que había subido la presión, tuve que purgar radiadores hasta comprobar que la manecilla de la presión bajaba, y ahora funciona correctamente.
Pero me ha hecho gracia comprobar que no soy la única que da vueltas a la caldera. En cuanto me habitúe será otro cantar.
Y finalmente he llamado a mi prima política que fue mamá el domingo. No quise llamarla antes porque al hacerla cesárea tenía que descansar. Tengo ganas de ver a mi primita recién nacida.
Viene bien un día festivo entre semana, aunque parezca mañana que es lunes; ya será otra historia.

El diario de un psicópata

No acostumbro a leer libros autoeditados, pero me he apuntado al mes temático (novela autopublicada) y quiero cumplirlo. Justamente no habitúo a leer este tipo de novelas porque la mayor parte de las veces necesitan pulirse tanto que quizás lo que, originariamente, era una buena idea termina convirtiéndose en un fiasco tremebundo.
Tampoco suelo leer diarios. El único libro en formato diario que me gustó fue Drácula, de Bram Stoker. El resto de libros redactados en forma de diario que he leído me resultan repetitivos y difíciles de digerir. 
Así que hoy he salido totalmente de mis rutinas lectoras. De vez en cuando no está mal, y como tenemos un largo día festivo por delante, he decidido variar lo que habitualmente suelo hacer al ritmo de esas rutinas que tanto adoro.
La novela, a través del diario inicial de Steve, nos cuenta cómo éste va desarrollando su carácter psicópata a raíz de descubrir la infidelidad de su novia con su propio jefe, a quien tanto odia. Steve es un joven que trabaja en una empresa de telefonía y que se enamora perdidamente de María, una joven que trabaja en la misma empresa. Comienzan a salir y un día, al marcharse de la casa de la chica, Steve se queda en el coche y ve aparecer en la misma casa de donde él acaba de salir el coche de Erik Johnson, el jefe de los dos. Steve decide vigilarlos y comprende que María está teniendo una aventura y no soporta que le haya engañado de esa manera. 
Decide pasarse unos días sin ir a trabajar buscando la manera de vengarse, y cuando regresa a la oficina, el propio Erik le despedirá. Es entonces cuando Steve le secuestra sin dejar huellas y comienza las torturas hasta la muerte, porque seguirá el mismo modus operandi en todas las víctimas. Su siguiente víctima tiene que ser María, que ni siquiera sospecha que el asesino de Erik ha sido su propio ex novio. Steve le deja un mensaje de amenaza en su buzón y ella es conducida a una vivienda de protección oficial, pero para Steve no hay barreras cuando se trata de secuestrar a alguien, por lo que secuestra a varias personas a las que les pone un collar con explosivo, con el fin de que secuestren a su ex novia.
Aparece en escena Michael, un amigo de la infancia de Steve, que recuerda que su ex amigo tiene en propiedad un gallinero abandonado en medio de un bosque que quiere convertir en casa de campo. Michael se enfrentará a Steve y conseguirá salvar a María, a la que ya ha empezado a torturar. Cuando creen que han escapado y que Steve está muerto, aparece detrás con una motosierra y le corta un brazo a Michael. Cuando se dirige hacia María, un disparo acaba con él. La policía ha rodeado el gallinero, ya que el jefe de la policía encontró el diario de Steve y descubrió dónde se encontraba.
Sin embargo, cuando piensan que dos balas han acabado con la vida de Steve, éste sigue vivo y mientras le llevan a la funeraria los dos policías son asesinados. Y finalmente acaba con la vida de María.
Es un relato sangriento y de mal gusto. Creo que sobran todos los párrafos sangrientos. La acción corre mucho sin describir nada, se limita a decirnos rápidamente lo que ocurre, lo que hace que sea difícil disfrutar de la lectura. Aparte, tiene fallos ortográficos graves: ausencia de tildes, separación de sujeto y predicado con comas, etc. 
No me ha gustado, sinceramente. Y además creo que el autor debería dedicarse a otra actividad diferente de la literatura, porque no tiene don para la escritura. Habitualmente no suelo ser tan crítica con lo que leo, pero considero una pérdida de tiempo haber leído esta bazofia de novela. Un autor no se convierte en escritor porque él mismo considere que escribe bien, y esto es lo que ocurre aquí, que el joven piensa que escribe bien, y deja mucho que desear en todos los niveles. Que se dedique a otra cosa y que no nos haga perder el tiempo.

Sobre el autor, tengo que decir que no puedo siquiera hacer una breve biografía, porque desconozco si es un joven que aparece en internet y con la novela no se hace ninguna alusión al autor.

LA NOVELA:

Título original: El diario de un psicópata
Autor: Robert López Markov
Editorial: Autopublicado en Amazon, formato Kindle
Número de páginas: 123

Valoración: 0/10

RETOS:


Y lo incluso en el mes temático: Octubre, mes de la novela autopublicada.

martes, octubre 11, 2016

La sonata del silencio


La sonata del silencio es un libro amplio, pero justamente por eso termina enganchando de una manera atroz. Quería leer algo de la autora, pero TVE se adelantó con la serie, así que no tuve opción y, antes de ver la serie, decidí que había de leerme el libro.
Engancha de principio a fin, aunque se asemeja más a una novela folletinesca, y aun así la trama nos termina atrapando y los personajes nos hechizan. Y habría que hablar, por tanto, más que de líneas argumentales, de los personajes que componen la historia, su desarrollo y su carácter que, de hecho, no nos termina sorprendiendo.

Marta Ribas es el alma del libro. Es una mujer con clase, nacida entre los algodones de una familia de diplomáticos que vino a vivir a la España de la posguerra cuando se enamoró de Antonio Montejano. Por un desliz poco afortunado, los Montejano lo pierden todo y tienen que vivir de la caridad de los amigos. Marta Ribas es una mujer que despierta pasiones, pues en la novela vamos a conocer a sus tres amores, pero también una señora que lucha por lo suyo. Venida a menos y sin más manos que sustenten a su familia, se pondrá a trabajar, en una época en que la mujer vivía a la sombra del marido y tenía que pedirle permiso para todo.
Antonio Montejano es médico de profesión, pero tras la guerra abrió una tienda de antigüedades en Madrid. Una noche, tras la llamada de su mejor amigo, Rafael Figueroa, se encontrará ayudando a una muchacha a la que se ha practicado un aborto, despedirá a su amigo y llevará a la chica al hospital, donde terminará muriendo. Aunque él no tiene nada que ver, es acusado y encerrado en prisión. Con ayuda de sus amigos, conseguirá salir de la cárcel, pero perderá todo, porque un ex presidiario no está bien visto en los años 40 en Madrid, perderá sus inversores, sus compradores e incluso su casa, se endeudará hasta las cejas y será su amigo Figueroa el que le compre la casa y le ponga de alquiler en un piso pequeño y húmedo en el mismo inmueble. Antonio que, en un principio, parece una persona cándida terminará siendo un hombre celoso, un personaje vil y abyecto. Su personalidad va en declive, encaminada hacia lo peor del ser humano.
Rafael Figueroa es un célebre notario. Vive y trabaja en el piso que le compró a su amigo Antonio, y cree que la deuda no está saldada. Por otro lado, le gusta tener a los Montejano a su merced, sobre todo a Marta, con quien tuvo un amor carnal, del que nació Elena, y aunque pasa por hija de Antonio, él sabe que Elena es su viva imagen. Estuvo de prácticas en Galicia, donde Virtudes, una solterona de pueblo, se le metió en la cama sólo porque vio en él un buen partido.
Virtudes es una mujer de las de antes, una santurrona malvada y habladora, que critica a todo el vecindario, que hace la pelota al cura Don Próculo y envidia a Marta Ribas, la tacha de desvergonzada y poco virtuosa, pero en el fondo envidia todo lo que rodea a Marta Ribas que, pese a su pobreza, es una mujer luchadora y para admirar.
Don Próculo es amigo de la infancia de Antonio y Rafael. Es sacerdote y, a la vez, el confesor de todos y, por tanto, escucha en confesión los secretos de todos, padres e hijos, y eso hace que se inmiscuya en sus vidas más de lo que debería. Suele visitar a menudo la notaría donde Doña Virtudes le sirve un orujo de su tierra, pero él también admira a Marta Ribas.
Elena Montejano es fruto del amor adúltero entre Rafael Figueroa y Marta Ribas. Conocemos la verdad porque Marta lo anuncia en secreto de confesión, pero también porque se lo dirá a su medio hermano, Basilio Figueroa. La joven Elena es una beldad, risueña y querida, criticada por las beatas santurronas, que conocerá el amor de verdad de la mano de un violinista callejero, Hanno, pero será obligada a casarse con un hombre que la dobla la edad, Mauricio Canales.
Mauricio Canales es un juez viudo, que se emperifolla y se fija en Elena Montejano. Antes había intentado cortejar a la hija mayor de los Figueroa, Virtuditas, pero finalmente comprende que la juventud de Elena es única para darle una prole de hijos. Bajo la fachada de juez engolado, se esconde un ser despreciable y maltratador, un personaje abyecto, que toma la ley por su mano según le convenga y amenaza según su conveniencia. De hecho, antes de la boda, forzará a Elena y, como ha espiado sus pasos, la amenaza sobre Hanno para que no pueda anular la próxima boda. Casados, le dará tal paliza que ella perderá al bebé que lleva en las entrañas.
Virtuditas es la hija solterona de los Figueroa. Roza los treinta años y se encuentra amparada por Don Próculo y las garras de su madre, que como soltera viuda la enclaustran en misas, salmos y ayudas en todas las asociaciones de mujeres del franquismo. Es una mota de agua de su madre. Insoportable, y a la vez tiene un amor platónico, que no es otro que Antonio Montejano.
Basilio Figueroa aparece en un principio como un botarate. Deja los estudios para irse de jarana la mayor parte de las veces, pero las malas compañías le llevan a unirse a los secuaces del Káiser, un alemán traficante de droga y prostitución en Madrid. En una de esas citas, lleva consigo a Elena y el Káiser se encapricha de ella o, más bien, ahora que se dedica a traficar con el virgo de mujeres, le dice a Basilio que la tiene que llevar a una fiesta privada. No llegará a ocurrir nada por la aparición repentina de los padres de los jóvenes. Basilio sabe que su vida está en peligro y su padre le envía fuera de Madrid, a un monasterio para que se desintoxique. Cuando vuelve, lo hace completamente reformado. Y se convierte en el guardaespaldas de Elena Montejano. De hecho, será uno de los pocos a los que Marta confiese que son medio hermanos, y será con Basilio con quien Elena termine huyendo a Nueva York. El desarrollo de este personaje es francamente extraordinario.
Julita Figueroa es la hija pequeña del notario, nacida unos meses después de Elena e inseparable amiga de la Montejano. Su vida perderá la luz, cuando su novio, Dionisio, la deje preñada y tenga que deshacerse del niño. Como no puede hacerlo, se lo confiesa a Don Próculo y éste le dice que se lo tiene que decir a su padre, y será Rafael Figueroa quien le lleve a una abortera, porque no quiere que el escándalo salpique su casa. Ni siquiera se lo cuenta a su esposa. Sin embargo, Julita perderá toda la ilusión por vivir.
Roberta Moretti es la millonaria italiana para la que se pone a trabajar Marta Ribas. La italiana quiere una asistente con idiomas, pero cuando descubre que Marta es hija de su fallecida amiga Marcella Cerquetti quiere a toda costa que esté a su lado. Le pagará un salario sobreelevado y finalmente le confesará que conocía a su madre. La ayudará en muchas cosas y, sobre todo, con el dinero que le paga la ayudará a salir de la miseria en que vive. Pero sobre todo intentará que Marta rehaga su vida, sabe que tiene que escapar de las garras de su marido. Si bien con la madre no puede, al menos ayudará que su hija Elena se recree como persona y viva su amor sin reprimirse y en un lugar fuera del yugo de un marido que tiene la ley de su parte y su esposa ningún derecho.
Hanno es el sobrenombre de Johann Merkt, un alemán que tuvo que huir de su país por los horrores que vio en el ejército nazi. En realidad, es un desertor, porque no estaba conforme con el antisemitismo que destilaba el nazismo alemán, así que se recorrió media Europa hasta llegar a Madrid, con el apellido de su madre para esquivar los controles. Desde que está en Madrid vive en una pensión barata y come cocido en Casa Rufino, donde los mesoneros le conocen y le adoran como si se tratara de su propio hijo. Es un virtuoso del violín y lo toca con gran maestría. Está tocando en la calle cuando Elena se queda mirándole y surge el flechazo entre ellos. Pero Hanno corre peligro porque en los años 40 en España no se puede ser músico callejero y muchas veces le meten en chirona y le sueltan poco después a condición de que se mantenga en silencio. Cuando Mauricio Canales ponga un espía tras los pasos de Elena, como juez intocable, conseguirá que Hanno sea enchironado y que no le saquen, pero Hanno se escapará y conseguirá llegar a Madrid, donde volverá a ver a Elena. Finalmente, será Marta Ribas quien lo lleve a casa de Roberta Moretti, quien le ayudará a salir del país en dirección Nueva York, donde le conseguirá una mecenas para que toque en los mejores auditorios de Estados Unidos. Desde allí, escribe cartas en secreto a Elena Montejano.
Flavio Tassoni es un profesor del conservatorio de música. Ha rechazado trabajos en los mejores teatros del mundo y se le considera un músico erudito. Proviene de Milán pero su mundo se encuentra apagado. Una tarde conoce a Marta Ribas, una mujer que ya tiene la carrera de música pero quiere perfeccionar el piano. En principio, él se niega, sobre todo porque no da clases particulares a nadie, pero termina cediendo, porque comprende que la música lo es todo para esa mujer. Sin embargo, las clases particulares se las da en su casa, donde vive solo. Se terminan enamorando y Flavio le cuenta que perdió a su mujer y dos hijas en el bombardeo que asoló Milán, y que sólo Marta le ha devuelto las ganas de vivir y de volver a componer, de hecho ha compuesto la Sonata del Silencio inspirado en Marta Ribas. Flavio y Marta han decidido abandonar todo y marcharse a Milán, pero no saben que están siendo vigilados por Antonio Montejano, cuyos celos le corroen las entrañas.

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Corre enero de 1946 y España es un país cerrado, se está recomponiendo de los escombros de una Guerra Civil que aún se encuentra muy cercana y, a la vez, está acogiendo dentro de sus fronteras a una serie de extranjeros de toda índole que huyen de los desperfectos de una Europa que se está reestructurando tras la IIª Guerra Mundial.
España es un país de curas y leyes injustas para las mujeres, mujeres que tienen que ser reinas en su casa y comedidas en la calle, es el país de la mojigatería y la zalamería, donde el recato está por encima de todo y las apariencias importan mucho para que los vecinos no hablen. Cuando se ha recibido una educación diferente, como le ha ocurrido a Marta Ribas, ella no encuentra su lugar. Termina adaptándose a las exigencias de un marido injusto, que ni siquiera puede mantener a su familia, pero Marta es una mujer de bandera que traerá el pan a su casa, importándole un bledo los rumores sobre su reputación que queda en entredicho, porque de la noche a la mañana Marta cambia su imagen de tal manera que parece una mujer rica, y sus vecinas creen que se dedica a otros menesteres más fraudulentos. Cuando conoce a Roberta Moretti, una mujer empresaria, extranjera y liberal, ésta intenta sacarla de la jaula en la que vive, pero comprende que es tarde para ella, que Marta no conseguirá superar las barreras que no le permiten vivir su vida, y cuando lo intente será demasiado tarde. Pero no será tarde para su hija Elena, a quien Roberta conseguirá salvar.
Es una novela donde la amistad del hombre está por encima de todo y la mujer es poco menos que un cero a la izquierda.
Desde mi punto de vista, está muy bien descrita la España de posguerra. Sí que da la sensación de folletín e incluso nos esperamos el final que tiene lugar, por mucho que nos pese.

Es una gran novela.

LA AUTORA:

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Paloma Sánchez-Garnica (Madrid, 1962) es licenciada en Derecho e Historia. Autora de El gran arcano (2006) y La brisa de Oriente (2009), su novela El alma de las piedras (2010) tuvo un gran éxito entre los lectores y se publicaron cinco ediciones. Las tres heridas (2012) supuso su consagración entre la crítica y los lectores como una escritora de gran personalidad literaria. La sonata del silencio (2014) ha sido llevada a la televisión. Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido (2016) es su última novela.


EL LIBRO:

Título: La sonata del silencio
Autora: Paloma Sánchez-Garnica
Editorial: Booket (3ª edición, en marzo de 2016)
Colección: De Bolsillo nº 2634
Número de páginas: 892
ISBN: 978-84-08-14058-0

Valoración: 9/10

RETOS:

lunes, octubre 10, 2016

Calor...

Ya empieza a hacer frío y de hoy no pasaba sin aprender a poner la calefacción o, más bien, para que lo recordaran. Así que como el técnico me dejó los teléfonos he llamado y me encuentro con que es un único clic y luego poner en el termostato la temperatura que quiera.
Entonces me sobran seis botones.
Al menos sé que no pasaré frío, que aunque hace una tarde preciosa la temperatura es fría.

Tiempo de vendimia


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Es tiempo de vendimia. Íbamos por la carretera y por todos los sitios se veía gente vendimiando. También los paisajes en esta época son especiales. Octubre es un mes que me agrada, aunque ya estemos a punto de poner la calefacción. 
Ése es un tema en el que me tengo que poner al día, porque el técnico me explicó el funcionamiento de la caldera en junio y pensé en apuntarlo, pero no lo hice. Ahora no recuerdo cómo se pone la calefacción. En realidad, le doy al botón de la calefacción y me quita el agua caliente, y si hay algo que sí recuerdo es que tenían que estar los dos iconos, pero cuando le doy a uno se me quita el otro. Será cuestión de una llamada.
En cuanto al agua, ésa es otra historia para no dormir. Aquí no sé lo que ocurre con el agua. Hace poco ponía en el periódico que cada calceatense gasta mil litros de agua diarios, pero el 60% se pierde por el camino. Desde septiembre, empecé a quedarme sin agua por las mañanas y por las noches. La gente se quejaba de que no había presión. Yo me quejaba porque me gusta la ducha de la mañana y no podía hacerlo, pero es que luego tenía que ir probando en diferentes horas a ver cuándo me podía duchar. Recordaremos que septiembre ha sido un mes muy caluroso. Seguimos con problemas con el agua, debe haber varias fugas difíciles de arreglar. Y con la sequía que hay no estaría de más que lloviera un poco. 
Mansilla, el pueblo enterrado en el embalse, se vuelve a ver perfectamente y se puede caminar por sus calles. Como lo han anunciado tanto, debe estar lleno de gente, así que he desechado la idea de ir a verlo. Publican algo en el periódico y la gente acude en manada. Claro que depende de lo que sea, porque en la Feria del Libro no había mucha gente ayer, y ayer venía la noticia en contraportada.
Estoy contenta hoy. Supongo que a veces ocurren cosas inesperadas que nos hacen sonreír, que nos agradan, que nos brindan un poco de felicidad. 

domingo, octubre 09, 2016

Begoña

A las 16.30 h. nacía Begoña, la hija de mi primo. Se ha adelantado al menos diez días. Es una gran noticia.
Pienso en mi tío, en que ojalá hubiera estado aquí para celebrarlo, con lo que hubiera disfrutado como abuelo...

Mi vecino del Cuarto

Pensaba que en unos meses nos vendríamos a vivir al Cuarto, pero en realidad será el Quinto, que poco a poco se va amueblando. Hoy, por fin, lo he visitado.
Mi vecino del Cuarto será mi padre y está totalmente vacío aún.
Tengo unas ganas de que nos vengamos aquí, aunque sólo sea por las vistas...